Los personajes son de la genial Stephenie Meyer y la historia es completamente mía.
Capítulo veinticuatro.
Bella había llorado como nunca se lo había permitido. Ni siquiera luego de que Jacob murió en el accidente ni cuando su propio bebé lo había hecho. Por que sabía que ellos ya no estaban y podría salir adelante. Pero frente a esta situación en la que Anthony estaba frente a ella y no poder moverse, ni siquiera poder acariciarlo desde su cuna le dolía profundamente. La hería el saber que podría jamás volver a recuperar la movilidad absoluta de su cuerpo y abandonaba todo por lo que luchaba.
Edward aún la mantenía entre sus brazos mientras dormía.
Durante dos noches la persiguieron las pesadillas y se ponía a gritar, patalear y se agitaba peligrosamente. Los doctores debieron tomar medidas drásticas y sedarla durante unas buenas horas para lograr tranquilizar su ritmo cardíaco. Contactaban a Edward y él estaba ahí para cuando ella iba a despertar.
Aún así la mañana había sido más movida de lo que imaginaba, hasta la madrugada no pudieron controlar a Bella y entrada la mañana seguía durmiendo y lo haría por lo menos seis horas más. Lo que cubría las horas matutinas.
Esme le había servido una taza de café cargado mientras mecía la bebé en sus brazos.
-¿Alguna vez te imaginaste con un nieto?
Murmuró su hijo mientras la observaba, ella no dejaba de sonreírle y acariciar su cabello dulcemente. El pequeño era precioso y muy despierto, le agradaban los colores y todo aquello que brillaba, por eso adoraba a Esme y a su collar de cuentas de colores que pendía de su cuello todos los días.
La mujer soltó una carcajada y miró a su hijo.
-Ni en mil años, desde que eras pequeño siempre pensé que nunca me darías uno.
-¿Por qué no?
Ella regresó la vista al revoltoso niño en sus brazos y recordó claramente una conversación que había tenido con Edward cuando tenía unos diez años.
-Eras un niño independiente y lo seguiste siendo, nunca fuiste muy apegado las cosas débiles, te gusta lo seguro y lo que puede mantenerse firma a tu lado. Un niño es todo lo contrario, saca el lado más humano y desestabiliza la sensibilidad. El temor a cometer algún error. En eso siempre te identifiqué, los niños podían agradarte pero perteneces al mundo de los adultos.
Ella volvió a mirarlo, estaba atónito y con el rostro desencajado. Edward jamás lo había visto de esa forma.
-Tal vez te equivocaste, adoro a Anthony…
-No, con respecto a eso no me equivoqué, pero si lo hice con otro aspecto.
-¿Con qué?
-Con que encontrarías a la mujer que te haría ver todas esas cosas como lo más grandioso que hay en esta tierra.
Esme estaba en toda la razón. Si no fuera por Bella, él jamás hubiera pensado en la idea de tener hijos. Su madre había dicho una verdad, le agradaban los niños pero nunca se identificó con ellos o el deseo de su lado sensible de tener uno. Del cotidiano sueño de una gran familia. Ese fue uno de los problemas centrales que había tenido con Tania, la cual había quedado en tercer plano cuando apareció Bella. Ella deseaba tener hijos, lo engatusaba para quedarse embarazada e insistía a menudo. Él llegó a la conclusión de que lo hacía para quitarle más dinero del que ya le había quitado. Seis años que habían sido un total engaño.
Hasta que llegó Bella.
Todo en su vida se había modificado. Ahora no podía para de imaginarse un matrimonio al lado de la mujer que amaba, un hijo al cual ya era prácticamente suyo y a futuro, una casa que fuera para formar una familia aún más grande.
-Tienes razón.
Susurró con una sonrisa mientras su madre lo observaba.
Esme le prometió que se haría cargo del niño junto a Carlisle, quién aunque no terminaba de entender la situación, apoyaba plenamente a su hijo en lo que decidiera hacer.
Edward entró puntualmente a las diez de la mañana en el juzgado de menores, tal como debía hacerlo. Su primo estaba allí, junto a Rosalie. Jasper llegaría más tarde junto a Alice y se había encargado de que sus padres asistieran junto a Anthony. Desde su lugar se volteó hacia el grupo de personas que estaba detrás de él. Un conjunto de seis personas y media que formaba una nueva familia.
Su familia.
La confianza, la unión y el apoyo de los Hale había sido irrefutable. Solo faltaba la madre, René, que no llegaría a tiempo desde Finlandia junto a Phil.
Sin embargo, allí estaban, como si lo conocieran de toda la vida. Dándole sus fuerzas y turnándose para hacerse cargo del pequeño. El secreto estaba en lo que Bella significaba para todos ellos. La relación con sus hermanos y su cuñada era íntima, profunda e indestructible. Su carácter decidido les indicaba que cuando ella amaba a alguien, lo hacía para siempre. Por lo tanto, cuando había elegido a Edward, ellos sabían que no necesitaban una larga explicación de amor por su parte. Sabían que sus sentimientos eran verdaderos.
Edward deseó agradecerle a cada uno de ellos, pero el juez comenzó con su tema. Con voz profunda, expuso el caso.
-Caso: Reconocimiento de un infante desertado, hallado por Edward Cullen e Isabella Swan. Abandonado el día veintitrés de junio a las once horas luego de ocho horas de su nacimiento en el prado Parque Nacional de Manhattan. Se desconoce el paradero de la madre biológica.
El juez hizo un alto, pasó la hoja y le echó un vistazo breve al jurado. La junta de profesionales y no profesionales que conformaban el jurado fruncieron el ceño y removieron el historial para releer el caso.
-Moción: Aplicación de una sanción adecuada a la prófuga por el abandono a su suerte de una criatura de tan solo tres horas de vida, considerando las posibles consecuencias y la gravedad del estado de deshidratación en la que se encontraba.
Hizo un alto nuevamente, mientras una parte del jurado tomaba nota al pie de la letra y otra parte revisaba la papelería.
-Segunda moción: Propuesta definitiva de adopción por el señor Cullen Edward de veintiséis años de edad, perteneciente a la cooperativa Cullen Research, ocupando el puesto fijo de director general de la planta y relaciones públicas con una longevidad continua de seis años. Y la señorita Swan Isabella de veintitrés años de edad, propietaria de Swan Corporation, ocupando el puesto de ejecutiva administrativa por la longevidad de cinco años. No hay ninguna conexión marital entre ambos, viviendas separadas, trabajos separados con posible enlace.
El abogado defensor estaba tranquilamente tomando nota de lo que debía decirle a su cliente más tarde. Edward escuchó atentamente las mociones, se movía inquieto en su silla mientras que veía su vida reflejada en pocas palabras de un juez. Estaba dispuesto a arreglar la parte de "… ninguna conexión marital entre ambos…"
-Sentencia en manos del jurado.
Con el martillo dio un golpe severo y miró a las veinticuatro personas que formaban parte del jurado.
-Quince minutos para la decisión.
Dentro de las veinticuatro personas, tres eran defensores de la paz familiar, pertenecientes a una organización no gubernamental que defendía y trataba los casos particulares de violencia y abandono familiar. Dos mujeres pertenecían a familias numerosas de cinco hijos propios de clase media, viviendas suburbanas y con salarios tipo medio. Cuatro personas, dos hombres y dos mujeres pertenecían al movimiento social que lucha constantemente en contra del trabajo infantil y el abandono escolar. Dos hombres fundadores del hogar de acogida para niños y ancianos, un instituto que recibe a los indefensos, abandonados y discapacitados. Se encarga de ellos con tratamientos nutricionales y médicos de índole psicofísico. Cuatro mujeres forman parte de la lucha de mujeres solas, que deben criar y mantener a sus hijos solas sin ningún tipo de apoyo. Las ayudan a estudiar, aprender labores y a buscar cómo ganarse la vida para sus hijos. Seis hombres, padres de familia, pertenecen a la unión recreativa deportiva juvenil para niños desprotegidos. Dos mujeres son voluntarias del hospital infantil y han visto casos similares cientos de veces. Más una publicista que apoya las campañas políticas que luchan por el descuido infantil, el cuidado y apoyo necesario para un desarrollo invaluable de la familia. Quién antiguamente era dueña de una cooperativa social con el objetivo de arreglar la situación matrimonial para lograr la armonía en el hogar junto a los hijos y evitar el divorcio.
Todas estas personas debían tomar una decisión unánime o no con respecto al caso.
Edward había perdido la movilidad de su cuerpo junto a los colores de su rostro cuando el segundo golpe del martillo le indicaba al jurado el final de su tiempo de consideración. Según él, era muy poco tiempo para tomar una decisión acerca de qué hacer con la vida de un niño.
Una mujer que se encontraba en el extremo inferior de la tribuna se puso de pie y se aclaró la garganta educadamente.
-Queremos escuchar los argumentos a favor del acusador.
Seth miró a Edward y le señaló el estrado. Asintió con al cabeza y se acercó a él.
-Sabes lo que tienes que decir, pierde la preocupación, tienes el juicio en tus manos.
La tranquilidad se le fue hasta que oyó que tenía el juicio en sus manos, si algo salía mal o decía lago incorrecto vería cómo servicios sociales que se encontraba al otro lado de su familia le quitaría el niño a su madre y se lo llevaría lejos de él.
No podía permitir que eso sucediera. Por Bella.
Lentamente se puso de pie y caminó hacia donde le correspondía.
Esme presionó la mano de su esposo y éste le devolvió el gesto tranquilizándola. Todos estaban en las mismas condiciones. Rosalie se sentía descompuesta y Emmet trataba de no perderse nada para luego comentarlo con el abogado. Alice estaba totalmente pálida y deseaba ver a su amiga cuanto antes posible mientras que no dejaba que su teléfono se moviera de donde estaba filmándolo todo, Jasper analizaba la situación intranquilamente y mantenía su fuerza mental concentrada en el positivismo.
Nada podía salir mal.
-¿Jura decir la verdad y nada más que la verdad?
Edward tenía su mano en el pecho, sobre el corazón.
-Si.
Afirmó seguro de sí mismo.
-Entonces recuerde que está bajo un pacto inquebrantable.
El juez dio un mazazo.
-Puede comenzar.
Edward dejó que su mente viaja a cuando reconoció que estaba enamorado de Bella, así era mucho más fácil, casi como estuviera hablándole a ella.
-Formar una familia se convirtió en una meta cuando conocí a Bella… Isabella. Físicamente se encuentra discapacitada para poder concebir, pero eso no le fue un impedimento a la hora de atender al pequeño bebé. No poder gestar no la convirtió en una inexperta, ni en una desorientada. Luego de haberlo encontrado ella fácilmente creó un lazo con el bebé, ella lo mecía tranquilizadoramente y sabía exactamente lo que necesitaba. Cumplió con sus necesidades y los médicos la felicitaron por eso, Anthony estaba en malas condiciones físicamente debido a malas atenciones durante el embarazo y luego de nacer. Pero ella había sabido qué hacer. No poder parir un hijo, la convirtió en una madre maravillosa.
Una mujer del jurado se puso de pie y le indicó que hablara de él mismo. De sus sentimientos.
Tarea difícil.
-Ella me enseñó a escuchar lo que él pedía, a aprender a interpretar lo que necesitaba y a amar lo indefenso que es. A conectarme con él. A crear una familia basada en el afecto, la contención y el apoyo mutuo. Lo más importante que me enseñó fue que las segundas oportunidades existen y que luchar por lo que vale la pena le da sentido a nuestras vidas.
Si bien el juez oyó atentamente el meloso discurso, llevaba catorce años escuchando madres y padres que han aprendido unas par de líneas de libreto de memoria y a actuar con perfección con deliberados objetivos. Eso también le había enseñado a identificar a alguien cuando habla en serio, es honesto y dice la completa verdad.
Se puso de pie y volvió a su lugar sin respirar.
El representante del jurado se puso de pie inmediatamente luego de haber oído a Edward atentamente.
Todos los presentes dejaron de respirar también.
-Sentencia: Unión legislativa, económica y material obligatoria de los acusantes en un período de dos semanas. En caso contrario el niño será dado a las autoridades estatales y adoptará una nueva familia.
El sonido de la maza golpear contra la madera los sobresaltó.
-Caso postergado hasta dentro de dos semanas y media.
Edward sonrió.
Que iba a casarse con Bella, era un hecho.
