A la mañana siguiente lo despertó un punzante dolor de cabeza. No podía ser Voldemort. La cicatriz no le dolía desde que lo derrotó. Por lo que solo le queda una única opción. Tenía una resaca de campeonato. Se arrastró hasta la ducha y tras refrescarse bajó a desayunar al restaurante del hotel donde se hospedaba.
Tras ingerir un zumo de naranja, un café y un par de bollos, se tomo una pastilla para el dolor de cabeza, y decidió ir a dar un paseo por la playa.
Tumbado en la toalla tomando el sol mientras leía un libro, se le estaba pasando el dolor de cabeza, cuando una pelota le golpeo en la cara. Levanto la cabeza para ver quién era el dueño de la pelota que le había golpeado, cuando se quedo con la boca abierta. Un chico rubio con la piel nívea cuerpo bien torneado de figura esbelta se acercaba. Llevaba un bañador negro bastante ajustado. Estaba buenísimo. O eso le pareció a Harry, ya que el golpe le había tirado las gafas al suelo. Cuando se las puso y volvió la cara para ver quién era oyó una carcajada y alguien que le decía:
-¿Qué pasa cara rajada? , nunca habías visto un cuerpo tan perfecto como el mío, ¿verdad? – una ceja rubia se elevaba en la cara de Malfoy mientras decía eso
-¡Podrías tener más cuidado la próxima vez! ¿O es que no tienes suficiente playa que tienes que venir a molestarme?
-Vamos Potter ha sido sin querer. Además no has negado lo de mi cuerpo escultural ¿eh? - Dijo con una sonrisa de medio lado.
-Puede que no haya suficiente sitio en la playa, tu ego ocupa la mitad del espacio – replicó Harry molesto.
-Que envidia me tienes, mientras yo luzco impresionante, tú parece que te acabes de levantar, con esa cara de resaca que tienes. ¿Es por eso que la Weasley no está contigo?
-No es de tu incumbencia Malfoy. Y ahora ¡lárgate y déjame en paz!
-¡oh! ¡Qué mal educado Potter! Ya me voy, pero no porque tú me lo pidas, si no porque tengo cosas mejores que hacer que ver tu fea cara.
Harry al ver a Malfoy con tan poca ropa y ese bañador tan ajustado, empezó a notar una palpitante erección. Deseó que Malfoy se fuera y no lo notara como la noche anterior. Gimió de disgusto. ¿Qué le estaba pasando? Se dijo que debía de ser que llevaba varias semanas sin sexo; si eso debía de ser, porque ¿Malfoy? ¿En serio? Debía de estar volviéndose loco. Aunque debía de admitir que era atractivo, y que le recordaba al primer chico con el que tuvo relaciones. Aquel con el que descubrió su homosexualidad, ese de Tailandia… Decidió darse un refrescante baño en el mar. A ver si así conseguía calmar la quemazón que sentía por dentro. Tras el baño se secó con la toalla y fue a dar un agradable paseo por la isla.
- oooo -
A la noche después de cenar decidió salir de fiesta otra vez. Ya había bebido unas cuantas copas cuando vio al moreno de la noche anterior, y se decidió a bailar con él. En la otra esquina del bar un joven rubio observaba todos sus movimientos. ¿Harry Potter es gay?, eso sí que no me lo esperaba, pensó. Bueno eso explica porque la comadreja no está con él. Malfoy siguió observando cómo Harry se contoneaba y se rozaba con el moreno, y tuvo un raro sentimiento parecido a los celos. ¿Celos? No puede ser… pensó. ¿Por el chico negro que está bailando con MI Harry? Se asustó. ¿Desde cuándo Potter había pasado a ser SU Harry? Él solo era el-jodido-niño-que-vivió no su Harry. Aunque quizá fuese la terrible erección que se adivinaba ayer a la noche en sus pantalones, o el cuerpazo que había lucido esa mañana en la playa. Cuando lo vio tumbado en la toalla con esa piel broceándose al sol, esos abdominales bien definidos, esas musculosas piernas… No pudo evitar acercarse, aunque fuese con el pretexto de molestarle. Ya en Hogwarts había sido así, solo se acercaban el uno al otro para incordiarse mutuamente. Tal vez solo sabían relacionarse así. Así qué se acerco con paso decidido, dándole una patada a un balón de playa de unos niños muggles que estaban allí jugando, dándole a Harry en toda la cara y tirándole las gafas al suelo. No pudo evitar reírse, aunque la risa se convirtió en un jadeo ahogado cuando Harry levanto la mirada con cara de enfado ante el golpe. Aún no se había puesto las gafas y Draco se quedo asombrado por esos ojos… Esos ojos verdes que quitaban el sentido. Nunca había sido consciente hasta entonces de lo bonitos que eran los ojos de Harry, no pudo evitar sorprenderse de porqué el moreno los escondía detrás de esas gafas de montura tan horrorosas.
Volviendo de sus ensoñaciones Draco se dio cuenta de que había perdido de vista al moreno, y que de tanto pensar en él en la playa empezaba a tener una palpitante erección en sus pantalones. Decidió terminarse la copa e ir a la suit de su hotel a darse un baño relajante y muy probablemente hacerse una paja pensando en Harry. Aún le atormentaba la idea… Hacía mucho que sabía que era gay, pero nunca se imagino que se masturbaría pensando en su némesis.
Se dirigía a su hotel cuando vio a un hombre tirado en el suelo. Demasiado borracho para levantarse. Se acercó un poco más y se fijo que había sangre en el suelo… ¡El muy imbécil se había abierto la cabeza! Pensó. Le dio la vuelta para verle la cara y el alma se le cayó a los pies… ¡Ese hombre era Harry!
-¿Harry? ¿estás bien?
-¿Malfou?
-Sí soy yo. Vamos Potter, levántate. ¡Estás haciendo el ridículo!
-Malf no e pued levantarrrr
-Vamos Harry, apóyate en mí yo te ayudo…
Viendo que era imposible que anduviera hasta su hotel, Draco se desapareció en su suit. Ayudó a Harry a desvestirse y lo metió en la cama. Nada más tocar la almohada el moreno se quedo dormido en el profundo sueño de los borrachos. Draco se ducho y tras deleitarse con la visión de un Harry semidesnudo tumbado en su cama, deseó que las circunstancias fueran completamente distintas. Con un suspiro de resignación se acostó junto a Harry y se quedo dormido.
