¡Hola a todos de nuevo! acá les llego con otro episodio. Algo decepcionada por los reviews pues no comentaron muchos, aprovecho el momento para agradecerle a Shadowsofgreen por su comentario en el primer episodio :3 así escriba solo para ti lo seguiré haciendo, claro con la condición de dejar reviews n.n
Sin nada mas que decir, que disfruten del capitulo :)
Capítulo 2
EL SECRETO
Era un día caluroso y de mucho tráfico en la ciudad de Tokio, personas salían a toda prisa en sus coches para llegar a tiempo a sus respectivos trabajos, el día estaba muy agitado y no era para tanto pues es lo normal en una ciudad tan grande como esa, más aun si es entre semana. Justamente, en medio de un trancón se encontraba una chica dentro de un taxi desesperada por llegar a tiempo a su primer día de trabajo.
- ¡Agh, fantástico! Pero si era lo único que me faltaba.- Dijo muy enojada la mujer. - Señor, ¿no podemos tomar otro camino?, es que de verdad es mi primer día de trabajo y no lo quiero perder.
- Señorita, esta es la vía principal, es el camino más rápido para llegar a su destino.
- Genial, perderé mi primer empleo...
¿Sabe qué señor?, yo… mejor me bajo aquí, voy a ver si tengo más suerte caminando.
- Como quiera, son dos con cincuenta.
La mujer le pagó al conductor y salió deprisa del auto, no sabía ni por qué había hecho eso, no conocía ese sector de la ciudad, se perdería de cualquier manera, sólo le quedaba confiar en las personas que andaban por ahí para que le indicaran por donde quedaba dicha dirección. En esas mientras caminaba por la acera hacia la misma dirección en la que el taxi se dirigía, divisó a una mujer saliendo de una tienda, por su porte parecía ser de buen billete pues lucía un lindo traje de paño con una falda, ambos de color azul grisáceo, una blusa blanca y tacones altos, al acercársele más pudo detallar mejor su rostro, parecía ser de confianza así que se animó a preguntarle.
- Disculpe señorita, buenos días, es que estoy tratando de llegar a esta dirección- Dijo mientras le mostraba el papel donde se encontraba anotada. - ¿Usted podría darme alguna indicación de cómo llegar?
- Si claro... déjame ver... Aaa por supuesto, yo vivo allá. Son un conjunto de casas, una colonia para ser más exactos.- Le dijo con una sonrisa amable en su rostro. - ¿Quieres que te lleve? voy a pasar a mi casa a dejar unas cosas.- La chica de la dirección le daba confianza, razón por la cual le hizo la propuesta.
- "Que suerte la mía"- Pensaba hacia sus adentros. -Si por supuesto, muchas gracias.
- Aaaa debería presentarme. Mucho gusto, Neliel tu Odershvank.- Le dijo la señorita extendiéndole la mano.
- Danna Asakura - Le respondió de la misma manera.
- Que raro tu nombre, ¿eres de familia extranjera?
- Emmm, no... yo soy... de aquí y mi familia también.
Al terminar de decir esto se subieron al auto el cual comenzó a andar, por fortuna la chica no cogió la vía principal o si no le hubiese dado lo mismo que seguir en el taxi, o pues ni tan "lo mismo" porque tendría que pagar de más por la espera.
La ventana del copiloto estaba totalmente abajo, la muchacha sentía cómo la brisa le acariciaba el rostro, ya le era necesario refrescarse un poco en esa calurosa mañana, miró hacia el cielo totalmente despejado y un recuerdo vino a su mente...
Flashback
- Deja de decir tonterías abue, tú no te vas a morir.
Mira, te prometo que Grimmjow y yo te vamos a cuidar más, estaremos mas tiempo junto a ti.- Dijo la muchacha mientras se le aguaban los ojos.
- No mi amor, sé que me queda poco tiempo, y tendré que romper la promesa que hice, pero no puedo llevarme el secreto a la tumba...
- Es que a mí no me importa quienes fueron mis padres ni nada de eso, tu eres mi familia, ustedes son mi familia ahora y eso es lo único necesito saber.
- Preciosa, por favor, escúchame...
- No abuela, lo siento pero no puedo.
Al decir esto último, se levantó de la silla donde estaba sentada y salió de la habitación. Grimmjow al ver la reacción de la mujer le grito su nombre para que se diera vuelta, pero ella solo siguió su camino.
- Esta niña, espera abuela yo la traeré de vuelta.
- No, detente Grimmjow.- Dijo forzosamente la anciana. - Ven, acércate, debo decirte algo.
El chico acato la petición de la moribunda.
- Sé que para Danna es difícil hablar de su pasado, tiene miedo de enfrentarse a la verdad.
Quiero que le demos tiempo, para que se prepare y esté lista.
- Pero vieja, tu eres a la que no le queda mucho tiempo. ¿Y si te vas sin decírselo?
- Para eso necesito que me hagas un favor.
Fin flashback
El sol ardía con fuerza en su punto más alto, los constructores que se encontraban desempeñando su labor, muy dedicados como siempre, estaban ansiosos para que la campana sonara, hasta que por fin sus plegarias fueron escuchadas, la dichosa campana sonó y una voz fuerte y masculina gritó la tan ansiada frase...
- ¡Es medio día! ¡Hora del almuerzo!
Todos los trabajadores dejaron lo que estaban haciendo en esos momentos y acataron la "orden", que mas bien era para ellos una frase venida desde el cielo y cantada por los mismísimos ángeles. Cada trabajador se dirigía hacia su mochila, sacaban un frasco con el almuerzo y comenzaban a comer y charlar un rato, ya fuese sobre las estructuras en construcción o en la parte de abajo, en el suelo para ser mas precisos donde era mas seguro.
- Que raro que no se te haya olvidado el almuerzo, como que ya te estabas acostumbrando a ir y venir todos los días, ¿no?
El aludido no pronuncio respuesta alguna, se hallaba inmerso en sus pensamientos.
- Hey Grimmjow te estoy hablando... ¡No me ignores!
- No jodas Yammy, no estoy de humor para tus bromitas...
- Agh.- Dijo lanzando un suspiro al aire. - Oye sé que estas preocupado por ella, pero relájate, si quieres cuando terminemos con esto te acompaño al hospital para que la veas.
- No es solo eso lo que me preocupa... La estúpida de Danna no me quiso hacer caso cuando le dije que en vez de perder el tiempo con esos riquillos se quedara cuidando de nuestra abuela. A demás no me gusta la idea de que se vaya a trabajar por allá, no confío en esa gente...
- Bueno en todo caso ya está grandecita como para que se vaya haciendo responsable de sus actos, pareces su novio, eres muy sobreprotector con ella...
- Tsk, piensa lo que quieras.
- Bueno y cambiando de tema... ¿te has vuelto a encontrar con la muchacha de la otra vez?
- No, para mi desgracia creo que no va a volver a aparecerse por estos lugares, fue la única vez que había visto a esa mujer por estos lados...
- Ya tranquilo don Juan que mujeres hay muchas, además se le notaba a leguas que era una de esas "riquillas" como les llamas. No creo que se meta con un vago como tú.
- A mi nadie me rechaza, te digo que la próxima vez que la vea la invitare a salir y no se podrá negar.
- Si, si. Como digas.
- Bueno, hemos llegado.
Al llegar por fin a su destino, la mujer se quedó mirando con admiración cada detalle del lugar, sí que era precioso, el portón para dar entrada a los dueños de sus respectivas viviendas era muy amplio y automático, tenía grabado en lo más alto unas letras que decían "Colonia Las noches", que nombre tan curioso pensó ella, como si hubiese otra residencia de nombre "los días" o algo por el estilo, al adentrarse pudo observar la inmensidad de la colonia, para empezar todas las casas estaban cercadas por una extensa pared de concreto, cada casa estaba marcada con una letra y un número, que según lo que le explicaba la peli verde, la letra era para determinar un sector, ya fuese norte, sur, oriente u occidente, y los números para distinguir las casas de cada sector. Estaba totalmente asombrada por lo que presenciaba, su medio hermano tenía toda la razón acerca del sector pues de verdad ahí solo debía vivir gente con demasiado dinero, aunque ignoraba la razón por la cual él conocía por estos barrios o "colonias" como les llaman ellos, se sentía muy afortunada de haber conseguido empleo allí, de seguro le pagarían muy bien, pero a la vez se sentía nerviosa pues nunca había tratado con gente de tan alto estrato, bueno en realidad si, la acababa de conocer pero eso no quería decir que ya fuera toda una maestra en la etiqueta de una princesa.
Ninguna de las dos se animó a preguntarle a la otra en que trabajaba o por qué motivo se encontraba allí, solo guardaron discreción hasta que la de ojos oliva rompió el silencio.
- Bien la casa que buscas es esta.- Dijo mientras se detenía en frente a lo que ella consideraría una mansión, era una linda casa, de esas modernas con un aspecto cuadrado y rectangular en su diseño, por lo visto tenía dos pisos y una terraza, en el patio trasero había una piscina, tenía su propio parqueadero cubierto en el cual cabían fácilmente unos tres carros de lujo, también al otro extremo tenían una cancha de tenis y un espacio especial como para hacer un asado en familia, y finalmente todo esto estaba cercado por unos pequeños arbustos naturales, de hecho todas las casas se ordenaban de igual forma, la única diferencia que había alcanzado a notar era que habían unas casas más grandes que otras y ese detalle se iba presentando más notoriamente a medida que avanzaban y se adentraban más en la colonia. La chica se bajó del auto y en seguida se le empezó a acelerar los latidos del corazón, lo admitía estaba nerviosa, respiro hondo y se llenó de valor para continuar con su camino.
Su acompañante se decidió a preguntarle finalmente...
- Oye, ¿vienes a visitar a alguien?
- No, es que los dueños de esta casa me contrataron de empleada.
- Mmmmm, bueno Danna fue un gusto conocerte, espero que nos volvamos a ver pronto.
- Gracias, lo mismo para ti.- Y al decirse estas últimas palabras, la mujer arranco con su coche y continuo su camino.
Ahora sí, era el momento de enfrentarse a la realidad, estaba casi totalmente segura de que no la aceptarían por llegar tarde en su primer día, pero no perdía nada con simplemente ir y ver qué pasaba.
Al encontrarse ya frente a la puerta y levantar su mano para tocar el timbre, se quedó como congelada, tenía una corazonada, un presentimiento vano, dudó en si tocar o no el timbre y en esas la puerta se abrió sola.
- Buenas tardes señorita, al parecer llega un poco tarde a su cita.- Le dijo el mayordomo al abrir la puerta.
- S...si, que pena, discúlpeme de verdad no era mi intención, es que había mucho trancón por la principal y yo vivo algo lejos de aquí así que...
- ¿Hay algún problema?- Se escuchó una voz que le era familiar...
- No señor.- Respondió el mayordomo sobresaltado. - Es solo la jovencita a la que le iba a ofrecer el empleo, pero por lo visto no es capaz ni de llegar temprano, creo que será mejor que se retire.- Dijo dirigiéndose hacia la mujer.
- No hay por qué ser grosero Tousen, hazla pasar, de seguro tiene una buena explicación para darnos...
La aludida mostro una sonrisa de victoria y enseguida entro a la casa sin necesidad que el mayordomo le cediera el paso. Si desde afuera la casa lucía espectacular, por dentro era mucho mejor, de hecho era más espaciosa de lo que aparentaba. Al lado izquierdo, hacia el fondo se encontraba la cocina, muy grande por cierto, del lado derecho había un gran salón de juego, pues había una gran mesa de billar y un pequeño puesto de licores, como un mini bar. De frente y cerca a la puerta estaban las escaleras que conducían al segundo piso, muy elegantes, eran de esas que parecía que cada escalón flotara por si solo, y finalmente más hacia el fondo estaban el comedor y la sala, esa sí que era una casa de lujo, sin duda muy grande para solo dos personas.
El hombre invitó a la señorita a seguir a sentarse en uno de los sillones de la sala, a la casa le entraba mucha luz, por todas partes tenia ventanas y la de la sala era una de las más grandes, tenía vista hacia la piscina que ahora podía apreciar más de cerca, con una hamaca, y una mesa de madera con sillas y una sombrilla.
- Que bonita casa tiene señor.- Dijo mientras tomaba asiento.
- Por favor señorita, dígame solo por mi nombre.
- No, ¿Cómo cree? si yo solo soy una desconocida, no tengo el derecho de tratarlo por igual.
- No se preocupe, le aseguro que no me molesta.
- Esta bien, pero por mi parte me sentiría mas cómoda si solo le dijera señor Ichimaru.
- Mmmm, por mi está bien. Bueno señorita, necesito que me dé una razón por la cual deba aceptarla en este empleo.
- Señor Ichimaru, le juro que no fue mi intención llegar tarde, había demasiado trancón y yo vivo lejos de...
- Eso no fue lo que le pedí que me dijera.- Le contesto con un tono serio pero aun con esa sonrisa en su rostro.
- Mire de verdad necesito el trabajo, mi abuela está muy mal y tengo que ayudar a pagar los gastos de la casa, sé que aun soy menor de edad pero necesito urgentemente ganar dinero.
El señor se quedó en silencio por un momento mientras meditaba el asunto, y finalmente preguntó:
- ¿Y acaso lo que trabajan tus padres no les alcanza?
- No señor... yo... no tengo padres. Como le digo lo único que tengo es a mi abuela quien me ha cuidado toda la vida y a mi hermano, quien me ayuda a cuidarla, bueno en realidad es un medio hermano...
- ¿Y tu abuela se encuentra muy mal?- Preguntó con curiosidad.
- Sí señor, de hecho está internada en un hospital porque se encuentra muy grave.
- Esta bien, tienes el empleo.
- ¡Muchas gracias! de verdad, le prometo que no se arrepentirá, voy a empezar ahora mismo.- Dijo muy entusiasmada. -Pero... quisiera pedirle antes un favor. ¿Sería posible que hoy me deje salir mas temprano? Quiero ir a visitar a mi abuela antes de que cierren la entrada de visitantes en el hospital.
- Por supuesto, es más, si quiere la puedo llevar.
Eran ya las cinco y cuarenta de la tarde, los trabajadores estaban recogiendo los últimos escombros del suelo y una que otra herramienta por ahí mal puesta, de manera que todo estuviera listo para salir a descansar a las seis en punto que era la hora de finalización. Y sonó la tan esperada campana, señal que avisaba que era hora de irse a casa.
- Cuídate Grimmjow.
- Hasta mañana. - Respondió el aludido.
Mientras caminaba hacia la casa para dejar sus cosas y luego pasar al hospital, Grimmjow sacó de su mochila un sobre, mientras lo observaba iba recordando...
Flashback
- Mira Grimmjow.- Decía la anciana mientras le mostraba un sobre con una carta dentro. - Quiero que se la entregues a mi niña, dile que cuando esté lista para saber la verdad, que la abra y la lea.
- Si señora, prometo entregársela personalmente. Aunque sigue pareciéndome mejor la idea que se lo digas tu misma... pero ya ves, cumpliré tu voluntad.
- Gracias mi niño. - Decía la anciana mientras se le dibujaba una sonrisa de paz en su rostro.
Fin flashback
- Me pregunto, ¿qué tanto dirá en esta carta...? digo, debe de ser muy importante como para que le haya dado tiempo de saber la verdad. - Se decía a sí mismo, tenía la tentación de abrir el sobre y leer todo su contenido, no podía creer que él estuviera más interesado que su propia hermana en saber la verdad sobre sus orígenes. En todo caso, por más tentador que fuera, no podía hacerlo pues le había prometido a la anciana que la primera en abrir ese sobre sería la implicada, no le quedaba de otra debía mantener su palabra, además dice un dicho por ahí que "la curiosidad mató al gato" ( Nota: desafortunadamente ese dicho le caía como anillo al dedo, siendo mitad gato :3 ).
Sacó la llave de su bolsillo y la metió en la cerradura, lo que vio detrás de la puerta no fue de mucho agrado para el joven.
- Hola Grimmy, pensé que no llegarías nunca.- Le dijo la mujer, mientras se le abalanzaba para darle un abrazo.
- ¿Y quién es éste tipo?- Preguntó molesto y algo confuso por la presencia de aquel hombre, sin contestarle la pregunta a la mujer.
- Mucho gusto señor, mi nombre es Ichimaru Gin. Su hermana me ha hablado de usted.- Le dijo mientras le extendía la mano en señal de saludo. (Nota: Sé que a lo mejor en Japón las personas se saludan inclinando sus cuerpos hacia adelante, no estoy segura, pero prefiero poner que se extienden la mano para dar a entender cuándo se es correspondido el gesto, como en este caso.)
Grimmjow no le correspondió el saludo, se le quedó mirando serio, con desconfianza y el ceño fruncido.
Al notar el incómodo silencio, la mujer decidió romperlo diciendo:
- Emmm, él es mi jefe Grimmjow. Es del que te había contado, el que me contrató para trabajar en su casa.
- ¿Y se puede saber qué está haciendo acá?- Dijo dirigiéndose a la mujer.
- Él se ofreció a traerme hasta acá, le conté lo de nuestra abuela y que tenía que salir temprano para visitarla.
Grimmjow al escuchar esto, solo le lanzo una mirada de inseguridad, de esas cuando mira de medio lado a una persona y con los ojos entrecerrados, lleno de desconfianza, ese tipo no le daba buena espina, pero no podía hacer nada si aún no había hecho nada ese hombre, no le quedo de otra que resignarse ante su presencia.
- Bueno, debemos irnos para el hospital, estamos perdiendo tiempo aquí...
- Yo con gusto puedo llevarlos para allá.
- No necesitamos de tu limosna- Le dijo rudamente mientras cogía a su compañera del brazo, incitándola a salir del lugar.
- Grimmjow no seas grosero, él solo quiere ayudarnos.
- No sé que intenciones tenga este tipo contigo, tanta amabilidad se me hace extraño.- Le decía al oído mientras caminaban para salir de la casa.
Finalmente terminaron accediendo a la oferta del joven millonario y este los dejó en la puerta del hospital, se despidieron y entraron.
- No me agrada la amabilidad que tiene ese tipo contigo, si solo lo acabas de conocer.
- Ya Grimmy yo no le veo lo malo, de seguro yo le gusto a él y tu estas celoso.
- Tsk, deja de decir estupideces, el hecho de que te caigan todos los del barrio como perros hambrientos no quiere decir que un imbécil de la alta sociedad se fije en una niñata como tú.
- ¿Y por qué no?, hasta ahora no había comprobado mis habilidades femeninas con gente millona... ria...
La última palabra casi no la puede pronunciar, pues ambos vieron una escena no muy agradable mientras caminaban por un pasillo hacia la habitación donde se encontraba su abuela.
- ¡Rápido, rápido! ¡Llévenla a una sala de urgencias, no lo soportara mucho!
Ambos veían como los enfermeros sacaban la camilla donde se encontraba la anciana y corrían rápido para trasladarla a una sala de urgencias.
- Maldición.- Fue la única palabra que alcanzo a pronunciar el chico peli azul, cuando ya se encontraban corriendo detrás de la camilla y cuestionando al doctor acerca de que era lo que había sucedido.
- La mujer sufrió un ataque al corazón, debemos reanimarla lo más rápido posible.
- ¿Pero cómo sucedió?
- No lo sabemos señorita pero no hay tiempo ahora para ponernos a pensar en eso...
El grupo se alejaba rápidamente por el pasillo, dando vuelta a su derecha y desapareciendo del lugar. La figura de un hombre apareció del otro lado del pasillo, de repente su teléfono sonó y contestó.
- Misión cumplida, se llevará el secreto a la tumba.- Al terminar de decir estas palabras, colgó el teléfono, dio media vuelta y desapareció del lugar.
El silencio reinaba en el lugar, cada segundo parecía ser eterno, simplemente querían que alguien saliera de esa habitación con buenas noticias. El joven caminaba de un lado a otro desesperado, la mujer estaba de pie estática en un solo lugar pero no dejaba de mover una pierna por el nerviosismo, si ella se moría se arrepentiría toda la vida por no poder haber estado los últimos momentos juntas. El joven por su parte estaba muy preocupado pues habían pocas posibilidades de que se salvara, no se explicaba el por qué cuando sucedía alguna tragedia se acordaba de todo lo bueno que había pasado junto a esa persona, así fuesen sus regaños o sus tantos jalones de orejas, después de todo era una de las personas mas importantes para él por haberle abierto las puertas de su casa. Finalmente salió un doctor, el mismo que había dado la orden de llevarla a urgencias, miró a ambos a los ojos y les dijo:
- Lo siento mucho.
Definitivamente era la frase que menos querían escuchar, ya no era necesario que dijera mas, con eso era suficiente para entenderlo todo. Ambos quedaron paralizados por un momento, sentían como el mundo entero se derrumbaba ante ellos, la mujer sintió como se le encogía el corazón con brusquedad, las lagrimas comenzaron a brotar de sus ojos, tenia un horrible nudo en la garganta y se le empezaba a dificultar el respirar, no podía creer lo que acababa de escuchar y el sollozo hizo por fin presencia en su voz.
El joven al ver la reacción de su compañera ante la noticia inmediatamente se le acerco de frente y le regalo un fuerte
abrazo, la muchacha salio de la parálisis en la que estaba hace un momento y esta vez si empezó a llorar con fuerza, el abrazo del joven fue correspondido, entre los dos se daban consuelo por la pérdida del mismo ser querido, el muchacho por su parte tenia un semblante serio, sus ojos solo se aguaron un poco, tenia que mostrarse fuerte para darle apoyo a su acompañante, a demás no le gustaba mostrarse blando.
Los días pasaron, la tristeza aun estaba presente en el ambiente, se vivía el luto por la perdida del ser querido, por obvias razones Danna y Grimmjow faltaron a sus trabajos los dos días siguientes después de la tragedia, lo cual fue comprendido por sus respectivos jefes. El tercer día ambos fueron solos al cementerio, para dejar algunas flores en la tumba y dar el último adiós.
- Mira abue, estas flores te las enviaron los vecinos de al lado.- Dijo mientras ponía unas bellas azucenas de color blanco al lado de la lapida, con un grabado que decía "Kaoru Asakura" "1930 - 2013" - Y estas son de nuestra parte. - Dijo mientras colocaba otro ramo con flores variadas, claveles, lirios y algunas margaritas.
Luego de decir esto, se arrodillo y puso sus manos enfrente unidas para orar un poco. Mientras que el joven que la acompañaba la observaba, dirigió su vista hacia las demás lapidas que se encontraban cerca de donde estaban, esos lugares no le gustaba visitarlos, le daba escalofríos el hecho de pensar que estaba rodeado de gente muerta, se respiraba un aire pesado, y ya quería irse pero no sin antes hacer algo importante y quería hacerlo en frente de la tumba de su abuela.
La mujer se levanto del suelo, sacudió un poco sus rodillas y se dio media vuelta para emprender su camino de regreso, en esas Grimmjow le interrumpió el paso, se miraron por un momento hasta que el joven pronunció.
- Antes de morir, la vieja me pidió que te entregara esto. - En su mano tenía un sobre blanco, la mujer hizo un gesto de sorpresa y a la vez de desconcierto pues no entendía la razón de ese sobre.
- ¿Que es esto?- Dijo mientras recibía el sobre.
- Es una carta que ella misma escribió dirigida para ti, en ella dice toda la verdad acerca de tus padres.- En esas la mujer lo vio nuevamente a los ojos, esta vez con el ceño fruncido. - Hey no me mires así, yo no la he abierto si es lo que te imaginas, no se nada sobre su contenido, la vieja me pidió que te dijera que la abrieras cuando estuvieras lista para saber la verdad.
La mujer se quedo estática sin saber que hacer, finalmente se decidió y la abrió, sacó el papel que se encontraba dentro, lo desdobló y comenzó a leer, sinceramente aun no quería saber la verdad pero tenia un sentimiento de culpa que la empujó a hacerlo.
o_O ¡ Fin del segundo episodio queridos lectores !
Les adelantaré por ahora que en la siguiente parte sucederá algo totalmente inesperado, algo que le dará un giro de 180 grados a nuestros personajes, la muerte de la abuela es solo el comienzo de sus tragedias.
Pronto irán apareciendo mas personajes y posiblemente abran escenas de GrimmNell :-*
Por fa dejen sus reviews eso da ánimos para seguir escribiendo (se que leen y no dejan sus comentarios yo lo puedo ver todo, jua jajajjaja) :-D me gustaría saber que piensan acerca de lo que pronto les sucederá a los dos, a lo mejor alguno acierta :3
HASTA EL PROXIMO CAPITULO !
