14
Tras pelearse con un grupo de chicas para conseguir unos zapatos de tacón negros, Ginny invitó a Hermione a una cerveza de mantequilla en las Tres Escobas. Esta no había encontrado ningún vestido, y se sentía bastante desanimada, aunque rara vez alguien se fijaba en como iba vestida. Se sentaron en una de las mesas del fondo, donde la castaña creyó que habría más intimidad y su amiga se dignaría a hablar. Tras un momento de silencio incómodo y tenso, llegaron las bebidas y las apuraron para tener algo que hacer. Finalmente, Hermione habló:
-Y ¿no te molestan todas las niñas que están detrás de Harry?-Soltó una risita nerviosa sin saber muy bien por qué. "Contrólate, Hermione".
- No, en realidad no ¿A ti?
- A mi ¿qué?
- He visto a Tracey Davis muy interesada en Nott.- Compuso una mueca pícara.
- ¿Y a mí que más me da? A ti tampoco te importa lo de Harry, ¿no? Y Nott y yo no somos nada.- Notó que su boca escupía pequeñas flechas venenosas al hablar, pero no podía controlarse, sobre todo porque cuando su amiga preguntó que si a ella le molestaba, automáticamente pensó en Malfoy y Greengrass. La pelirroja puso mala cara.
-Tranquila, que no he dicho nada raro. ¿Qué demonios te pasa?
- Nada.- Respiró hondo.- Es que me pone de mal humor no haber encontrado vestido.
- Oye, el que te ha mandado tu madre no está tan mal.- Dijo Ginny en tono conciliador.- Con el pelo suelto las hombreras ni se ven.
- Voy a llorar.- Hizo un gesto trágico y se dio un pequeño y teatral golpe de frustración con la cabeza en la mesa. Al reincorporar la cabeza, vio que Ginny sonreía, y dio gracias por haber superado el momento tenso.
Pero, antes de levantarse del todo, notó una mano en la nuca que la empujó hacia delante, provocando que su cabeza colisionara de nuevo con la mesa, esta vez más fuerte. Escuchó unas risas despectivas y el grito de indignación de la pelirroja, y al darse la vuelta vio a Astoria Greengrass y a otra chica morena de Slytherin (a la que no recordaba haber visto en su vida) riéndose como tontas mientras se alejaban en dirección a la barra, donde estaban Zabini, Goyle y… Malfoy.
No supo describir la indignación que le produjo ver ahí al rubio, riéndose a mandíbula batiente mientras pasaba a Greengrass un brazo por los hombros, como felicitándola. La otra chica había estirado su metro cincuenta de estatura para atrapar a Zabini en un abrazo estrangulador, pero Hermione no se molestó ni en asquearse. Se levantó, hecha una furia, y se dirigió donde estaban los Slytherin pisando fuerte, con Ginny detrás. Un hombre que estaba sentado a su lado fumando en pipa las miró con fastidio.
Al parecer ambas estaban realmente asustadas, más de lo que ella pensaba, porque cuando las chicas las vieron acercarse se encogieron en sí mismas y buscaron el amparo de sus compañeros, que no sabían muy bien que hacer. Zabini se limitó a apoyarse contra la barra y acercarse a la chica bajita, a la espera de que pasara algo. Malfoy miraba a Hermione con una expresión inescrutable, pero, cuando el chico vio la cara de Ginny, roja y molesta, cambió su cara por una que podría ser de arrepentimiento.
Esto fue demasiado para la cordura de Hermione. Así que Ginny sí podía hacerle sentirse mal. Fantástico.
-¿De qué vas?- Le gritó a la Slytherin, mientras notaba como la sangre se le agolpaba en las sienes provocando un desagradable martilleo en su cabeza.
La aludida se quedó callada, probablemente para no empeorar las cosas, pero seguía mirándolas de manera desafiante. Entonces, sonrió, mirando hacia la puerta. La castaña se giró un poco y, de reojo, vio entrar a Millicent Bulstrode y a un chico larguirucho y de piel pálida, también de Slytherin.
Greengrass se sintió más segura al ver a Bulstrode, y avanzó un paso hacia Hermione, que no se amedrantó, pero que pudo ver como Millicent avanzaba hacia ellas. Entonces, la pelirroja le puso una mano en el hombro y dijo:
-Hermione, vámonos, no merecen la pena.
Todos se relajaron un poco cuando la pelirroja echó a andar hacia la salida agarrando a la castaña de la manga, optando por salir de allí dignas y con la cabeza bien alta, pero antes de que alguien pudiera reaccionar, Hermione se dio la vuelta alargando la mano, cogió la mayor cantidad de pelo de Astoria que pudo y tiró con todas sus fuerzas, a la vez que le daba un tortazo en la cara con todas sus fuerzas, provocando un chillido por parte de la chica. Luego la soltó y, sin que nadie hubiera podido decirle nada, agarró a Ginny del brazo y ambas salieron del local.
-Vale, eso ha sido… No sé. Ahora mismo podría considerarte mi heroína o una loca de remate.
Estaban sentadas en un tocón, cerca de la verja de entrada a la Casa de los Gritos, comiendo ranas de chocolate. La castaña aún estaba sorprendida por su ataque de rabia en Las Tres Escobas. Menos mal que la taberna estaba a rebosar y casi nadie había visto la que había montado. Se dijo que el asunto Ginny-Malfoy-Astoria-ella misma la estaba trastornando en serio.
- Te juro que no tengo ni idea de que me ha pasado. Supongo que me ha molestado que todo el mundo te tuviera miedo a ti y a mi me ignoraran.
- La leoncita está empezando a echar garras, ¿eh?- En realidad le costaba mucho estar molesta con Ginny.
Se sonrieron un momento, antes de girarse ante un grito ensordecedor entre los árboles, de donde salieron Harry, Ron y Seamus, cargados de artículos de Sortilegios Weasley.
- ¡Estáis aquí! No os encontrábamos.- El pelirrojo se sentó en el suelo frente al tocón, y los otros dos le imitaron.
- Nos hemos ocultado.
- ¿Por qué?
- No podía dejar suelto al basilisco.- Dijo Ginny señalando a la castaña, que se sonrojó.
- ¿Qué?- Los tres chicos las miraron un poco desconcertados.
-Claro, vosotros aún no lo sabéis, pero dentro de poco lo sabrá todo el colegio. Parvati estaba en la taberna, no sé si la viste.- Sentenció, dirigiéndose a Hermione.
-¡No!- La castaña abrió mucho los ojos y luego suspiró con abatimiento. No quería que nadie pensara que era una lunática.
- Pero, ¿qué ha pasado?- Preguntó Harry.
Antes de que Hermione pudiera decir que nada, la pelirroja les contó toda la historia, regodeándose especialmente en la cara de pasmados que pusieron los Slytherin. Cuando acabó, y tras un momento de asombro por parte de los chicos, los tres sonrieron y Seamus levantó una mano para chocar los cinco con la castaña, que no entendía esa reacción. Pero claro, eran unos inmaduros. Como cuando la felicitaron por darle un puñetazo a Malfoy en tercero.
Mientras ellos hacían bromas sobre que Hermione era un arma letal, ella se recreó en ese recuerdo de tercer curso.
¡Cómo le gustaría partirle la nariz a Malfoy ahora!
- Chicos, es tarde, creo que tenemos que volver.- Ginny consultaba su reloj de pulsera mientras se levantaba. Los demás la imitaron, aún hablando de la gran proeza de Hermione.
Al llegar al sendero de vuelta a Hogwarts, donde había muchos alumnos volviendo al castillo en pequeños grupos, la castaña notó una mano en el hombro, y se giró para darse casi de bruces con Nott, que la miraba con expresión apacible.
- Que susto me has dado.
- ¿Conseguiste el vestido?
- No. Probablemente cuando llegue a mi habitación optaré por suicidarme.
Caminaron juntos, en un silencio cómodo, disfrutando del paisaje, mientras Ginny hablaba con Seamus y Harry miraba a su amiga con expresión de cautela. Siempre pensando que la iban a despedazar en cualquier momento. Estaba claro que aún no se fiaba de Nott.
A Ron no se le veía por ninguna parte, pero a Hermione le había parecido ver a Karen rondando por ahí antes de que el pelirrojo desapareciera. La castaña sonrió.
- Ya me han contado tu actuación. Y te metías conmigo por agredir a la pared.- Nott habló tan de improviso que pensó que no se lo decía a ella. Agachó un poco la cabeza esperando una reprimenda, pero vio que el chico sonreía y, mientras andaban, se acercó a su oído.- Que sepas que me parece genial, esa chica probablemente tiene menos cerebro que la pared.- Hermione rió.- Pero hasta llegar a Hogwarts no te separes mucho de mí, que supongo que intentará vengarse.
-Que lo haga.- Sabía que estaba aparentando ser mucho más valiente de lo que en realidad era, pero Nott le infundía confianza.
En ese momento, Malfoy les adelantó con paso firme y rápido, muy cabreado. La chica pensó que la iba a matar, pero se limitó a pasar de largo y perderse entre la gente.
- ¿A él le has pegado?
- Qué va.
- ¿Y qué le pasa?
- Ni lo sé, - dijo ella, al tiempo que esbozaba una sonrisa de suficiencia al darse cuenta de que lo que iba a decir era totalmente en serio.- ni me importa.
