Los personajes son de la genial Sthepenie Meyer y la historia es completamente mía.
Capítulo diecinueve.
Estaba desesperado.
Pro primera vez en su vida, su camino era incierto, sinuoso y tenía miedo.
-Te necesito…
Susurró casi sollozando mientras acariciaba la suave piel del dorso de su mano. Su piel comenzaba a verse cada vez más translúcida. Entrelazó sus dedos con sus apáticos dedos de Bella.
-¿Qué se supone que debo hacer ahora? Estoy perdido.
Llevaba dos días sin haber recibido nada por su parte. Ni un movimiento, ni una señal electromagnética, nada… Estaba fuera de control, todo lo estaba. La situación era de lo más insoportable.
-Lamento lo que te hice, Bella. Sabes que jamás me perdonaré por esto.
No tenía idea de lo que debía hacer. Veía al pequeño bebé y no podía enfrentar su rostro. Ese pequeño rostro sonrosado que sonreía cuando él aparecía luego de trabajar por la mañana y de visitar a Bella toda la tarde.
-Debería ser yo el que debiera estar ahí. Te arrebaté de los brazos de Anthony, lo siento. Pero regresa por él, él te necesita más que yo.
Se estaba sumiendo en una profunda tristeza. Una lágrima solitaria se resbaló por su mejilla.
-Lo siento…
Dejó caer su cabeza y un sollozo le oprimió el pecho. Ni siquiera podía controlar lo que sentía. ¿Cómo manejar el dolor de no tenerla?
Podía sentir cada palabra salir de su boca. Podía… casi sentirlo sobre su cuerpo.
Todas sus fuerzas se fueron en un solo movimiento. Edward levantó la cabeza. Bella acababa de presionarle la mano levemente. Casi no podía creerlo.
-Por favor, Bella… hazlo de nuevo. Demuéstrame que estás puedes oírme.
Y cuando creía que iba desvanecerse por completo, la voz de Edward le daba voluntad para poder intentarlo nuevamente.
Un suave movimiento de presión sobre su mano le arrancó una sonrisa.
-Amor, se que puedes oírme. Estoy aquí, siempre lo he estado. Por favor, abre los ojos, tal cual presionaste mi mano.
Edward acarició su brazo. Una corriente eléctrica despertó un extraño hormigueo en su piel. Podía sentirlo, pero sus reacciones eran lentas. Demasiado lentas para su gusto. Solo quería que Edward se quedara allí hasta que lograra moverse, pero por más que lo intentara con desesperación, no podía hacerlo.
-Bella, tranquila, se que puedes hacerlo. Confío en ti, no iré de aquí hasta que puedas despertar. Bella…
Los párpados le temblaron en un leve intento de despertarse. Sus manos volvieron a cerrarse en torno a los suyos pero esta vez, se quedó allí, el movimiento no cedió. Sonrió y presionó suavemente también.
-Puedes hacerlo, se que puedes, Bella. Despierta de una vez bella durmiente…
Se acercó y besó sus labios con lentitud. Acarició su mejilla sin soltarle la mano.
-Dormilona, estoy esperándote de este lado…
Susurró con burla. Su cuerpo se sentía como ese intervalo entre que sales del sueño y entras en la fase despierta. Pero aún estaba en medio. Su cuerpo seguía adormecido, pero podía sentir cada rose de su piel con la de Edward.
Los parpados le temblaron. Estaba haciendo un esfuerzo enorme por despertar. Su cuerpo actuaba pasmosamente y en su mayoría, estaba entumecido.
Edward cerró los ojos y soltó el aire, la actividad en Bella parecía haber acabado por hoy.
-Edw…rd…
Abrió los ojos de inmediato. Bella comenzó a removerse lentamente mientras sus ojos luchaban por abrirse.
-Bella, mi amor, estoy aquí.
Intranquilo acarició su rostro suave.
-Edw… rd…
El susurro ronco era casi imperceptible. Pero a leguas, estaba llamándolo. La máquina que estaba conectada a su corazón marcó el ritmo cardíaco ascendente.
-Bella, tranquila. Puedes hacerlo, tranquila…
Susurró tranquilizador y su corazón desbocado comenzó a calmarse. Sus ojos comenzaron a temblar y los abrió despacio. Parpadeó para acostumbrarse a la luz de la tarde.
-Bella…
Edward rió con alegría y presionó el botón de emergencia con insistencia.
Bella había despertado.
