Los personajes son de Sthepenie Meyer y la historia es completamente mía.


Capítulo veinte.

-Necesitamos que salga.

-No puede pedirme eso…

-No estaba permitida su entrada y...

-¡Me necesita!

-Salga ahora mismo si no quiere que llame a seguridad.

-No tiene sentido…

La puerta de la habitación se abrió de golpe y la doctora de cabecera que había echo el seguimiento del caso de Bella estaba con el ceño fruncido en el umbral.

-¿Qué demonios significa esto? ¡Es terapia intensiva!

Siseó sin levantar la voz. Todos detuvieron su actividad. Se acercó a Bella con paso decidido. Se sentó frente a ella y sonrió con amabilidad.

-Hola cariño, suerte que despiertas. Es un placer tenerte con nosotros de nuevo ¿Cómo te encuentras?

Susurraba suavemente mientras controlaba su pulso y las pupilas de sus ojos. Bella tartamudeó y un sonido extraño salió de sus labios.

-Tranquila, cariño. Puede suceder luego de haber mantenido dormidas las cuerdas bocales. A lo que yo diga, responderás parpadeando dos veces si es un sí y una vez si es un no. ¿Comprendes lo que digo?

Bella parpadeó dos veces rápidamente y la joven doctora Senna sonrió.

-Perfecto ¿Te duele la cabeza?

Obtuvo una respuesta afirmativa. Edward intentó acercarse y el enfermero volvió a detenerlo con un movimiento en seco. Lo fulminó con la mirada y se quedó en su lugar.

-¿Te molestas las luces que brillan sobre ti?

Una respuesta negativa. La doctora se giró y miró a los tres hombres que había en la habitación. Se volvió hacia ella.

-¿Te duele algo más?

Bella sopesó la respuesta. Deseaba poder hablar pero su boca parecía no querer coordinar lo que quería decir. Parpadeó dos veces.

-¿Si? ¿El dolor es interno?

Parpadeó negativamente.

-¿Es corporal inferior?

Parpadeó dos veces frenéticamente, estaba cerca.

-¿Es tu pierna?

Parpadeó afirmativamente.

-Bueno, tu rodilla se dislocó y tardará tres semanas más en repararse. Pero todo es mejor cuando estás despierta. Te ves mejor, incluso.

Bella sonrió y miró detrás de ella. Sus ojos se cruzaron con Edward y allí se quedaron.

-¿Deseas que los deje a solas?

Bella movió la cabeza lentamente en afirmación. El enfermero soltó a Edward de mala gana y la doctora se puso de pie.

-Ante cualquier inquietud, presione el botón. Estaré alerta.

Miró a los encargados y les hizo una seña de que necesitaban despejar el área. No lo hubiera dejado quedarse si hubiera detectado que algo andaba mal. Isabella era uno de esos 2% de un 100% de los casos en que luego de un accidente craneoencefálico resultan ilesos. Al menos por ahora.

Agradecida, dejó la habitación atrás mientras se dirigía a laboratorio para pedir la lista de estudios que necesitaría de su paciente.

Edward se acercó sonriente y acarició su rostro.

-No sabes cuanto lo siento, Bella, yo…

Ella meneó la cabeza ignorando la punzada de dolor. Presionó su mano y sonrió.

-Yo… te… perdono…

Susurró casi imperceptiblemente.

-¿Dónde… es… Anthony?

Edward sonrió y se acercó más a ella. Apenas podía creer que estaba despierta, y hablando con él.

-Está bien, está en casa de mis padres. Jasper y Alice están aquí. Rosalie ha estado desesperada. Te aman demasiado, Bella. Tienes una gran familia.

Asintió despacio e intentó hablar pero la voz le fallaba. Sus enormes intentos eran agotadores. Estaban dejándola exhausta.

-No tienes que hablar. Yo solo tengo que hacerlo. Bella, te amo.

El corazón comenzó a latirle rápidamente y su respiración se agitó. Con todas sus fuerzas quería hablarle, responderle pero no estaba en los planes de sus cuerdas vocales.

-No fui lo suficientemente valiente para decírtelo desde un principio. Pero esto me ha hecho darme cuenta de que te amo y no soportaría una vida sin ti, ni el bebé.

Sus delicados ojos ambarinos se llenaron de lágrimas. Edward le tomó el rostro con suavidad y le acarició las mejillas.

-No tienes ni idea lo que han sido estos días sin ti, mi amor.

Bella deseaba gritarle que por él estaba allí ahora. Si no hubiera sido por su voz que había hecho como un faro iluminándole el camino entre la nebulosa oscura, ella no estaría despierta en ese momento.

Su amor, la había salvado.