Disclaimer: Austin y Ally no me pertenece.
Descenso
– Austin, deberías suspender el concierto, estás muy enfermo – Kira miraba preocupada a su novio, después del concierto que realizó en Orlando comenzó a presentar síntomas de resfrío, pero estaba decidido a hacer su show en Miami, no podía decepcionar a su público.
– Kira, amor, de verdad estoy bien, el médico me inyectó un antibiótico y ahora me siento mucho mejor – dijo el rubio intentando tranquilizar a la chica, le dio una sonrisa para mostrarle que estaba bien, no era la primera vez que se enfermaba en medio de una gira. Tomó su guitarra y se dispuso a salir al escenario.
Dio una señal a los músicos para que comenzaran a tocar, el sonido de los instrumentos en perfecta sincronía inundó todo el lugar, escucho la nota que daba su paso, subió al escenario tocando su guitarra con maestría, la tocaba desde que tenía 5 años, se escuchó un grito ensordecedor haciendo estremecer el lugar. Inició su canto, una canción ya conocida para sus admiradores, la mayoría chicas que se volvían locas por él. Tocó 15 canciones, hizo una pausa en medio del espectáculo agradeciendo la presencia de todos ahí, luego prosiguió con su show el que duró poco más de una hora.
Al finalizar se despidió de su público y bajó del escenario y se dirigió a su camerino con la adrenalina aún llenando su cuerpo, entró y ahí estaba su novia esperándolo, fue hasta ella para besarla mientras le daba un abrazo.
– ¿Quieres contagiarme? – le dijo la chica con un tono juguetón cuando se separaron, él solo le dio una sonrisa y se tiró sobre el sofá que estaba en su camerino dando un gran suspiro. De pronto la morena lo miró con preocupación, hizo un gesto de pregunta con su cara y ella se acercó a él colocando una mano sobre su frente.
– ¿Qué pasa? – preguntó intrigado por la actitud de la chica, ella se paró, buscó un número en la lista de contactos, cuando lo encontró presionó la tecla de llamar y colocó el teléfono en su oreja.
– ¿Hola?, señor Portman, habla con Kira, la novia de Austin Moon – dijo la morena una vez que oyó la voz de la persona a quién llamaba. El rubio la miró desconcertado, él se sentía bien, no entendía por qué la chica llamaba a su médico, todo había salido excelente y estaba seguro de que no pasaría nada, solo tenía que tomarse un descanso hasta su próximo recital – toqué la frente de Austin y tiene fiebre, ¿podría venir al hotel?, nosotros no vamos ahora para allá – espero la respuesta del médico y luego terminó la llamada.
– Kira estás exagerando – dijo cuando ella finalizo la conversación – solo es un poco de fiebre, es normal cuando tienes un resfrío – dijo relajado, se sentía un poco afiebrado pero no le daba mayor importancia, se paró para salir de ahí e ir al hotel en que se estaban alojando en Miami.
– No me importa lo que digas, me preocupo por ti y prefiero asegurarme de que estarás bien, el doctor Portman vendrá mañana al hotel – su voz sonaba preocupada, el chico rodó los ojos, tomó sus cosas y fue hasta la puerta para salir del lugar, no sabía cuál era la obsesión de las chicas por preocuparse tanto por un simple resfrío. Ella lo siguió hasta que llegaron a la Van que los llevaría a su destino.
Fueron en silencio todo el camino, Kira estaba molesta por la actitud tan relajada del rubio, estaba poniendo en riesgo su herramienta de trabajo, su voz. Cuando arribaron al hotel se dirigieron directo a la habitación que compartían. Llevaban 8 meses de noviazgo y tenían una relación estable, ella era la hija del dueño de la disquera que producía los discos de Austin, al principio solo eran amigos pero la relación cambió cuando el rubio se le declaró, realmente le gustaba, salieron por un tiempo hasta que el chico se decidió a pedirle que fuera su novia.
– Vamos amor, no estés enojada conmigo – dijo el rubio cuando no soportó más la indiferencia de la chica, esta lo miró seria – te prometo que me cuidaré más – la morena analizó las palabras del chico, lo miró a los ojos y dio un suspiro, no le gustaba tener que recurrir a esa estrategia pero sabía que era la única forma de hacer que el chico hiciera lo que ella quería.
– Está bien, pero ahora te irás a acostar – el chico sonrió y al igual que un niño se fue directo a su habitación, se puso su pijama y se metió dentro de la cama, no quería hacer enojar más a su querida novia.
– Dormiré en sofá cama – dijo asomando la cabeza por la puerta, el rubio la miró con cara de cachorro abandonado, pero la chica desapareció cerrando la puerta. Se acomodó molesto, pero sabía que no tenía nada más que hacer, cuando ella tomaba una decisión no había nada más que hacer.
Amaneció, ahora se preguntaba por qué tenía que ser tan estúpido, debió haberle hecho caso a su novia, pero era demasiado testarudo, sentía el sudor invadir su cuerpo, la fiebre había aumentado y jadeaba para poder oxigenar su cuerpo e intentar regular su temperatura. Kira lo observaba preocupada, colocó un paño húmedo en su frente mientras esperaba que el doctor Portman llegara. El timbre sonó y fue corriendo a abrir la puerta, hizo pasar al médico directamente a la habitación para que viera a Austin, sacó un estetoscopio, una paleta para revisar la garganta y una pequeña linterna de su maleta. Hizo que el chico se enderezara para escuchar sus pulmones, luego le pidió que abriera la boca para observar su garganta, luego de revisar totalmente a Austin llamó a Kira para que lo acompañara fuera de la habitación.
– Kira, Austin tiene una pulmonía, nada grave, solo tiene que estar unos días en reposo y se recuperará – las palabras del médico la tranquilizaron, pero esto no duró mucho, ya que el rostro del señor Portman estaba seria y podía notar que también había preocupación.
– ¿Qué pasa doctor?, ¿Ocurre algo más?, por favor dígame – preguntó Kira con angustia en su voz, el doctor suspiró antes de continuar.
– Aunque se recuperará, me temo que sus cuerdas vocales no estarán bien, el esfuerzo que hizo al realizar el concierto dañó su garganta haciendo que se inflamara y lastimando sus cuerdas – dijo Portman lentamente para que la chica procesara bien la información, no era fácil, ya que eso significaba que el rubio no podría cantar más.
– Pero, debe haber alguna forma de solucionar esto doctor – dijo luego de unos segundos asimilando lo que el médico le informó, sabía que había operaciones que solucionaban este tipo de problemas.
– Claro que hay alternativas, pero ninguna operación asegura un cien por ciento de efectividad, siempre existe un riego asociado – explicó el doctor, debía entregarle toda la información para que la decisión que tomaran fuera a conciencia.
Kira entró a la habitación donde estaba Austin, lo observó dormir por un momento, no sabía cómo le diría que existía la posibilidad de que no volviera a cantar más. Salió cerrando la puerta suavemente, ya habría tiempo para pensar en eso, ahora se debía preocupar de cuidarlo para que se recuperara pronto de su resfrío. Tomó el teléfono que la comunicaba con el servicio del hotel y pidió algo de comida para ella y Austin, estos serían días largos para ellos y esperaba que todo saliera bien.
Habían pasado ya tres días y Austin estaba mucho mejor, se había levantado y ya no tenía los síntomas del resfrío, se sentía renovado y con nuevas energías para lo que quedaba de la gira. Fue al baño donde Kira se estaba bañando, una sonrisa lujuriosa apareció en su rostro y entró, la imagen frente a sus ojos se le hacía perfecta.
– ¿No quieres compañía? – preguntó asustando a la chica, esta rodó los ojos y tomó su toalla cubriendo su cuerpo, el chico bufó ante la acción, al parecer la morena no tenía ganas de jugar un rato. Salió de la ducha y fue directo a su maleta para buscar algo que ponerse mientras el chico entraba a la ducha molesto por la actitud de su novia.
Después de que salió de la ducha se dirigió a la sala del pent-house con solo una toalla cubriendo su cintura y con el cabello mojado haciendo que unas pequeñas gotas cayeran sobre su rostro. Vio a la chica sentada en el sofá leyendo una revista, esta había pedido el desayuno y mientras esperaba había decidido leer algo, el rubio la miró aún sin entender que le pasaba, sentía que ella lo estaba evitando.
– Se puede saber qué te pasa – dijo el chico con molestia en la voz, no le gustaba cuando se comportaba extraña sin motivo aparente, que él supiera no había hecho nada para que ella se enojará, es decir, estuvo todos estos días en cama por ese maldito resfrío. Kira levantó la mirada, sabía que llegaría el momento de decirle el problema con su garganta pero no sabía cómo decirle, por eso estaba tratando de evitarlo, aunque sabía que era ridículo tomando en cuenta que estaban quedándose en la misma habitación.
– Perdona mi comportamiento, pero hay algo que debo decirte y… no sé cómo hacerlo – dijo al fin la chica, el rubio la miró preocupado, se sentó en el sillón frente al sofá y esperó a que ella hablara – Austin – hizo una pausa poniendo más ansioso al chico – es probable que no puedas volver a cantar – soltó al fin, observó la reacción del rubio, quien parecía que estaba en estado de shock, luego comenzó a reír nervioso.
– ¿Es una broma cierto? – preguntó esperando una respuesta afirmativa de parte de la morena, no podía ser que a sus 23 años acabara su carrera, pero para su desgracia, ella solo se limitó a mirarlo con los ojos llorosos, cayendo así a una realidad que no quería asumir – pero… debe haber alternativas, alguna solución – dijo con desesperación en la voz, no podía pensar en que no volvería a cantar, eso era imposible, era lo que más amaba hacer, su sueño desde la niñez.
– Podría haber una solución, realizarte una operación – Austin la miró ilusionado, no podía ser que no volviera a cantar nunca más – pero… como toda operación, conlleva un riesgo – finalizo haciendo que el chico se echara para atrás en su lugar, cerrando los ojos y pensando en que había una posibilidad de no volver a cantar, suspiro, se levantó y fue hacia la habitación cerrando la puerta tras de sí.
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– Señor Portman, dígame, ¿Cuántas posibilidades hay de que pueda volver a cantar con esta operación? – preguntó el rubio pronunciando cada palabra con cuidado y pausadamente.
– Mira Austin, no te puedo asegurar nada, ya que los resultados varían entre pacientes – le respondió el doctor con sus dedos cruzados frente a él – pero debes pensar que es la única solución posible – completó mirando al chico seriamente.
– Está bien doctor, me someterá a esa operación – dijo firme, no sabía que pasaría, pero debía correr el riesgo si quería recuperar su voz.
– Entonces agendaré tu operación para este miércoles, ¿está bien? – preguntó el doctor a Austin.
– No hay problema – respondió el rubio, tendría que esperar dos días que serían un calvario, pero no tenía otra alternativa.
Salió de la consulta, su novia lo estaba esperando sentada en uno de los sofás que estaban en la sala de espera. Se acercó a ella sentándose a su lado, suspiró y se volteó para verla, le sonrió para transmitirle tranquilidad, aunque por dentro estaba muriéndose de nervios. Ella le devolvió la sonrisa, sabía que su novio estaba pasando por un momento difícil e importante para su carrera y su vida.
– Me operaré – soltó por fin, Kira solo asintió y tomó su mano para mostrarle que estaba con él en ese difícil momento, el chico se puso de pie arrastrando a la morena con la acción. Salieron de la clínica para dirigirse al pent-house del hotel, al parecer su estancia en Miami duraría más de lo planeado.
Llegando a su destino el rubio procedió a llamar a su manager para pedirle que cancelara el resto de la gira, odiaba tener que hacer eso, pero lamentablemente no tenía opción. Una vez finalizada la llamada se dirigió a la habitación donde su novia lo espera recostada en la cama, lo invitó a su lado haciendo un gesto con la mano para que se acostara junto a ella, él le sonrió y se recostó a su lado, se acomodó en su regazo.
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Habían pasado dos días desde la operación, los nervios lo invadían por que finalmente verían si fue efectiva o no, el doctor Portman lo había revisado y estaba esperando a que llegara para que le dijera los resultados de la operación. El doctor Portman entró a la consulta y se sentó en su escritorio frente a Austin, Kira estaba a su lado tomándole la mano, el silencio se estaba volviendo tedioso, lo único que quería era saber ya si podría seguir con su carrera normalmente.
– Austin, la operación salió bien, tus cuerdas vocales están mejor – el rubio sintió un relajo inmenso en su cuerpo, pero la tensión volvió inmediatamente, la cara del señor Portman no le gustaba nada – pero hay un problema – comenzó a su sudar, problema, el solo hecho de escuchar esa palabra hizo que una oleada de miedo lo invadiera – aunque todo salió bien, tus cuerdas quedaron con un ligero desgaste, si cantas por más de media hora seguida es posible que no puedas cantar más, ni siquiera una canción – sintió un nudo en la garganta, y sus fuerzas flaquearon, quería llorar, gritar. Kira lo miró, abrió la boca para decir algo pero se detuvo antes de pronunciar palabra alguna, se dio cuenta de que en ese momento no había palabras para consolar a su novio.
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Estaban en el avión en dirección a New York, Austin miraba por la ventanilla ido, habían pasado solo unos días desde la noticia, su carrera había terminado, si no podía cantar por más de media hora seguida no servía de nada acomodar las grabaciones ni nada, ya que lo más importante para él eran los momentos en que compartía la energía que producía su música sobre el escenario con sus fans, si no podía hacer eso el resto no valía la pena. Kira iba a su lado, haría lo posible para que el rubio pudiera recuperarse de esto, algo habría que pudiera devolverle el alma cuerpo, solo debía buscar qué.
Después de llegar a su departamento en New York fue directo a su habitación para acostarse en su cama y dormir, para luego despertar y pensar que esto fue una pesadilla, que nada de esto había sucedido. Su carrera había muerto cuando apenas comenzaba, se sintió como estar en una caída libre, en un descenso infinito.
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– Ally, llevas esa sonrisita tonta desde hace días – Trish estaba un poco exasperada por la actitud de su amiga, desde que había ido al concierto que Austin Moon, su máximo ídolo musical, había dado en Miami no había sacado su sonrisa de oreja a oreja de su rostro.
– Trish, cómo voy a dejar de sonreír si estuve en primera fila, a solo metros de AUS-TIN MOON – dijo remarcando cada sílaba del nombre del artista, su felicidad no podía ser más grande, a sus 13 años ya había cumplido uno de sus más grandes sueños y no cualquiera podría decir lo mismo. Pero sabía que su felicidad sería mucho más grande si lo conociera en persona, aunque eso era demasiado soñar.
– Está bien, tienes razón – finalizó la chica, sabía que eso duraría una buena cantidad de tiempo. El timbre de la escuela sonó y partieron a su clase corriendo, se les había pasado el tiempo conversando del concierto, aunque Trish ya había escuchado la historia unas cien veces, bueno, quizás exageraba, pero no estaba tan lejos de la realidad.
La castaña llegó a su casa saludando a sus padres para luego dirigirse a su habitación, dejó su mochila en su cama y fue a su computadora para revisar su correo, vio que tenía una alerta de nueva noticia en el sitio de Austin Moon, abrió la página para ver de qué se trataba, pensó que quizás podían ser videos del concierto, comenzó a leer y la preocupación apareció en su rostro, se informaba de la cancelación de los conciertos faltantes de Austin debido a problemas con su salud. Se tranquilizó un poco cuando leyó que era por un resfriado, nada grave, cerró la página para comenzar a hacer las tareas que le enviaron de la escuela, colocó uno de los CD de Austin y se puso manos a la obra.
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Era viernes, llegó a casa cansada pero feliz porque era el último día de escuela, por lo menos de esta semana, había sido agotadora, Le gustaba la escuela, estudiar y leer libros, pero eso no significaba que no se cansara de hacerlo.
Prendió el televisor y comenzó a cambiar los canales para ver si encontraba algo interesante, se detuvo cuando en uno de los canales vio la imagen de su amado Austin Moon, subió el volumen para escuchar de qué estaban hablando.
– El manager de Austin Moon informó de la lamentable noticia del fin de la carrera del artista, apenas comenzaba y tuvo este abrupto final – no escuchó más, sintió las lágrimas asomándose, no podía ser, su ídolo no volvería a cantar más. El concierto al que había asistido fue el último que realizó, no sabía si sentir tristeza o alegría por eso. Fue a su habitación, cerró la puerta y se tiró en su cama, esta era la peor noticia que le podrían haber dado.
Nota de la autora: Primer capítulo! este es un capítulo de presentación, para que se entienda bien todo, ya en el próximo capítulo veremos el primer encuentro entre Austin y Ally, el cual será unos añitos después de esta situación.
Bueno, espero les haya gustado! y dejen sus reviews (por favor xD jajajajajaja)!
