5
Había pasado poco más de un mes desde el inicio de las clases, y seguía haciendo un sol muy extraño para ser octubre. Ginny y Hermione habían bajado al lago para aprovechar el que seguramente sería de los últimos días de calor del año. Tanto en la orilla como en el agua había estudiantes disfrutando del soleado domingo. La pelirroja se tumbó en bikini en la toalla mientras Hermione se daba crema sin quitarse aún la camiseta ni los pantalones cortos.
-Te vas a cocer de calor si no te quitas la ropa.
-Da igual, Ginny, no es para tanto.
-No, que va, sudas porque McLaggen- Señaló al lago con la cabeza, donde el muchacho se bañaba pavoneándose delante de un grupo de chicas.- te pone mucho, ¿no?
-No digas bobadas. Pero en serio, no tengo calor.
-¿Qué es lo que no quieres enseñar? ¿Tienes tres ombligos o algo así?
-¡Ginny!
-¿Qué? Yo solo digo que… ¡Aaaaaah!
No pudo acabar, porque Harry se la había llevado al hombro hasta el agua y ahora amenazaba con soltarla, mientras ella reía y se retorcía. Ron, recién salido del agua, se sentó al lado de Hermione y le sacudió el pelo húmedo encima.
-¡Ay! ¿Eres tonto?
-Te sentará bien, con tanta ropa te vas a morir.
-Otro igual. No hace tanto calor.
-Sí, lo hace.
Se oyó un ruido de chapoteo, y la risa de Harry. Ginny estaba en el agua. Ron rió. Hermione se dio cuenta de que sí, hacía calor. Pero le daba mucho reparo mostrar su cuerpo, desde siempre. Era la rata de biblioteca de sexo indefinido desde que ingresó en el colegio y no es que estuviera muy segura de sí misma. Al final, el calor pudo más que ella. Se quitó rápidamente la ropa y se cubrió un poco con la toalla, dejando ver solo la parte de arriba del bikini beis. El pelirrojo la miró extrañado.
-¿Qué haces?
-¿Perdón?
-Que por qué no te destapas.
-Eh… estoy bien así.
-No está bien así, es que creo que le da vergüenza.- Dijo Ginny, que volvía envuelta en una toalla por Harry.
-¿Te da vergüenza?- Ron rió.
-No…
-Quítate eso…- El muchacho tiró de la toalla y dejó a Hermione tirada de lado en la hierba. Se quedó mirándola de arriba a abajo, hasta que ella le dio una colleja, y él en respuesta la cogió y se metió con ella en el lago, sin escuchar las protestas de la muchacha. Después de salpicarse unas cuantas veces, Ron vio de lejos a Karen, en el agua, y fue a hablar con ella, no sin antes ponerse rojo. Hermione decidió nadar un poco antes de volver a taparse con la toalla, ya que estaba allí
.
Desde una de las torres que dan al lago, Malfoy, Nott y Zabini miraban al exterior y echaban una partida de gobstones. En un momento dado, Zabini fijó su vista en un punto del lago, y dijo:
-¡Eh! ¿Esa no será Granger, no?
Todos se asomaron. Allí, saliendo del lago, con un bikini color claro, estaba Hermione Granger, y el moreno no se explicaba dónde había tenido escondido el cuerpo hasta entonces.
-Coño, ¿todas las sangresucias tienen ese cuerpo? Porque nos hemos perdido mucho estos años, entonces.- Zabini sonreía.
-Todas se desarrollan, era de esperar…-Dijo Theo, cansado.
-Granger no. Es la empollona. Las empollonas no acaban así. Debe de haber algo mal, igual se ha hecho algún hechizo de belleza.
-Sigue siendo una mujer ¿no? ¿Seguimos con la partida?
Nadie le hizo caso. Blaise miraba a Hermione y Ginny, que estaban echándose crema. ¿Por qué tenía que ser tan excitante ver a dos mujeres ponerse crema? Draco simplemente miraba con expresión indiferente a la castaña, pero en su interior se había desatado una lucha interna.
"Esa no puede ser Granger. De la Weasley me lo esperaba, pero ¿de Granger? Mierda, Draco, deja de mirarla. Que dejes de mirarla. ¡Deja de mirarla, joder! ¡Qué la vas a deshacer!". Entonces empezó a tener imágenes en la cabeza de todas las veces que Granger se habría desvestido o metido en la bañera a pocos metros de él ese último mes…
Se levantó bruscamente y se fue a su Sala Común sin mediar palabra con los otro dos, que le miraron extrañados, aunque estaban acostumbrados a que el rubio no dijese nunca lo que iba a hacer. Su intención era ir a darse una ducha, y un par de tortas a ser posible, pero algo se cruzó en su camino que de repente le pareció mejor alternativa. Mejor dicho, alguien. Pansy Parkinson. La sonrió desde lejos con una sonrisa traviesa y se acercó a ella con esa mirada que ella sabía interpretar perfectamente.
Después de comer, Hermione fue a la biblioteca. Quería empezar a buscar información sobre los lethifold para su trabajo de Defensa, y no quería pedirle ayuda a Malfoy. Se encaramó a una escalera, para llegar a los libros de arriba, pero cuando cogió el que necesitaba, este se le resbaló de las manos y fue a caer en la cabeza de un muchacho que pasaba por allí.
-¡Perdón!- Hermione bajó, preocupada, y se encontró con Theo Nott, que tenía el libro en una mano y se frotaba la zona del impacto con la otra.
-¿Intentas matarme o algo? ¿Qué he hecho?
Hermione le miró avergonzada, pero vio que él sonreía.
-Toma, el libro.
-Gracias. Lo siento, en serio.
-No pasa nada. ¿"Relatos de Magizoología"? ¿De qué va?
-Son hechos reales sobre criaturas mágicas.
-Pero tu ya no tienes Cuidado de Criaturas Mágicas, ¿no?
-No, pero hay un relato de 1782 de Flavius Belby sobre el lethifold. Para el trabajo de Defensa.
-Ah, si. Yo estoy buscando cosas sobre el yundu…
-Nundu.-Corrigió ella.
-Eso. Porque no veo a Gregory con muchas ganas de ayudar.
-Dímelo a mí…
-Estás con Draco, ¿no?
-Sí.- Puso mala cara.
-No es tan malo.
-Pues que lo demuestre. Me voy a ver si encuentro algo. Nos vemos.
-Adiós.
Y cada uno se fue por su lado. Tras una estantería estaba Draco Malfoy, que había acabado allí huyendo de Parkinson, que nunca se conformaba con la parte carnal de su relación sino que después siempre quería pasear dados de la mano por el colegio. Eso lo malhumoraba, pero lo que acababa de decir la sabelotodo más.
"¿Quiere que sea malo de verdad? Se va a enterar. Va a ser el trabajo más difícil de su vida".
Fue tras la castaña, dispuesto a hacer algo para cabrearla de verdad. Como la otra vez. La vio sentada en una mesa, concentrada, con el pelo cayendo sobre el rostro y las piernas cruzadas. La imagen de la chica en bikini le asaltó de pronto. Sacudió la cabeza, se puso muy digno, y fue hasta ella.
-Al final hay que darle la razón a Snape.
-¿Disculpa?- La chica le miró, desafiante.
-Está clarísimo que te consideras mejor que yo. Dime por qué si no estás haciendo tú sola un trabajo que es de ambos.
-Era para no molestar. No me cuesta nada.- Dijo esto apretando la mandíbula.
-¿Me estás diciendo que tú haces el trabajo y que me tengo que fiar? Ni de coña. Dame ese libro.
-Toma.- Se lo lanzó a la cara.
-¡Eh!-Lo cogió antes de que le diera.- Un poquito de respeto, Granger.
-A quien se lo merezca se lo tendré. Ahora, si quieres ayudar, hazlo, pero en silencio.
Estuvieron diez minutos leyendo, callados, hasta que el chico se aburrió y se puso a tamborilear con los dedos en la mesa. Hermione se crispó.
-Para.
-¿De qué?
-De hacer ruido.
-No me da la gana.
-Eres imbécil.
-Comelibros.
-Gilipollas.
-Maleducada.
-Anormal.
-Idiota.
-Serpiente.
-Sangre su… Joder, Granger, ¿por qué me haces ponerme nervioso?- Odiaba la facilidad con que esa palabra le llegaba a la boca. Eran demasiados años, al fin y al cabo. Draco se levantó. Hermione también.
-¿Te pongo nervioso?- Dijo ella, triunfante.
-Sí. No lo puedo evitar. Los castores me ponen nervioso siempre- Dijo burlón. La chica le miró molesta, pero no se rindió.
-¿Por qué? ¿Acaso te gusto o algo así?- No iba a dejar al hurón con la última palabra. Él la miró como si se hubiera vuelto loca.
-…
-¿Cómo era? Ah, sí: el que calla otorga. ¿Qué, sientes algo por mí?- "¿Qué narices haces, Hermione? ¡Por las barbas de Merlín, estás… provocando a Malfoy! Esta no eres tú" decía su interior. Pero le ignoró.
-Sí, siento algo por ti.- Ella se quedó muda, se le borró la sonrisa de la cara y se olvidó de respirar. Él la miraba con expresión acongojada. No podía ser, no, era algo que…–Siento que eres una pesada.- Y estalló en una carcajada.- Ya seguiremos con el trabajo.- Cogió su pluma, se echó a reír de nuevo y se fue, dejando a Hermione roja de ira. Ella recogió lentamente, intentando no ir corriendo tras el muchacho para estrangularlo, y después salió de la biblioteca todo lo dignamente que pudo.
En su camino hacia la sala común de Gryffindor quitó veinte puntos a unos chavales que intentaban hacer correr a una armadura, le pegó una voz a una chica que saltaba por el pasillo y asustó tanto con una mirada a un chico de primero que se chocó con ella que el muchacho se fue corriendo, pálido y desorientado. Le gritó la contraseña a la Señora Gorda, que se ofendió muchísimo, y se sentó con tanto ímpetu en el sofá donde estaba Ginny que espantó una lechuza que había en el alféizar de una ventana. La pelirroja la miró preocupada.
-¿Qué te ha pasado?
-¡Malfoy, eso me ha pasado! Es increíble lo que afecta la economía en todas partes.- Su amiga parecía no entender nada. Se explicó:- Malfoy ahorra hasta en neuronas.
Ginny rió.
-Vamos, no será para tanto. ¿Te ha insultado?
-No.- Pensó en la retahíla de insultos que se habían dedicado, y la verdad es que habían sido básicamente un juego.
-¿Ha puesto a alguien en tu contra?
-No.
-¿Nos ha insultado a nosotros?
-No.
-¿A tu familia? ¿Ha insultado a alguien?
-…no.
-¿Entonces que te ha hecho?
-Ponerme de los nervios.
-¿Cómo?- Hermione se lo contó.
-Ay, cariño, eso también te lo hace Ron y no te pones así.- La pelirroja sonreía.
-Pero Malfoy no tiene derecho a burlarse de mi como si nos conociéramos de toda la vida.
-Os conocéis de toda la vida.
-Tú ya me entiendes. Además no, no me conoce, ni yo a él.
-¿Y por qué no lo intentas?
-¿El qué?
-Conocerle.
Hermione la miró esperando a que la chica dijera: "¡Es broma!", pero no lo hizo.
-¿Te has dado un golpe jugando al quidditch o algo así? No quiero conocer a Malfoy.
-¿Por qué no?
-Porque no me cae bien.
-¿Si no le conoces como puedes saber que no te cae bien?
-Pues…- Mierda. Strike uno.- porque no me trata bien.
-Porque él tampoco te conoce.
-Pero él tampoco quiere hacerlo. No creo que tenga una amiga pesada diciéndole lo maravilloso que sería conocer a Hermione Granger.
-Ay, hoy estás imposible. Yo solo digo que tú eres como Dumbledore, siempre dices que hay que ver lo bueno de la gente. Deberías empezar por ti misma.
La castaña lo pensó un momento, y luego miró a Ginny:- ¿A qué viene ese interés en que todos nos llevemos bien con Malfoy? ¿Es que te gusta o algo por el estilo?
-No digas tonterías. Y que no te oiga Harry. Sólo opino que todo el mundo merece segundas oportunidades.- Esa frase hubiera sido muy convincente si no se hubiera puesto tan roja. Hermione la miró extrañada, pero antes de que pudiera hablar, su amiga se escabulló con un "me voy a hacer los deberes".
