Los personajes son de la magnífica Sthepenie Meyer y la historia es completamente mía.
Capítulo cinco.
Lentamente abrió los ojos con esa seguridad de que alguien estaba mirándola. Miró de reojo y Edward estaba derecho mirando al frente. Soltó el aire y se levantó de prisa. Estaba detestando estar en ese lugar. Contaba los minutos para largarse.
Ni siquiera estaba segura de qué era lo que le molestaba o le impedía ser feliz. Tal vez fuera el simple hecho de que se sentía obligada a estar en un lugar que detestaba con todo su ser. Además de tener que soportar ver a quién había arruinado sus últimos tres días. Pero por sobre todo, estaba molesta por que estaba de vacaciones y no podía disfrutarlas como ella solía hacerlo. Leyendo, escuchando música clásica, comiendo helado de limón y saliendo a recorrer el parque mientras amanecía.
-Rosalie, juro que esta vas a pagármela.
Caminó por delante y su sorprendida hermana se distrajo cuando Emmet apareció con una sonrisa y ofreciéndose para acompañarla al comedor.
Edward caminó deprisa y se sentó en el lugar vació a un lado de Bella. Estaba adorando que Rosalie no apareciera en ese momento.
-De verdad, lo siento, yo…
-Cállate.
Su mirada lo silenció más de lo que lo hicieron sus palabras. El profundo chocolate líquido de sus ojos era tan glacial y áspero que le ocasionó una corriente eléctrica por todo el cuerpo. De inmediato supo que era una mujer con potencial y poder. Mantuvo su perfil suave y lo miró con fiereza.
-Creo haberte dicho que te alejaras de mí. Eres insoportable, te detesto y estoy aquí solo por insistencia de mi hermana. Si no fuera por ella, créeme que me iría.
No estaba siendo discreta ni condescendiente. Estaba tratando de ser lo más firme y segura que podía. Necesitaba dejar en claro la situación. Lo quería bien lejos de su perímetro, o de su burbuja personal.
-No voy a rendirme.
Isabella sonrió amenazadora y él tembló de la anticipación. Pero aun así, se acercó a él.
-¿En que se ha convertido esto, Cullen?
El susurro suave y rudo lo dejó de una pieza. De pronto, todo parecía tener sentido para ella. Se le había cruzado la mera idea de que trataba de engañarla para lograr la firma del acuerdo potencial que actualmente, se encontraba solo en poder de decisión de Isabella.
-¿Crees que podríamos convertirlo en algo más?
La seducción que empleaba sobre ella la aterraba. Tragó en seco y enfrentó su mirada. Ningún hombre la había desafiado de esa forma. En la que sus cuerpos simulan atracción sexual, por que estaba más que segura de que no era más que un engaño, y en la que sus mentes parecen recorrer un juego astuto de palabras para dejar en desventaja al otro. Aún así, no se dejó vencer y no perdió el contacto, de sus rostros que desafiaban con la cercanía que mantenían.
-Hazte a un lado o correrás el riesgo de que me ocupe de ti con mis propias manos.
Edward enarcó una ceja y sonrió de lado. Isabella se reprimió por haber respondido sin pensar, la estúpida doble intención de sus palabras no le daría pie para arreglar la situación. Se mantuvo firme, sin arrepentirse por lo que había dicho. Él la recorrió con la mirada y ella rogó no ponerse bordo en ese momento.
-Tomo el riesgo.
El aire de tensión duró hasta la llegada de Rosalie y Emmet. Sus sonrisas eran delatoras y Bella sintió ganas de vomitar.
-Veo que se llevan mejor.
Comentó Emmett, encantado mientras tomaba asiento. Edward sonrió satisfecho.
-Hacemos las paces.
-Eso quisieras…- susurró molesta.
Rosalie se encargó de romper el hielo y distender lo que para ella era su campo. La sexualidad. Entre su hermana y Edward, la tensión sexual era notoria. Tenía un plan para saber si funcionaba.
-Con Bella iremos a recorrer el prado ¿Quieren venir con nosotras?
Isabella rogó que la tierra la tragara y fulminó con la mirada a su hermana mientras introducía una cantidad atropella de comida para no tener que contestar con vehemencia que estaba en total desacuerdo con aquella locura.
-Me parece perfecto- convino Emmet.
Edward miró a Isabella, perdida en su plato de comida y su teléfono. Le sonrió a Rosalie.
-Es una idea estupenda.
Isabella tragó de golpe y lo miró.
-¿Lo haces a propósito, cierto?
La inocente mirada de Edward la irritó de sobremanera.
-¿Hacer que?
-Púdrete- tomó sus cosas y antes de irse se acercó hasta su altura, casi rozando su rostro por un cálculo errado- Aléjate- susurró antes de irse.
Rosalie se quedó con la boca abierta sin poder decir nada, nunca había visto a actuar a su hermana de esa forma tan descontrolada. Tenía que hablar con urgencia con ella, adoraba que su hermana encontrara un punto en su vida que no pudiera controlar y verla desesperada era cómico, la estructurada Bella jamás se salía de las costumbres. Estaba convencida de que Edward era su punto débil.
Vieron salir a Edward hacia otra dirección, igual de furioso. Emmet suspiró.
-Obstinados…
-El uno para el otro…
-¿Crees que nos vemos iguales?
-Para nada. Vamos a lo que queremos, somos directos.
-¿Ah, si? ¿Qué crees que quiero justo ahora?
Rosalie soltó una carcajada.
La sonrisa traviesa de Emmet lo delató por completo, se acercó a Rosalie y la besó despacio. Rose tocó el cielo con las manos por ese momento y se acercó a él.
Lo que quería en ese momento.
