Escrito por Doncelladelalunanegra y Imperial-Strategy
DLN: Chicos, tanto Imperial como yo queremos saber qué les parece la historia, qué se le puede agregar o mejorar, así que por favor, les pido que dejen Review, les daré una galleta por review! cuidense!
Disclaimer: Inazuma Eleven no nos pertenece, es propiedad de Level 5 ©, si fuera nuestro pasarían cosas muy diferentes a las de la serie.
Gazelle estaba tirado en el suelo ante la mirada atónita de Ryuuji desde la banca tratando de descifrar cual era el motivo de su prontísimo cambio de ideales y el motivo por el cual detuvo ese tiro con su vida. Quedaban tan solo veinte minutos de partido y todos los jugadores, tanto de los Space Gods como de Raimon permanecían atónitos mirando a Fuusuke como el mayor héroe de la historia.
Pronto, los jugadores empezaron a reaccionar, el tiempo seguía corriendo, y aunque Raimon llevaba ventaja, eso no significaba que pudieran darse el lujo de estar sin hacer nada, entre Goenji y Kidou llevaron al agotado Suzuno a la banca de Raimon, mientras Handa entraba al campo en su lugar.
-No debiste hacer eso, Fuusuke - le dijo Ryuuji cuando los otros dos se hubieron ido.
-Tenía que hacerlo - respondió Gazelle - si no lo hubiera hecho...
-Aún así - lo interrumpió Luna acercándose con el botiquín. - Te pusiste en más peligro del que crees.
-¡Auch!¡Oye! - exclamó el albino cuando la chica le puso desinfectante en la herida.
-No te quejes - la castaña respondió, el muchacho calló, más por el tono serio con el que habló la joven - se va a poner peor.
-Lo siento - murmuró Fuusuke una vez su compañera hubo terminado de curarlo.
-No tienes por qué - dijo la chica alejándose.
Con Haruya fuera del estadio y el equipo de los Space Gods indefensos con sus dos mas poderosos jugadores, entró a lucirse el rubio Afuro Terumi, acercandose rapidamente y sin pensarlo dos veces a la porteria de Raimon con el fin logico de anotar un gol.
-¡God Knows! - exclamó haciendo una de sus mejores técnicas.
Endou vió venir el tiro, ya lo había visto antes, usando una de sus mejores técnicas, lo paró, retrocediendo varios centímetros al interior de la portería.
Al ver esto, Afuro soltó un grito de desesperación sorprendiendo tanto a compañeros como a contrarios. Endou lanzó el balón hasta Goenji, poniendo el juego de nuevo en movimiento.
Quedaban todavía diez minutos de juego y los Space Gods parecían haber perdido ya el espíritu de lucha, pues apenas y hacían algo para detener a Raimon, aun cuando su nuevo capitán seguía intentando anotar más antes de que el partido terminara, y sus tiros fueran detenidos uno tras otro tanto por Endou, como por los defensas de Raimon.
El silbato sonó avisando del final de partido. Si bien parecía que los Space Gods no podían verse más deprimidos, el resultado los dejó con el ánimo por el suelo. Una ola de silencio quedo en los Space Gods mientras el público celebraba a sus ídolos del futbol a los que aclamaban. El rostro de Terumi se desvaneció pues el sabia que había fracasado en su misión de capitán, aún y cuando fuera temporal.
-Felicidades por ganar - dijo Hiroto acercándose al capitán de Raimon.
Endou sonrió ampliamente, y le agradeció, sin embargo en sus ojos se podía ver que aunque era un resultado favorable para el equipo, las circunstancias en que se había dado no eran de su agrado.
-Luna-chan - llamó Handa a la chica ya en la banca y tomando algo mas de los que las ayudantes tenían preparado para ellos.
-¿Que pasa? - respondió la ojiverde, mientras ayudaba a Fuusuke a levantarse.
-¿Necesitan ayuda? - preguntó Shinichi un poco avergonzado por haber dudado de las buenas intenciones de Gazelle cuando se unio a su equipo.
-Gracias, Handa-kun - respondió la chica - estamos bien.
-¿Segura? - Kazemaru preguntó acercándose a ellos. - Gazelle no se ve muy bien que digamos y...
-Luna-chan tiene razón - Suzuno interrumpió - sólo necesitaré llegar a casa y descansar.
-Sigo pensando que necesitas ayuda - dijo Handa.
-Handa tiene razón, Luna-chan - Ryuuji dijo de pie apoyándose en la banca. - el peso de Gazelle va a terminar aplastándote antes de que lleguen a su casa.
-Soy más fuerte de lo que puedas creer, Ryuuji - dijo Luna, poniéndo un brazo de Gazelle por encima de sus hombros. - Nos vemos luego chicos.
Sin decir más y con cuidado, ayudó a su compañero a caminar hasta afuera del estadio. Burn esperaba por ellos en la calle, y los acompañó de vuelta a casa, pero sin acercarse a ayudar ni un momento. El trayecto a casa estuvo lleno de silencio, pero una vez que estuvieron los tres adentro del apartamento, Burn empezó a reclamar a Gazelle por su comportamiento en el partido.
-Ya basta Burn - dijo la castaña yendo hacia la cocina para preparar algo de comer.
-¡De ninguna manera, Aqua! - respondió Burn - este traidor merece que se le diga todo tipo de cosas.
-No tienes derecho a hablar de ese modo, Haruya - la chica continuó - no después de lo que tú haz hecho durante tanto tiempo.
-Y dime, ¿qué es lo que he hecho? - Preguntó Nagumo restándola. Luna suspiró, y sacó una sartén sin responder al desafío. - ¡Dime! - exigió Haruya sacudiéndo a la chica por los hombros.
-No seré ella, pero puedo decirte todo lo que hemos hecho - Dijo Gazelle desde la sala.
-¡Nadie te habló a tí, Gazelle! - Respondió Burn, yendo hacia el albino.
-¡Ya basta los dos! - exclamó Luna dejando la sartén con un golpe sobre la estufa, y volviendo a la sala. - Ambos son unos crueles y desalmados, estoy harta, tú, Nagumo eres un total imbécil que siempre está haciéndole la vida imposible a los demás, y tú no eres menos que él, Suzuno, demasiado frío como para poder seguir tus propios pensamientos. ¡Yo me largo de aquí! ¡Vendré a buscar mis cosas mañana! - dijo antes de salir cerrando de un portazo.
Ambos muchachos se quedaron viendo hacia la puerta.
-Al menos nos deshicimos de ella - dijo Burn, volteando haia otro lado por fin. Suzuno se levantó del sillón lentamente, sin decir una palabra, caminando hacia la puerta - Espera, Gazelle, ¿a dónde vas?
-Voy a buscarla - dijo el albino.
-¿Por qué? - Haruya preguntó confundido - ella al fin se ha ido.
Decidiendo que no valía la pena discutir con Burn sobre eso, Gazelle siguió su camino, Nagumo lo detuvo.
-No me voy a quedar aquí esperando a que vuelva, Burn - dijo al fin.
-Y yo no voy a dejar que vayas tras ella - los ojos amarillos de Haruya se veían decididos.
Suzuno se soltó del agarre de su amigo y abrió la puerta. - Volveré cuando la encuentre - dijo antes de irse.
Había comenzado a llover, en algún momento desde que entraron a su apartamento y tuvieron esa discusión, pero a Luna no le importaba, lo que quería era estar lejos, las lágrimas de rabia que salían de sus ojos se mezclaban con las gotas de lluvia. Miró hacia donde su ciega carrera la había llevado, estaba ahora frente al apartamento que compartían Ryuuji, Osamu y Hiroto, y realmente no sabia como era que se la habia ocurrido correr hasta allí. Actuando automáticamente, tocó la puerta, unos momentos más tarde, abrió Ryuuji.
-¿Luna-chan? - preguntó el peliverde como si no creyera lo que veía. La muchacha no notó el gesto y simplemente asintió con la cabeza. - Entra, por favor.
La chica hizo caso y entró, Ryuuji se apresuró a cerrar la puerta.
-¡Hiroto! ¡Trae una toalla rápido! - Midorikawa dijo adentrándose en el apartamento y apoyándose en las paredes al caminar.
-¿Qué pasa? - preguntó el pelirrojo entrando a la habitación con la toalla que Ryuuji había pedido.
-Tenemos visitas, - respondió el peliverde apuntando hacia Luna que todavía seguí cerca de la puerta.
-Luna-chan - dijo Hiroto asombrado, se acercó a ella y le puso la toalla sobre los hombros
-Gracias - murmuró la castaña, mirando el piso.
- ¿Qué pasó? Estas toda mojada. - el ojiverde preguntó - Ven, será mejor que te esté lejos de las ventanas.
-Voy por algo para que tome - dijo Ryuuji en lo que Hiroto dirigía a la chica hacia la sala.
-Pídele a Osamu que lo haga, Midorikawa-kun - dijo el pelirrojo.
-Osamu salió con tu hermana hoy, ¿no te acuerdas? - el de ojos negros respondió.
-Cierto - aceptó Hiroto. - Mejor quédate aquí, yo voy por algo para ustedes dos.
-No, no te preocupes - Ryuuji dijo - estoy mejor ahora, además, me hará bien caminar, quédate con Luna-chan mientras vuelvo.
Dicho esto, el muchacho caminó lo mejor que pudo hasta la cocina, dejando al pelirrojo a solas con la chica.
-Siéntate - invitó el chico a Luna, la joven obedeció, sentándose en el sillón envuelta en la toalla. - Ahora, cuéntame Luna-chan, ¿qué pasó? - preguntó el ojiverde.
-Es una tontería en realidad - respondió la castaña - ahora que lo pienso, no debí de haber venido.
-Sabes que puedes contarme todo lo que quieras, Luna-chan - Hiroto le dijo, sentándose al lado de ella.
Ryuuji estaba ya en la cocina, y aunque no podía oír muy bien lo que hablaban en la sala, él tenía una idea de qué ocurría, en lo que ponía agua a hervir para preparar té, tomó el teléfono y marcó el número que Haruna le había dado más temprano.
-Buenas tardes - una voz de mujer le habló después de un tiempo.
-Buenas tardes - respondió Ryuuji mecánicamente - ¿se encuentra Haruna-chan?
-Claro, un momento - la voz de mujer dijo.
-¿Hola? - la voz de Haruna vino desde el otro lado de la línea, Midorikawa no pudo evitar sonreir.
-¡Hola, Haruna-chan! - respondió el peliverde.
-Midorikawa-kun, que sorpresa - Haruna dijo y por su voz, pudo haber jurado que ella también estaba sonriendo.
-Oye, ¿te acuerdas de lo que te dije hace rato? - Ryuuji preguntó yendo directamente al tema.
-Si... ¿qué hay con ello? - la chica respondió.
-Pues... - Midorikawa dijo - Luna-chan vino a mi casa ahorita... ¿crees que puedas venir tú tambien?
-¿Por qué está Luna-chan allá? - inquirió Haruna.
-Eso intenta averiguar Hiroto - dijo Ryuuji. - Llegó hace un momento, totalmente empapada y no se ve muy bien que digamos...
-... Voy a preguntar si puedo ir... me doy una vuelta primero por casa de sus padres a ver si le puedo llevar algo.
-¡Bien! - Ryuuji exclamó - Gracias Haruna-chan.
-Nos vemos luego Midorikawa-kun. - la chica dijo antes de colgar.
De no ser por que todavía le dolía la pierna, Ryuuji habría saltado de alegría, totalmente animado, siguió con lo que lo había llevado hasta la cocina.
-Son un par de idiotas - dijo Hiroto cuando Luna hubo terminado de contar lo que de algún modo la habían llevado hasta allí - creo que tú más que nadie debería saberlo.
-Lo sé - respondió la chica - es sólo que esta vez...
-¿No esperabas verlos discutir? - el pelirrojo preguntó. La chica solamente negó con la cabeza. - Ya veo. Personalmente, pienso que tienes razón, y no es que no tenga algo de culpa, ya vez lo que he hecho yo mismo.
-Pero tú eres diferente - Luna dijo. - Te he visto muchas veces y realmente eres una de las personas más amables que conozco.
No se dió cuenta de lo que había dicho hasta que ya era muy tarde, de modo que miró hacia el piso sonrojándose.
-Me halagas, Luna-chan - dijo el ojiverde ruborizandose él también - sin embargo, ambos sabemos que lo que yo he hecho tampoco es bueno.
-Lo sé - dijo la chica recordándo todo el tiempo que pasó en Aileia.
-De todas maneras - continuó el pelirrojo - son el doble de idiotas por hacerte llorar, Luna-chan.
-Ellos no me hicieron...
-No puedes mentirme a mí - la interrumpió el muchacho, abrazándola - puedo verlo en tus ojos.
-Tal vez necesites que te revisen los ojos - respondió la chica, todavía tratando de esconderlo, pero sin rechazar el abrazo del joven.
El sonido de alguien llamando a la puerta llamó su atención. Soltándola, Hiroto fue a abrir, encontrándose con Gazelle, para la continuación de lo que parecía ser una tarde llena de visitas inesperadas.
-¿Qué haces aquí? - preguntó el pelirrojo.
-Estoy buscando a Luna-chan - respondió el ojiazul sin inmutarse mucho.
-No creo que ella quiera ir contigo - dijo Hiroto.
-Tú no entiendes, Grand - Gazelle dijo - tengo que pedirle perdón
-¿Por qué harías algo que no has hecho en tanto tiempo? - preguntó Luna acercándose a ellos.
-Por que yo... - Suzuno no encontraba palabras en su boca. - yo lo siento, no quería que eso terminara así.
-¿Está todo bien? - La voz de Haruna vino de la puerta, los tres miraron hacia la chica.
-Claro - respondió Hiroto. - Pasa, Haruna-chan.
-¡Gracias! - dijo la chica esquivando a Suzuno, entrandoy cerrando luego su paragüas. - Hola Luna-chan.
-Hola Haruna-chan - respondió la castaña como si nada pasara - ¿Cómo estas?
-Bien - dijo la de ojos grises - Midorikawa-kun me habló y dijo que tal vez necesites esto, - le dio la mochila que traía a su amiga - vaya que si está lloviendo, ¿no? Sé que te gusta la lluvia, pero si sigues así te vas a enfermar.
-Gracias, Haruna-chan - dijo la castaña abriendo un poco la mochila y viendo en su interior.
La presidenta del club de preriodismo sonrió. - Me alegra ser de ayuda. - dijo.
-Ryuuji está en la cocina - dijo Hiroto a Haruna - si quieres adelántate, te seguimos en un momento.
-Claro - la chica respondió yendo en la dirección que le indicó el pelirrojo.
-Vete, Fuusuke, por favor - dijo Luna una vez Haruna estuvo fuera de su vista.
-No me voy - dijo el albino - no sin tí, o cuando menos hasta que me escuches.
-No voy a volver - la chica dijo - Lo dije antes, y si estás aquí, tal vez no me oíste bien. No hay nada que puedas hacer para que vuelva con ustedes.
-Luna-chan...
-Ya la oíste, Gazelle - Hiroto lo interrumpió - ella no quiere ir contigo, mañana iremos Osamu y yo a ayudarla a recoger sus cosas, y ella irá a vivir a donde ella quiera.
-Ya veo - Suzuno dijo - lamento haberte causado tantos problemas, Luna-chan, espero, que quieras escuchar algún día mis disculpas.
-Vete - murmuró la castaña, aferrándose al brazo de Hiroto, como si él pudiera protegerla.
Sin decir una palabra más, Gazelle se fue.
-Nunca había visto esa expresión en Suzuno - dijo la muchacha luego de que el pelirrojo hubo cerrado la puerta. - Tampoco pensé que fuera capaz de seguirme.
-Subestimas a Gazelle, Luna-chan - respondió el joven.
-¿Por que lo dices? - Dijo Luna intrigada ante las palabras del joven de los ojos oscuros.
-Bueno... - el muchacho dijo - es una larga historia.
-¿Es algo que debería saber? - preguntó la chica como si pensara en voz alta.
-La verdad no lo creo - el pelirrojo respondió - no es algo de lo que me quiera acordar...
-Entiendo - contestó la de ojos claros - pero de todas maneras me tendré que enterar algún día.
-Sí, eso es cierto. - dijo el joven - pero ahora, creo que sería bueno que te cambiaras... Por algo te trajo eso, Haruna-chan, ¿no?
-Sí, tienes razón - aceptò la castaña. - Espera un momento, ¿cómo sabes qué me trajo Haruna-chan?
-Puede que las razones de Ryuuji para llamarla hayan sido otras, pero, tampoco se le olvidarían los asuntos en su casa - Hiroto dijo sonriendo. - Ven.
El de ojos oscuros se dirigió hacia el pasillo y abrió una de las puertas.
-Nos vemos más tarde - dijo el pelirrojo.
-Gracias - respondió la chica y el muchacho se fue hacia la cocina.
Luna entró a la habitación y cerró la puerta, luego de prender la luz, volvió a abrir la mocila que le había ntregado Haruna antes.
-Realmente estás loca, Haruna - dijo viendo de nuevo el vestido de tirantes y la blusa que su amiga le había traído - pero yo tampoco voy muy bien que digamos.
