Todos los personajes pertenecen a JK Rowling. N escribo esto con ánimo de lucro solo para entretenerme.
Aviso: Slash relación chico-chico si no te sientes cómodo no lo leas.
A la mañana siguiente Harry se levantó desorientado y con un dolor de cabeza que parecía que una orda de gigantes le estuviesen martilleando la cabeza.
-Mmmh – Un gemido de dolor le indico a Malfoy que Harry se había despertado.
-Buenos días borrachillo – Dijo Draco en tono de burla.
Harry giró la cabeza con brusquedad hacia la familiar voz, cosa que le repercutió al instante.
-Mmmmh… ¡Dios! ¡mi cabeza! Me va a matar… Malfoy que haces tú en mis hab… - Se giró y vio la estancia en la que se encontraba. Una habitación prácticamente más grande que su piso de Londres entero. Paredes blancas de sobria elegancia. Un sofá tapizado de negro frente una pantalla plana enorme. Estaba en una cama gigantesca tapado hasta la cintura, con el torso al desnudo. Miró bajo las sabanas y descubrió que estaba solo con sus bóxers negros. Inmediatamente se asustó.
-¿Malfoy dónde estoy?
-En mi cama Potter ¿Dónde vas a estar? – Un rictus de terror cruzó la cara de Harry al oír eso.
-No me digas que t-tu y y-yo ayer… ¡no puede ser! ¡¿qué hago en tu cama y en calzoncillos?!
-¡Que más quisieras que yo te hubiese follado Potter! Además ¡lo recordarías aún yendo tan borracho como ibas! – Harry enrojeció al instante y Draco comenzó a reírse, aunque solo de pensar lo que podrían haber hecho si las circunstancias hubiesen sido diferentes empezó a notar palpitaciones en el pene. Se giró para que Harry no notara su creciente erección.
-Ayer a la salida del pub mientras me dirigía al hotel te encontré al borde del coma etílico, tirado en el suelo y con un golpe en la cabeza… Como no sabía dónde te hospedabas y sin que pudieras dar ni un paso, me desaparecí contigo en mi habitación. Te desvestí con ayuda de mi varita (no quería tocarte más de lo necesario) y te tumbe en la cama. – Harry rojo como un tomate de la vergüenza le contesto:
-Gra – gracias. No me querías tocar por si no podías aguantar la tentación ¿verdad? – Le comento a modo de burla para aligerar el ambiente y que no se centrase solo en su borrachera.
-Ya te gustaría Potter… Pero a mí me gusta que mis amantes sean activos no que estén medio muertos. – Contestó riéndose. Harry enrojeció más si es que eso era posible.
-Vamos dúchate, te ves horrible. Te pediré algo para desayunar y te daré una poción para la resaca. Después de cómo te encontré ayer tiene que parecer que tienes una estampida de elefantes en tu cabeza. – Sin más se dio la vuelta y se fue a por algo para desayunar.
Cuando Malfoy hubo salido de la habitación, Harry se bajó trastabillando de la cama y se dirigió al baño. Una puerta que había a la izquierda de la estancia. Al abrirla se quedó absolutamente asombrado. El baño era un enorme rectángulo a mano izquierda, justo enfrente de la puerta, había un jacuzzi que a Harry se le antojo obscenamente grande, e innecesario en tamaño. Habrían entrad personas tranquilamente. Las baldosas negras hacían resaltar el jacuzzi de color blanco marfil. El suelo de un gris oscuro llevaba más adelante a una ducha muy grande con mampara de cristal. Tenía centro de hidromasaje, de esos con chorritos de agua. Harry nunca había probado uno. Frente a la ducha había un enorme espejo rectangular, con pequeños foquitos de color oro viejo. Bajo el espejo, había dos lavabos. Al final de la estancia había otra puerta que daba al servicio, que contenía un retrete y un bidé.
Suspiró, Draco tenía razón al decirle que tenía un aspecto horrible, Decidido a no retrasarse mucho por si Malfoy volvía, se desvistió y se metió en la ducha. Se quedó con ganas de usar el hidromasaje y mucha más de probar el jacuzzi, pero no quería abusar de la hospitalidad de su némesis. Tomó nota mental de probarlo algún día y de recordarse que debía agradecerle de nuevo a Malfoy la ayuda prestada. Se relajó un momento bajo el chorro de la ducha, y tras jabonarse y aclararse salió con una toalla alrededor de la cintura. Se dirigió a la habitación.
En ese momento Draco abrió la puerta, y lo que vio le dejó sin habla. Parecía que su cerebro había dejado de funcionar. Ante él un Harry Potter de espaldas únicamente tapado con una toalla, miles de gotitas resbalando por su cuerpo, el pelo empapado que no dejaba de soltar más gotitas traviesas por su fuerte espalda… (Definitivamente, la búsqueda de horrocruxes y la lucha contra Voldemort le habían venido bien para mantener ese cuerpazo). Trató de serenarse y volvió a poner su cara de póquer marca Malfoy.
-¿Qué pasa, tanto te ha gustado despertarte en mi cuarto que tardas un siglo a propósito para alargar la despedida? – Dijo Malfoy con una sonrisa de medio lado mientras levantaba una rubia ceja. Realmente le divertía sobre manera molestar a Harry….
-Mmm, no, es que no encuentro mí ropa y… - Vete desnudo a mi no me importaría. -Pensó Draco.
- Está en el armario. ¿Dónde guardas tú la ropa?
- En realidad donde caiga, no soy muy ordenado. – Draco le mando una mirada de censura.
-Tu ropa a lo mejor no importa que se quede "donde caiga" pero mis exquisitos trajes hechos a medida necesitan estar bien colgados y ordenados para que no se echen a perder. – Dijo sonriendo burlonamente.
Harry se rio, le parecía divertido el toma y daca que se traían entre Draco y él. Se extraño de pensar en Malfoy como "Draco" y se corrigió mentalmente antes de añadir:
-Sí, supongo que tienes razón. Se acerco al armario, cogió su ropa y fue al baño a vestirse. Cuando salió Draco estaba sentado en la cama con la bandeja del desayuno enfrente
-Siéntate Harry, desayunemos y luego te tomas la poción para la resaca. – Sonrió casi imperceptiblemente.
-Gracias.
-No hay de qué. Vamos anda come algo.
-Por cierto Dra- Malfoy, ¿Dónde estoy?
-En la suit presidencial del hotel "Paradise Queen"- Miró divertido.
- ¿En serio?
-Sí. ¿Por qué?
- Es mi mismo hotel, solo que mi habitación está en la segunda planta.
-¡Ah! ¡Qué casualidad!
- Oye, Malfoy, ¿me permitirías… esto… invitarte a comer, para agradecerte… bueno lo de anoche, y tu hospitalidad de hoy? – Tartamudeó Harry.
-Jajajaja, no puedes evitar ser un honorable Griffindor ¿verdad?- contesto divertido.
Harry se sonrojó ligeramente…
-Bueno ¿sí o no?
-Sí, sí está bien. Me parece justo. Sonrió Draco. Como le gustaba azorar a Harry.
Terminaron de desayunar, charlando de cosas triviales. Se sorprendieron mutuamente de lo relajados que parecían estando juntos.
-Bueno Draco, bajo a cambiarme a mi habitación y ¿quedamos en un rato?
-trato hecho, pero espero que te invites a un buen restaurante, los Malfoy no vamos a comer menús del día… - Dijo Draco despectivamente, extendiendo la mano en busca de un trato.
-Harry sonrió y le estrechó la mano. – Es lo justo tras lo bien que me has cuidado estra noche. – Se sonrojó al rozarse la manó. Harry notó un hormigueo en la palma de la mano que se habían estrachado. La soltó como si una corriente le hubiera atravesado…
- Enseguida nos vemos. –Dijo mientras pensaba si el otro habría notado lo mismo que él.
