Mai Hime (c) Sunrise.
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"No entiendo."
Cálculo. La malévola rama que ha provocado más de un dolor de cabeza entre la impaciente estudiante y su moderada ayudante.
"Natsuki, tienes que prestar atención al tipo de integral que te presentan ¿Recuerdas la Tabla?" Shizuru sabía. Desde este punto, después de horas sin detenerse, Natsuki se negaría a cualquier resolución de la larga lista de ejercicios resueltos que llevan hasta el momento. Veía como el lápiz tambaleaba entre sus dedos con desgano mientras su mentón recaía sobre la base de su cuaderno. Natsuki observaba con odio puro lo que parecía ser una trigonométrica a mitad de camino. Dio unos cuantos suspiros antes de alejar la vista y, con una lamentable súplica en sus ojos, trató de convencer a Shizuru de su inminente 'bloqueo intelectual'.
Funcionó.
"¿Enserio?" Su semblante reflejaba el de un escolar en su periodo de receso. Natsuki estiró sus brazos por sobre su cabeza, intentando aliviar la pesadez de su postura al momento en que se fijaba en la hora del sencillo reloj de pared. "Wow, eso fue intenso."
Miró a su lado. Shizuru no la había perdido de vista en ningún momento aunque aún permanecía en silencio después de su aparente monólogo. Sonrió por inercia, Natsuki estaba segura que tendría que agradecerle de alguna manera toda la ayuda que le ha facilitado con total disposición. Esperó con ansias las palabras que saldrían de esos tiernos labios que demandaban más atención de lo normal, no obstante, un singular ruido acabó por romper las expectativas. Ambas se observaron luego de ello.
"¿Natsuki tiene hambre?"
"¡No tanta para eso!" Escucharon, nuevamente, lo que sería el gruñir de ciertas tripas con más aire que combustible almacenado antes de ver a una desmoronada Mikoto caer ante sus pies. Natsuki rodó los ojos con exageración. Había olvidado lo demandante que era la pequeña Minagi en cuanto a sus horarios de ración alimenticia. "Mikoto, Mai llegará en un par de horas. Tendrás que esperar."
"..." Sus vidriosos ojos no lograron su efecto frente a los agotados y algo desafiantes verdosos de la mayor a cargo del pequeño hogar que comparten. Luego miró a su acompañante, e hizo un tremendo esfuerzo en su agonizante estado para lograr sacar las palabras que consumían cada gota de su energía. Mikoto preparó su mejor faceta, ignoró la intensa advertencia que emanaba de Natsuki y sin más se arriesgó hacia su última carta. No es que quisiera probar la habilidad culinaria de otra persona que no sea Mai, pero en estos momentos es cuando debes atreverte a nuevos retos. "Kaichou, comida..."
Cuando Natsuki logró sacar a Mikoto de la cocina en pos de acelerar la cena, la mantuvo distraía en los videojuegos durante el tiempo que sea necesario en que Shizuru permanecía incitando los distintos aromas que golpeaban directo en sus narices. La vida de Mai ha estado más ocupada de lo normal, aunque no podía culparla. Todas intentaban recuperar lo destruido bajo una pila de horas con la mente enfocada en lo que suponen, las decisiones que las sacarán adelante.
"Natsuki, ¿hueles eso?" Por lo general, si no se alimentaban de la comida instantánea que Natsuki traía cada vez que Mai no lograba llegar a tiempo, entonces era el ramen la opción preferencial de la casa. Mikoto intentaba descifrar lo que Shizuru tenía en proceso, intentando maximizar su sentido del olfato. "Kaichou no me quiso decir lo que preparará..." La tristeza en sus palabras solo reflejaban el regaño del dulce a un niño. Natsuki la miró con curiosidad, Mikoto no se asemejaba en nada a Reito, ella simplemente aceptaba las cosas con total inocencia y sensatez. Percibió lo que sería una idea repentina, al ver el cambio de expresión en su rostro a uno esperanzador. "Natsuki, ¿podemos quedarnos con ella para cuando Mai no este?"
"No, Mikoto. No podemos quedárnosla solo porque sepa cocinar." Natsuki jugó rápidamente con sus dedos para acabar pronto con el juego. El hambre la comenzaba a impacientar. "Y ya no es Kaichou, solo Shizuru."
El momento en que ganaba su tercera partida consecutiva, la vibración de su celular la hizo detenerse. Natsuki no reaccionó ante el instinto de mirar hacia atrás antes de continuar con la lectura; un mensaje que seguro traería algo más que solo noticias.
'Medianoche. Seré el móvil.'
"¿Una semana?" Alcanzaron los últimos escalones antes de llegar al solitario jardín bajo las estrellas. Iban a paso sereno, intentando alargan el poco tiempo que les quedaba por hoy. "¿Cuando sería eso?"
"En dos días, Natsuki."
Se sentaron sobre el pasto, ignorando la sensación de humedad bajo sus cuerpos al momento del contacto. Natsuki mantuvo la calma por un momento, intentó reordenar sus impulsivos pensamientos antes de volver a abrir su boca. "Y me lo dices ahora." Sin embargo, su naturaleza responde plenamente a lo contrario.
"Natsuki." Shizuru permaneció intacta en el lugar. Sus manos, abrazando sus descubiertas rodillas se aferraron con mayor insistencia. "Fue de improvisto, no tuve tiempo…" Miró de reojo a su lado, Natsuki permanecía con la vista al frente, cargando la mayor parte del cuerpo en sus brazos. Se veía molesta, aunque solo por el pronunciado ceño que marcaba su perfil, la expresión en sus ojos pareciera resaltar un sentimiento que Shizuru no pudo describir. "Debo atender algunos asuntos, personalmente. La estadía es de una semana—"
"Ah, da igual. Digo, para que te llamen así... seguro es urgente." Los temas familiares son un enigma para Natsuki. Y básicamente, la respuesta a aquello es realmente sencilla. Es por esto que, a pesar del ligero susurro en que salieron sus palabras, Natsuki no se inmutó en intentar comprender el conflicto en Shizuru más a fondo. Sería una pérdida de tiempo por el momento, y no necesitaba alimentar el fuego a estas alturas. Tenía una noche aún más larga en la cual enfocarse. "Estúpidos dramas."
"Natsuki... ¿Estás molesta?"
"No, Shizuru ¿Crees que deba estarlo?"
"Hm, talvez." Recibió un moderado empujón en su hombro y algunas palabras que no logró descifrar en los gruñidos de su persona. Shizuru la contempló con sigilo, esperando la señal correcta para seguir. "Me haría feliz, supongo."
Natsuki se detuvo, no se defendió. Aún así, sintió que era necesario decir o hacer algo respecto a la tímida declaración de Shizuru. Todavía no se acostumbraba a las confesiones más abiertas entre ellas estas últimas semanas; a pesar de ser algo habitual en Shizuru, por lo general, se basaban en conversaciones ligeras y sin mayor fundamento.
Pensó rápidamente en algo. Fue inútil.
"Quizás, Natsuki me extrañe tanto que reciba su inesperada visita en medio de mis 'estúpidos dramas'. Podría mostrarle los alrededores, aunque me temo que no hay mucho panorama para apreciar." La frase se escuchó más amistosa de lo que suponía ser; algo que calmó los nervios de Natsuki por el momento. "A menos que Natsuki guste de la vida silvestre en compañía."
"Natsuki no lo cree tan así, sabes." Sus brazos cedieron ante la incomodidad y los utilizó de almohadas para su cabeza luego de acostarse por completo. Su vista permaneció en la oscuridad de los cielos antes de recaer sobre la espalda de la castaña que lentamente comenzaba a girar hacia ella.
"Pero iría de todas formas." Si bien, la faceta de Shizuru permanecía intacta bajo la poca luminosidad que Natsuki tenía, no había nada que podía perturbar el entrañable sonido con el que pronunció sus palabras. "¿Cierto?"
Son estas situaciones en las que Natsuki se re-encuentra con ese indescriptible conflicto que la ha acompañado a lo largo de sus solitarios años antes del primer encuentro. Sin embargo, tenía que asegurarse de que todo estaría bien. "Ridícula, de dónde sacas esas cosas. Además, no es como si te aislaran en medio de tus estudios o algo..." Miró esos rubíes con seria determinación antes de sacar sus propias conclusiones. "Ugh, no puedo creerlo."
Cerró sus ojos y respiró profundo. Natsuki sintió el denso aire con el que las bajas temperaturas se propagaban con insistencia. También, sintió el arrullar del cuerpo que se acomodaba a su lado, trayendo nuevas sensaciones que no pudo evitar dejar en evidencia.
A decir verdad, al instante en que abrió sus ojos, el mundo parecía tener un valor más significativo.
"Podríamos—" Un bostezo. "... llamarnos de todas formas. Dudo que no tengan señal allá." Una sugerencia bastante obvia, pero le era un poco complicado mantener su mente trabajando bajo control con la escena en la que se encuentran. A pesar de ello, la diminuta risa que alcanzó a percibir bajo esos suaves cabellos que rozaban el inicio de su cuello, fue suficiente para acallar cualquier insulto hacia su brillante raciocinio por el momento. Si quería que las cosas funcionaran bien, Natsuki tendría la obligación de pensar positivo en todo ámbito. Así que apenas divisó lo que sería una estrella fugaz, Natsuki se animó a compartir la ofrenda expuesta.
"Shizuru, pide un deseo."
"¿Eh?" Natsuki esmeró sus intenciones en lo que sería el anhelo de la persona junto a ella mientras notaba los ligeros cambios de posición que hacía. "Natsuki es mi deseo." Dicho 'deseo', hizo notar su opinión al respecto cuando alcanzó a divisar un elegante guiño que solo ocultaba un sin fin de peticiones que no estaba muy segura de querer compartir por el momento. Para finalizar, con un dejo de obviedad y ofensa exagerada, Shizuru acabó con un regalo extra, impregnado en las sonrojadas mejillas bajo esos intensos ojos verdes. "Deberías saberlo."
Por otro lado, Natsuki, obstinada en su afán de obtener una victoria no podía perderse esta inusual oportunidad. Reaccionó de inmediato. "Interesante. Sin embargo, cuando revelas el deseo, rompes el trato." Vio como la sonrisa de su contrincante iba disminuyendo a medida que la suya se acrecentaba. Fue algo casi maravilloso sentirse en el otro lado del bando por unos instantes. "Deberías saberl-¡agh, qué estás- Espera, espera!"
"Eso fue maldad, ¡Natsuki!"
"¡Qué! ¡Tú comenzaste! Y no tienes idea de como duelen tus pellizc-¡ow, ya!" Alejó las manos de su sensible costado y las mantuvo prisioneras entre las suyas mientras le mostraba su indignación a la castaña que parecía mantener los mismos pensamientos. Natsuki notó esas cejas que peligrosamente descendían hasta un punto en el que podría asumir que Shizuru Fujino no estaba en modo de facetas. Ella sabía el motivo de tal reacción y, a pesar de comprender que nada fue dicho enserio, no pudo evitar sentir esa pequeña culpa que poco a poco la molestaba. "N-No me digas que lo tomaste con seriedad, es solo una costumbre. Podemos esperar más, si quieres." Lo labios permanecían sellados, no había mueca alguna en ellos; su semblante estaba intacto, la vista fija en Natsuki. Esperó por un momento, sin embargo, Shizuru no daba tregua alguna. "Shizuru, di algo."
La castaña abrió la boca, lentamente.
"...Está bien, lo reconozco. Es solo que Natsuki me impresionó de manera repentina." Natsuki vio como Shizuru sonrió más ampliamente. "Lo había notado, de todos modos, ahora puedo sentir que estás en forma." Una singular sonrisa que lo decía todo y nada a la vez.
Luego de su indirecta apreciación, Natsuki se frustró –sin mencionar, la vergüenza inminente—. No era lo que quería de respuesta, aún no sabía cómo doblegar las acciones de alguien como Shizuru. Supuso que la práctica dará sus frutos con el tiempo. Tragó saliva antes de continuar. "Tú nunca pierdes. Harás que explote un día de estos." Solo ahora se había percatado de la posición en la que se encontraban. Quizás, eso explica el abrupto cambio de respiración que a ratos notaba en Shizuru. "Uh, ¿asumiré que es seguro si libero tus manos?"
Shizuru asintió. Natsuki volvió a su posición inicial.
"...Shizuru, todo saldrá bien, ¿verdad?" Natsuki necesitaba escuchar una respuesta clara. Tendría que estar disponible para cualquier emergencia. No tenía idea de cómo reaccionarían si Shizuru hablase más de lo permitido.
"Me portaré decente. Natsuki no tiene de que preocuparse." Giró a verla, y no le sorprendió toparse con esas bellas facciones que apuntaban toda atención en su rostro. "De hecho, es Natsuki quien me inquieta ¿Cumplirá con sus deberes? ¿Comerá bien? ¿No se meterá en líos? ¿Conducirá con moderación? ¿-"
"O-oye, una cosa a la vez."
"Oh, entiendo."
Todo le parecía relativamente nuevo. Incluso el modo de relacionarse con Shizuru, aunque parezca normal para el resto de las personas. Si bien, los roces de espacio personal se transformaron en algo constante entre ellas, Natsuki intuía que algo faltaba para cerrar, y a la vez iniciar, este nuevo ciclo que debería llevar como insignia pareja y no había sido, sino hasta este entonces, que no se había dado cuenta de lo serio que estaba tomándose todo este asunto.
En este punto, los compromisos a los que Natsuki jamás pensó involucrarse no estaban siendo llevados en su totalidad. Si bien, parte de ella se sentía segura en cuando a la declaración de Shizuru respecto a esto, también entendía que, en el fondo, sería la misma Natsuki quien determinaría principalmente el progreso de todo. Aun así, Natsuki simplemente la quedó mirando en un infantil intento de obligarla a decir las palabras que en su mente revolcaban con urgencia. El momento en que el ligero peso de la mano de Shizuru se posó sobre la propia, Natsuki reaccionó de manera abrupta. "Shizuru. Yo, um, creo que estoy algo perdida." Bajó la mirada, la escena de sus manos unidas en pausa debido a su abrupta confesión marcaron un leve rubor en sus mejillas. Cuando volvió a mirar a la dueña del paciente agarre sobre su persona, Natsuki sintió la necesidad de continuar. "Para serte sincera, he llegado al punto en que no sé que hacer. Con esto."
Shizuru parpadeó un par de veces antes de volver a procesar lo que le decían. ¿Se había aburrido? ¿Dijo algo malo? No pudo evitar pensarlo una y otra vez mientras intentaba recordar todas las posibles fallas que haya cometido, incluso temió por algún asunto del pasado que no haya quedado resuelto. Puso mayor enfoque en no romper con el hilo de su voz aunque sea para solo una palabra.
"¿Perdón?"
"Verás, últimamente hay momentos en que..." En verdad tenía que decírselo, es sumamente —vergonzosamente— necesario que lo deje claro, más aún si se iban a distanciar por un breve tiempo. No se trata solamente de un asunto de juventud y pasión. "siento la enorme necesidad de—tú sabes, abrazarte y esas cosas. Incluso sabiendo que es algo natural en las relaciones." Natsuki miró hacia el cielo; solo las estrellas eran testigos, hasta el momento, del incremento en la temperatura de su rostro y la fugaz ansiedad que parecía ir y venir al paso en que escuchaba el solitario ruido de los grillos animando su conversación. Enderezó la vista nuevamente, no tenía sentido ocultar en su cara lo que en palabras dejaba clara evidencia. "Y no sé cómo, a pesar del avance... supongo que no sé si lo que estoy haciendo es realmente lo que tú quieres, Shizuru. Todo esto es demasiado nuevo para mí." Lo había dicho. Natsuki esperaba una respuesta inmediata, talvez una broma de mal gusto o incluso las risas que rápidamente evadían el tema en general. Pero se encontró con un silencio que la hizo temer.
"...Increíble."
"¿Qué?"
Sintió el sutil tirón de sus manos, obligándola a enfocar su atención en lo que estaba ocurriendo más allá de sus narices. "Es increíble." La expresión que le regalaba Shizuru fue algo que rara vez había visto. Natsuki puso todo su esfuerzo en prestar la atención requerida frente a lo que tenían que decirle aunque la forma en que la miraba, el brillo de sus ojos, la extensión de su cálida sonrisa la distraía enormemente. "...Lo adorable que puedes ser, Natsuki Kuga."
"¡Gah— Shizuru!... ugh, olvídalo."
Se quedaron inmóviles. No fue un silencio incómodo, a pesar de que Natsuki podía sentir el ligero temblar de las manos de Shizuru, le atribuyó el factor del clima que de a poco comenzaba a entumirla. Sin embargo, no desvió la vista de los vívidos carmesí que tenía al frente, al menos, no hasta después de escuchar las palabras cargadas de ese acento que encantaban a cualquiera.
"Natsuki lo está haciendo bien. Es más de lo que pude pedir, o imaginar." Shizuru contuvo sus palabras, revelando solo por instantes lo que pareciera ser una ínfima porción de sus sentimientos más profundos. A pesar de ello, la suave caricia en sus manos fue el apoyo suficiente que necesitó para continuar. "Aveces pienso que eres demasiado para mí, después de todo lo que pasó. Pero Natsuki insiste en permanecer a mi lado." La ligera adrenalina que corría por su cuerpo, el cálido aliento que parecía devorarla en cualquier instante, el latido único que Shizuru sentía, y conocía bastante bien el sentimiento que florecía cada vez que la veía. Amor. Si tan solo Natsuki pudiera sentir esa misma conexión junto a ella, aunque sea por un segundo, entonces no habría obstáculo alguno que no pudieran superar. Shizuru solo deseaba ver esa expresión, esas palabras que solo en sueños se hacen realidad. "Esto no es algo que requiera de una guía, Natsuki. En ocasiones, simplemente hay que dejarse llevar y no presionarse demasiado en el asunto. Si te tranquiliza, mantendré el silencio en este viaje." Pausó por un momento, Shizuru tenía que aclarar algunas dudas. "Natsuki, ¿te sientes agobiada?"
"No como tú crees." El tono arrastrado e indeciso traicionaba sus palabras. Natsuki se sentó correctamente, intentando explicar ante la mirada que poco a poco se tornaba más perceptiva. "Es solo que cuando siento que debo avanzar un paso más en esto, no puedo evitar el pensar en todas las dificultades que nos pueden traer." Natsuki la miró de manera apropiada. Shizuru es su amiga antes que todo, la primera persona que se acercó a ella cuando pensó que nada tenía valor más allá de sus objetivos. Shizuru abrió parte de su corazón hacia algo que quería adentrarse. Natsuki deseaba seguir adelante, pero no se atrevería a atar a alguien que tiene tantas expectativas, aspiraciones sobre sí, por un sentimiento que talvez le cueste eso y mucho más. "No quiero ser la llama que arruine tu vida a futuro, Shizuru." ¿Estaba dispuesta a serlo? La verdad, no quería averiguarlo. A pesar de querer seguir ese camino, Natsuki cada vez era más consciente de la realidad a la que se estaba enfrentando. Una de la que sabía, pesaría más a Shizuru.
"Natsuki." Shizuru la imitó, acomodándose a una distancia prudente. Podía ver la expresión calmada y atenta en Natsuki, como si bajo la luz de la luna, la hiciera madurar de repente. "Es... bastante considerado, y tierno de tu parte tomar en cuenta mis expectativas a futuro. La implicancia de nuestra relación ante el mundo. Entiendo eso." Natsuki había insinuado algo sumamente cierto en su revelación, y sin embargo, no había tomado el peso de ello o simplemente no se dio cuenta. Shizuru no estaba muy segura de sentirse aliviada o algo consternada al respecto. "Pero yo llegué a término con esto hace mucho tiempo. Sé a lo que tendré que enfrentarme con cada decisión que haya tomado, incluso antes de conocernos." No tuvo la osadía de decírselo, pero Shizuru estaba feliz de todas formas. "Si Natsuki está bien con ello, entonces creo que no debiera estresarse demasiado por algo que es inevitable." Porque aún si fuera una persona exitosa, con todas las comodidades y necesidades que harían de alguien un ser valorable, Shizuru seguiría sucumbida en esa oscuridad que solo durante el Carnaval acabó con el ligero manto del reflejo entre la vida que todos esperan y la enorme ausencia de luz y confusión presente en su esencia.
No había una representación poética y romántica que pueda identificarla. Porque aún entre las flores más hermosas, no existía la perfección de la que tanto era vanagloriada. Shizuru no esperaría a ser arrancada desde la seguridad de su blando terreno. Preferiría ir hacia la fuente, de ser necesario, y acabar de una vez con su miseria.
Se asemejaría a algo tan banal como una polilla. Una mariposa nocturna sucumbida en la noche eterna, que encontró la única llama que ilumina su ser. Su naturaleza la guiaría hacia la fuente hasta que sus alas se quemen y caiga al suelo, entre gusanos, el lodo y aun así, alcanzaría el fuego por completo hasta arder. Shizuru no dudaría en hacerlo. Natsuki es esa llama solitaria, alojada en su interior.
"Estás-¿estás segura?"
"Tan segura, como lo que siento por Natsuki."
Vio la sorprendida expresión de Natsuki que de a poco iba relajándose. Alejó la mirada, dándole la privacidad suficiente para recomponerse. Shizuru también estaba aprendiendo. Natsuki podía ser la persona más obstinada y determinada en cuanto a lo que se propone, pero a veces es necesario darle esa pausa indispensable para volver a actuar.
"Sabes, nunca había pensado en cómo seguir mi vida después de cumplir con la promesa que hice desde el accidente. Incluso, tras el Carnaval, aún tenía ciertas dudas." Fue entonces, cuando Natsuki marcó la primera huella. "Shizuru, intentaré dar lo mejor... Aunque solo espero sobrevivir en el intento." Una sonrisa inspiradora de confianza y más cautivadora de lo que pretendía ser.
Shizuru se estremeció por dentro.
"Natsuki, me rompes el corazón." Colocó la mano sobre su pecho haciendo una pobre y dramática imitación mientras veía la endulzante alegría de Natsuki a su lado. El rumbo de la conversación, de principio a fin, fue algo que Shizuru no se imaginó de esta manera. No obstante, había una escena sin concretar que aún deambulaba en su mente.
"Hey, no te burles. Lo dije enserio."
"Oh. Entonces, tendré que hacer algo al respecto para aliviar la carga, ¿no lo crees?"
Podía ver su reflejo en esos deslumbrantes iris antes de lentamente cerrar los propios. Shizuru no pudo contener la disimulada risa que la abordó luego de escuchar las escusas de su contraparte, incluso en momentos así, antes de volver a probar eso labios que cada vez se transformaban en un tentador misterio que aspiraba descubrir con urgencia.
Quizás, por esta noche, ella era la excepción a la regla. El deseo.
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"Ten."
El sobre entregado, contenía la remuneración total por las últimas labores que Natsuki hizo. Cuando palpó el abultado contenido, sus ojos no podían creer lo que vieron.
"Esto es más de lo que acordamos." Si bien, Natsuki arriesgó el pellejo en varias ocasiones, la cantidad de dinero era realmente ridícula. Natsuki observó a Yamada quien trataba de quitarle importancia al asunto. Se veía demasiado callado, incluso algo tenso. Natsuki lo pensó varías veces hasta que algo hizo click en su cabeza. "Espera un minuto. ¿Me estás cortando?"
"Solo por un tiempo. Las cosas se están saliendo un poco de control, así que esto es necesario. Por tu bien, Natsuki-chan." Quería alcanzar el vehículo y largarse lo antes posible del lugar, pero la ya mujer a su lado no le permitía el camino. Él lo sabía, conocía a Natsuki, aunque no perdía nada con intentarlo. "Hay alguien que está destruyendo información valiosa y se ha adelantado a todos los agentes. Ninguno ha logrado salir ileso cuando llegan a encontrarse." Lo intentó de nuevo. Esta vez, una mano cayó sobre su hombro. Yamada tenía que reaccionar. "No. No insistas, no te daré una descripción. Más bien, no regreses al distrito ni a ninguno de los puntos recorridos."
Quería que entendiera, no podía basar su confianza en algo que Natsuki ya no poseía.
"¿Crees que se estén reagrupando?" Yamada pretendió ignorarla, ni siquiera él estaba seguro de lo que ocurría. Abrió la puerta del auto, pero fue cerrada con brusquedad. "Me debes al menos eso, tú sabes que somos varios los que tenemos nexos en ese lugar. Si están volviendo a experimentar, entonces..." Natsuki insistió. El trato personal con este supuesto profesor siempre era en base a conversaciones regulares. A veces, más interesantes de lo que suponían en un comienzo. Natsuki no estaba acostumbrada a las discusiones, o vale decir, argumentos que destruyan la única imagen adulta que tuvo como modelo durante muchos años. Su corto temperamento sacaba lo mejor de ella. "Yamada."
"No lo sé." La respuesta vino rápida, algo torpe. Yamada se preparó en el volante, intentando reordenar sus pensamientos de la manera más sencilla posible para que Natsuki no se alarme más de lo necesario. "Mira, solo tómalo como un descanso, ¿sí? Diviértete con lo que tienes allí, te avisaré cualquier cosa." Sonrió con esperanzas al ver la mirada resignada que retrocedía para darle espacio y partir.
"Está bien... por ahora."
Yamada suspiró de alivio. "Ah, por cierto, felicidades." Notó como Natsuki guardaba el sobre cuidadosamente antes de hacerle un gesto de no entender lo que le estaba hablando. "¡Por tus notas! Has subido bastante tu promedio, sin mencionar la asistencia, ¿qué pasó?"
"Aw, cierra la boca, quieres." No le gustaba hacia donde se dirigía el asunto. Así que Natsuki se apresuró en terminar con lo que sería, el último encuentro con Yamada hasta nuevo aviso. "Vas a llamar."
"Lo haré, pero no te metas en problemas. Últimamente, has estado llena de energías." Yamada encendió el motor del vehículo, dispuesto a refugiarse en una zona más tranquila y disfrutar lo más que pueda.
"Duh. Se llama juventud, anciano." Le dio una seña con la mano mientras el vehículo se alejaba del lugar. Natsuki intentó convencerse, todo estará bien. Porque si las cosas llegasen a salir de control en algún punto, no sería la única involucrada en serios problemas. "Rayos..." Ahora es cuando se sentía realmente aliviada de que Shizuru se fuera. Ideas alarmantes se habían apoderado de su mente y le costaba trabajo desecharla a estas alturas. Natsuki no quería imaginar las consecuencias si sus suposiciones eran acertadas.
A pesar de ello, también tenía que tomar en cuenta las palabras de Yamada. Quizás estaba exagerando; las ganas de seguir construyendo el camino elegido seguían firme ante todo para Natsuki. Tomó el casco entre sus manos mientras enfriaba su cabeza intentando enfocarse en el uso que le daría al monto extra que había recibido. Pensó en varios lugares, personas, domicilios e incluso, un nuevo modelo para movilizarse. Le gustó eso último. Montó su moto con prisa, sabiendo que no tenía mucho tiempo para dormir.
Al momento de llegar y entrar a los dormitorios sigilosamente, Natsuki volvía a repasar los acontecimientos del día.
"Dos días, uh."
Se dirigió al piso que se veía a oscuras desde afuera. Natsuki sabía que no eran horas para llegar, probablemente, Mai y Mikoto ya se encontraban dormidas en este instante. Así que introdujo con cautela la llave para ingresar y, luego de asegurarse de que todo estaba en orden y en silencio, decidió entregarse al descanso.
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N/A: Este es, según Word, el doc4 del segundo capítulo (adasdasd). Tuve un bloqueo horrible que me dejó con cuatro versiones, siendo la última más corta. Así que a pesar de que se ve lento, uno puede notar algunos de los vacíos que traerán consecuencias en un futuro más movido. Me odiarán de todos modos, seré algo cruel con este muahaha.
Lamento los posibles errores ortográficos y etc, necesito asistencia en ello = =. Gracias por leer.
