Disclaimer: Austin y Ally no me pertenece.
Luz
El aeropuerto estaba repleto, había un problema con uno de los vuelos, se sentía algo ansioso por el nuevo trabajo que tendría en Miami. No había sido una decisión fácil, pero creía que debía recomenzar, tenía que retomar su vida y seguir adelante, si quería seguir haciendo lo que más le gustaba, esta era una gran oportunidad, ser profesor de música era la mejor forma que tenía de continuar apegado a su pasión, además de que podría inculcar en los jóvenes ese mismo amor.
Ya habían pasado tres años desde que su carrera terminó, hasta ahora su vida había estado estancada, no fue fácil aceptar su realidad, pero gracias al apoyo de sus amigos y de su novia, y futura esposa Kira, terminó por aceptar la oferta de trabajo. Hace un mes exactamente le pidió a la chica que se casara con él, parte de su nueva etapa era formalizar su relación con la ella, quería formar una familia, pensaba que eso sería lo mejor para volver a sentirse completo.
Por fin anunciaron el vuelo a Miami, Kira y él se dirigieron al puente de embarque, subieron al avión y se acomodaron en sus asientos. El avión partió a las dos de la tarde hora de New York, el rubio se quedó dormido unos minutos después. Kira iba despierta, escuchando algo de música mientras leía un libro, miró a su lado para observar al chico, se alegraba de que por fin se haya decidido a continuar con su vida y ocupar su tiempo en algo que de todas formas lo acercaba a lo que amaba.
– Despierta dormilón – escuchó una suave voz cerca de su oído, se removió en su lugar y entreabrió los ojos, sonrió al ver a su novia, quién también lo miraba con una sonrisa – ya llegamos – dijo la chica, se levantaron de sus puestos para descender del avión.
Ya estaban en Miami, un vehículo los esperaba fuera del aeropuerto, Jimmy lo envió para llevarlos a su nuevo hogar. Austin observaba el camino por la ventana y no pudo evitar recordar el concierto que dio en ese lugar, su último concierto. A pesar de que se mostraba recuperado y con ganas de iniciar una nueva vida, por dentro seguía en esa caída libre en la que ha estado durante tres años.
– Ya llegamos – dijo el chofer, Austin salió de sus pensamientos y bajó del auto, con su novia entraron a la casa que los albergaría desde ahora.
– Es linda – la mirada de la morena recorrió todo el lugar, el rubio solo asintió con la cabeza, suspiró y comenzó a identificar cada parte de la casa, la cocina, el baño y las habitaciones. Kira lo observó y se dio cuenta de que la llegada a Miami había afectado al rubio.
Una vez que acomodaron todas las cosas fueron a su habitación a dormir, el día se pasó volando y ya era de noche, los dos estaban agotados. Faltaban cuatro días para su primer día de trabajo, este lunes comenzaba y estaba nervioso, pero el cansancio fue más fuerte y terminó por rendirse al sueño.
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Ese día Ally se levantó de buen ánimo, aunque luego le dio algo de tristeza cuando recordó que la profesora de música, la señorita Sandra, se iría a Los Ángeles. Esperaba que el nuevo profesor, o profesora, fuera igual de agradable que la señorita Sandra. Realizó la rutina de todos los días, bajó a desayunar con sus padres, quienes ya estaban en la mesa sirviéndose algo, para luego irse a la escuela.
Llegó temprano, fue a su casillero a buscar unas cosas que necesitaba para la primera clase, de pronto unas manos cubrieron sus ojos, una sonrisa se asomó en sus labios, reconocería ese aroma en cualquier lugar.
– Adivina quién soy – dijo la persona que la tenía atrapada, ella soltó una risita por lo infantil que era a veces ese chico, y debía admitir que eso le encantaba.
– Elliot, ni que fuera tan difícil saber quién eres – la chica se volteó para ver al castaño, sus miradas se cruzaron, estuvieron así unos segundo.
– ¿No me vas a saludar con un beso?, como corresponde a tu novio – Ally rodó los ojos y luego le dio un suave beso en los labios, llevaban cuatro meses de novios y se sentía sinceramente feliz, siempre había deseado ser la novia de Elliot y ahora era una realidad.
– ¿Ahora si eres feliz? – preguntó de forma juguetona, disfrutaba de esos momentos con ese chico.
– Si, ahora soy muy, muy feliz – la tomo de la cintura y le dio otro beso tomando por sorpresa a la chica, después de unos segundos reaccionó y le correspondió.
El timbre sonó y tuvieron que separarse, se pusieron de acuerdo para encontrarse en el almuerzo y ambos tomaron rumbos diferentes, cada uno hacia su clase correspondiente. Cuando llegó a la sala fue directo al puesto junto al de su amiga Trish, la saludo rápidamente antes de que comenzara la clase.
– Vaya, te ves de buen ánimo hoy – susurró Trish, ya sabía cuál era el motivo de la alegría de su amiga, y es desde que ella y Elliot estaban juntos todo era felicidad. Elliot era un buen chico, siempre estaba ahí para Ally, no se explicaba cómo era que esos dos se hayan tardado tanto en declararse, pero bueno, por lo menos lo habían hecho.
– Bueno, ya sabes – fue el comentario de la castaña, sabía que su amiga entendía a la perfección su actitud, pero le gustaba molestarla.
Después de la primera clase era turno de su clase de música, estaba ansiosa por conocer al nuevo profesor, entró a la sala y aún no llegaban todos los estudiantes, se sentó y sacó su cuaderno donde escribía sus canciones y que, a la vez, también era su diario y comenzó a escribir para ocupar su tiempo en algo mientras esperaba.
El director de la escuela entró al salón, todos los estudiantes hicieron silencio para escuchar las palabras del director, era algo extraño, pero todos querían saber quién sería el nuevo profesor de música, la señorita Sandra era muy querida por los estudiantes y esperaban que quién la reemplazara fuera tan bueno como ella.
– Bueno queridos estudiantes, quiero decirles que tienen la suerte de tener un profesor de la categoría del nuevo profesor – hizo una pausa para ver las caras de ansiedad por que dijera pronto el nombre de ese "ilustre" profesor – les presento… al señor Austin Moon – un rubio alto y guapo entró a la sala, hubo un gran silencio, definitivamente no se esperaban algo así. El chico estaba nervioso, era algo nuevo para él, y aunque había estado en estadios repletos para escuchar su música, esto era algo totalmente diferente.
– Mucho gusto en conocerlos, espero estar a la altura de las expectativas del señor Reagan – le sonrió al hombre que estaba a su lado – y espero durar por lo menos una semana – los estudiantes rieron ante el comentario haciendo que el ambiente se distendiera, tenían mucha suerte de tener un profesor como él.
El corazón de Ally saltó de un brinco cuando escuchó el nombre del nuevo profesor y este entró al salón, estaba soñando, no podía ser, su amor platónico de cuando era niña, bueno, al parecer aún lo seguía siendo porque, si no fuera así, no se sentiría como ahora, nerviosa y con el corazón a punto de salir de su cuerpo.
– Para darle la bienvenido, creo que deberíamos mostrarle la calidad de nuestros estudiantes… Ally, ¿por qué no vienes aquí? – Al escuchar esto quiso que la tierra se la tragara – ella es nuestra mejor estudiante – dijo con orgullo al rubio, quien la miraba con una sonrisa esperando para ver que tan cierto era lo que decía el director.
Ally tuvo que ponerse de pie y dirigirse al piano, sus manos temblaban, pero no tenía alternativa, no podía decepcionar al señor Reagan. Se sentó en el banquillo y respiró profundamente, puso sus dedos sobre el teclado, no podía quedar mal frente a su más grande ídolo, pensó que canción tocar, luego de unos segundo tomó una decisión y comenzó a tocar.
When you're on your own
Drowning alone
And you need a rope that can pull you in
Someone will throw it
And when you're afraid
That you're gonna break
And you need a way to feel strong again
Someone will know it
And even when it hurts the most
Try to have a little hope
'Cause someone's gonna be there when you don't
When you don't
If you wanna cry, I'll be your shoulder
If you wanna laugh, I'll be your smile
If you wanna fly, I will be your sky
Anything you need that's what I'll be
If you wanna climb, I'll be your ladder
If you wanna run, I'll be your road
If you want a friend, doesn't matter when
Anything you need, that's what I'll be
You can come to me
You can come to me
Yeah
Al escuchar la voz de esa chica algo se removió dentro de él, la interpretación, la forma de tocar el piano y, además, una letra original y hermosa. En ese momento pudo ver una pequeña luz de esperanza, al parecer este trabajo no sería tan malo.
Cuando terminó de tocar miró inmediatamente hacia el director y el profesor, ambos la miraban admirados, pero lo que más le importaba era que Austin Moon la miraba con una amplia sonrisa, luego este comenzó a aplaudir, haciendo que se sonrojara, el resto de los chicos hicieron lo mismo.
– Vaya, el director no exageraba contigo – por lo que dijo pudo deducir que el director le había hablado de ella antes – será interesante trabajar contigo - ¿escuchó bien?, ¿trabajar contigo?, abrió sus ojos en grande, el rubio notó esto y se adelanto a explicar – lo que pasa es que el director me pidió que te preparara para la competencia inter escolar de canto – se sorprendió cuando escucho eso y dirigió su mirada al señor Reagan.
– Oh Ally, no te lo había dicho, pero te inscribí en la competencia, sé que representaras a nuestra escuela de gran manera – explicó el director, nunca había participado en una competencia, pero si Austin sería quien la preparara, no se molestaba.
– Claro, será un honor representar a Marino High School – dijo finalmente alegrando a los dos hombres, el resto de sus compañeros la felicitaron una vez que regresó a su puesto.
El director se retiró y Austin hizo que cada uno de los estudiantes le mostrara lo que tenía, había unos muy buenos y otros que no lo hacían tan mal, después de escucharlos a todos entendió por qué Ally era la mejor, su calidad de canto estaba a años luz del resto. Se sentía emocionado por haber encontrado semejante talento, supo que ella podía llegar muy lejos en su carrera.
Al final la clase Austin llamó a la castaña, quien estuvo todo el tiempo con el corazón en la mano, el rubio esperó a que todos se fueran para hablar tranquilamente con la chica. Cuando la llamó sintió que en cualquier momento desfallecería, ni en sus mejores sueños pensó en estar así de cerca de él, y menos que lo vería todas las semanas.
– Ally, quisiera que acordáramos un horario de ensayo, lo ideal sería que nos juntáramos todos los días, de lunes a viernes – ok, ahora lo vería prácticamente todos los días, su felicidad no podía ser más grande en ese momento. Intentó disimular lo que más pudo su emoción antes de hablar.
– Claro, después de clases no tengo ningún problema – el rubio notó algo extraño en la postura de la chica, se imaginaba que podía ser, por lo que prefirió no decir nada, era natural que las chicas de su edad se pusieran nerviosas ante él, ya que de todas formas fue un artista famoso.
– Entonces, ¿te parece todos los días d de la tarde? – Preguntó para finalizar, la castaña asintió – podríamos empezar desde hoy – antes de contestar desvió su mirada hacia el reloj de pared del salón y se dio cuenta de que debía salir pronto para a su siguiente clase.
– No hay problema… me tengo que ir, nos vemos – luego salió corriendo, en el camino una sonrisa tonta apareció en su rostro, algo le decía que no podría quitársela en todo el día.
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– ¡Trish! – el gritó de la castaña la hizo saltar del susto que le dio, al verla notó la sonrisita tonta de la chica, pero era extraño, no era la sonrisita de Elliot, era más bien la sonrisa que ponía haces años cada vez que veía algo de Austin Moon – ¡a que no adivinas que me pasó hoy! – Ally la tomó de los brazos mientras la miraba con los ojos brillando de emoción. Bien, estaba comenzando a preocuparse, su amiga estaba actuando un poco extraño.
– Pues no sé, ni que te hubieras encontrado con Austin Moon – la sonrisa de la chica se amplió, ¿acaso había adivinado?, no podía ser - ¿viste a Austin Moon? – preguntó dudosa, aunque hace tres años que la carrera del rubio cantante había llegado a su fin, Ally seguía adorándolo a pesar de todo.
– ¡Sí!... Austin Moon es mi PRO-FE-SOR de MÚ-SI-CA – remarcó cada una de las sílabas de las últimas palabras, como hacía cuando hablaba de él. Trish la miró incrédula, pensó que su amiga se había vuelto loca – ay Trish, no me mires así, es la verdad… pregúntale a cualquiera de mis compañeros de clase – dijo para que la morena le creyera.
– Está bien, te creo – siendo sinceros, Ally no tenía motivos para inventar algo así y sabía que tampoco estaba loca.
– Y no sabes cuál es la mejor parte – tanta emoción la estaba agotando, cuando se trataba de Austin Moon su amiga podía llegar a ser muy insoportable – ensayaré con él ¡todos los días! Y partiremos ¡hoy! – ok, eso no se lo esperaba, ahora entendía el comportamiento de la chica y si tenía motivos para estar así, solo esperaba que no hiciera su bailecito, estaban en público.
– Hola hermosa – esa voz la sobresaltó, su novio Elliot apareció de la nada con su linda sonrisa de siempre, lo había olvidado, con tanta emoción y felicidad por el día no recordó que habían quedado con Elliot para salir hoy en la tarde - ¿te parece si te voy a buscar?, al final no tendré las clases de artesanía y así podré pasar antes por ti – Ally no sabía que decir, le había dicho a Austin que no tenía problema en comenzar hoy, debía hacer algo, no podía decirle a su novio que olvidó su cita por su amor platónico.
– Claro, nos vemos en la tarde – con eso el castaño le dio un pequeño beso para retirarse, debía hacer algo, tenía que ir a buscar a Austin para decirle que en realidad hoy no podrían comenzar, y definitivamente no le molestaba tener que verlo de nuevo.
Trish se había limitado a observar toda la escena, no reconocía a su amiga, no era de olvidar sus compromisos, esto de Austin Moon la estaba afectando. La miró seriamente, la castaña rodó los ojos, entendía la mirada de su amiga y le encontraba toda la razón.
– Al parecer se te olvidó un pequeño detalle – recalcó el pequeño, Elliot era un buen chico y su amiga lo había olvidado de la noche a la mañana.
– Por favor Trish, no me mires así, sé lo que estas pensando, pero entiéndeme… no cualquier día te encuentras de esta forma con tu artista favorito – se defendió la chica esperando algo de comprensión de parte de su amiga – y no me he olvidado de Elliot, sabes que yo lo quiero – ese quiero fue lo que hizo pensar a la morena que las cosas para su amiga se pondrían difíciles.
– Bien Ally, solo te digo que no olvides que Austin es tu profesor y que si mal no recuerdo, se va a casar con su novia Kira – no quería que su querida amiga se ilusionara mucho, aunque Austin estuviera aquí, seguiría siendo inalcanzable y su amor platónico.
– Escucha Trish, eso lo sé de sobra, no sé por qué te preocupas tanto, no me voy a lanzar a los brazos de Austin y decirle que lo amo… ¿te imaginas?, nunca más lo vería – dijo la chica haciendo ver a la morena que sabía perfectamente que Austin era inalcanzable y que él nunca se fijaría en ella, él era feliz con su novia y por algo se iba a casar ¿no? – Además estoy con Elliot y soy muy feliz con él – finalizó para hacer entender a su amiga.
Trish prefirió no seguir con esa discusión, al parecer Ally no se había dado cuenta de lo que dijo, había una gran diferencia entre querer y amar, esperaba que la chica no saliera herida por estar enamorada de una estrella 10 años mayor que ella.
Se despidió de Trish para ir a buscar al rubio, tenía que decirle que no podía comenzar hoy. En el camino iba pensando en la conversación que tuvo con su amiga, no entendía por qué se preocupaba tanto, ella tenía claro las cosas, Austin siempre sería su ídolo, su amor platónico y su inspiración, nada de eso cambiaría.
Llegó a la sala de profesores, buscó con la mirada al rubio y lo vio sentado tomando una taza de café, entró y fue directamente hacia él. No podía evitar mirarlo con admiración, no sabía cuánto tardaría en acostumbrarse a esto, pero esperaba que fuera rápido, no podía ponerse así cada vez que estuviera con él.
– Ah, Austin? – dijo tímidamente, rayos, quería poder actuar normal frente a él.
– ¡Ally!, ¿qué pasa? – preguntó al ver ahí a la chica, sonrió para sí mismo, se veía muy tierna así de nerviosa, pero esperaba que no fuera siempre así, para ensayar no podía estar nerviosa.
– Pasa que… hoy no puedo comenzar los ensayos, había olvidado que tenía cita con mi novio – soltó la chica, el rubio le regaló una sonrisa para mostrarle que no le molestaba.
– Tranquila, está bien, son cosas que pasan – ella lo miró y se relajó, se alegraba de que él no se molestara – bueno, nos vemos mañana – ella asintió y luego se fue diciéndole un simple adiós. La observó irse, no sabía que era, pero esa chica con su música le había entregado un pequeño rayo de luz a su alma.
Nota de la autora: Nuevo capítulo! espero que les guste, esta historia tendrá un poco más de drama que Apariencias.
Bueno, espero que les guste :)
leo-jasper-ilove-vampires: gracias por la publicidad jajajajaja
