DISCLAIMER:Los personajes no me pertenecen son de S. Meyer y la historia tampoco ya que es una adaptación.
***Isabella***
Cuando Ángela y Rosalie llegan a cenar, por fin estoy lista para soltarles lo que ha pasado.
Félix no cabe en sí de curiosidad.
— ¿Entonces, mi amor? ¿Qué significa esa cara insolentemente feliz?
—Se trata de nuestro Lowell —admito, mientras escurro la pasta en el fregadero de mi cocina azul.
— ¿De quién? —me pregunta Rosalie, que frunce la nariz en una mueca reacia, como si en realidad su mente estuviera corriendo hacia otros parajes.
— ¡De Edward Cullen, chicas!
Y de repente los noto a todos encima, como buitres.
— ¿El gordo?
—De gordo nada de nada. ¿Estáis listas para ver en qué se ha convertido?
Mientras cenamos, nos conectamos a su perfil en Facebook, y nos pasamos el ordenador alrededor de la mesa. Pocas fotos, pero significativas: su encanto sigue intacto, y un montón de amigos lo halagan con mensajes en su muro e invitaciones a participar en los grupos más disparatados.
Félix, trepa como pocos, remarca que nuestro Lowell es el propietario del vino Adinolfi.
—Por lo visto, no sólo se parece a Ewan McGregor, ¡sino que además es rico a más no poder! ¿No lo sabías?
— ¡Qué obsesionado con el dinero! —Lo regaño—. No son este tipo de cosas las que le interesan a una niña de ocho años.
—Sí, pero ¡con veinticinco años es de importancia capital, mi amor! —Declara sin medias tintas—. Llegada a este punto, tienes que enviarle un mensaje que se salte todas las convenciones y vaya directo al meollo de la cuestión.
— ¿Por ejemplo?
—Háblale de mí, ¡quizá con el tiempo haya cambiado de gustos!
— ¡Ni lo sueñes!
— ¡Eres la misma egoísta e inconsciente de siempre!
Rosalie se vuelve más impaciente a cada instante; se levanta y me dice:
—Bueno, escríbele que te lo quieres tirar y así acabamos de una vez.
— ¡Rose! —La regaña Ángela—. ¿Qué te pasa?
—Tengo una cita con Emmett y no tengo ganas de llegar tarde por culpa de uno que tendría que haberse follado hace quince años.
Mi hermana alucina en colores.
— ¡Eres tremebunda! Y además a Emmett lo viste ayer, la tía no quiere que llegues tarde todas las noches...
—Cierto, por esa razón le he dicho a mi madre que me quedo a dormir aquí.
Entonces me veo obligada a intervenir:
—Mira, prima querida, no puedes hacer lo que te dé la gana. ¿De verdad crees que te voy a dejar quedarte a dormir con uno que no conozco y que podría ser tu padre?
—Ya, ¿y con cuántos años me tuvo? ¿Con trece?
—Considerando que desde tu punto de vista yo habría tenido que follar con Edward los ocho años, diría que es más que posible.
Félix se echa a reír.
—Tu prima se ha enamorado —nos dice—. ¡Tiene la misma mirada de Britney cuando conoció a Kevin!
Rosalie vuelve a fruncir la nariz.
— ¿Quién?
— ¿Cómo que quién? —se agita Félix, en su mejor interpretación de maricón histérico—. ¡Kevin Federline! ¡El cabrón de los cabrones! Como la mayor parte de los hombres, a fin de cuentas.
— ¿Y yo tengo pinta de estar enamorada de un cabrón? Te equivocas y mucho: nuestra relación se basa única y exclusivamente en el sexo.
—Déjalo ya, Rose —trata de intervenir Ángela.
Y mientras ellos empiezan a discutir sobre la sustancial diferencia entre sexo y amor, yo espero encontrar lo uno y lo otro con un mensaje, pero delante de la página en blanco me bloqueo.
Lanzo una mirada hacia el suelo, desde donde Matita y Schopenhauer, que ya se han vuelto amigos inseparables, me observan poniendo muecas cada uno a su manera.
"Hace tiempo sabías cómo inspirarme, ahora que has encontrado un nuevo amigo ya no sabes qué decirme, ¿verdad?".
Matita suelta un gemido y esconde la cabeza entre las piernas de ese ratón, casi levantándolo en el aire.
"Bien, listilla, escóndete, vendida".
Félix vuelve a ocuparse de mí.
— ¿Entonces, mi amor?
—No sé qué escribir, odio esto de Facebook. Hubiera sido mejor si no me hubiera conectado y nos hubiéramos encontrado en algún lugar en persona.
— ¡No digas tonterías! —me regaña, hundiendo la cucharilla en uno de mis yogures de malta sin ni siquiera haberme pedido permiso para abrirlo—. Tendrías que escribirle algo muy intelectual, yo qué sé, quéjate de las convenciones sociales y de cómo éstas nos hacen perder nuestra esencia poco a poco a lo largo del camino de la vida...
— ¿Qué?
Félix resopla, levantando los ojos al cielo.
— ¿Por qué sigo hablando contigo? ¡Eres incluso más sosa que Charlotte en Sexo en Nueva York!
—En situaciones como ésta, no hace falta más que una palabra —interviene Rosalie—. Mejor dicho, dos, con dos interrogantes: « ¿Follamos? ¿Dónde?». Punto.
— ¡Ha hablado Samantha! —vuelve a azuzarla Félix. Mientras tanto Ángela, con tal de no seguir escuchándolos, se ha puesto a echar agua a los platos en el fregadero antes de meterlos en el lavavajillas.
Rosalie resopla y se pone el abrigo.
— ¿Qué haces? —Me pregunta—. ¿Me das cobertura esta noche o no?
—De ninguna manera —insisto, yendo a pescar en mis defectos esa pizca de autoridad que me queda.
— ¿Hablas en serio?
—Habla en serio, sí —confirma Félix levantando la barbilla, cruzando los brazos y desplazando todo el peso de su cuerpo sobre la pierna izquierda. Luego se echa a reír—. ¡Me encanta interpretar el papel del viejo tocapelotas!
—Va, por favor, ¡dejadme ir!
Por suerte Ángela se encarga de intervenir y lo hace con un tono despótico que apenas conocía en ella.
— ¡Ya está bien! —exclama—. ¡Te llevo a casa! Además estás atrasada en el estudio, ¡si sigues así al final este año te suspenden de verdad!
— ¡Vaya dramón! ¡Entonces me iré a Jamaica sin diploma! —replica Rosalie mientras se deja arrastrar fuera de mi piso.
Una vez solos, vuelvo a pedirle consejo a Félix.
— ¿Entonces? ¿Qué le escribo?
— ¡No, por favor! ¡Ya vale, mi amor! —Me contesta con impaciencia, a la vez que se pone la cucharilla en la boca para acabar de chupar los restos de mi yogur de malta, el muy glotón—. ¡Además lo que te sugiero no lo entiendes! —Después se prepara para ir vete a saber dónde.
— ¿Te vas ahora?
Levanta a Schopenhauercon una mano y por poco no logra que vomite en la alfombra del comedor.
—Mientras hablábamos, ¡se me ha ocurrido cómo volver a intentarlo con Rodrigo! —me dice.
— ¿De verdad?
—Deja que me vaya. De todas formas, salga como salga, no me esperes despierta. ¡A las malas, me voy a ver a un fucking friend!
— ¿Un faqui... qué?
— ¡Ya está bien, mi amor! ¡Hablar contigo es como relacionarse con Felipe de Edimburgo, el príncipe consorte!
— ¿Quién?
Levanta los ojos al cielo, abanicándose con una mano.
—En fin, me voy, ¡tu ignorancia podría llegar a ser contagiosa!
— ¿Y Schopenhauer? ¿Te lo llevas contigo?
— ¡Claro! Necesito su ayuda —me contesta, como si fuera lo más obvio del mundo, como por ejemplo el hecho de que la Tierra da vueltas alrededor del Sol o algo por el estilo.
En un instante él y su horrible pincher desaparecen detrás de la puerta.
Vuelvo, sola e inconsolable, a mirar la pantalla del ordenador. No se me ocurre nada que pueda escribir: me parece todo tan fuera de lugar... Será mejor que vea una comedia romántica y me deje inspirar por las palabras de algún guionista genial. Voy a ver cuáles son las propuestas de la televisión.
Hay pocas películas irrenunciables como Notting Hill. El momento en el que Hugh Grant participa en la última conferencia de prensa haciéndose pasar por un periodista y Julia Roberts le pide que repita la pregunta sobre sus intenciones de quedarse para luego contestar: «Indefinidamente» logra siempre causarme un par de escalofríos de emoción. Por no hablar de cuando al final los volvemos a encontrar juntos en un viejo banco de madera, y ella está embarazada, con la mirada perdida y la cabeza apoyada en sus piernas: siempre el mismo efecto, aunque ya la haya visto al menos unas diez veces.
Y esta noche para variar no me defrauda. Lo que pasa es que al final de la peli vuelvo a pensar en Jake y en todos nuestros bonitos recuerdos compartidos.
Sea cual sea el lugar al que dirijo la mirada, él está allí. A lo mejor será también porque he visto esta peli más veces con él que sola. Por suerte, la gorda de Matita se encarga de distraerme: aunque Schopenhauer se haya ido, a ella ya le gusta dormir en mi cama y de hecho me espera, como la compañera de toda una vida, debajo de las sábanas.
Terrible.
Sin embargo no tengo ganas de echarla: supongo que esta noche haré otra excepción.
Me meto en la cama a su lado con el ordenador encendido en las rodillas. Vete a saber si no se me ocurre algo para escribirle.
Enseguida vuelvo a sumergirme en Facebook, a mirar la foto de Edward, y mientras rebusco en su perfil para descubrir si tiene novia. A lo mejor he pasado por alto este detalle. Se me ocurre ir a buscarlo entre los usuarios que están en línea en este momento.
¡Dios mío, aquí está! Él también en Facebook a las once y cuarto de la noche.
Tengo que hacer acopio de coraje y escribirle en el chat.
"Anímate, Isabella, puedes hacerlo, estoy segura. Y además quiero verte espabilada, no te portes como una tonta".
Y entonces le escribo.
"¿Eres tú de verdad? ¿Mi gran amor de la infancia?".
Dios, tengo que haberme vuelto loca para hablarle de esta forma. Los dedos actúan por cuenta propia. Segura y espabilada, vale, pero esto me parece exagerado.
Me entran ganas de desconectarme, peor, de esconderme bajo tierra. Siempre puedo decir que no era yo, que un amigo me ha gastado una broma.
Félix, el loco de turno, me ha arrancado el teclado de las manos. Eso es, ha sido Félix, es culpa suya.
Desde el otro lado no llega ninguna respuesta. Pensará que estoy loca de remate.
Por suerte, un segundo después su ventana se abre e invade la pantalla.
"Y tú tienes que ser la niña del colegio —me contesta—. Has conservado los mismos ojos de entonces".
El corazón me sube a la garganta, late tan fuerte que despierta a Matita.
—Es él, Matita,el mítico Edward Cullen. Y en este momento está dentro del ordenador y está chateando conmigo. ¿Te das cuenta?
Ella me mira, volviendo el hocico a un lado. Emite el indolente gemido de costumbre, para después darse la vuelta hacia el otro lado.
"Desagradecida, sigue durmiendo. Si todavía tengo ganas, te lo explicaré todo mañana cuando nos despertemos". O quizá cambie de idea, y me guarde toda esta historia para mí sola.
Bueno aqui esta el siguiente capitulo espero que les guste
y de ahora en adelante actualizare dos veces por semana
asi que el dia jueves habra otro capitulo ^-^
nos leemos en el siguiente...
