Acá les traigo el cuarto episodio, espero lo disfruten y se animen a comentar :D Aprovecho para agradecerle a Shadowsofgreen por sus reviews y a los lectores anónimos por sus visitas, bueno y para no aburrirlos mas pueden comenzar con el capitulo.
Capitulo 4
LA LLEGADA
Era una mañana soleada y calurosa como de costumbre, el tráfico era agitado y muchas personas se veían desesperadas por llegar a tiempo a sus trabajos, pues ya casi eran las nueve de la mañana y la mayoría iban retrasados. Entre la multitud que caminaba por las calles principales se podía observar una cabeza naranja fosforescente, de hecho resaltaba demasiado porque los demás eran pelicafés o pelinegros. Corría desesperadamente puesto que el despertador se le había descompuesto y ya tenía una hora de retraso para llegar a su destino a tiempo.
-Awwwg, que pereza, ya van a ser las nueve de la mañana y nada que mi compañero llega. A este paso le darán un memorando…
¡Toc, toc.! La puerta de la oficina sonó y después le dio paso a un señor, de avanzada edad quien se dirigió a la señorita sentada en el escritorio.
-Señorita Matsumoto, buen día. Acá vengo a traerle el primer trabajo de la semana.
-Aaaaa? Aaa si claro… podrías por favor dejarlos encima del escritorio, luego los reviso.
-Por supuesto, pero es de suma importancia que los revise cuanto antes, se trata de un par de integrantes nuevos.
-Lo haré, lo haré.- Respondió con un tono aburrido en su voz. – Estoy esperando a que mi compañero llegue para poder empezar el trabajo juntos…
-De acuerdo, pero hágalo prontamente, son órdenes directas desde el alto mando.
Al terminar de decir esto dió media vuelta y se marchó.
-Agh… bueno, le echaré una ojeada mientras llega…
-¡Buenos días Matsumoto!- Gritó de golpe una voz masculina pero agitada que provenía de la puerta la cual ya se encontraba abierta de par en par.
-Vaya… hasta que por fin llegas Kurosaki… tenemos trabajo pendiente.
-Lo sé, lo sé, es que el despertador se descompuso y me levanté tarde… un momento… ¿por qué te estoy dando explicaciones?
-No lo sé, no te las pedí.- Decía desinteresada mientras llevaba un pocillo con café a su boca y con la otra mano leía los documentos que le habían traído.
-Y bien, ¿cuál es el trabajo entonces…?
-Un par de casos que van a ingresar hoy y hay que darles la bienvenida.
Dentro de una patrulla de policía, se encontraba una jovencita ojiazul muy asustada de pensar en lo que vendría. El auto se detuvo frente a un par de portones metálicos enormes, que poco a poco se fueron abriendo para darles paso. El interior del lugar no era muy acogedor que digamos, las estructuras de los edificios se parecían a los de esas películas de adolescentes en la universidad, también habían dos canchas para jugar balón y un gran patio trasero cubierto de cemento, lo terrorífico del lugar era que se encontraba rodeado por una gigantesca muralla de concreto con alambres de púas en lo más alto, torres de vigilancia y cámaras de seguridad, parecía una prisión de alta seguridad.
-¿Qué es este lugar? ¿A dónde me han traído?
-Las preguntas las puede formular adentro cuando esté ante las autoridades del lugar, por ahora le recomiendo guardar silencio.
-¡Pero yo no he hecho nada malo! ¿Dónde tienen a mi hermano? ¡Lo quiero ver!
Pero antes de que el policía pudiera callarla el automóvil se detuvo, y la puerta se abrió, agarraron a la chica del brazo bruscamente para sacarla y llevarla dentro. Caminaron por entre pasillos hasta llegar a la puerta de una oficina. Tocaron y una voz del otro lado dio el permiso para seguir. La muchacha se encontraba muy nerviosa pues no sabía a que se enfrentaría al cruzar esa puerta.
-Buen día director. Acá le traemos a la nueva reclusa.
-Bien, pueden retirarse.- Los hombres acataron la orden y se retiraron del lugar.
-S-Señor… disculpe pero no entiendo que hago yo en este lugar…
-Eso es exactamente lo que dicen todos al ingresar- Dijo interrumpiéndola. – Este es un reclusorio para menores de edad jovencita, mas especificamente llamado "Las Noches" y aquí solo se trae gente que comete crímenes, pero no se preocupe no pasara mucho tiempo en este lugar.
-A ¿no?, eso quiere decir que ¿me dejaran ir pronto de aquí?
-Eso quiere decir que no le falta mucho para cumplir la mayoría de edad, y cuando eso suceda será trasladada a una prisión de máxima seguridad de la ciudad…
-¿Qué?¿POR QUE? NO ENTIENDO NADA, NI MI HERMANO NI YO HICIMOS ALGO MALO, SOMOS GENTE HUMILDE Y…
-Y con muy malos hábitos.- Le interrumpió. –Estas fotos prueban que en la residencia donde vivía se encontró un depósito de droga ilegal.
-Eso… ¡ESO NO ES NUESTRO!
-Pero la evidencia dice lo contrario. Y no discutiré más este tema con una "prisionera" si así se le puede llamar. Yo soy el director y máxima autoridad de este lugar. ¡POLICIAS!
-Los mismos hombres de antes volvieron a entrar después de escuchar el llamado. Cogieron nuevamente a la chica y se marcharon del lugar, ya conocían la rutina así que no era necesario indicarles a dónde debían llevarla.
-Señor Baraggan lo noto un poco agitado, ¿quiere que le traiga un té?- Dijo su asistente personal quien estuvo todo el tiempo detrás de él viendo el incomodo escenario.
-No, no se preocupe, estoy bien.
-Señor, con todo respeto, ¿no ha considerado en cederle el puesto a alguien más joven que pueda ocupar su lugar?
-Ni de broma, yo soy el único que sabe cómo manejar esta correccional…
-¿Y su hija?
… - Hubo silencio por un momento. – Ella aún no se encuentra preparada para esto…
-Ambos policías llevaban a la muchacha por los pasillos hasta llegar a la puerta de lo que parecía ser otra oficina, solo que esta era de menor tamaño. Tocaron la puerta y una voluptuosa mujer atendió al llamado abriéndola.
-Buenos días doctora, acá le traemos a la reclusa.
-Gracias chicos, tan caballerosos como siempre.- Dijo con un tono pícaro en la voz. – Ya pueden quitarle las esposas, yo me haré cargo de ella.
Los policías acataron la orden y se marcharon, mientras tanto la bella doctora dio media vuelta para volver a la silla de su escritorio y le dio una seña a la muchacha para que entrara ella también.
-Este debió haber sido un día muy loco para ti, no lo crees… Danna Asakura.- Dijo mientras leía los documentos en su mano.
-Si, lo es, de hecho… señorita, por favor, tiene que ayudarme, estoy aquí por una causa injusta, jamás tuvimos droga ilegal en nuestra casa y…
-Matsumoto Rangiku, mucho gusto. – Dijo mirándola a los ojos como si no hubiese escuchado lo que le estaba diciendo. – Soy la psicóloga de este lugar, atiendo a los jóvenes a superar sus problemas personales y aceptar la realidad que les tocó. No soy una detective ni nada por el estilo, pero te prometo dar lo mejor de mi si colaboras con esto y no intentas hacer cosas estúpidas que provoquen desorden en este lugar.
Definitivamente estaba desconcertada, si había escuchado lo que le dijo pero pareció no importarle en lo absoluto, pareciera que solo se dedicara a seguir órdenes.
-Tendremos una sesión por semana de una hora, los… viernes. – Dijo decidida mientras miraba su agenda. – Te mostraré el lugar y la recamara donde descansaras durante tu instancia.
-Disculpe señorita…
-¿Si?... – Dijo sin quitarle la vista a la agenda que revisaba. – Por favor dime Matsumoto, o Rangiku cualquiera de los dos está bien, digo, para entrar en confianza.
-Oh, claro… entonces, Rangiku quiero saber dónde está mi hermano, ¿acaso fue llevado a otro reclusorio?
-Aaaaa pues la verdad desconozco su paradero, solo me limito a atender los asuntos que me asignan, no me entrometo en otros.
Que linda y aliviable respuesta, ahora si se encontraba mas preocupada por Grimmjow ¿A dónde se lo habrían podido llevar?
La hermosa y atractiva mujer condujo a la muchacha por los pasillos y corredores del lugar, explicándole cada detalle con detenimiento para que se familiarizara con el sitio y no hubiesen inconvenientes futuros. Le mostró los pasillos de las aulas de clase, puesto que encerrados todo ese tiempo debían mantenerlos distraídos en algo y además tenían derecho a la educación, también había un gran salón donde todos se reunían a comer, hombres y mujeres, la doctora le explicó que debían mantener separados a hombres de mujeres por obvias razones, y que solo se reunían en las comidas del día y en el descanso en el patio que por cierto era muy amplio, también le señaló a lo lejos en donde quedaba el edificio de habitaciones de los hombres. Finalmente llegaron a la habitación que le había sido asignada, para instalarse en ella.
-Bueno, llegamos. Esta será tu habitación de hoy en adelante. Como ya te había explicado antes la compartirás con dos personas mas, aunque por el momento una se encuentra por fuera ya que un familiar vino a hacerle visita, y pues la otra persona aun no existe, serian solo ustedes dos por el momento.-
La mujer no pronunció palabra alguna, simplemente esperó a que la puerta se abriera para darle paso.
-Tu cama sería la de abajo, la de arriba la ocupa tu compañera. Después de que te instales deberás asistir a la enfermería para que te hagan un chequeo general, de cualquier forma ya sabes dónde queda.- Diciendo esto último, la rubia dio media vuelta para marcharse del lugar.
La habitación no era muy grande, o pues era algo a lo que estaba acostumbrada pero le parecía un poco reducido como para tres personas. Había un camarote y debajo de la cama del suelo había otra que salia deslizándola, se sentó en el borde de su cama y comenzó a meditar, a pensar en todo lo que había sucedido y lo rápido en que había cambiado su vida y la de Grimmjow en un solo momento, Grimmjow... ¿donde podría estar en ese mismo instante?
En el salón de las comidas se reunían todos los jóvenes reclusos para la hora del desayuno, como era un día de fin de semana el ambiente era menos tenso, sin tanta gente corriendo de un lado a otro por las prisas de los días entre semana, se formaban varios grupos de "pandillas" que se sentaban a comer juntos en las grandes mesas, había ocasiones en las que debían unir unas cuantas mesas mas para que ninguno quedase por fuera. Para describirlas una por una es complicado pues eran en gran numero, habían grupos de solo hombres, otros de solo mujeres y algunos mixtos, pero lo mas conveniente para sobrevivir en un lugar como una correccional es indudablemente pertenecer a cualquier grupo por mas pequeño que fuese, en otras palabras estar solo es una desventaja.
-Buenos días chicas.
-Vaya, al parecer alguien amaneció de buen humor hoy.
-No fastidies Riruka, me enteré de algo muy interesante.
-A ver, y de que se trata si se puede saber... Cirucci?
-Bueno chicas me enteré de que hoy entran dos nuevos compañeros.
-¿Y?¿Que es lo especial?
-Lo especial mi querida Menoly es que uno de ellos es un hombre super guapo, alto, fornido, de cabellos rebeldes... mejor dicho, es de nuestro tipo.
-¿De verdad? wow, muero por conocerlo...- dijo en un tono sarcástico.
-Hay, Riruka ya sabemos que tu no tienes ojos sino para Ichi...
- SHHHHH ! Baja la voz tarada, ¿o quieres que te escuchen todos?
- Ajajajajaja bueno bueno cálmate, solo quería recordarselos nada mas. -expresó con cierta malicia en su voz.
- ¿Y quien es la otra persona?
- Aaaaa esa no es de importancia, bueno a menos que seas lesbiana Loly...
- ¿Que? Déjate de estupideces Cirucci, ¿acaso es una mujer?
- ¡Así es! pero no creo que sea un estorbo para nosotras, hasta podríamos unirla al grupo.
- Si, esa es una buena idea, pues somos uno de los grupos mas pequeños de acá.- Esbozo la de coletas rosadas.
- Pero yo como la líder exijo que sea atractiva, o no pensaran que dejaré meter a una cara de bagre al grupo.- Dijo alzando la voz la de coletas oscuras y largas.
- Oh, pero claro, como ordene majestad. Ni por enterada de que eras la líder de este grupo Loly. -Respondió un poco disgustada Cirucci.
- No se ustedes, pero estoy ansiosa por conocerlos. Hace un buen tiempo que no llegaban nuevos.
- Yo creo que mientras se instalan en este lugar podrían aparecer en la hora del almuerzo, o por muy tarde a la hora de la comida.- Dijo la chica rubia.
Toc, toc. Los golpes sobre una puerta se escucharon, y una voz desde adentro respondió al llamado:
- Siga.
- Buenos días... - Dijo un poco insegura la voz mientras abría la puerta.
- Sigue, no seas tímida, acá no comemos reclusos ni nada por el estilo...
- Aaaamm si, por supuesto.- Contestó la mujer mientras cerraba la puerta. - Me dijeron que tenia que venir aquí por un chequeo médico.
- Así que tu eres la nueva. Mucho gusto, doctor Kurosaki Ichigo. - Dijo mientras extendía la mano en señal de saludo la cual fue lógicamente correspondida de la misma forma. -Soy el médico general de este lugar, te haré un chequeo rápido para asegurarnos de que te encuentre bien. Tu debes ser... ¿Danna Asakura?
- Si, ese es mi nombre.
- Es muy extraño, ¿de donde eres?- Le cuestionó mientras buscaba por entre sus cosas los elementos para revisarla.
- De acá, de Japón.
- Pues debe ser un nombre extranjero, no lo había escuchado antes.
- Si, puede que lo sea...- respondió sin ningún aparente interés de continuar con la conversación, a lo que se dió inmediatamente de cuenta Ichigo y mejor continuó con su trabajo en silencio.
Después de una no muy larga revisión general, el pelinaranja finalmente pronunció palabra rompiendo el silencio:
-Necesito que te quites la ropa y quedes en interiores.
-¿QUE?- Respondió asombrada y un poco asustada ante la orden del medico.-¿QUE ESTÁ DICIENDO? POR SUPUESTO QUE NO LO HARÉ, EL QUE SEA MÉDICO NO SIGNIFICA QUE ME QUITARÉ LA ROPA ANTE USTED!
-No seas tonta, no te revisaré yo, lo hará mi asistente, cámbiate mientras la llamo.
Bueno, al parecer se trataba de una mujer y mientras fuese así no habría lío. La puerta por donde había salido el doctor ahora sonaba mientras se abria para darle paso a la medico que la iba a examinar. Wow, de verdad pensó que se trataba de un engaño para verla desnuda pero no fue así.
-Vaya... yo pensé que ya te habías quitado la ropa.
-Ahhh claro, disculpe es que no pensé que hubiese una medico por acá...
-Casi todas las nuevas que vienen acá me dicen lo mismo, tranquila el doctor Kurosaki no come gente, de hecho es muy respetuoso especialmente si se trata de una mujer.
-Ohhh, si claro, ya veo, y usted es...?
-Pero que descortés soy, mi nombre es Unohana Retsu, mucho gusto jovencita.- Dijo con su típica sonrisa forzada, la cual, por motivos desconocidos le causó escalofríos a la paciente.
-M-Mucho gusto, Danna Asakura...
-Bueno Danna necesito que te quites las prendas para revisarte. Esto lo hacemos por la propia seguridad de ustedes, para asegurarnos de que no existe ningún indice de maltrato, como cicatrices o moretones.
La paciente, sin preguntar ni hacer ningún comentario al respecto, simplemente obedeció y quedó en un brasier y los pantis. La doctora examinó muy bien cada parte de su piel para asegurarse de que todo andara bien.
-Bueno, al parecer todo está en orden. Pero necesito que hagas algo mas.
-Y eso ¿que podría ser?
-De acuerdo a tu informe al parecer tenias droga ilegal escondida en tu casa. Asi que tendré que revisarte los genitales y luego hacerte una prueba de sangre para asegurarnos de que todo ande en perfectas condiciones.
-¿QUE? ¿Y PARA QUE NECESITA REVISARME AHI ABAJO?
-Hemos tenido casos en los que las niñas traen escondidos paqueticos de droga ahí, así que nos pusieron a la tarea de revisar a los nuevos para asegurarnos de que no entraran nada peligroso al lugar.
Ni modo, debía obedecer o este martirio nunca se acabaría, así que bajó su ropa interior y de dejó revisar. Fue algo incómodo, pero si tenia que suceder prefería mil veces que fuera con una mujer a que con un hombre. Al terminar la revisión, se vistió nuevamente, la doctora le sacó sangre para llevarla al laboratorio y hacerle los debidos análisis. Se marchó del lugar luego de despedirse de la amable mujer para así regresar a su fría y oscura nueva habitación. Pasaban tantos pensamientos por su mente, se preguntaba a donde habrían llevado a Grimmjow, con qué tipo de gente se encontraría en ese lugar, de que manera haría para salir de ahí porque evidentemente no quería pisar la cárcel y pasar el resto de su vida ahí o al menos una gran parte. Se recostó en la cama y cerró los ojos por unos instantes para meditar, y descansar un poco pues no había dormido nada la noche anterior, otra cuestión mas que rondaba por su mente, pero no menos importante que las anteriores, era ¿con que tipo de persona compartiría la habitación?, seria una chica ruda, amable tal vez, quizá mayor o menor que ella, la trataría bien o haría que su instancia en ese lugar se volviera una pesadilla... De un instante a otro la puerta de la habitación se abrió, la mujer acostada en la cama dio un sobresalto pues se estaba quedando ya dormida, la puerta se abrió totalmente dándole paso a una figura femenina.
En la zona de los chicos comenzaba el alboroto como de costumbre, algunos salían al patio a jugar basket o futbol, otros hacían competencia entre "pandillas" rivales para determinar el mas fuerte, claro que lo hacían con competencias sanas y sin armar un revuelto. Por los pasillos solitarios de las habitaciones un joven alto y apuesto, de cabellos celestes caminaba detrás de un instructor quien le estaba indicando su habitación. El hombre se marchó dándole paso al joven que ya había abierto la puerta para ingresar dentro, encontró lo que toda habitación pudiese tener, un camarote, una mesa como de escritorio con una silla y una pequeña ventana al fondo que dejaba entrar la luz del día. Algo, o mas bien, alguien le llamó la atención desde una de las camas, al parecer era uno de los ocupantes del lugar con quien próximamente haría compañía, el joven de la cama de abajo lo vio e inmediatamente se levantó, no sabía si iba a ser un problema o por el contrario alguien calmado que no lo fastidiara, debería averiguarlo por cuenta propia.
-Asi que ¿tu eres mi nuevo compañero?
-...-No hubo respuesta por parte del oji azul quien lo miraba de arriba a abajo como desafiante y alerta de cualquier movimiento sorpresivo por parte del desconocido.
-Hey tranquilo, no voy a armar ninguna pelea si es lo que piensas. De hecho eres mi primer compañero de habitación, así que no pienso ser descortés.- Parecia ser alguien de buena educación. -Mi nombre es Ggio Vega, espero que nos llevemos bien.
-¿Cual es tu cama?- Habló por fin el muchacho serio.
-La de abajo, pero si te gusta mas esa pues puedo cambiarme y dejártela, no me incomoda.
¿De donde demonios habría salido ese chico? Su actitud tan amable daba escalofríos, hasta podía sentirse un tono "gay" en sus actitudes.
-Podrías dejar de tutearme, no soy muy amigo de los gays que digamos.- Soltó finalmente sin estar completamete seguro de que su compañero lo fuese en realidad.
-Aaaah, bueno disculpe usted... y para su información no soy gay o ¿acaso le molesta mi forma de ser?- Wow definitivamente no esperaba una respuesta tan rápida y firme del joven.
-Bien, bien, solo fue un mal entendido, me confunde la gente tan amable a veces.
-Y... ¿puedo saber su nombre?
-Grimmjow, Grimmjow Jeagerjaques.
Hubo un incómodo silencio durante algunos minutos mientras Grimmjow se instalaba en el lugar, mientras tanto el otro joven no sabía que decirle como para iniciar una no incomoda conversación, así que se tomó la libertad de esperar a que él nuevo iniciase la conversación, algo que desafortunadamente no sucedió, así que el joven muchacho decidió intentarlo de nuevo.
-Entonces... ¿por qué está aquí?¿qué hizo para que lo trajeran?- Preguntó con cierto desinterés, solo para que su acompañante no lo mal interpretara, trataría de ser muy preciso en las "conversaciones" e intentar no tutearlo para no hacerlo sentir incómodo.
-No es de tu incumbencia.
Claro... Debió imaginárselo desde un principio, el tipo nuevo es de pocos amigos, tal vez habría de esperar un poco para por lo menos cruzar con él mas de tres palabras, la buena noticia es que al parecer no era de esa clase de matones busca problemas que vienen a adueñarse de todo, a golpear a todos y a sentirse "dueño" del lugar, o al menos eso no había sucedido por ahora.
-¿A qué hora es el almuerzo?- Preguntó finalmente el peli azul, sin titubear, sin mirarle a los ojos al otro, simplemente de espaldas mientras ordenaba algunas cosas en su nueva habitación.
-Dentro de dos horas.- Respondió el aludido.-Acá tenemos grupos, algo así como pandillas, puede unirse a la nuestra si gusta.
No hubo respuesta por parte de Grimmjow a lo cual su acompañante no se sorprendió, de hecho, ya se estaba acostumbrando a ser ignorado.
"Necesito salir de este lugar cuanto antes" Se decía a sí mismo mentalmente una y otra vez, una estrategia, un plan, no estaría de mas hacer amigos para usarlos a favor suyo, pero debía ser cauteloso, sin que alguien sospechara algo de él, sus movimientos, sus intenciones, a lo mejor hasta debía echarse la culpa y admitir que es real la razón por la cual lo tenían prisionero, al menos así pasaría desapercibido entre el resto, porque lo que menos deseaba era que lo tomaran por loco, o que lo tuvieran entre ojos por extraños comportamientos, pertenecer a la multitud camuflándose entre ella era su mejor estrategia por ahora.
La puerta se abrió lentamente dándole paso a una figura femenina de baja estatura, la chica se sorprendió al ver que había alguien mas en su habitación a lo cual reaccionó agresivamente.
-¿QUIEN ERES TU? ¿Y, POR QUÉ ESTAS EN MI PROPIEDAD?- Dijo con una voz muy fuerte que parecía que no provenía de ese menudo cuerpecito, al parecer se toparía con una chica ruda, la cual le haría de cuadritos su instancia en ese lugar, o al menos eso era lo que creía.
-Eto... Soy nueva en este lugar y me asignaron esta habitación.
-Fiu- Suspiró la pequeña mujer mientras entraba a su habitación y cerraba la puerta.-Disculpa el malentendido, es que a veces se meten acá para robar mis pertenencias, entonces los saco a patadas cuando intentan hacerlo, me presento soy Rukia Kuchiki mucho gusto "nueva compañera".
Wow definitivamente el cambio fue radical, cuando pensó que la irían a degollar viva cambia su voz y su aspecto a una niña dulce y educada, como si fuera bipolar o algo por el estilo, pero le agradecía al cielo que no fuese una matona.
-Yo soy Danna Asakura, espero que podamos llevarnos bien.- Trató de decirlo lo mas tranquila y amablemente posible para que no viese el retorno del demonio que hace un instante habitaba en la chica.
-Espero que sepas, Danna, que mi cama es la de arriba, así que no discutiré ese asunto contigo.
-Eh, si, no hay problema yo ya me instalé en la cama de abajo.
-Bueno, como eres mi nueva acompañante de habitación, te diré como son las cosas acá. Durante los meses de estudio debemos usar unos feos uniformes de color azul, creo que ya te lo habrán asignado, pero como estamos en época de "vacaciones" podemos usar la ropa particular que queramos, eso si, cuando te vayas a inscribir en algún taller deberás usar los implementos que te exijan, como por ejemplo en educación física te darán una sudadera.
-Y... ¿que tipo de talleres se supone que hay?
-Oh, pues hay varios, acá te exigen inscribirte en tres por lo menos, si quieres puedes unirte a nuestro grupo, nosotros casi siempre nos inscribimos en los mismos.
-Si... bueno, gracias.- Dijo con una pequeña pero forzosa sonrisa en su rostro.
-Oye, la verdad no pareces alguien que haya cometido un crimen. ¿Por qué estás acá?
-Ahh, bueno yo...- Estaba tratando de analizar las ultimas palabras que pronunció la chica de cabellos cortos, estaba anonada, jamás pensó que dentro de ese lugar se encontraría con alguien que creyera en su inocencia y mas importante aun, sin haberle contado absolutamente nada de las razones por las cuales estaba en ese lugar, por fin podría hablar con alguien y buscar ayuda para que la sacarán de ahí.- Lo que sucede es que las autoridades encontraron droga ilegal en mi casa, droga que ni mi hermano ni yo sabíamos de donde había salido...
-Espera un momento, ¿hermano? ¿venias con alguien mas?
-No, de hecho nos separaron mientras nos hacían entrar en patrullas diferentes, no sé a dónde se lo habrán podido llevar...
-Ya veo... Bueno aunque esa droga que dices no poseer no fuese tuya ni de él, es difícil comprobarlo cuando se encontraba en tu propiedad y supuestamente no conocías de su existencia...
-Sé que es difícil de creer pero es la verdad, por favor Rukia tienes que ayudarme a salir de aquí.
-Mira, te voy a ser franca, creo en tu palabra, pero evidentemente los que te metieron aquí no. Conozco muchas historias de niños y jóvenes que los han metido injustamente en este lugar, no eres la primera ni la ultima. Sinceramente no creo que pueda hacer mucho por ti, los que de verdad te podrian ayudar son los maestros y máximas autoridades de este lugar, aunque tratar de convencerlos es una tarea casi imposible.
-Al parecer me tomará algo de tiempo... Por ahora, ¿podrías ayudarme a localizar a mi hermano?
-Bueno pues, la hora del almuerzo ya casi se acerca, ahí nos reunimos con los chicos del reclusorio, quizá lo encuentres.
Al menos tenía una pequeña esperanza de encontrarse con Grimmjow, y le rogaba al cielo que así fuese.
Una fuerte campanada sonó por toda la correccional avisándole a todos que ya era la hora del almuerzo, para los desafortunados que no asistieran en el momento que debían no les dejaban qué comer, pues todo se acababa en un instante. Los pasillos estaban repletos, algunos corrían, otros caminaban a paso rápido para llegar a tiempo y no tener que coger las sobras, Rukia y su nueva acompañante se dirijian a paso veloz hacia el comedor, cada una con diferente propósito al llegar allí.
Al llegar ya se encontraba una larga fila de jóvenes con bandejas esperando su turno para que las cocineras les sirvieran la comida, Rukia y Danna cogieron sus respectivas bandejas e hicieron fila, ellos no pedían lo que querían comer, las cocineras les servían lo que debían. Mientras pasaban les ponían bolas de quien sabe qué, parecía puré de papa pero con un tono verdoso, un pequeño trozo de carne medio cocido, verduras crudas y un vaso con agua teñido de naranja. ¡Buen provecho! decían maliciosamente, como si de verdad fuesen a disfrutar de eso. Ya al tener los platos llenos, Rukia llevó a su nueva compañera a la mesa donde siempre se sentaba y allí ya se encontraban sus amigos, algunos discutiendo pero amigablemente, otros charlando de la manera mas pasiva, otros riéndose de los chistes que los demás contaban, parecían ser gente amigable. Ambas se sentaron en la banca, una al lado de la otra, Rukia saludó a sus compañeros y ellos le respondieron, luego pasó a presentar a su acompañante.
-Chicos, les presento a mi nueva compañera de habitación, su nombre es Danna.
-Hola Danna-chan, bienvenida al grupo, yo soy Orihime Inoue, gusto en conocerte.- Dijo con una dulce y cálida sonrisa en el rostro.
-Hola.- Fue la única palabra que pronunció un joven alto y corpulento, de tez morena y de cabello castaño algo largo.
-Ah, él es Sado-kun, no habla mucho pero es un buen amigo.- Dijo la chica de cabellos largos naranjas.
-Holaaaa hermosa señorita, me presento, mi nombre es Keigo Asano.- Dijo mientras la tomaba de la mano y le daba un beso, pero un fuerte golpe en la cabeza hizo que la soltara.
-¡COMPORTATE IMBÉCIL! Asi siempre las tratas a todas
- Awww Tatsuki-chan ¿por qué eres tan ruda conmigo?
-Es que así toca con los pesados como tu. Hey disculpalo por favor, a veces se comporta como un idiota, mucho gusto Arisawa Tatsuki.- Dijo con el pulgar arriba dirijiendose a la nueva.
-Y también disculpa a Tatsuki, a veces es algo brusca.- Dijo un joven con lentes mientras se frotaba la cabeza.
-¿Tienes algún inconveniente con eso Uryu?
-Ya, ya, cálmate, no asustes a la nueva, ah por cierto yo soy Uryu Ishida.
-Tranquila, no le pongas cuidado a este montón de dementes, si hay gente normal en este grupo somos Rukia, Sado y yo, Renji Abarai, espero que te sientas cómoda.- Dijo muy seguro el chico de cabellos rojizos rebeldes.
-Eto... Un gusto conocerlos a todos.- Dijo la ojiazul.
Este grupo si que era raro, bueno antes de conocerlos pensaba que se toparía con tipos malos y rudos, con pésimos modales y que de seguro le echarían la madre al instante, pero a pesar de que eran varios integrantes era gente amable, con buenos modales, que el único integrante de allí con aspecto rudo, con tatuajes marcados en gran parte de sus brazos y hasta la cabeza, era el tipo mas cuerdo del resto, o por lo menos así parecía. Mientras comía escuchaba lo que charlaban en la mesa, al parecer no de mucha importancia, cosas como lo que habían hecho en el día, Rukia contaba acerca de su encuentro con el familiar que la vino a visitar,Tatsuki presumía de sus habilidades de defensa personal con Renji, entre otras cosas mas a las cuales no les prestaba mucha atención pues su mirada estaba atenta en la demás gente que estaba a su alrededor, en otras mesas, las que caminaban de un lugar a otro, tenia la esperanza de encontrar a Grimmjow entre la multitud. Un grupo de chicas la observaban desde una mesa cercana.
-Así que esa es la nueva, no está mal, pensé que seria mas fea.- Dijo la chica presumida de coletas negras.
-Vaya, no conocía esos gustos tuyos por las mujeres Menoly.
-Cállate estúpida, esa tipa no me interesa, al que ando buscando es al guapo que nos describió Cirucci.
-Si... yo tampoco lo veo por acá.- Afirmó la de coletas cortas.
-Oye Cirucci, ¿estas segura de que viste al chico guapo? o a lo mejor estabas fantaseando despierta- Soltó una risa burlona la de cabellos rubios, Loly.
-Lo bueno es que la única que no se preocupa por eso es Riruka, porque ella solo tiene ojos para el doctor.- Decía Menoly, en voz baja para que su amiga no se molestara por eso.
-Ya, ya, cálmense chicas, estoy segura de lo que vi, como también estoy segura de que podrá aparecer en cualquier instante.
-Pues esperamos que tengas razón Cirucci, hace mucho no me ligo a un tipo bueno.
Danna se encontraba en la misma situación de las chicas pues no retiraba la vista de la puerta por donde entraban los hombres al comedor con la esperanza de que él apareciera.
-Hey, chica nueva, ¿te sientes bien?- Dijo por tercera vez el pelirrojo de su misma mesa.
-¿Ah? Si, estoy bien.
-Oye, Rukia nos comentó que andas buscando a alguien, ¿podrías decirnos de quien se trata?, digo, si quieres, eh estado el suficiente tiempo en este lugar como para reconocer cualquier rostro.
-Bueno pues, se trata de...- Pronunciaba las palabras un poco lento, puesto que tenia la mirada puesta en otra parte.
Justo en ese instante vió que por la puerta principal entraba un chico alto, de mirada penetrante, con el ceño fruncido y los cabellos rebeldes tal cual como ella lo recordaba, no tenía ninguna duda, ese debía ser Grimmjow. No lo pensó ni un solo instante e ignorando a sus compañeros de mesa que le estaban hablando, se puso rápidamente de pie y fue corriendo hacia donde se encontraba el hombre.
-¡Grimmjow!Que bueno que estas aquí ya me estaba preocupando y me preguntaba a dónde te podrían haber llevado...-Dijo la chica muy contenta mientras se le acercaba por la espalda y lo tomaba de su brazo izquierdo, el chico giró un poco la cabeza para ver de quien se trataba, pero no articuló ningún gesto en su rostro, parecía una piedra, sin expresión alguna.
El grupo de la mesa de Rukia se quedó observando en silencio para ver qué era lo que ocurría, al igual que las chicas del grupo de Menoly, mientras las tres interesadas en el nuevo maldecían por debajo a la muchacha que lo había ido a saludar, seguramente se conocían desde antes y les quitarían la oportunidad de conquistarlo o al menos de conocerlo.
-¡ES ESE CHICAS!- Gritó con emoción Cirucci.- AJA, si ven, tal cual como les había dicho, está caliente ¿no creen?
-¡Maldita desgraciada!- Dijo la de coletas largas y oscuras.- Yo no voy a permitir que esa maldita perra me quite a MI presa.
-Shhh, YA CÁLMATE MENOLY, no hagas drama ¿que tanto te preocupa?, le haz quitado el novio a varias de los demás grupos, ¿qué importa una más?
-Es que yo lo quería para mi NO MÁS!
-Shhh, espera, parece que el guapo le va a decir algo a la tontarrona.
-¿Y tú quien demonios eres?
-¿Qué?- No podía creer lo que acababan de escuchar sus oídos.- G-Grimmjow, soy yo, Danna.
-Tsk, suéltame, a ti nunca te había visto en mi vida, déjame en paz.- Dijo mientras de un brusco movimiento se soltaba del agarre de la chica.
"Nunca te había visto en mi vida", ella no daba crédito a lo que acababa de oír, esto debía ser un mal sueño, una pesadilla de la cual se despertaría pronto, sintió cómo su respiración se hizo más rápida pero entre cortada, no podía ser, no a ella, no en ese lugar, no en ese mismo momento, acaso ¿no la recordaba?, acaso... ¿le habían lavado el cerebro?
