Los personajes son de la magnífica Sthepenie Meyer y la historia es completamente mía.
Capítulo quince.
Llevaba cerca de diez minutos esperando a que despertara. Según los doctores estaba cerca de hacerlo. Cuando había comenzado con quejidos y leves movimientos se había puesto tan contenta de ver a su hijo moverse que deseó poder despertarlo ella misma para asegurarse de que estuviera bien. La ansiedad iba a terminar con ella.
Le habían informado que sus consecuencias habían sido nefastas al lado de su esposa.
Aún deseaba saber la verdad detrás de esa oración. Su hijo no estaba casado y mucho menos, tenía un hijo. Aún así había llegado al hospital con una mujer y un bebé. Esme, como familiar directo que había acudido a verlo, había podido ver a Anthony, el pequeño bebé que descansaba en maternidad. Agradeció que al menos él estuviera sano y salvo. Los doctores habían dado el visto bueno sobre él.
Pero tenía demasiadas preguntas al respecto.
Edward lentamente abrió los ojos y parpadeó para que la luz no dañara sus ojos. Sentía que el cuerpo le dolía menos y sentía cada parte de él. La cabeza no le pesaba toneladas y no le costaba pensar.
-Hijo…
Susurró dulcemente mientras acariciaba la mano en la que había estado conectada la aguja. Hacía unas horas habían dado tarjeta verde para sacarla ya que estaba en buenas condiciones y solo necesitaban que despertara, lo cual hizo en cuestión de horas.
-Madre…
La voz ronca sobresaltó a su madre. Le acercó el agua y lo ayudó a beber despacio. Edward volvió a echar la cabeza hacia atrás y miró a su madre. No tenía la menor idea de lo que estaba ella haciendo ahí.
-¿Cómo te sientes, cariño?
-Bien ¿Qué haces aquí?
Se moría de ganas de preguntar por Bella y por el bebé, le habían dicho que se encontraban bien, pero no podía creerlo hasta verlo. Necesitaba verla.
-Los doctores me llamaron tras identificarte. Tienes un historial médico con mi número, tu padre está viniendo hacia aquí. Se encontraba fuera de la ciudad y aún no podemos localizar a Emmet.
Asintió lentamente.
-¿Dónde está Bella?
Esme Cullen supo que en algún momento preguntaría por ella. Pero tenía severas indicaciones de no decir nada al respecto. Su situación no era de las más favorables.
-En otra habitación, cariño. Lo bueno es que estás a salvo…
-¿Dónde está, madre?
Su madre nunca había podido decir una mentira y estaba seguro de que aquello era una mentira. No podía recordar nada luego del accidente, no de haberla visto, solo de haber oído el cristal romperse y…
-¿Dónde está? Necesito verla…
Intentó levantarse de la cama y su madre trató de retenerlo. Presionó le botón de emergencias mientras luchaba por mantener a Edward en la cama. Dos enfermeros entraron sin vacilación y lo retuvieron.
-¡Necesito verla! ¡Quiero verla! ¿Dónde está?
-¡Edward, cálmate, por favor!
-¡Dime qué pasó con ella!
Luchaba sin fuerzas contra dos fuertes enfermeros que hacían un vago intento de inyectarle en el brazo un sedante.
-¡Cálmate y te dejarán ir a verla!
Edward dejó de luchar y le enfermero retrocedió la aguja. Era solo cuestión de persuasión. Esme pensó que luego de haberlo visto de esa forma, como jamás lo había hecho, debía decirle la verdad. Edward podía leerlo en su rostro, algo pasaba y no querían decírselo. Estaba claro que la muchacha y su hijo le importaban.
-¿Qué pasó?
Susurró con voz ronca, su madre se acercó a la cama, escoltada por los enfermeros.
-Edward… ella no está bien.
Todo su mundo caía en picada tras esa afirmación. Tenía la pregunta en la lengua pero no se atrevía a hacerla. Al menos, estaba viva. Dejó caer su espalda sobre las almohadas, sintiéndose pesado.
-El golpe fue inflexible con su cabeza. El cráneo sufrió una fractura ósea, se agrietó y provocó un trauma craneoencefálico. Las lesiones fueron instantáneas e imposibles de prevenir, afectaron al encéfalo. Su cuerpo está vivo, pero no ha despertado, lo que pone en estado crítico si… vivirá.
El aire comenzó a faltarle, no podía creerlo.
-¿Dónde está?
La médica de la noche anterior irrumpió en la habitación y comenzó a hablar. Su compañero le había llamado por que su paciente sabía la verdad. A veces había que decírselos al despertar para evitar consecuencias futuras.
-En terapia intensiva. Fue inducida a un coma farmacológico, su cerebro está inflamado y necesita tiempo. Señor Cullen, necesitamos sus datos y los de su esposa.
Asintió sin prestarle atención.
-¿Señor Cullen?
La doctora volvió a insistir.
-Necesito verla.
Esme y la doctora cruzaron miradas. Era obvio que no podían negárselo. Por lo menos, no a él.
-John, trae la silla de ruedas.
