Aclaración: los personajes no me pertenecen a mi, si no a la gran S. Meyer...

Mio es solo la historia, producto de mi extraña imaginación.


Capitulo 4

Bella POV

(Chicago, diciembre de 1992)

–En este momento no se cual fue la fase de neófita más dura, ¿si la tuya o la mía?

– ¿No te entiendo? ¿Qué quieres decir con eso?

–Pues a mí me convirtió alguien que me dejo muy claro quién era, y que estaba dispuesto a pasar todo el tiempo conmigo, solo que lo mataron como a los dos días de mi transformación, aunque yo creo que él sabía lo que le iba a pasar, porque me lo explico todo de una, pero otra cosa que yo tenía a mi favor, era, y es, mi don. Mientras que a ti solo te dijeron lo más esencial, para luego desaparecer.

–No es mucha la diferencia, a ti también te toco estar sola.

–Sí pero a mí por lo menos me enseñaron lo básico, a ti no.

–Según tu… ¿qué es lo básico?

–Mmmm, la casería, lo del sol y esos detalles.

–Yo si sabía de eso.

–No me entiendes, a ti te los comentaron, te dijeron lo que tenias que hacer. En cambio a mí, me lo enseñaron, me lo mostraron con hechos, y no con palabras, así todo queda más claro ¿no crees?

–Aaaa ya veo por dónde vas, pero a mi parecer las dos tuvimos una etapa muy dura.

– ¡Ja! Como sea… oye ¿por lo menos sabes el nombre de tu instructor?

–Pues no, como lo voy a saber si lo que te he contado es todo lo que se.

–A ver, resumamos lo que sabemos, es un vampiro.

–Obvio…–La interrumpí con ganas de búrlame de ella.

–Hay déjame continuar –yo solo me limite asentir–, bien dónde íbamos… ¡A sí! Es un vampiro, que sabe un perfecto italiano, que su dieta es a base de sangre humana, por lo que su iris es carmesí intenso…

–Wow, eso nos ayuda tanto –dije irónicamente.

–Hay ya, tú no me has dicho como era su físico.

–Huy es cierto –ella solo atinó rodar los ojos–. Bien, era alto de tez ligeramente olivácea, que combinada con su palidez terrosa, le confería una extraña apariencia, el cabello le caía en cascada sobre los hombros, y de un color ligeramente oscuro. Eso fue todo lo que observe de él.

–Bueno entonces tenemos que es un vampiro, que sabe hablar un perfecto italiano, que es alto, de ojos color borgoña, de cabello más o menos largo y oscuro. A mi parecer si te lo vuelves a encontrar sabrías quien es tu misterioso protector.

– ¿Protector? ¿De qué hablas?

–Si él fue el que te cuido, y si no hubiera sido por el te habrías muerto, o no sabrías que hacer cuando despertaste.

–Sales con unas cosas, que me es imposible imaginar como de tu pequeña cabeza salen, hay veces cosas tan absurdas.

–Hey! Es la verdad –me reprocho y me saco la lengua como una niña chiquita.

–Bueno entonces… ¿me vas a contar como fueron tus primeros meses como vampiro? – me pregunto saltando en su asiento producto de la ansiedad.

–Claro.

****Flashback****

(Ann Arbor, Michigan, diciembre de 1990)

No sabía cómo reaccionar a lo que aquel… Vampiro me acababa de contar, sabía que me tenía que alimentar, pero no sabía cómo, el no me lo había dicho, solo me dijo que si no quería matar a humanos, no me acercara ellos. En ese momento yo no sabía qué hacer, me acorde que cerca de la ciudad, había un pequeño bosque, con animales salvajes, así que decidí ir allí y ver que sucedía.

Solo de pensar en que bebería sangre, sentía una especie de repulsión, aunque yo creo que es porque todavía no me adaptaba a la ida de que jamás me volvería alimentar de comida como cualquier humano.

De camino al bosque alcance a sentir un olor muy dulce, que hizo que inmediatamente mi garganta, empezara arder, me quería abalanzar sobre aquel humano que estaba de caminata en el bosque, pero me retuve, yo no quería ser un monstruo, no iba a matar humanos inocentes, cuando tenía otra opción, no sé como lo hice, pero logre que mi lado cuerdo y racionable llegara a mí, y así poder evitar atacarlo.

Después de eso descubrí que cazar no era tan difícil, solo me tenía que concentrar, o mejor dicho desconectar de mis pensamientos, y entregarme a lo que mis sentidos de depredador –por así decirlo–, lo que mis instintos me brindaba.

Después de mi casi desliz logre encontrar para mi sorpresa un olor casi parecido al anterior, por un momento pensé que me había vuelto a topar con otro humano pero no fue así, estuve con suerte y me tope con un puma.

Me entregue a mis instintos, me abalance sobre aquel puma, y aunque el intentaba arañarme con sus garras mi piel es demasiado dura, como para que me hiciera algún tipo de daño, el solo logro dañar la blusa que tenia puesta en ese momento. Lo tome por la yugular, que era donde podía sentir el flujo de sangre más intenso, clave mis afilados dientes en su piel, la cual rompió con suma facilidad, y así pude lograr que la sangre atravesara por mi garganta y calmara un poco el ardor de esta, cuando termine con el puma, dejándolo completamente seco, me sentía mucho mejor, aquel ardor de mi garganta había desaparecido, pero aun así decidí seguir cazando me tendría que acostumbrar no solo a cazar, sino también a mantener mi sed bajo control si quería seguir estudiando, no porque ahora ya no fuera una humana, iba dejar de estudiar, al parecer mi sentido de la responsabilidad no había desaparecido después de mi transformación.

Eso fue lo que hice cace hasta que sentí que iba a estallar, creo que eso era lo mejor, mientras descubría mi punto medio, o exacto de sangre, para poder estar rodeada de humanos, sin que me descontrolara.

Las primeras semana fue muy duro para mi, decidí ensayar en Detroit, era una ciudad lo bastante grande, por si tenía un desliz. Afortunadamente no lo tuve.

Mis vacaciones acabaron más rápido de lo que hubiera deseado, pero una parte de mi ya se sentía segura, para estar en un aula con cerca de 25 humanos, y no tener el deseo de abalanzarme sobre alguno de ellos y por eso no me preocupaba, la otra no estaba tan segura pero, prefería ignorarla.

El día antes del comienzo de clases cace, prácticamente lo mismo en mi primera caza, pero solo era por pura precaución.

No voy a mentir al decir que no fue duro, porque si lo era, por Dios, el aroma de todos ellos se mezclaba de una forma supremamente exquisita, que ni siquiera podía imaginar que era posible.

Para las pascuas, yo, ya me había adaptado de tal forma, que podía convivir con cualquier humano, solo había algo que todavía me preocupaba y era que hasta el momento no había llamado a mi madre, de pronto tenía miedo de que se diera cuenta que algo iba mal con mi voz –algo más que obvio puesto que había cambiado y mucho después de mi transformación–.

Mi mamá me envió una carta, y yo se la devolví, solo para que no se preocupara, pues no quería que me viera, simplemente me aterraba el saber qué pensaría de mí.

Un día mientras caminaba por las calles de la ciudad, aprovechando que hacia el clima perfecto para mí, me encontré con otro de mi misma especie.

Nos presentamos pues tenía los ojos de un color muy particular, y algo me decía que dentro de muy poco mis ojos quedarían de ese mismo color.

Se presento como Eleazar, me ayudo un poco con algunas dudas, e incluso me comento que yo no era como todos los vampiros, que yo tenía algo especial, tenía un don, o bueno, que aunque pareciere anormal tenía dos, uno era un bloqueo mental, o un escudo que me protegía de cualquier poder relacionado con la mente, y otro que nunca antes había visto era que al parecer, yo poseía la capacidad para copiar los dones de otros vampiros, y tenerlos para mí, pero eso no quería decir, que al otro vampiro le afectara, y que solo serbia si yo deseaba ese don.

Yo quede muy sorprendida al darme cuenta que poseía un don, ni siquiera sabía que los vampiros tenían dones, él, no me lo había comentado.

De igual forma prometí quedarme en contacto con Eleazar, el quedo muy sorprendido al darse cuenta que yo no tenía más de cuatro meses de haber sido transformada. El creyó que tenía décadas, e incluso siglos, por la forma en que me sabía controlar.

Después de la visita de Eleazar aunque él me propuso irme con él y con su esposa Carmen, para Alaska yo decline su propuesta, pues me agradaba mucho la universidad en la que estudiaba y no me quería ir tan lejos. Preferiría quedarme donde estaba, algo extraño me ataba aquel lugar.

Después de eso no paso nada para recalcar en lo que sería mi vida, en el verano no fui a Phoenix ya qué todavía no me sentía preparada para enfrentarme a mis padres, claro sacando que era Phoenix una ciudad donde escasamente aparecían nube, por lo que todo el tiempo hacia mucho, demasiado sol, y si quería pasar desapercibida, lo mejor era no ir.

Angela me pidió, me imploro que si no quería ir a Phoenix, por lo menos la acompañara a California, a unas estupendas vacaciones en la playa, con Tanya y ella; a ella le respondí que no podía pues ya había hecho planes para ir a Canadá con unos compañeros de la universidad, por teléfono sentí la voz claramente triste de mi amiga cuando le dije que no podíamos vernos en el verano por que tenía planes con otros, le dije que para el invierno de pronto nos encontráramos, ya que en el verano me quedaba completamente imposible, ella acepto aunque de muy mala gana, yo preferí pasar por alto aquel acontecimiento.

Como en el verano era imposible ocultarse del sol, decidí ir a esquiar a Canadá, allí, la pasé realmente bien.

En las vacaciones de invierno fue una tortura no poder ir hasta Phoenix, y yo seguía dando escusas, en noche buena me sentía supremamente triste, por encontrarme sola, así que decidí ir a Detroit para despejarme un poco.

Entre en un restaurante de aspecto muy acogedor, algo que yo necesitaba para no sentirme tan sola como me sentía en ese momento.

Le pedía a la mesera un café con una porción de tarta navideña, para disimular. Después de que me sirvieron sentí que entro una chica al restaurante, después de unos segundos descubrí que la chica era como yo, era un vampiro, ella obviamente también lo noto y en cuanto nuestras miradas se cruzaron ella me sonrió como si me conociera de toda la vida y se me acerco.

Se presento, y me dijo que llevaba mucho tiempo buscándome, que me busco en la universidad en el verano y no me encontró. Y que después de eso perdió mi rastro.

Me conto su historia y me dijo que ella y yo íbamos a ser grandes amigas, que ya lo había visto.

Después de ese día se matriculo en la misma universidad que yo, y no se ha separado de mi, efectivamente se convirtió en mi mejor amiga, aunque todavía tenía unos cuantos secretos con ella, pero aparte ella era la única con quien podía compartir algunos gustos vampíricos, como carreras y cosas que con ningún humano podría.

En fin después de aquella extraña navidad somos las mejores amigas, somos como hermana, las cuales vamos de un lado para el otro en el mundo, claro mientras no estemos estudiando.


Hola a todos...

Lamento la tardansa pero es que se me bloque un poco la mente...

Y no me querian salir las palabras para este cap...

Ademas que tenia trabajando a todas mis neuronas en el One-Shot, El deseo de una Cancán que esta concursando en Season Cullen contest.

Asi que si quieren se pueden dar una pasadita por ahi y dejar un RR para saber si les gusto....

tambien se pueden dar una pasadita por mis otras historias...

Y alas que les interece actualizare mi otro fic De nuevo luz en el transcurso de esta semana.

bueno ahora si no les quito mas de su tiempo.... le prometo actualizar pronto.

Diana...