Holaaaa. Quise actualizar ayer, pero por falta de tiempo no pude. Además, que ya luego entro de nuevo a la universidad, así que, intentaré actualizar el próximo fin, si no tengo proyectos y eso.
Paulina: Hola, de nada. Te la mereces. (: Sí, tengo que decir que me costó un poco escribir esa escena, jajaja, pero al final salió. A mí tampoco me gustó la forma en que se comportó con Frigga, aún así, tuve que ponerla(? En fin, gracias por comentar, espero verte seguido por acá, jajaja. Saludos.
CAMILLE JONES: SÍ, VOLVÍ. Así como tú acá, jajaja. Me alegra mucho que te pones pendiente, y acaba traigo lo que va a pasar. Aw, sí. :I fue muy malo con Frigga y qué bueno que tu ira se reduciera cuando Skaylard visitó a Loki. Ya no esperes por más, jajajaja. Saludos. (;
CAPÍTULO VEINTIUNO: MALEKITH Y EL PLAN DE FRIGGA.
Skaylard dormía plácidamente recostada en el pecho de Loki, con una sonrisa curvada en sus labios. Había olvidado ya todo lo que ambos se dijeron, pero aún recordaba cómo él la había hecho quedarse ahí. Siempre. Siempre terminaba ella perdonádolo. Era imposible no hacerlo después de todo. Pasó unos minutos más con él, escuchando su respiración y los latidos de su corazón, hasta que recordó que no podía quedarse ahí todo el día.
Día... día... día... esa palabra hacía eco en su mente.
Abrió los ojos de golpe porque sabía que era de día y tenía que salir de ahí antes de que algún guardia se dignara a vigilar y descubrirla. Se separó un poco de Loki y éste abrió los ojos lentamente al sentir que Kay se separaba de su lado. Ella se levantó y Loki hizo lo mismo.
-¿A dónde vas?-preguntó Loki.
-Debo irme.-respondió preocupada y mirándolo directamente. Se acercó más a él y le acarició la mejilla con su mano izquierda.-Pero volverémás tarde... lo prometo.-y lo besó. Cuando se separaron, Loki no tuvo tiempo de hablar. Solo la observó irse por la puerta, pero confiaba con certeza que ella volvería.
[…]
Thor había pasado toda la mañana junto a Jane. Explicándole todo sobre los nueve mundos, sobre la dichosa alineación que vendría tarde o temprano, y que se hacía llamar convergencia. También le estaba convenciendo de que tenía que permanecer en Asgard con ellos. Ambos se encontraban en uno de los balcones del castillo.
-Entiéndelo, tendrás que permanecer aquí el tiempo que sea posible hasta que todo esto pase.-habló mirándola fijamente.
-Pero tu padre dijo...
-Mi padre ya rompió los protocolos, y no siempre lo sabe todo.-interrumpió Thor a Jane. Algo malo podría pasar, y todavía tenían que buscar una forma de sacar el Aether del cuerpo de Jane.
-Ten cuidado, tu padre puede estar escuchando.-comentó Frigga llegando al balcón para así por fin conocer a la mujer que le robó el corazón a su hijo mayor, e iba acompañada de Skaylard, con quién había pasado toda la mañana y ésta le había confesado la visita que le dio a Loki la noche anterior.
Al escucharla, Thor de inmediato, volteo a verlas a ambas, al igual que Jane.
-Jane, ella es mi madre y reina de Asgard.-dijo Thor presentándola.
-Hola.-contestó Jane tímida, y le dio una sonrisa a Kay en forma de saludo, y su amiga, la devolvió.
Kay entreabrió sus labios para comentar algo, pero una explosión muy potente no la dejó hablar.
-Las prisiones.-dijo Frigga, al escuchar todos los estruendos que se daban en la fachada de las mazmorras frente a ellos en el balcón.
-Loki.-habló Kay en apenas un susurro.
-Tienes que ir.-ordenó Frigga a Thor, quién tomó su martillo para partir hacia el lugar.
-Iré contigo.-dijo Kay a Thor caminando a su lado, antes de que él se fuera.
-No, quédate aquí.-contestó Thor.-Protegelas.-y dicho esto, emprendió el vuelo hacia las prisiones.
-Vengan conmigo.-ordenó Frigga y comenzaron a caminar. Cientos de guardias caminaban por el mismo pasillo que la reina y sus protegidas para llegar a las prisiones, cuando Odín se cruzó en su camino.
-Los elfos oscuros han atacado en el salón del trono.-dijo Odín, posándose frente a ellas.-Llevalas a tus aposentos.-le ordenó viéndolas una por una.
-¿Y tú que harás?-preguntó Frigga arqueando una ceja.
-Proteger a mi pueblo y a mi amada reina.-contestó Odín acariciando su mejilla.
-Cuídate bien, sabes que no quiero que te pase nada.
-Por eso te quiero, siempre te angustias por mí.-le dijo haciendo camino hacia el salón del trono.
-Y sigues vivo porque me angustio por ti.-respondió Frigga viéndolo caminar. Skaylard y Jane sólo vieron a los reyes hablar. Frigga empezó a caminar y ellas le siguieron. Un guardia pasó a la par de la reina y ella le quitó la espada.-Escúchenme bien-dijo viéndolas de reojo.-esto será peligroso. Skaylard, el plan. Si se da la oportunidad, no hagas nada, lo tengo cubierto.
-Claro.-respondió Skaylard suspirando.
-Jane, tienes que obedecerme en todo, ¿sí?
-Obedecer.-repitió Jane.-Sí, yo obedezco.-dijo nerviosa, mientras caminaban hacia los aposentos de la reina.
[…]
Loki seguía en su celda, jugaba con una copa de plata en sus manos. La lanzaba al aire, la atrapaba, la lanzaba y la atrapaba, así pasó unos minutos, recostado en la cama, hasta que se escuchó una gran explosión y a miles de pasos que se acercaban. Guardias, pensó. Así que algo andaba mal.
Se levantó con el ceño frunzido y llegó hacia una de las barreras transparentes de la celda. Pudo distinguir que una batalla se libraba entre guardias y presos, porque ellos habían salido de sus celdas.
"¿Cómo?" se preguntó Loki.
[…]
Heimdall vigilaba con total serenidad desde el Bifrost. Nada parecía estar fuera de lugar... aún. Frunzió el ceño al sentir una extraña presencia pasar al lado. No lo pensó y rápidamente, corrió y salió del observatorio.
Corrió sobre el puente y subió sobre una de las cuerdas doradas que sostenían unas columnas en el camino. Al llegar a la punta, dio un inmenso salto y clavó su daga en la presencia invisible que se volvió una nave gigantesca. Resbaló por toda la nave, sosteniendo aún la daga, dañandola.
Cuando tocó tierra, la nave cayó sobre el puente, destruyéndose por completo. Heimdall contempló la nave hecha trizas, pensando que todo el peligro había pasado; más no fue así. Miles de naves, más pequeñas que la que él había destruido volaban a toda velocidad hacia el castillo.
Eso sólo significaba una cosa: Malekith había regresado y ahora, una invasión de elfos oscuros empezaba.
[…]
Fuera de la celda, se encontraba el particular prisionero que Loki había visto; aquel con cuernos enormes y de cara horripilante, el Kurse. Lo que los asgardianos no sabían es que él era un elfo oscuro, él era el teniente Algrim. El mismo que estuvo con Malekith hace miles de años y que también batalló con Bor.
Frandal y Volstagg peleaban como los guardias, tratando de volver a encerrar a los prisioneros.
-¡Son demasiados!-exclamó Frandal, derribando a un prisionero con su espada, al mismo tiempo que Volstagg mandaba a volar a uno de ellos con su hacha. En ese momento, Thor entró a las prisiones y pudo ver el caos que se estaba dando.
-¡Vuelvan a sus celdas y detengan esto, tienen mi palabra!-gritó Thor para hacerse escuchar y así, poder parar todo ese desorden. Al parecer no dio resultado, porque un prisionero lo tomó por sorpresa, dándole un buen golpe en la cara. Thor rápidamente, lo tomó del cuello.-Bien, entonces no tienen mi palabra.-dijo y lo torció para luego lanzarlo a un lado y ayudar a los guerreros para que todos regresaran a sus prisiones.
[…]
El Kurse se encontraba ahora, en el otro extremo de las prisiones. En su camino, encontró la celda de Loki. Sólo le tomó unos segundos acercarse a él y preguntarse si era buena idea liberarlo o no.
Loki sonrió maliciosamente al ver al monstruo acercarse. Por lo que ahora veía, sabía que él había provocado todo aquel caos en las mazmorras. Al ver que el Kurse paró en seco, que hizo un ademán de que él interpretó como "me da igual" y se alejaba para huir de ahí, Loki habló.
-Usa las escaleras de la izquierda.-dijo, provocando que el monstruo volteara a verlo por unos segundos y siguiera el camino que él le había dado.
[…]
Heimdall llegó de nuevo al observatorio del puente y clavó su espada, haciendo que alrededor del palacio se formara una especie de domo dorado que protegería a la familia real.
Los asgardianos luchaban con pequeñas naves, dando disparos por doquier y así poder detener a los elfos, más los guerreros que controlaban esas pequeñas naves no contaban con que en el interior del palacio, alguien estuviera desactivando el domo que les protegía.
[…]
El Kurse, luego de matar a uno que otro asgardiano inútil que lo había querido detener, al fin encontró la sala en dónde el domo podía ser desactivado.
Caminó adentro del lugar, hasta subir unas escaleras marrones y divisó el pequeño holograma del domo dorado.
Alzó ambos brazos y con todas sus fuerzas, le pegó con todas sus fuerzas hasta que se fue deshaciendo poco a poco.
[…]
El ejercito de elfos, aún afuera del palacio, pudieron ver que el Kurse había desactivado la fuerza que les prohibía la entrada al castillo.
La nave que llevaba a su líder, Malekith, entró por la abertura que tenía la sala del trono, destruyendo todas las columnas a su paso y matando a gente inocente.
Cuando la nave llegó al fin a tierra firme, se abrió, dejando ver a docenas de elfos formados en líneas, pareciendo soldado y rápidamente, los guerreros asgardianos que cuidaban el lugar, se pusieron en guardia para así, esperar el primer ataque de parte de los elfos.
El primero en salir de la nave fue Malekith, seguido de los elfos que disparaban lásers con sus avanzadas armas hacia los asgardianos, cuidando de su rey.
A Malekith, apenas si le hicieron unos rasguños, y ágilmente, sacóuna granada del traje de uno de sus soldados y la lanzó hacia el trono, haciendo que éste se desintegre, para así, salir de la sala e ir en busca del Kurse y el Aether, dejando a los elfos peleando con los soldados asgardianos.
[…]
Odín, Sif y otros tres guardias caminaban hacia la sala del trono, sabían que los elfos se habían podido adentrar al castillo desde ahí, pues era imposible no haber escuchado el desastre que se había dado hace unos minutos.
Al llegar, pudieron notar que el trono había sido destruido, cientos de soldados muertos yacían en el suelo, al igual que uno que otro elfo, y la nave aún permanecía ahí, sin embargo, no había rastro alguno sobre Malekith. Fue en ese momento en el que Odín procesó las ideas en su mente y recordó a quién, o mejor dicho, a qué buscaban.
-Frigga.-logró decir el rey en voz baja, presenciando el desastre en la sala.
[…]
-Jane, trata de calmarte, ¿sí?-decía Kay, intentando que Jane no se alterara por la situación.
De repente, la puerta de los aposentos de Frigga, se abrió de golpe, haciendo que las tres mujeres se pararan de la decoración circular de mármol en el centro de la habitación. Frigga se posó delante de Kay y Jane, al ver que Malekith entraba y rodeaba el lugar en dónde ellas habían estado sentadas hace unos minutos y Frigga empezó a hacer lo mismo, mientras Skaylard protegía a Jane, llevándola a un extremo del lugar.
-Sal de aquí, antes de que no salgas vivo de ésta, criatura.-dijo Frigga, retando a Malekith.
-He salido de peores, mujer.-contestó él, cuando ya ambos estaban frente a frente.
Malekith sacó su espada para así, iniciar una pelea. Frigga pudo defenderse del primer ataque, y continuó peleando con movimientos muy ágiles, y con uno de ellos, hizo que Malekith botara su espada al suelo y ella lo puso la suya en su cuello de forma amenazante con una sonrisa pequeña pero notable, haciendo saber que había ganado la batalla... aunque no por mucho tiempo.
El Kurse entró a los aposentos de la reina, derribando la puerta, caminó y liberó a Malekith de ella, para retenerla entre sus enormes brazos. Kay vio eso, así que, se teletransportó, quedando así, frente al monstruo. Cargó rápidamente una esfera de energía y se la lanzó hacia su cabeza cuidando de no darle su ataque a Frigga, al momento que volvía hacia ella y haciendo que cayera herida en el suelo por la esfera de luz. Así comprobó que ella no era nada en comparación al monstruo y Malekith llegó, al fin, frente a Jane, quién estaba temerosa, pues ahora había quedado desprotegida sin la reina que ahora, tenía al Kurse tomando su cuello pero sin elevarla; y sin Kay que yacía en el suelo recuperándose de su propia energía.
"¿Está segura de esto?" preguntó Kay mentalmente a Frigga.
"Tranquila, sé lo que hago." contestó ella. "Es el momento perfecto para llevar a cabo el plan, no te preocupes por mí, estaré bien y lo sabes."
Kay sólo pudo asentir en su cabeza y trató de recuperarse lo más pronto posible, deseando mentalmente que el efecto de la esfera pasara.
-Dame lo que me pertenece, niña.-dijo Malekith, acercando su mano para sacar el Aether de la mortal, sin embargo, no pudo hacerlo. Cuando por fin, su mano tocó el hombro de Jane, ésta se desvaneció. Malekith caminó enojado hacia ellas, pues supo al instante que había sido engañado por ambas, al mismo tiempo que Kay se ponía de pié haciendo una sonrisa maliciosa, al igual que la reina y el Kurse levantaba sosteniendo su cuello.-¡Brujas!-gritó, y tomó a Skaylard, quién parecía no tenerle miedo, del brazo derecho y sacó una daga de su traje para apuntarle de forma amenazante, al igual que Kurse, que ahora apuntaba con una espada hacia las espaldas de la reina.-Dime en dónde está.-exigió a la reina.
-Jamás te lo diré.-contestó Frigga.
Y así, el Kurse le atravesó la espada a la reina, al igual que Malekith lo hizo con Skaylard, atravesando su daga en su estomago y la lanzó a un lado haciendo que cayera contra las tres escaleras que habían en los aposentos de Frigga.
"Ya sabes que hacer." fue lo último que Kay escuchó de Frigga en su mente.
En ése momento, Thor entró a la habitación gritando un profundo 'No', lanzando un rayo hacia Malekith. El rayo cayó en su perfil derecho, y ya que no habían podido conseguir el Aether, Kurse y él se dispusieron a huir por el balcón que se encontraba en la habitación, sintiendo que otro rayo de Thor les había dado por las espaldas y cayeron para ser recogidos por una de las naves.
Thor salió corriendo al balcón y lanzó su martillo hacia la nave dando un potente grito de guerra, pero el Mjolnir no alcanzó a darle a la nave, pues al momento, se hicieron invisibles.
Skaylard aún luchaba por recuperarse de la herida que Malekith había hecho y cuándo alzó su cabeza hacia la derecha y vio a Odín que caminaba para llegar al lado Frigga.
Thor salió del balcón para entrar y ver a su madre en los brazos de su padre y a Kay con una enorme mancha de sangre en la parte del abdomen, acercándose lentamente hacia él. Kay, ya recuperada de su herida, se puso de rodillas y le aplicó pulso carotídeo a la reina, más no sintió el bombeo de su sangre.
La verdadera Jane observaba desde la puerta la triste escena. Skaylard y Frigga la habían protegido.
Kay había terminado herida sólo para salvarla.
Y Frigga, ahora estaba muerta.
