Notas de Autora: Vida de Universitaria... ¿Cual vida? Bueno, justo un mensaje de la adorable lectora de este fic ZoeXiaoyu llegó cuando finalizo semestre, y me motivó a continuar esta historia... ¡Muchas gracias! Te dedico este capítulo por ayudarme a salir del abismo de no updatear~

Disclaimer: No soy propietaria de Digimon, por lo tanto tampoco soy dueña de Koushiro Izumi ni de Mimi Tachikawa. Sin embargo, si soy dueña de la trama y de las 'verdades' añadidas al final, así que esas si están sujetas a mis derechos de autor.


Verdades

4. Palabras

Su semblante nervioso era fácilmente distinguible gracias a la pequeña gota de sudor que se rehusaba a deslizarse de su sien izquierda, así como la divertida manía que tenía de mover ambos pulgares mientras dejaba sus manos a ambos extremos de su cuerpo, brazos excepcionalmente rígidos "Mimí… Verás… Desde hace más de 5 años yo…" cerrando los ojos fuertemente, Koushiro soltó un suspiro, liberando el aire que no sabía, aún contenía. "No, está mal"

Tentomon le observaba fijamente, sentado en la cama del pelirrojo, y si bien Koushiro no podía leer alguna expresión facial, sabía perfectamente que su compañero le recriminaba su actitud "¡Ibas bien! La idea es terminar de decir la frase… ¡Mimi jamás sabrá que quieres decir si no lo dices completo!"

El portador del conocimiento liberó el segundo suspiro en menos de 20 segundos; su frustración comenzaba a exasperarle, y el calor que sus propios nervios le producían no ayudaba en lo más mínimo a aplacar su ansiedad "Lo sé, pero no es sencillo… tú intenta decirle algo por el estilo a una chica cuando sabes que tienes las estadísticas en tu contra"

"Hmmm… sabes que no puedo hacer eso, el romance no es algo exactamente común entre los digimons"

Koushiro casi tuerce los ojos ante la respuesta de su mejor amigo "Sabes a que me refiero"

"Si, pero también sé que no tienes las estadísticas en tu contra. ¡Vamos! Deja de creerte eso que dice la televisión sobre los estereotipos y cosas así, sabes que Mimi jamás te trataría de esa forma si le dijeses la verdad" El digimon insecto siguió con sus grandes ojos al Izumi, mientras este caminaba hacia su propia cama y se sentaba a su lado.

"Eso no quiere decir que ella corresponda al sentimiento" la voz de Koushiro ya comenzaba a perder su usual toque profesional y comenzaba a sucumbir en el abismo de la emoción "No quiero hacer el ridículo…"

"No lo harás, además, nunca sabrás si no intentas decírselo; dudo que se dé cuenta por sí misma" Tentomon completó su frase motivacional de una forma no muy sutil, ya que Koushiro inmediatamente le frunció el ceño, evidentemente no muy alegre con la insinuación –bastante acertada- sobre el carácter despistado de la chica.

La charla entre ambos es interrumpida cuando la Sra. Izumi abre la puerta de la habitación, asomando solo su cabeza dentro de la misma "Amor, tienes visita"

Una ceja alzada fue el único gesto facial que se alteró "¿Visita? ¿Quién?"

La señora no pudo evitar emitir una pequeña sonrisa, que recordaba a la de una colegiala enamorada "Tu amiga Mimi"

Increíble lo rápido que Koushiro sintió el nudo en su garganta cuando escuchó el nombre de la castaña "Uhm… voy en un segundo"

La sonriente señora afirmó con el rostro una sola vez, y procedió a retirarse nuevamente hacia la sala, cerrando la puerta tras de sí.

"¡Ve ahora, es tu oportunidad!" Animó el digimon insecto, y por un segundo Koushiro se preguntó si el valor de Taichi podría contagiarse de alguna manera.

"Desearía haber tenido más tiempo…" Murmuró para sí con una pequeña sonrisa nerviosa en los labios, y con un gesto de mano se despidió de su Digimon, a la vez que caminó –con la lentitud de quien se dirige hacia una silla eléctrica- en dirección a la sala.

Rosa. Castaña. Sonrisa.

Definitivamente era Mimi quien se encontraba sentada en el sofá junto a su madre, degustando una galleta probablemente ofrecida por la señora "Koushiro, ¡Finalmente apareces! Creí que te estabas arreglando por un momento" Bromeó con un guiño de ojo, mientras que el pelirrojo sintió un calor en sus mejillas, mismo que indicaba al menos un pequeño rubor.

"Ah, no… solo… terminaba algo en mi ordenador" Respondió con una sonrisa amable en el rostro, pero aún así su nerviosismo era perceptible

"Bueno Sra. Izumi" Mimí se levantó de forma brusca del sofá, antes de dirigirle una sonrisa enorme y cálida –típicas de ella- a la susodicha "Las galletas están deliciosas, pero tengo que irme ahora, y espero que no le moleste que rapte a su hijo" Comentó inmediatamente, a la vez que se dirigía hacia Koushiro, tomándole del brazo y cruzándolo con el suyo.

"Para nada cariño, diviértanse ambos" Replicó sonriente la señora, que apenas tuvo tiempo de despedirles antes de que Mimi se llevase a Koushiro a la salida

"¿A dónde vamos?" Preguntó cauteloso Koushiro, mientras se dejaba guiar por Mimi en los pasillos de su edificio.

La chica castaña comienza a disminuir la velocidad de sus pasos, hasta que se encuentra simplemente caminando lado a lado con Koushiro, su delicada mano aún sujetando a la de su acompañante "A donde queramos ¿Te parece el cine?"

Por 10 segundos, el majestuoso cerebro del portador del conocimiento, se quedó sin respuesta alguna "Uhm… ¿Qué?"

"¡Es una cita, tonto!" La pureza le saca la lengua en forma burlona, y el solo puede ruborizarse un poco más "Lo importante es que estemos los dos, no a donde vallamos" Completó la frase con un beso en la mejilla del ojinegro, acción que terminó de desarticular todo intento de lógica por parte del muchacho

¿Cómo es que ella lograba hacer en segundos lo que a él le tomaba horas de fallido ensayo?


Verdad 4: Las palabras premeditadas son axiomas vacíos en comparación con la impulsividad del lenguaje del corazón