Tercer capitulo!

Espero sus reviews! :3

Capítulo 3

TRAICIÓN

Habían pasado ya unas dos semanas desde lo acontecido, todo regresó a la "normalidad", cada quien con su vida cotidiana, en sus respectivos trabajos, en sus respectivos asuntos personales, una rutina que se repetía día a día. El ambiente dejaba poco a poco sus tinieblas de luto, se iba aceptando la ausencia del ser querido y también iban enfrentando a la misma vida solos, ya entendían la responsabilidad que implicaba mantener un hogar, los gastos más las obligaciones que debían cumplir, eran algo pesado para los dos pues lo que ganaban con sus trabajos no era suficiente, cuando la anciana vivía no habían problemas económicos, no sabían el por qué, pero con su ausencia parecía que las deudas se habían hecho más grandes, así que tenían que tomar una decisión.

- Tendremos que vender la casa.

- Pero Grimmjow este es el único recuerdo que nos queda de la abuela, además ¿a dónde podemos ir? ¿No pensaras desecharla así como así…?

- No nos queda de otra, lo que ganamos no alcanza a cubrir los gastos, de una manera u otra terminaran por sacarnos de aquí.

- ¿Y a dónde nos iríamos a vivir?

- Por lo pronto debemos buscar un lugar, no tan grande como este, yo creo que más bien como una habitación.

- ¿Aaaa? ¿Una habitación? ¿Y cómo supones que viviríamos los dos en una habitación? ¿Compartirás la cama conmigo o algo así?

- No seas tonta, buscaremos una que tenga por lo menos dos camas, con eso nos será suficiente para sobrevivir.

- De acuerdo… - Dijo con resignación.- ¡Pero quiero que sea cerca de mi trabajo, así me será más fácil llegar! – Le contestó con emoción por la "maravillosa" idea que se le había ocurrido. Por su parte, a Grimmjow le fastidiaba un poco cuando se ponía en ese plan de niña chiquita a punto de recibir su regalo de cumpleaños, pues se ponía a hacer berrinche si no le daban lo que quería, de hecho no sabía de donde había sacado esa actitud tan de niña malcriada, pero en fin, meditó por unos segundos la propuesta que le había hecho y finalmente contestó.

- Pues… Mañana saldré a buscar un lugar que nos beneficie a ambos, para que nos quede cerca a los dos y…

No le permitió terminar la frase cuando se le abalanzo para darle un fuerte abrazo, le gustaba tanto cuando se doblegaba de esa manera ante sus peticiones, le parecía tierno el hecho de que se comportara así única y exclusivamente con ella, aunque nunca en su vida le había conocido una novia "seria" porque le duraban muy poco, (de hecho había tenido bastantes, tanto así que tenía la cuenta perdida desde hace mucho), pero de todas formas le daban celos verlo con otra mujer, ver que el cariño que le daba lo dividiera entre dos.

- ¡Gracias Grimmy! Sabía que no te ibas a negar- Le dijo con una sonrisa pícara en su rostro.

- Bueno si, si, ya suéltame.

- Oye un poco de cariño no le hace daño a nadie.- Dijo con indignación.

- Si como digas, ya vete a dormir que mañana tenemos que trabajar.

Ambos se fueron a preparar, asearon sus bocas y se pusieron sus pijamas, el hombre usaba un esqueleto blanco y una pantaloneta azul para dormir, le gustaba estar fresco y cómodo en las noches, la muchacha en cambio era más... infantil, su ropa era un saco térmico rosado con estampados de corazones y perritos de caricatura al igual que el pantalón, esa vestimenta la tenía desde los 15 años cuando se la regalaron y se reusaba a desecharla, por más vieja o rota que estuviera. Ambos se acostaron en sus respectivas camas, se arroparon con las cobijas y tan pronto como hicieron lo anterior el silencio reinó en la habitación, la mujer daba vueltas de un lado a otro sin poder conciliar el sueño, la duda que rondaba por su mente no la dejaba dormir, quería hablar con su compañero pero lo dudaba ya que quizá se molestara, aunque no perdía nada con intentarlo.

- Oye Grimmy, ¿ya te dormiste?

- Mmmmmm...- Fue lo único que balbuceó al escuchar la voz de la muchacha. - ¿Qué quieres? - Respondió finalmente pero con un poco de esfuerzo, solo que la mujer no alcanzo a escuchar su respuesta, así que persistente se puso de pie fuera de cama y se acercó con sigilo a la del hombre.

- Oye Grimmy, ¿estas despierto?- Dijo mientras lo movía bruscamente de un lado a otro.

- ¡Que si lo estoy!, ¿qué quieres?- Le respondió enojado por la manera en la que lo había despertado.

Ella simplemente sonrió divertida y antes de que él se diera cuenta, se escabulló por entre las cobijas, se recostó a su lado y lo abrazó por la espalda.

- Oye, ¿hace cuánto que no hablamos un rato?, así por las noches como cuando éramos más pequeños.- Le cuestionó suavemente para que no lo tomara como un regaño, pues sabía lo susceptible que era.

- Aaaagh...- Suspiró con resignación, pues sabía que no se le iba a quitar de encima hasta ofrecerle algo de atención, era como un bebé. - Y... ¿de qué quieres hablar? - Se dio la vuelta para quedar frente a frente.

- ¿Tu... nunca te has preguntado qué le sucedió a tus padres?

- Oye sabes que no me gusta hablar sobre eso, así que mejor devuélvete a tu cama.

- Sabes, deberías buscarlos, enterarte que fue de ellos y perdonarlos por lo que te hallan hecho...

- ... - No hubo respuesta por parte del joven.

- ¿No lo has pensado?

- ¿Y tú?, ¿No piensas buscar a los tuyos?

La chica se quedó en silencio, no esperaba esa respuesta por parte de su compañero, meditaba la inesperada pregunta, pues no estaba segura de qué responderle, lo que había leído en la carta la había dejado desconcertada.

Flashback

"Mi querida niña. Quiero que sepas antes de leer esta carta lo mucho que te quiero y que siempre fuiste lo más importante para mí, aunque no fueras sangre de mi sangre.

Debes entender, primero que todo que me hicieron jurar que jamás en tu vida debías enterarte de la verdad, me forzaron a que te hiciera creer que yo era tu abuela, que tus padres habían muerto en un trágico accidente y que por ende yo había quedado a cargo tuyo. Quiero que leas con mucha atención lo que te voy a contar, porque puede que cambie tu vida para siempre, antes debes prometerme que Grimmjow y tu siempre van a estar unidos, se cuidaran el uno al otro y que jamás se abandonaran a su suerte.

A tus padres los conocí hace mucho tiempo, pues yo era su ama de llaves, cuando ellos decidieron formar un hogar aquí en Japón me contrataron para los quehaceres, debo resaltar que eran muy buenas personas, amables y cariñosas con todo el mundo. La señora de la casa había quedado embarazada, si, te estaba esperando a ti, estaban muy felices por tu tan esperada llegada, casi no cabían de felicidad por su primogénito y ansiábamos tu nacimiento. Sinceramente desconozco los motivos por los cuales tus padres tomaron esa decisión pero estoy totalmente segura de que era con la intención de protegerte, una semana después de tu nacimiento, tus padres me pidieron el favor de que les consiguiera una casa, un pequeño hogar, que fuera modesto y en lo posible en algún barrio pobre de Tokio, en ese momento no entendía los motivos por los cuales me pidieron hacer eso pero les conseguí lo que me pidieron, lo siguiente fue todavía más desconcertante, pues me pidieron que me fuera a vivir allá, que ya no necesitaban más de mis servicios, finalmente me indemnizaron y cedi ante su voluntad.

Un día, sin previo aviso, más o menos como a las nueve y media de la noche, alguien tocó desesperadamente a la puerta, yo me asuste pues ¿Quien podría ser a esa hora?, la sorpresa me la lleve cuando abrí la puerta y vi a tu madre con una capota puesta y en brazos te tenia a ti, atrás de ella estaba tu padre y los hice pasar pues no podía dejar que se mojaran con la lluvia. Al entrar los vi muy agitados y preocupados, me dijeron que no había mucho tiempo y me entregaron a ti en los brazos, me dijeron que debía cuidar de ti, que nunca te contara la verdad acerca de tus padres, y así como llegaron, se fueron de la casa, no pude detenerlos pues desaparecieron por entre las calles.

Espero que me entiendas, no revelare los nombres de tus padres por tu propia seguridad, sé que la información que te doy es poca, pero es la suficiente para que sepas y entiendas sobre tus orígenes. No quiero que guardes odio ni rencor en tu corazón, pues lo que hicimos fue por amor, fue para que no vivieras llena de amargura y desesperación. Recuérdalo siempre.

Con amor, tu abuela."

Fin flashback

- La verdad pues, no. Ahora hay cosas mas importantes por las cuales preocuparnos.

- Entonces lo mismo digo yo.

- Pero lo tuyo es diferente, tu escapaste de tu casa, sabes quienes son tus padres, sabes de dónde vienes.

Se quedó pensando por un instante, viéndolo de otro modo, no era tan mala idea volver a verlos o al menos saber si aun seguían con vida, y con la historia que había dejado la anciana en su carta, lo que a él le había sucedido no era tan trágico después de todo, como él creía.

- Bueno. Te prometo que cuando salgamos de todo este rollo de las deudas y eso, iremos a buscar a mis padres.

-¿Iremos?

-Sí, ya que tú fuiste la de la idea me ayudaras a hacerlo. ¿Contenta? - Le respondió con un fingido tono molesto en su voz.

- Bueno, si tú lo dices...

- Si, si, ahora vete a tu cama si es que no tienes nada mas de que hablar.

- Mmmmm, bueno pues... de hecho... si hay algo... mas.

- Y ¿qué es?

- Emmm, no sabes mejor te lo cuento después. Hasta mañana Grimmy. - Le dio un beso en la mejilla, salió rápidamente de la cama y se metió a la suya.

La noche fue larga pues ninguno de los dos había quedado dormido al instante después de la plática, se quedaron callados, cada quien inmerso en sus pensamientos, en sus preocupaciones personales, el hecho de estar en silencio no quería decir que ya se hubiesen dormido. Finalmente la noche avanzó dándole paso al amanecer, pero al parecer había algo que no andaba bien...

- Aaaaaawwww... - Bostezó profundamente la mujer mientras se frotaba los ojos, se estiró un poco, y se quitó las cobijas de encima para darse fuerzas a sí misma y levantarse de su muy cómoda cama. - Mmmmm, hoy sí que dormí de maravilla. ¿aaaaa? ohh, no, NO PUEDE SER POSIBLE! - Gritó con angustia.- ¡Grimmjow! Grimmjow levántate se nos hizo tarde !

- ¿Aaaa? ¿De qué hablas?- Aun no se había incorporado del todo hasta que volteó a ver el reloj. -¿Qué? ¡Pero si es muy tarde! ¿Acaso no le pusiste alarma?

- Yo creí que tú la habías puesto.

- Carajo, llegare tarde al trabajo.

- ¡Dímelo a mí!

- Yo me bañare primero. - Dijo el peli azul saltando de golpe hacia el baño, la mujer lo siguió por detrás y entró junto con él sin que se diera cuenta.

- Oye sal de aquí yo me bañare primero. - La mujer pareció no ponerle cuidado pues empezó a desvestirse frente a él quedando solo en un sostén que parecía de esos que se usan para hacer ejercicio y en los pantis. - ¡Oye que demonios te sucede! - Dijo mientras se cubría los ojos con una mano.

- Vamos Grimmjow no hay tiempo que perder, no seas bobo no me desnudare frente a ti, quítate eso y déjate los pantaloncillos, nos meteremos ambos a la ducha porque se está haciendo tarde.

Grimmjow quedó sorprendido por las palabras de su "inocente hermanita" pero por lo menos tenia razón en algo, el tiempo corría y no le quedaba de otra más que acceder a lo que decía, se despojó de sus prendas quedando únicamente en bóxer, y se adentró en la ducha, era algo pequeña e incómoda pero se las arreglaron para turnarse, mientras uno se regaba agua en el cuerpo el otro se jabonaba. Un pensamiento divertido pasó por la mente de los dos, se preguntaban ¿qué hubiese hecho la anciana si estuviera viva y los hubiese encontrado así, bañándose juntos?, de seguro le da un infarto y se muere al instante, o con suerte agarra a Grimmjow de las orejas y lo saca a patadas del lugar mientras le grita que es un sucio pervertido. Ambos sonrieron internamente por el divertido pensamiento que compartieron, también recordaron que cuando eran más chicos jugaban con el agua o hacían guerras de jabón, se les cruzo por la mente, solo por un instante la idea de ponerse a jugar mientras se terminaban de bañar, aunque sabían que no había tiempo para eso.

- Listo, yo ya terminé. Voy a cambiarme afuera.- Dijo el joven mientras salía de la ducha.

Mientras Grimmjow se cambiaba de ropa, divisó en el lavamanos un pequeño frasco de shampoo y se le ocurrió una traviesa pero divertida idea.

- Bueno ya terminé, sal de aquí Grimmjow me voy a vestir...- Dijo mientras abría la cortina de la ducha y apenas puso un pie fuera, el aludido se le fue encima con las manos repletas de espuma de shampoo y se la restregó toda por el cabello, no pudo evitar la tentación de hacerle algo malo y gracioso a la vez, como en los viejos tiempos.

- Bueno, a ver si te apuras para que no llegues tarde.- Le dijo con una sonrisa de malicia en su rostro y después soltó una carcajada, desapareciendo al instante del lugar, antes de que ella pudiera reaccionar.

- ¡ GRIMMJOW ! ¡Maldito hijo de...! - Él sí que era capaz de sacarla de sus casillas.

Eran ya las ocho y media de la mañana, un taxi andaba a toda prisa por la zona de construcción, pues debía dejar a sus pasajeros lo mas pronto posible, y mientras tanto dentro del carro...

- Oye, ¿y qué era lo otro que me querías contar?- Preguntó dirigiéndose a la mujer que lo acompañaba. Como ya casi llegaban al lugar donde se tenía que bajar, se armó de valor para contestarle.

- Aaaa, si verdad. Es que... te iba a decir que yo, pues... - El carro se detuvo, había llegado a su destino y aprovechó la situación para soltarlo de una buena vez. - Yo tengo novio.

- ¿Qué? - Se devolvió el muchacho que estaba a punto de salir del coche, quería que se lo repitiera pues seguramente por el ruido de la calle y de la maquinaria cerca, había escuchado mal.

- Si, y es muy lindo, deberías conocerlo. - Dijo con una sonrisa inocente en su rostro.

- ¿Y tú de donde sacas que tienes novio? ¿Quién es ese tipo?- No pensaba salirse del auto hasta que le diera una respuesta concreta y coherente. La mujer por su parte se encontraba en aprietos pues pensaba que no le iba a dar importancia y que saldría del auto ignorando sus palabras.

- Emmm pues... Es el jardinero de la casa donde trabajo, mi jefe no lo sabe pues eso está prohibido, así que...

- ¡¿Qué?! Acabas de conocer a ese tipo ¿y ya se hicieron novios? - Le respondió con indignación.

- No tiene nada de malo, me cayó bien, y nos gustamos, así que no hay problema con que seamos pareja.

- Pues hoy mismo me lo presentas, apenas salga del trabajo me voy para allá y me vas a decir quién es ese fulano. - Por su tono de voz, no se escuchaba muy contento que digamos, bueno por lo menos sabía que se preocupaba por ella.

- Si, si, pero ya vete que me tengo que ir a mi trabajo.- Dijo mientras le abría nuevamente la puerta del auto, a lo cual accedió por fin y salió de ahí.

Las carreteras estaban despejadas, había pocos automóviles por la calle lo cual se le hizo extraño a la mujer, pues era un día entre semana, aunque fuera viernes de todas formas era un día de trabajo, pero eso le importaba poco, al contrario la beneficiaba pues llegaría rápidamente a su destino. Mientras tanto iba pensando en su amor secreto, le daba emoción el hecho de que su noviazgo fuera a escondidas, eso le ponía un toque romántico y prohibido a su relación, recordó el día en el que se conocieron, el muchacho era un poco tímido pero al hablar más y conocerlo mejor, le había caído bien hasta que por cosas del destino él se le declaró muy románticamente con unas flores que había cortado del jardín, ella sin pensarlo dos veces le dijo que aceptaba ser su novia, para ser francos nunca había sostenido una relación con ningún muchacho, porque todos eran unos perros hambrientos como les decía su hermano, en cambio ese chico tenía algo especial, no se fijaba en su físico sino en su forma de ser, en la persona que era por dentro, nunca había conocido un chico con esos pensamientos y no perdía nada con intentar llevar una relación.


Era ya medio día, los trabajadores de la construcción tomaban su descanso como de costumbre al tiempo que sacaban sus loncheras con el almuerzo para comer.

- Oye Grimmjow, quisiera ir a visitar a la señora Kaoru para llevarle unas flores ya que no pude asistir a su entierro.

- Será mañana Yammy, tengo algo importante que hacer después del trabajo.

-¿Vas a buscar un lugar para mudarse?

- No, eso también queda aplazado.

- Y se puede saber ¿qué tienes que ir a hacer entonces?

- Pues lo que sucede es que la imbécil de Danna me vino con el cuento de que tiene novio y le dije que hoy mismo iría a conocerlo.

- ¿Novio?, jajaja pareces un padre sobreprotector, ojala nunca vayas a tener hijos, y menos hijas, pobrecitas no tendrían la culpa de tener como padre a un maniático celoso como tú.

- Piensa lo que quieras, hoy mismo me presentará a ese fulano y... - Se quedó callado mientras veía algo a lo lejos que le llamó la atención y una sonrisa de victoria se le dibujó en el rostro. - Pero mira nada más, ja! esta vez no se me va a escapar. - Y al terminar de decir esto, se levantó del balde donde estaba sentado hace un momento y rápidamente se dirigió hacia lo que le había llamado la atención.

Inesperadamente y por fortuna alcanzó a divisar a tiempo que en las alturas había algo que no andaba bien, unos tubos de metal, al parecer del sistema de acueducto no muy grandes, no habían quedado bien sujetos y estables, por lo que cuando la grúa que los estaba elevando dio un giro algo brusco, los inestables tubos se desataron, cayendo sin previo aviso hacia la acera de peatones, la buena noticia era que había un sector cercado por donde no pasaba mucha gente, la mala era que justo en ese momento pasaba una linda chica peli verde, inocente de todo lo que estaba ocurriendo, lógicamente no se percató de lo que estaba a punto de caerle encima hasta que escuchó una voz varonil detrás suyo.

- ¡CUIDADO!

La mujer solo alcanzó a darse la vuelta para ver de dónde provenía la voz, no tuvo tiempo de analizar la situación cuando vio que un tipo se le lanzó encima, cayendo finalmente en el suelo a unos metros de donde se encontraban antes, ambos habían llegado al piso de lado, pero el hombre se elevó un poco del suelo con ayuda de sus brazos quedando casi que encima de la doncella rescatada, la mujer aun no comprendía lo que había pasado, levantó un poco la cabeza y pudo divisar frente a ella un montón de tubos que hace un momento no se encontraban tirados allí, luego giró su rostro para poder apreciar mejor quien había sido el que se le lanzó encima, miradas azules y olivas se encontraron, la mujer quedó como hipnotizada, nunca había visto unos ojos así, de un intenso color azul, o más bien turquesa que la miraban fijamente a los ojos, estaban serios, llenos de determinación pues no le quitaba la vista de encima, se sonrojó un poco al darse cuenta de que ese hombre estaba prácticamente encima suyo, por su parte el joven de ojos azules no podía tener más suerte por habérsela encontrado nuevamente, sonreía para sus adentros porque si lo demostraba por fuera de seguro la asustaría haciéndole pensar que era un pervertido, casi no cabía de orgullo pues sabía que al rescatarla como un súper héroe fijo esta vez no se le negaba a tomarse un café con él y quizá a algo más...

- ¿Estas bien? - Dijo dirigiéndose a la mujer que se encontraba debajo de él.

- Emmmm, s...si, si claro si lo estoy. - Le respondió un poco nerviosa por lo acontecido.

El hombre se levantó del suelo y le extendió la mano a la mujer para que también lo hiciera.

- Oye disculpa, de verdad no volverá a pasar. A lo mejor no sujetaron bien los tubos.

- Te lo agradezco pero me parece que hay que hacer una demanda por la irresponsabilidad de los trabajadores. - Dijo mientras se sacudía el polvo de las vestimentas.

- Eeeemmm, no creo que sea necesario señorita. - Estaba nervioso por lo que había escuchado pues si lo hacía de seguro no le pagarían ese mes por la millonaria multa, sabía lo que estaba en juego. - Mire, déjeme compensarla, si gusta puedo gastarle un café en la tienda de allí en la esquina.

Esas palabras, estaba totalmente segura de que esas palabras las había escuchado antes.

- ¿Acaso... acaso es usted el mismo constructor de la otra vez? - Dijo mientras se volteaba a verlo de arriba a abajo, detallándolo, pues no estaba segura de sí hablaba con el mismo hombre de aquella vez.

- Eeeee... - Estaba un poco nervioso, no entendía el por qué esa mujer lo hacía sentir de ese modo y de algo tenia seguridad, que lo averiguaría a cualquier costo. - Yo no recuerdo haberla visto antes.

- Jum, de seguro lo confundí, bueno que tenga buen día señor.

En esas llegaron un grupo de constructores a la escena del accidente, para asegurarse de que no había nadie lastimado.

- ¡Hey Grimmjow! ¿Están bien? - Dijo una voz que le parecía familiar.

-¿Aaa?, si lo estamos, pero creo que si no lo estuviéramos hubiesen llegado algo tarde.

- Oye vinimos tan rápido como nuestros pies lo permitieron. Disculpe señorita ¿se encuentra usted bien?

- Por fortuna sí, si no hubiese sido por su compañero de seguro ya estaría en una ambulancia.- Bueno, al menos reconocía el acto heroico de su salvador. - Pero sigo pensando en hacer una demanda por lo acontecido.

- Señorita, entendemos su enojo pero por favor no lo haga, este es el único trabajo que tenemos y si demanda a la constructora fijo nos despiden a todos.- Se le dirigió un joven trabajador que iba con el grupo.

- De acuerdo, de acuerdo no lo haré, pero deben ser más precavidos porque pueden matar a alguien por sus descuidos.

- No se preocupe, no volverá a pasar.- Le respondió el mismo sujeto.

- Bueno no hay nada más que hacer aquí, vuelvan a sus trabajos.- Dijo Yammy dirigiéndose al grupo con el que había llegado.

- Bueno, ¿siquiera puedo saber el nombre de la mujer a la que rescaté?- Dijo Grimmjow al ver que, nuevamente su propuesta le fue rechazada.

La mujer volteó a verlo, no se lo podía negar y menos cuando le recordó quien le había salvado la "vida", mostró una pequeña sonrisa en su rostro que por supuesto fue perceptible para el hombre que se encontraba cerca, eran de ese tipo de sonrisas que decían "eres un idiota, porque sabes que eso no te lo puedo negar", resignada finalmente le extendió la mano y le dijo su nombre.

- Neliel tu Odershvank, y gracias nuevamente.

- Grimmjow Jeagerjaques, para servirte.- Dijo mientras le respondía el saludo de la misma forma.

Al darse la mano, el joven pudo sentir el roce de su suave y tersa piel, con la muy sucia y áspera de él, maltratada por el trabajo, le causó curiosidad ver que aunque ella era alta y bien atribuida su mano era pequeñita, delicada como la de una muñeca de porcelana o al menos eso era lo que percibía. Por su parte la mujer al darle la mano pudo sentir su fuerte y firme agarre, lo que denotaba la seguridad del hombre, también la sintió un poco áspera pues con los ladrillos, el cemento y las herramientas se maltrataban mucho, eso también denotaba que era muy trabajador. Se sorprendieron al darse cuenta de todo lo que se podía analizar de otra persona desconocida con solo el roce de sus manos.

La mujer soltó finalmente el agarre, dio media vuelta y continuó con su camino, Grimmjow seguía con la mano extendida, había quedado hecho un bobo mientras observaba cómo desaparecía la figura de la mujer a lo lejos y cruzaba la esquina, se acomodó el casco que había recogido del suelo hace un rato y se devolvió a su trabajo.

- Por fin llegas Romeo.

-¿Romeo? ¿Acaso no era don Juan?

- Exactamente, era. Debiste ver la cara de imbécil que traías, JAJAJA parecías un tonto adolecente enamorado, el título de don Juan lo perdiste desde que conociste a esa chica.

- Pfff, ¿qué tanta tontería estas diciendo Yammy?

- Estoy seguro de que no es ninguna tontería, no sé si te habrás dado de cuenta, pero desde el primer día que conociste a esa mujer no has ido detrás de ninguna otra.

- No te hagas ilusiones, eso es porque ella es diferente a las demás, no puedo usar la misma estrategia.

- Aja... ¿y por qué mientras tanto no te diviertes con alguna otra?

Corchado, esta vez si no tenía respuesta a la pregunta pues él también desconocía la razón. Se hizo el que no escuchó nada y continuó con su trabajo, aunque su compañero sabía que no le podía responder.

Por primera vez en su vida a Grimmjow le causaba curiosidad una mujer, una curiosidad más allá de querer verla desnuda y de conocer el sabor de su cuerpo, era una curiosidad por saber quién era, que hacía en su vida, cuál sería su color favorito, el helado que más le gustaba, a lo que se dedicaba en su tiempo libre, estas y otras tantas preguntas rondaban por su mente, se volvería loco con tantas dudas, quería volver a verla, volver a sentir su piel así fuese solo con el saludo o la despedida de mano... un momento... ¿quería volver a verla?, sorprendentemente si, jamás en toda su vida sintió esa necesidad, esa mujer tenía algo especial.

- Pero que gente tan descuidada, si no hubiera sido gracias a ese hombre yo no estaría aquí...

La enojada chica iba caminando por las calles alejándose ya de la construcción donde se encontraba hace unos minutos, en ese momento recordó el hermoso color en sus ojos, jamás había visto unos parecidos, todavía sentía escalofríos al pensar el instante en el que sus cuerpos estuvieron cerca, recordaba su calor y su intensa mirada sobre la suya, debía admitir que fue muy oportuno el habérselo encontrado nuevamente, si, ella sabía que era el mismo hombre de la otra vez, el mismo que la había invitado a tomarse un café, no todos los días se veía gente con cabello azul, pero ella conocía a los de su tipo, típicos y predecibles, admitía que era muy apuesto pero sabía que usaba esas cualidades a su favor, sabrá él cuantas mujeres ya se habrá llevado a la cama y estaba totalmente segura de que no iba a ser parte de su extensa lista.


Al mismo tiempo algo sucedía en una de las casas de los barrios de alta categoría en la ciudad de Tokio.

- Tousen.

- ¿Qué se le ofrece señor?

- Tráeme al jardinero, hay algo que quiero aclarar con él.

- Si señor, enseguida.

- Disculpe, ¿me mandó llamar?

- Sigue, siéntate por favor.

- ¿En qué le puedo servir señor Ichimaru?

- He escuchado rumores, pero sólo son eso, rumores y quiero que tú me hagas saber si es verdad o no lo que te voy a preguntar.

- … - El muchacho no articuló palabra alguna.

- ¿Tienes alguna relación con la nueva empleada del aseo?

- ¿Eeeee? Pero por supuesto que no, yo conozco muy bien las leyes que implica mi trabajo señor y jamás faltaría a ellas. – Contestó muy seguro de lo que decía.

- Está bien, creo en tu palabra, puedes retirarte.

El chico hizo simplemente una venia y estaba a punto de retirarse del lugar, justo antes de salir pudo escuchar las palabras del hombre que hace un momento le había mandado llamar.

- Recuerda que tu me debes fidelidad incondicional.

Finalmente el muchacho se retiró cerrando la puerta a su paso. Volvió al jardín para continuar con su trabajo y en esas el timbre de la casa sonó, el mayordomo fue a abrir la puerta por la cual entró cierta mujer con una voz familiar.

- Disculpe la demora, enseguida me pongo a trabajar.

El mayordomo no pronunció palabra alguna, y tan pronto como cerró la puerta se retiró del lugar. Mientras la mujer se preparaba para comenzar con su trabajo, vió algo que le llamó la atención.

- Hola Kira, ¿como estas? - Dijo sorprendiendo al joven por detrás, quien terminaba de regar las plantas.

- Oye, no me asustes de ese modo.

- Huy disculpa, no sabia que te incomodara mi presencia.

- Agh, no es eso Danna, lo que pasa es que debemos ser mas discretos.

- ¿A que te refieres?

- Me refiero a que antes de que tú llegaras, el jefe me mandó llamar y al parecer sospecha que tenemos una relación. Lo mejor será que no nos tratemos durante el trabajo.

- Bueno, tal vez tengas razón pero no sé si pueda aguantarme. - Dijo mientras hacía un puchero con los labios.

- No te preocupes, tendremos nuestros momentos cuando el jefe no esté en casa.

- Vayaaa... No sabia que tenias esos pensamientos sucios Kira...

- ¡No son pensamientos sucios! sabes que nunca te faltaría el respeto.

- Lo sé y por eso es que te quiero.

- Bueno es mejor que vayas a hacer tu trabajo.

- Si señor, como ordenes.- Dijo con un tono divertido. - Aaaa pero antes, debes saber que le conté de nuestra relación a mi hermano.

- ¿Que?

- Si y... va a venir a conocerte.

- Danna, tu hermano me va a matar y de paso nos despedirán a los dos.

- Ya, ya, no te preocupes le dije que fuera discreto porque lo nuestro no se puede saber.

- Bueno, espero que todo salga bien. - Dijo el rubio soltando un suspiro.


El atardecer ya se hacia presente por entre las montañas, mientras el sol se ocultaba los trabajadores recogían sus pertenencias y se preparaban para emprender el camino hacia sus casas.

- ¿Quieres que te acompañe?

- No Yammy, prefiero ir solo. A lo mejor no te dejan entrar conmigo y quien sabe si me dejarán entrar a mi también.

- Bueno como quieras. Suerte entonces.

- Suerte es la que necesita ese imbécil para que no le rompa la cara.

- Hey comportate, recuerda que vas a tratar a gente de la alta.

- Intentaré contenerme... Te veré mañana.

- Hasta mañana entonces.

El joven caminó hasta la vía principal donde tomó un taxi y le pidió al conductor que lo llevara al destino que le indicaba. Mientras los últimos rayos de sol se ocultaban por entre las nubes y las montañas, finalmente la noche se hizo presente y junto con ella la luna y las estrellas, debía admitir que no había dejado de pensar en aquella mujer de ojos oliva, definitivamente tenia algo que le atraía, algo mas allá de su apariencia física, porque sin duda era muy bonita pero eso no le importaba de a mucho, es decir, no era eso lo que mas le llamaba la atención.

- Bueno, es aquí joven y son... seis con cincuenta.- Dijo mientras lo sacaba de sus pensamientos.

Naturalmente le pagó y se bajó del auto. Se encontraba frente al gran portón con el nombre de "Las noches" grabado, le pareció un nombre curioso pero no había tiempo para pensar en eso, se dirigió hacia el portero para anunciarse y que lo dejaran pasar.

- Si, buenas noches señor Ichimaru. Acá hay un joven de nombre...

- Grimmjow, soy el hermano de una de las empleadas.

- Grimmjow.- Repitió el joven.

- "Por supuesto, aslo pasar"- Dijo la voz al otro lado del teléfono.

- Siga señor.- Dijo el hombre mientras colgaba el teléfono.

Las puertas se abrieron, dándole paso al visitante, él sabia que por esos lugares las casas eran lujosas y muy grandes, pero ese sitio si que era inmenso, por fortuna cada casa estaba enumerada y de esa forma le seria mas fácil encontrar la que buscaba.

- Al parecer tu hermano nos hará una visita.

- Aahh, si claro, es que me dijo que hoy vendría por mi.

- Que extraño que se interese por ti.

- Si... es solo que quedamos en salir a comer algo.

- Bueno recíbelo cuando llegue, estaré en la oficina por si necesitan algo.

- Claro, sí señor.

- Oye, estoy nervioso. ¿Que tal si entra y me rompe la cara?

- Pues si lo intenta, yo estaré ahí para defenderte, no te preocupes.- Le regaló una sonrisa.

Unos minutos después de que sonó la llamada que anunciaba la llegada del joven, el timbre se escuchó por toda la casa, el momento había llegado.

- Yo abro. - Dijo la mujer.

- Ahora si me vas a decir quien es...- Dijo mientras entraba de golpe a la casa.

- Sshhh, baja la voz Grimmjow.

Ahora si estaba que se moría del susto el aludido, no se imaginaba que el hermano de su novia fuera alto, corpulento, con apariencia de pocos amigos y un rudo e imponente aspecto, de seguro le rompería la cara sin ningún consentimiento.

- Mira, es él.- Dijo mientras se acercaba al pálido muchacho.- Su nombre es Kira Izuru.

- E..e..e..., m...mucho gusto s...señor...

- Acaso es tartamudo o ¿que?

- Hay bueno ya, no lo asustes mas.

- Ja, imaginaba que me iba a encontrar con otro tipo de hombre, uno al que no tuviera que defender mi hermana.

- Grimmjow ya! baja la voz.

- Que sorpresa tenerlo aquí. - Dijo el dueño de la casa dirigiéndose al peli azul, apareciéndose de repente.

- Pues ya nos íbamos.

- Por supuesto, se pueden retirar siempre y cuando la señorita haya terminado con su trabajo.

- Si, de hecho yo ya estaba terminando de limpiar la cocina. - Contestó la aludida.

En esas el timbre de la casa sonó inesperadamente, a todos se les hizo extraño pues ¿Quien podría ser?.

- Tousen por favor, abre la puerta.

El mayordomo accedió a la orden, la sorpresa se la llevaron todos los que estaban dentro de la casa por las palabras que escucharon cuando la puerta se abrió y ver quienes eran los que habían llegado.

- Buenas noches señor, somos de la policía, detective Isshin Kurosaki Shiba.- Dijo mientras mostraba la placa y el carné de identidad, al mismo tiempo que entraba en la casa. - Vengo para arrestar a estos dos por contrabando de drogas. - Dijo mientras se dirigía a la empleada y a su hermano.

- ¿De que demonios está hablando? -Interrumpió Grimmjow por la desagradable broma.

- Llévenselos muchachos. - Dijo dirigiéndose a los demás policías que venían detrás de él.

- ¡No, esperen esto es un error!- Decía la muchacha mientras los policias la cogían de los brazos.

- ¡No se atrevan a tocarla!- Decía su hermano furioso y confundido por la situación. Pero antes de que pudiera defenderla, tres corpulentos policías se le mandaron encima para detenerlo y sacarlo de la casa.

- ¡Grimmjow! ¡Grimmjow!, por favor ¡no se lo lleven!- Decía con desesperación y lagrimas en sus ojos.- Por favor señor Ichimaru haga algo nosotros somos inocentes.- El aludido solo la miraba con detenimiento, parecía que no se inmutaba ante la escena al igual que su novio que se encontraba al lado de él. - ¡Kira! ¡Kira! por favor diles que no es cierto. - Él solo volteó la cara hacia un lado, no era capaz de verla a los ojos.

No podía creerlo, simplemente no lo creía, no aceptaba lo que le estaba sucediendo en ese momento, ¿cómo era posible?, quería despertar, quería salir de esa pesadilla, pesadilla en la cual la única persona que quería, con la que había tenido su primera ilusión la había traicionado de ese modo, se maldecía a si misma por no haber escuchado a su hermano, sobre lo que decía acerca de la gente rica, que no eran de fiar, no sabia que hacer, estaba desesperada, se iba a volver loca, demente, maniática, como quisiera decirlo, de lo único que estaba consciente y segura en esos momentos era que nunca, jamás volvería a ser la misma persona de antes.


Fin del capitulo !

Apuesto a que ninguno se esperaba esto xD

Espero sus comentarios

Adelanto del siguiente episodio que aparecerán mas personajes, entre esos Ichigo y Rukia :D y otros más por ahí.

Sayonara !