CAPÍTULO TRES: LA GALA.
Skaylard, luego de salir del jet, se dispuso a entrar al enorme museo. Era gigantesco y ,con aires de realeza. Se volvió a hacer la misma pregunta en su mente, ¿cómo demonios había aceptado a hacer eso? ¿era acaso una prueba? para ella, Natasha era masa calificada. Además, el ladrón del cubo ya la había visto hace unas horas, fácilmente podría reconocerla. Si no fuera por las capas de maquillaje que llevas, le reprendió una chillante vocecita en su mente. Bufó en el camino para sí misma, buscó al hombre con la mirada y, ya que no encontró a nadie, se acercó a una mesa y tomó un bocadillo de lo que había ahí.
-Blake¿no lo ha encontrado aún?-era Rogers en el comunicador.
-No, y por favor, llámame Kay, Steve.-respondió ella, mirando a todos lados, como si alguien se le hubiera perdido.
-Claro, Kay, avisanos si ves o pasa algo.-dijo el Capitán en su oreja.
-Aja.-le dijo desinteresadamente, para seguir buscando en el museo.
[…]
Loki se estaba aburriendo. Se había infiltrado enmedio de todas esas criaturas que tanto despreciaba y que, podría jurar, dominaría, sólo para buscar el mentado iridio, pero aún no hacía su "acto". Además, que no contaba con que SHIELD le estuviera siguiendo el rastro.
-Ya es hora.-susurró para sí mismo.
Quitó sus codos que descansaban en el balcón que daba una gran vista en el museo y caminó hacia las escaleras. Empezó a bajar los escalones lenta y elegantemente, como el príncipe que era. En su mano derecha llevaba un bastón con una piedra azul en la punta. Caminó más hasta pasar enmedio de la gente y traspasó un arco, para así, derribar a un guardia de seguridad con su bastón.
[…]
Skaylard seguía buscando por todos lados a aquel hombre. De vez en cuando, volteaba a ver a la mesa de tan aburrida que estaba, de todas formas, la habían enviado a capturarlo, no a socializar. Suspiró aburrida. Vio una vez más a su alrededor, buscando una señal del tipo ese y lo vio. Por fin lo hizo. Estaba vestido como un humano común y corriente. ¿Y como no encontrarlo? ella lo recordaba bien. Lo había tenido demasiado cerca esa mañana.
-Lo encontré.-habló aliviada por el comunicador.
El hombre pasaba por un enorme arco y Kay notó que lanzó su bastón en el aire, lo atrapó de nuevo y le dio con él a otro hombre a su lado. La gente al ver eso, empezó a correr y gritar por todos lados. Todos entraron en pánico.
-Steve, Natasha, lo encontré.-volvió a repetir por el comunicador.-acaba de hacer que todos entren en pánico.-ella se escudaba un poco atemorisada.
-Vamos para allá.-dijo Natasha.
En ese momento, tomó a otro hombre del cuello, lo acostó en una estatua plana en medio del lugar, mientras todos corrían excepto ella, sacó un aparato extraño y lo colocó en su ojo, luego, el hombre pareció convulsionar y el de ojos verdes azulados sonreía al ver a todas las personas aterrorizadas ahí dentro.
-KAY, SAL DE AHÍ. AHORA.-gritó Natasha, pues hasta ella había escuchado los gritos de las personas y pensó que Skaylard quizá seguía paradota viendo todo. Y así era.
-Bien.-le contestó y salió corriendo del lugar. De vez en cuando miraba atrás de reojo. En un momento al voltear hacia atras, ella se dio cuenta de que su traje había cambiado a una armadura parecida a la que había usado en la mañana y llevaba un casco dorado con cuernos enormes y el bastón se convirtió en su cetro.
La agente corrió más rápido aún. Logró pasar enmedio de toda la multitud y se escondió detrás del monumento.
El hombre también salió, y se subió en el monumento que estaba fuera, al momento que se multiplicaba por todos lados, sembrando terror en las personas, pues nunca habían visto algo así y cuando las tuvo encerradas, se subió en el monumento, quedando a vista de todos ahí. Kay sólo deseaba mentalmente que él no la descubriera.
-Fueron hechos para ser gobernados.-comenzó a hablar de manera que todos podían escucharle ahí. Típico discurso de villano, pensó Kay rodando los ojos. Pasó hablando unas cosas más y ella ni en cuenta.-¡ARRODILLENSE!-ordenó. Y eso sí que lo escuchó.-Y permitanme ser quien lo haga.-por un momento, levantó la vista sigilosamente y observó cada rasgo del hombre. Sólo había observado sus ojos en la mañana, pero no estaba mal, pensó.
-De acuerdo, no sé porque pienso eso.-se dijo a sí misma en voz realmente baja.
-No queremos que un hombre como tú lo haga.-le contestó un hombre que no se arrodillo cuando lo pidió, y retándolo.
-Oigan, ¿pueden darse prisa? esto se está saliendo de control.-susurró por el comunicador.
-No hay hombres como yo.-contestó el tipo del cetro.
-Kay ¿estás ahí?-preguntó Steve.
-Sí.-respondió ella.
-Ya estoy aquí.
-Qué bueno.-dio un buen suspiro. De pronto, el hombre con el cetro le disparó al que se le había revelado hace unos instantes, pero llegó el Capitán y con su escudo, lo protegió.
-¿Quién eres?-le preguntó Steve.
-Soy Loki...de Asgard.-le contestó llevándose la mano libre al pecho, como sintiéndose ofendido.
-Así que ese es su nombre.-dijo Kay para sí misma. La gente empezó a correr y a alejarse de ahí lo más pronto posible.
Loki se preparó para atacar a Steve, pero...¿Eso es Iron Man? pensó Skaylard. Bueno, llegó él, y le dio con uno de sus disparos. Loki salió volando debido al disparo de Stark y cayó en el monumento en el que había dado su discurso, su cetro cayó al lado de la chica y lo recogió rápidamente. Steve y Stark lo rodearon. La agente se levantó y se acercó a ellos, pero ahora, sin tener miedo. Su casco y las partes pesadas de la armadura desaparecieron.
-Natasha, lo tenemos, trae el jet.-avisó Skaylard por el comunicador. Ella sintió una mirada sobre ella, y efectivamente, era él. Volteo a verlo y se encontró con sus ojos mirando los suyos, pero ella apartó la mirada al instante. Stark y Rogers lo levantaron, cada uno le tomó un brazo y lo levantaron para así, llevarlo al jet. Skaylard llevaba su cetro en la mano izquierda y la cartera con el arma en la otra, detrás del prisionero y los que, ahora, eran sus compañeros.
Natasha llegó con el jet, la rampa bajó y Kay se deshizo de sus plataformas que le estaban matando los pies, y los dejó en el suelo sin darle importancia alguna. Ella miraba la punta del cetro cuando entraba en la nave, y entonces una luz azul la cegó por completo, dándole en la cara. Todo se volvió negro para su vista, y, después, no recordó nada.
