Caminó, no más de unos metros cuando escuchó el galopeo de un caballo, volteó para intentar localizar la fuente de la que provenía el ruido pero no veía nada, volvió a mirar hacia el frente y delante de ella vio un corcel marrón, sobre él iba montado un sujeto con uniforme que lucía muy de la era medieval, el sujeto se desmontó del animal y se acercó a la gótica.

—Nombre—Ordenó el uniformado severamente hacia la chica

—Yo… eh, Gwen—Respondió temerosa

—¿Gwen?¿Gwen qué?—Replicó

—Blackwell—

— ¿Blackwell, ah? No conozco a ningún Blackwell en el reino…—

—Esto… quizá porque no soy de aquí—Admitió, aún con un deje de nerviosismo

—… ¿No eres de aquí?—Cuestionó el uniformado—Perfecto, es todo lo que necesitaba saber—El sujeto tomó a Gwen de un brazo y la montó al caballo, después el subió también al corcel.

— ¿¡Qué demonios está haciendo!—Grito molesta la chica mientras forcejeaba con el caballero—¡Suélteme ahora mismo!—

— ¡Silencio!, al no ser de aquí no tienes derecho ni a hablarme, te llevare con el príncipe para que cumpla la sentencia que pagan todos los invasores—

—¿¡Que dice!¡Suélteme, no soy ninguna invasora!—La chica seguía forcejeando pero le era inútil, el agarre de aquel sujeto era muy fuerte

—Si si, eso dicen todos—El caballo, bajo el mando de el hombre, tomo un rumbo desconocido para la gótica. Ésta siguió intentando zafarse por un largo rato más le era inútil, cuando por fin se rindió se limitó a mirar el paisaje que recorría; todo se notaba tan distinto… como si no estuviese en su mismo planeta. ¿Por qué no veía nada igual? Quizá estaba teniendo un sueño demasiado extraño… o quizá estaba alucinando, fuese lo que fuese era muy extraño todo. Tras un rato, el caballo frenó en seco frente a lo que parecía ser un casillo… Castillos, tipos medievales, caballos… algo le estaba dando una ligera sospecha de su paradero.
El uniformado descendió del corcel y después arrastro a Gwen con él.

— ¿Dónde estamos?—Preguntó la gótica, entre confundida y molesta

—El castillo de el rey—Respondió sin emoción alguna—Todos los invasores, por la ley del reino, deben ser llevados a sacrificio inmediato—

Los ojos de Gwen se abrieron a un punto casi inhumano, empalideció más de lo normal, ¿era en serio eso? Trató de soltarse, ahora con la mayor fuerza que podía, si eso era real seria su fin. Tironeaba con afán, mas aquel hombre no cedía… Las enormes puertas del castillo se abrieron ante ambos, el caballero arrastro a Gwen dentro de la enorme estructura y caminó por los pasillos del interior. El caballero tomaba fuertemente a Gwen de ambos brazos y la hacía caminar a su mismo ritmo. Tras habar cruzado ya varios corredores llegaron a una sala; tenia alfombra rojiza y los muros eran morados con estampados distintos, una mesa de centro hacía par al trono que se encontraba detrás de ella, y en ese trono se encontraba un chico. ¿Ese era el rey? Lo dudaba, se veía demasiado joven como para estar a cargo de un poblado… aunque claro, a estas alturas ya todo le parecía posible.

Gwen Pov's

—Príncipe Trent—Habló el sujeto que me traía consigo—Descubrí a esta intrusa rondando cerca del negocio del granjero… usted sabe que hacer—

— ¡Suéltame ya pedazo de basura!—Le grité al tipo ese ¿Qué demonios estaban tramando? No podía esperar a averiguarlo, debía escapar cuanto antes

— ¡Hey! Tranquila, cuida tu boca o piérdela—Gritó el chico mientras se ponía de pié, el otro sujeto me soltó—Tú no eres nadie para hablarle así a un miembro del castillo—

—Y si de eso se trata, ¿Quién eres tú para darme ordenes?— ¿Saben? Ese sujeto comenzaba a desagradarme… demasiado

—Para tu información, intrusa, soy el príncipe del reino, tengo todo el derecho a hablarte como se me venga en gana, ¿entiendes?— ¡Valla cretino! Ese "principito" era todo un niñito mimado, típico.

— ¿Ah sí? Pues esta intrusa te va a hacer pensar lo contrario, principito—Me acerque amenazante a él… con toda la intención te golpearlo en donde más le duele, pero su guardaespaldas de hace rato me lo impidió— ¡Suéltame idiota!—

—Ese vocabulario no te ayudara en nada, al contrario; hará que tu sentencia sea el doble de fuerte—Este chico me tiene harta, si no fuese por el hecho de que un enorme sujeto de unos 90 kilos me está reteniendo ya lo habría golpeado.

—La llevare de inmediato a la guillotina joven Trent, hare que se encarguen de ella—Y el tipo grande habló… esperaba que el principito estallara en carcajadas y asintiera pero… me sorprendió su reacción

— ¡No!... es decir, yo veré como deshacerme de ella, solo déjenla en el calabozo y me encargare de lo demás en un rato —Esa no era la respuesta que yo pensaba… pero ese chico no me da mucha confianza que digamos

— ¿Esta seguro príncipe? Digo, podemos llevarla a ejecución fácilmente y… —El principito lo interrumpió

—Disculpa, ¿tú eres el hijo del rey y encargado del reino mientras el no está? Creo que no, ya dicté la orden ¡anda a cumplirla!—

—Wow, el principito se enojó con su guardaespaldas eh?—Dije con voz de burla, el chico me miró molesto.

—Escúchame bien, cuida tu lengua, amiga, que no vas a salir de ésta tan fácil—Habló, entre molesto y macabro—Recuerda que yo soy el príncipe de éste sitio, puedo hacer lo que yo quiera contigo—

—Si claro, ya lo has dicho muchas veces principito, eres un idiota así que no me sorprenderá el día que este reino se derrumbe—

—Es suficiente, me hartaron ya tus comentarios. Pitt, llévala al calabozo—Ordenó, supongo que "Pitt" era el nombre del tipo que me había traído hasta aquí…

—Si señor—Acató la orden, me tomó del brazo y me encamino hacia fuera de la sala. ¿Saben? Esto de traerme como muñeca de trapo comienza a fastidiarme

—Pitt, ¿Por qué dejas que ese niñito creído te diga que hacer?—Hablé mientras caminábamos, me miró confundido, pero no dejó de caminar

—Shhhh, tengo prohibido hablar con los condenados—

—Sabes que tengo razón; tú no quieres hacer lo que ese tal Trent te diga, ¿dejaras que un adolescente te controle?—

—Yo ehh… pues…—

—Fácilmente puedes decirle "Cállate mocoso, de hoy en adelante soy yo el que te mandara, ¿entiendes? No me importa quién seas, igual te destruiré"—Hablé tratando de imitar una voz más gruesa, pero si soy sincera soné demasiado graciosa, o al menos a Pitt le pareció graciosa puesto que rió un poco… pero cerca de dos segundo después regresó a su estado neutral

—Guarda silencio, si crees que eso te ayudará a escapar estas equivocada… —Se detuvo frente a lo que parecía ser… ¿una celda? Bueno, de hecho estábamos ya en una habitación, si es que se le podía llamar así; todas las paredes eran de piedra, ya un tanto mohosa, habían antorchas para iluminar el cuarto, algunos retazos desgarrados de tela… ¿de qué serían? Sentí curiosidad pero me ahorre la pregunta al sentir un fuerte olor de putrefacción… por suerte, fue momentáneo, pero aun así me hizo tener un leve escalofrío.

—Aquí te quedaras hasta que el príncipe diga qué hacer contigo—Me empujó dentro de la celda, cerró la puerta y la aseguró con un candado.

—Pero que diab… ¡déjame salir!—Grité desde el interior, ¿ahora me iban a encerrar en una estúpida jaula o celda o como sea? Demonios, esto no podría estar más mal…

Y pasaron varios minutos… los que para mi fueron horas. Lo único que podía hacer era, o tratar de planear alguna manera de escapar, o quitar moho de las rejillas. Opté por la primera opción… ¿Cómo podía salir de ahí? Empecé a idear toda una estrategia en mi mente, pensaba en como escabullirme por algún lado, arrastrarme por debajo del muro cavando algún túnel, e incluso intentar aflojar los barrotes, sobra decir que eso fue completamente inútil. Y cuando estaba por ponerme en acción con uno de los planes que quizá funcionasen escuché una puerta abriéndose, alguien venía… demonios.
Y lo peor es la persona que viene; de lejos logré ver al principito acercándose hacia donde yo estaba.

— ¡Hey! ¿Estás bien?—Me preguntó mientras abría la puerta de la celda y entraba

—No te interesa—Respondí secamente mientras me sentaba en el piso, lo más probable es que algo estuviese tramando…

— ¿Por qué esa acti… ah ya comprendo—Abrió la puerta, entró y se sentó a mi lado—Mira, quiero pedirte una disculpa por lo sucedido hace un rato—¿Escuché bien?¿Se está disculpando?

— ¿Cómo dices?... espera, ya sé lo que haces—Volteé a mirarlo

— ¿Ah sí?—Me miró juguetón—No lo creo—

—Intentas que confíe en ti y seamos "amigos" y todo eso, y para cuando baje la guardia apuñalarme por la espalda—El me miró extrañado unos segundos, después rió

—Te equivocas—Aclaró aun sonriendo—Déjame explicarte. Verás, lo que sucede es que a mí me educaron para ser severo y cruel con la mayoría de las personas, pero si soy sincero solo actúo así dentro del castillo, donde me lo exigen, pero cuando estoy afuera o no hay cerca nadie de la gente que vive conmigo me porto diferente…—

—Si claro—Dije con sarcasmo ¿esperan que me trague eso? Oh vamos

—Te lo juro, y en serio lamento lo que sucedió allá arriba. Es más, te probare que soy un buen chico—

— ¿Si? ¿Y cómo?—Pregunté incrédula y a la vez aburrida, no le creía mucho que digamos…

—Te sacaré de aquí…—


Hola gente! por fin les traigo el segundo chap de esta... rara historia, espero les haya gustado!

Primeros momentos de TxG *-* adoré la última parte, y ésta explicación sobre Trenty va a serles útil para comprender muchas cosas a lo largo de la historia, ténganlo presente ;)

Bueeno, siento que lo dejé en una situación ehm... de suspenso? no creo :P de hecho la versión original era mas larga... pero preferí editarla y dejarla hasta aquí hehe. Okay, les daré un adelanto del siguiente chap "Mientras me acostumbro a mi destino" (titulo feo, lo se nwnU) ahí, Gwen comenzara a investigar mas a fondo toda esta situación, al mismo tiempo conocerá a muchas personas que van a influenciar mucho su travesía, tanto para bien como para mal...

Merezco Reviews? espero que si, mientras mas hayan, mas rápido vendrán los nuevos chaps :D
En fin, me retiro deseándoles a todos un buen inicio de semana. Saludos!