Bueno, aquí el siguiente capitulo. Si, lo se, dure mucho tiempo en publicar el siguiente capitulo pero mi computadora no me permitía publicarla. Ya no prendía ._.

Espero que les haya gustado el pasado y que, pues, les guste el de ahora. Se supone que ya lo revise para ver que tanto escribí

Disfrútenlo

Hetalia no me pertenece


Del otro lado de ti

La estúpida camisa

''Estos años serán muy… muy largos'' Es lo que pensó Lovino. Después de 5 meses, ahora tenía un compañero de cuarto. Su nombre es Antonio y es español. Actitud amable, divertido, siempre sonriente… y es algo que irrita mucho a Lovino. Siempre pensaba '' ¿Acaso este chico no se cansa de sonreír?, ¡sonríe todo el tiempo!''

Volteo hacía el lado donde estaba el chico nuevo. Estaba durmiendo. Parecía muy pacifico, demasiado tranquilo.

-¿Tengo que despertarlo?-se decía para si mismo Lovino. Solo se acerco a Antonio y lo observo dormir-Antonio, oye, despierta-dijo en susurros. Antonio solo se daba la vuelta, pero sin despertar. Ya no sabía como despertarlo. Aunque se le vino a la mente, despertarlo dándole un golpe. Así que le dio un gran golpe en la cabeza. Antonio solo se levanto de un salto y se sentó en la cama, dando unas cuantas quejas

-aghh… ¿por qué me golpeaste?

-no querías despertar

-¿y está era la única manera?

-¿qué hubiera pasado si estabas muerto y yo no lo sabía?- Dijo Lovino con un tono de preocupado, pero realmente solo estaba fingiendo. Solo trataba de molestarlo para que se cambiase de maldita una vez y no lo molestara más.

Antonio solo lo miraba sin ninguna expresión. Hasta que después se soltó a carcajadas. No podía parar de reír, solo paraba para tomar aire y seguir riendo

-¿d-de que te ríes?-dijo algo asustado

-Hahahahahaha! Lovi, eres tan lindo ¿te lo han dicho?-Lovino solo lo vio con los ojos bien abiertos y sonrojado.

-¡M-maldito bastardo!-dijo aún sonrojado y dándole otro golpe-¡nadie me dice lindo!-dijo volteando a ver la puerta y caminando hacía ella. Antonio solo daba una pocas quejas pero aún con una sonrisa. Al ver a Lovino que estaba saliendo de la habitación, dijo:

-¡Espera!

-¿Qué?

-¿A dónde vas?

-Me iré a clase

-¿qué no habías pedido permiso para faltar?

-la maestra no estaba, así que iré al salón para ver si ya llegó-Antonio solo lo miro, dio una gran sonrisa y dijo

-¿y que haré yo?

-también deberías ir a clase

-Pero no se a donde ir- ''parece un niño pequeño'' pensó Lovino irritado.

-Dame tu horario-dijo extendiendo su mano. Antonio saco del bolsillo de su chaqueta, una hoja donde decía el horario de el. Lovino empezó a examinarla y descubrió donde le tocaba la siguiente hora-te toca en el aula 10, sabes donde está ¿no?-Antonio solo lo miró, como si no tuviera la menor idea de donde estaba

-s-si, si se donde está-dijo, y Lovino, solamente salió por la puerta y se dirigió a su clase.

Antonio solo observo como salía de la habitación. Cuando salió y se vio completamente solo, dio un gran suspiro.

-Este chico es agradable-dijo dando una sonrisa, y al igual que Lovino salió por la puerta.

Pasaron días, semanas y casi el mes. Ahora Antonio y Lovino, se habían convertido a algo parecido llamado… ''amigos''. Para Lovino, no creía poder ser cierto. El casi no tenía amigos, así que se le hacía muy raro que tuviera un amigo. Él no tenía la menor idea de como era ser un amigo o que es lo que tenía que hacer un… amigo (:D). Y no quería preguntarle a Antonio. Se sentiría muy estúpido preguntándole.

Estaba en clase, pero estaba demasiado distraído pensando en eso. Ya la habían llamado la atención varias veces, por verlo como si ''estuviera en la Luna''. Pero como Lovino es un maldito genio, no le perjudicaba que no aprestara atención.

Toda la hora estuvo pensando en que debería hacer para Antonio. '' ¿Debería darle algo? Se ha portado muy bien conmigo y no se ha cambiado de cuarto en todo este mes. Pero, ¿sería necesario? Bueno, se que sería un buen detalle pero yo no soy de dar detalles y eso. Es demasiado… ¿como decirlo? CURSI'' Se pensaba para si mismo... Había sido interrumpido por la campana. Al fin era receso, era la peor hora para Lovino. No hacía nada, Literalmente nada. Antonio se había conseguido muy fácilmente amigos en está días, para decir verdad; en el primer día de escuela, y no siempre estaba con el; Pero, Lovino decía que no podía obligar a Antonio a que estuviera con el todo el receso.

Se sentó en una de las sillas que había en la cafetería. No había visto a Antonio desde la mañana. Pero, ¡que mas da! El podía estar solo (pensaba).

'' ¿Que puedo darle a Antonio?... le gustan los tomates ¿no?, podría darle uno…'' pensó tocándose la barbilla. Sacó uno de los cuadernos de su mochila y empezó a escribir:

Lista de que darle al idiota de Antonio:

-Un tomate

-¡Maldición, No se me ocurre otra cosa!-grito a los cuatro vientos. Todos voltearon a verlo, con rostro de ´´rareza´´. Lovino solo suspiro y cerró su cuaderno demasiado rápido. '' ¿qué puedo darle?''. Volteó hacía los lados y vio que Antonio se acercaba a el.

-¡Lovi!-le grito Antonio, aún estando lejos de el. Lovino solo guardo rápidamente su cuaderno.

-¿q-que pasa?-dijo tartamudeando

-¿estás bien?

-¿p-por qué lo dices?-dijo con el mismo tono de voz de antes y con una sonrisa demasiado fingida

-te vez nervioso

-¿Yo? ¿Nervioso? Tú eres el nervioso Jajajajaj-Ja-dijo apartando la vista. Antonio solo lo miró con extrañeza, pero dándole una sonrisa

-Jeje qué rara eres-'' ¿me dijo rara?''

-¿me dijiste ''rara''? ¿C-con 'a'?

-¡ah! Perdón, quise decir raro… -dijo casi riéndose y rascándose la nuca, pero solamente dándole una sonrisa. Lovino solo lo observo y vio que Antonio se golpeo la frente

-y me dices raro-dijo susurrando

-¿qué?

-no, nada-dijo parándose de el asiento

-¿a donde vas?

-a mi cuarto

-¿No vas a comer?

-no tengo hambre

-pero, después te sentirás mal. Tienes que comer

-no te preocupes, mas al rato me preparo algo. Adiós-dijo Lovino corriendo a toda velocidad a los dormitorios. ''Maldición, casi me descubre… -da un suspiro- bueno, ya podré pensar en que darle'' pensó viendo hacía abajo. No sabía que poder darle. El no acostumbraba dar regalos, solamente a su hermano menor; pero darle un regalo a él es demasiado fácil. Le gusta TODO.

Iba caminando pensando en que podía darle. Volteó hacía los lados y observo que un chico traía una camisa de ´´tomate´´. Pensó que sería buena idea. No era un gran detalle, pero tenía un dibujo de algo que le gustaba mucho a Antonio, así que eso estaría bien. Pero había un problema, no sabía donde conseguir una camisa como esa. '' ¿le pregunto?'', pensó Lovino. Dio un suspiro y una maldición. Al final termino yendo a con el chico, se puso detrás de él y le dijo muy firmemente:

-¡Oye tu! ¡Dime donde compraste esa camisa!-casi gritando

-E-eh, Lovino… ¿ésta?... mmhh… afuera de la escuela, en el mercado que está cerca de aquí-Le dijo casi temblando

-¿En el que está cerca de aquí?

-S-si

-ah, bueno y… ¿como salgo de aquí?

-Con el permiso del director…

-ah… este, bueno… me voy-dijo alejándose del chico. ''Fue mas fácil de lo que creí'' pensó. Creyó que iba a causar todo un show por preguntarle algo a alguien inesperadamente, pero estuvo todo normal.

Se dirigió a la dirección, pero primero vio su reloj para ver si ya era muy tarde; pero todavía quedaba tiempo. Llegó hasta con el director Gilbert y dijo:

-Director, por favor, ¿me podría dejar salir de la escuela a por un asunto importante?

-Te dije que no fueras tan formal-dijo con una sonrisa-¿y cuál es ese asunto importante, si se podría saber?

-Es-Es secreto…-dijo apartando la vista y algo sonrojado

-tiene algo que ver Antonio ¿verdad?-dijo con una sonrisa picara

-No-¡no es verdad!

-y ¿entonces por qué estas rojo como tomate?

-P-por que… maldición

-Jaja, Lovino, a mi no me puedes engañar…-dio una pausa dando una sonrisa-…soy altamente genial, ¿cómo alguien me puede engañar?-rio- bueno, si quieres te puedo acompa-fue interrumpido

-¡No! Yo puedo solo-dijo aún como tomate

-Bueno, te doy el permiso-busco un boleto-Ten, se lo das al que se ocupa de seguridad en la puerta… buena suerte

-Gra-gracias-diciendo esto, salió disparado hacía la entrada de la escuela. Le dio, al vigilante, el boleto que le dio el director y él, le dejo el paso para salir de la escuela. Lovino fue hasta el mercado, donde le había dicho hace rato el chico. Busco una camiseta como la que traía aquel, pero no la podía encontrar. Fue a diferentes tiendas del mercadillo ese, pero no lo encontraba. Llegó a una tienda, y por fin, pudo encontrar una. '' ¡Genial! Hay una…'' se dirigió hacía ella y la tomo, pero al mismo tiempo la tomo alguien mas

-oye, yo agarré primero ésta camiseta-dijo la otra persona

-perdona, pero ¡FUI YO EL QUE LA AGARRO PRIMERO!-Grito Lovino

-Haha, no es verdad, fui yo-Los dos se vieron con rostro amenazador. La persona de la tienda llegó a con ellos y dijo

-¿hay algún problema?-Lovino, no dudo en contestar

-Si, mire, este tipo quiere quitarme la camisa que agarre primero

-¡No es verdad! ¡La tome primero!

-Tranquilos, podemos solucionarlo. Miren haya tengo otras camisas

-¡Pero yo quiero ésta!-aclaro Lovino. El empleado de la tienda fue por unas camisetas. Eran de marca y muy originales. El otro chico soltó la camisa y dijo

-ah… quédate con esa y yo me compró todas estas-Le reprocho. A Lovino no le importo en lo absoluto. Solo tomo la camisa que el primero había agarrado, la pago y se fue de ese maldito lugar. '' ¿quién diablos es ese tipo?'' pensó, pero después, no le dio importancia.

Siguió caminado, pensando en la nada. Siguió caminando y se encontró con un perro. Ese perro lo veía y lo veía.

-¿Qué quieres perro?, ¡no tengo tiempo para jugar!-dijo egoístamente. Se le quedó mirando al perro. No le agradaban mucho los animales. Supuestamente, los animales ''odian'' a Lovino.-Vete de aquí, ve a jugar con alguien más-siguió caminando con la vista hacía arriba. Cuando paso junto al perro, le empezó a gruñir. Lovino solo lo volteó a ver y el perro le mostro sus dientes y empezó a ladrarle. La primera reacción de Lovino fue correr como si no hubiera un mañana. Corrió y corrió pero el perro seguía persiguiéndolo-¡Maldito perro, deja de seguirme!-Le grito mientras el perro seguía persiguiéndolo. Cuando menos se dio cuenta, el perro ya estaba parado hace unas cuadras. –Jaja, toma eso perro-dijo, pero a la vez se tropezó.-aghh… bueno, la camisa está bien.-se paro y siguió caminando como si no pasara nada. Pero después se dio cuenta de algo. Estaba perdido.- ¡Esto no puede ser peor!-dijo. Volteó ver su reloj, todavía le quedaba poco tiempo; pero en eso podía encontrar el camino en el que iba.- ¡Todo es la culpa de ese maldito perro!-dijo, mientras caminaba por donde había corrido. Por fin, después de haber caminado todo lo que había corrido, encontró el camino por el que iba y aún le quedaba unos minutos de sobra.-Bueno, caminare y trataré de no volverme a encontrar con ese perro-Camino cuidadosamente para no volver a encontrarse con el perro. Se encontró con una tienda en el que había un llavero con un toro. '' ¿que no la imagen de pantalla de la computadora de Antonio, había un toro?'' pensando esto, imagino que le gustaban y le compro ese llavero. Todo estuvo ''perfecto'' para Lovino unas cuadras, pero al casi llegar al escuela se encuentra con una ardilla. No le dio mucha importancia, pero al parecer a la ardilla, le llamo la atención el pequeño llavero de toro. La ardilla se subió en Lovino, y saco el llavero de su mochila-Que demo…-Lovino volteo a ver a la pequeña criatura que le acababa quitar el llavero.- ¡Estúpida ardilla, Devuélveme el llavero!-obviamente, la ardilla no hizo caso.-Maldición- siguió a la ardilla hasta que llegó a un árbol.- ¡Devuélveme mi llavero, ardilla!-La ardilla se metió en uno de los huecos que había en el árbol. Lovino solo grito y dio varios pucheros como niño pequeño.- ¡Iré por ti ardilla y no será bonito!-dijo subiendo por el árbol. Cuando llego a donde la ardilla se había metido, Lovino metió si mano para volver alcanzarla.-haber ardilla, ¿Dónde estas?-cuando dijo esto, sintió que la ardilla lo mordió. Sacó su mano de un jalón y se fue para atrás. No es que no fuera a caer del árbol, por que en verdad, cayó del árbol. Pero, no cayó sobre el duro suelo, si no sobre una muy cómoda persona. –aghh…-dieron quejidos los dos. El otro solo dijo:

-¿Qué diablos haces arriba de mi? ¡Bájate!

-Tú eres el que está debajo de mí-Lovino se paró mientras se acomodaba su chaqueta. Volteó a ver al chico al que había aplastado y se dio cuenta de que era el tipo de la tienda. Por sorpresa los dos dijeron al mismo tiempo:

-¡ERES TÚ!-Estaban exaltados.

-¿Qué diablos haces aquí?-dijo el otro chico

-Ando por aquí, ¡pensando en como alejarme de ti!-Dijo con rostro amenazador

-Bueno, pierdes tu tiempo. Yo voy a mi casa

-¡No te pregunte!

-Bueno, me voy…-dijo volteándose-ah y buena suerte con tu llavero y la ardilla-dijo soltándose a reír

-¡Cállate! No necesito suerte de nadie y menos de ti-Dijo y solo vio como el otro se alejaba. Se vio la mano. Sangraba. Se la chupo (la mano) y volvió a subir al árbol. Ahora si pudo agarrar a la ardilla y quitarle el llavero. Ya estaba resultando como el quería. Bajo del árbol con cuidado para no volver a caer. Por fin había recuperado el llavero. Vio su reloj de nuevo y esta vez, observo que ya iba tarde. Corrió hasta llegar a la escuela. Iba tarde 10 minutos y los profesores eran muy estrictos respecto a llegar tarde. Cuando pudo llegar al salón, la pensó dos veces antes de tocar la puerta. Cuando la toco, él maestro abrió la puerta

-Lovino, llegas tarde

-Si, lo se…

-¿Cuál es la razón?-''Temía que dijera eso''

-Este… mmhh…-dio una pausa y un suspiro-salí de la escuela

-ahh… ya veo y ¿con el permiso del director?

-¡Si!-El profesor solo lo miro y dijo:

-Es la primera y ultima vez que pasa esto, ¿de acuerdo?

-si…-Dijo Lovino, mientras el maestro le dejaba el paso para que entrara al salón. Lovino ya se había librado de esta. Cuando entró al salón, vio a… Antonio

-¡¿Antonio?!

-¡Lovi! ~-Dijo, con una sonrisa

-Lovino, por favor, siéntese-dijo el maestro y Lovino diciendo ''ah, si…'' se sentó en su lugar. '' ¿Qué diablos? ¿Antonio? ¿Qué hace aquí? Maldición ¿Qué hizo hora? La última vez lo saque de un apuro por haber empujado a alguien cuando se me metieron en la fila de agarrar el almuerzo.

-Pss… ¡Lovi!-Susurraba Antonio-Lovi-Repitió

-¿qué? Apresta atención a la clase

-me aburro-dijo dando pucheros. Lovino solo dio un suspiro

-¿Qué haces aquí?

-bueno… me cambiaron a esta clase de mate' por que, ya harte a mi maestra de mi clase de matemáticas y me mandó para acá.-''Antonio, si que eres un idiota''. Lovino solo dio otro suspiro y vio lo que restaba de la clase. Cuando acabo, la primera persona que se dirigió a él, fue Antonio

-Lovi~-Se acerco a Lovino-¿por qué llegaste tarde?

-Ya le dije al profe, tuviste que haber escuchado-dijo guardando sus cuadernos en su mochila

-Tal ve no escuche-Dio una sonrisa maliciosa. Lovino solo dio un suspiro

-Salí de la escuela

-Jajaja ¿ahora eres malandro?-Lovino chaqueado, le dio un golpe. Antonio solo dio unas cuantas quejas. Lovino se dirigió a la puerta, y siguió caminando para llegar a su dormitorio, claro seguido por Antonio. En el transcurso del camino, Antonio le contaba de lo maravilloso que había sido su día. –Me uní al equipo de Fútbol-Le menciono a Lovino. Él solo contesto con un '' ¿si?'' por que no le estaba aprestando atención.-Si, ¿estas de acuerdo con eso?-Lovino volvió a contestarle con un ''si''-Oye Lovino, ¿me estas escuchando?

-Si

-¿qué hora es?

-Si

-¡No me estas escuchando!-Detuvo a Lovino.

-¿qué?

-Me uní al equipo de Fútbol, ¿ésta bien?

-Y ¿por que me preguntas? Es tu decisión, de todos modos, esta bien que te hayas unido a un equipo

-Jeje de acuerdo-dio una sonrisa. No siguieron hablando por un rato, pero después, Antonio volvió a sacar tema de conversación- ¿por que saliste de la escuela?-Lovino no contesto nada. Si le dijera el por que, arruinaría lo que tenía planeado.

-P-por nada…-Dijo sin voltearlo a ver. Antonio no volvió a decir nada, solo quería saber que era lo que pensaba Lovino. Cuando llegaron a su cuarto, estuvieron como antes, sin ningún habla. Solamente Antonio había dicho ''Tomare una ducha'', entro al baño y eso fue lo único que se dijo en ese momento. Lovino observo hasta que Antonio entrara y cerrara la puerta del baño. Lovino se acerco a su cama y puso su mochila en ella. Abrió la mochila y busco la camiseta. Todo resultaba bien. Le daría como sorpresa la camisa a Antonio, al igual que el llavero. Sacó la camiseta y lo que vio no le gusto, no le gusto para nada. La camiseta estaba llena de lodo. ¿Pero como había sido posible? sus cuadernos estaban totalmente… también llenos de lodo. La camisa y sus cuadernos, por lo menos el llavero estaba bien; pero… ¡al demonio! ¿Qué haría con la camisa? Su plan había sido arruinado. Trató de quitar la mancha, pero el intento fue inútil. ''Maldición'', solo se podía decir. Cuando menos lo espero, Antonio estaba apunto de abrir la puerta para salir por el baño.

-Oye Lovi sabes donde deje el…-Antes de terminar la frase, vio que Lovino hizo un movimiento rápido-¿qué paso?

-¿Eh? N-nada

-Lovi, que escondes

-¡Nada!

-Déjame ver que escondes-dijo riendo y ya estando muy cerca de Lovino

-aléjate, ¡ya te dije que no tengo nada!- Cuando dijo esto, Antonio ya se había acercado a el. Lo hizo a un lado y vio sus cuadernos llenos de lodo

-¿qué les paso a tus cuadernos?

-S-se me llenaron de lodo-dijo volteando a otro lado. Antonio Volteo a ver a Lovino

-Tranquilo, si quieres, yo los puedo limpiar

-Bueno, no es…-dio una pausa. ''Si Antonio se va, podré limpiar la camisa''-¿Sabes que? Si, pero no aquí. ¿Podrías hacerlo en la sala principal de los dormitorios?

-Emm… de acuerdo

-Ten mis cuadernos, vuelves cuando los limpies ¿si?-dijo y saco a Antonio por la puerta. Dio un suspiro y planeo como limpiar la camisa. '' ¿Quién tiene ropa limpia todos los días?'' Pensó en nada más ni nada menos que en Francis. Es la persona con ropa que supuestamente ''brilla''. Entonces fue hacía el dormitorio del Francés. Trato en no encontrarse con Antonio y lo logro, pudo llegar al dormitorio de Francis sin ningún problema. Lovino, parado en la puerta, escuchaba gritos. ''Espero que no se estén matando''. Toco la puerta y el que la abrió, era la persona que menos quería ver.

-Arthur…

-oh, Lovino, ¿estas perdido?

-no, vengo a buscar a Francis-Arthur solo arco una ceja.-Francis, te hablan-dijo y se fue a no se donde.

-ah, Bonjour~-dijo con una sonrisa, como si los gritos de antes, no hubieran pasado

-no quise interrumpir su ''conversación''

-Jaja conversación… ese patán ni siquiera habla bien-dio una pausa-de todos modos, ¿qué haces aquí?

-Emm… quería saber si me podrías lavar esta camisa.-dijo mostrándole la camisa

-ahh… si que tiene una gran mancha, ¿que le hiciste?

Dio un suspiro-Una larga historia… bueno, ¡¿Lo harás?!

-Si

-¿Lo podrías hacer ahora?

-¿qué? Pero estoy ocupado

-si, Teniendo tu gran conversación con Arthur… solo la limpias la camisa y podrás seguir teniendo tu conversación-dijo. Francis puso su rostro pensativo, pero en realidad la única respuesta obvia que daría era…

-de acuerdo…-dijo, dio unos pasos hacía atrás y termino diciendo su frase-…passer~

-No es necesario

-Solamente pasa-dijo dándole el permiso para que pasara. Entro al dormitorio. Era casi igual al que tienen Lovino y Antonio, solo que todo estaba acomodado de otro lado. El dormitorio estaba limpio, muy ordenado, mejor que el de él…-¿No quieres algo?-dijo Francis

-no.-Solamente contesto Lovino. Solo quiso esperar hasta que Francis limpiara la camisa

-Adivino, esta camisa es para Antonio ¿no?-dijo con una risa picara

-Y si es ¿qué?

-Nada, solo preguntaba-dijo tranquilo aún con la risa picara.-''Maldita sea, ¿era tan obvio?''. De todos modos, ¿cómo reaccionaria Antonio? ¿Feliz? ¿Sorprendido? ¿Satisfecho? ¿Enojado?... Esperaba una reacción de felicidad. ¿Y que le diría? Maldición, ahora que estaba casi listo para darle la camisa a Antonio, se había arrepentido de haber hecho todo lo que paso hace unas horas. Pero ya era tarde, ya había comprado una camisa y un llavero, ya se los daría y no daría vuelta atrás.

Ya había pasado un largo rato y por fin apareció Francis con la camiseta. Ya estaba muy limpia y al parecer también la había doblado

-¡Listo!-menciono quitándose el sudor de la frente como si hubiera jugado un partido de básquet.

'' ¿Debería decir gracias?''-G-gracias

-hay, no te esfuerces tanto. Bueno, serán 20 pesos-Lovino solo frunció el ceño

-¿Tengo que pagar?

-Bueno, utilice jabón para ropa y mi lavadora y eso me costo…-pero bueno, solo por está, no te cobrare-''que tacaño'' pensó Lovino

-¿está bien?- dijo y salió de ese extraño lugar. Nunca más volvería a entrar.

Ahora se dirigía al dormitorio. ¿Qué haría si se encontraba a Antonio? ¿Tenía que darle, ya, la camisa?...

Llegó al dormitorio y por suerte, Antonio aún no llegaba. Sí había sido muy buena idea el haber dejado que lavara sus cuadernos. Tenía que planear algo. Este era el pequeño detalle que aún no había planeado ¿Donde pondría la camia? ¿Qué tal si lo ponía en una caja? Hizo su imagen mental y pensó ''NO, muy anticuado'' ¿Y si adentro de un peluche? ''muy cursi'' ¿por qué no le daba simplemente la camisa, sin cubrirlo con nada? Sí, se la daría solamente la camisa sola con el llavero. Solamente tenía que esperar hasta que llegara.

Espero un buen rato y por fin, pudo observar que Antonio abrió la puerta y entró por aquella. Ya quería terminar con esto de una ve por todas

-Antonio…-No termino de decir la frase. Observo lo que traía puesto. Era la ESTUPIDA camisa con la que Lovino había batallado en encontrarla. La camisa que se le había llenado de lodo, y que tuvo que haberle pedido ayuda a Francis para que la limpiara. Obviamente era otra, pero era igual a la que estaba apunto de darle. ¿Qué diablos pasaba?

-Lovi, ya pude limpiar tu cuadernos, pero uno no quedo muy bien sí que tuve que quitarle la pasta y…-vio que Lovino lo miraba fijo. Ni siquiera parpadeaba-¿Qué pasa?-Lovino no contestaba-Lovino, ¿qué ocurre?-dijo dando una mueca, pero Lovino no contestaba a eso.

-¿Y… y esa camisa?-Tartamudeo un poco

-¿eh? Ah, esta-dio un pausa mientras sonreía- Ya la tenía, solamente que no me la había pesto antes- ''Maldito seas Antonio''-Lovi, ¿que ocurre?

-¡ERES UN IDIOTA!-grito y se fue de ahí enfadado. Maldición. Busco esa camisa durante largo rato, se peleo con un tipo en una tienda, un perro lo persiguió, una maldita ardilla lo mordió, había llegado tarde a clase y de colmo, todo lo había hecho para nada. Había sido el peor día de su vida…


No es que odie a las ardillas, solamente se me puso poner una en este capitulo

Veremos cuanto duro en subir el otro