Hola espero les este yendo muy bien, que anden de un muy buen humor…
También quería agradecerles por el apoyo en la historia y de igual manera disculparme por la demora, es que bueno he tenido cosillas que hacer… Entonces para no alargarme mucho… Disfruten de la continuación…
Cáp. 4: Declaración
Ojala pudiera evitarlo, pero era imposible no sonrojarse y mas si lo tenía a el aferrándola a su imponente cuerpo y con sus labios a centímetros de los suyos.
- ¡No! – Se sacudió entre los brazos de él hasta que se vio liberada; lo escuchó suspirar a la vez que pasaba sus manos entre sus cabellos y apoyaba en el escritorio con ambas manos.
- ¿Qué pasa? – Preguntó casi con frustración.
- ¿Cómo que qué pasa? – Estaba loco o que, no se daba cuenta que habia estado a punto de besarla – Usted…iba…
- ¡Iba a besarte! – Complementó él, y solo al decirlo cayó en cuenta de su acción.
- ¡Por eso mismo! – Dijo Kagome.
- ¿Y eso que tiene de malo? – Preguntó – Eres mujer, soy hombre, no hay impedimentos
- Oh, espere, puedo enumerar muchos de ellos, por ejemplo se supone que usted es mi "jefe" – Comenzó ella – Segundo, usted es mayor que yo; tercero, tiene novia y… Bueno solo tengo tres…
- Espera, no tengo novia – Negó él.
- Claro que tiene, salió en la prensa y una revista yo…
- Alto… ¿Estabas averiguando por mí? – Preguntó con un tono insinuante.
- ¡No!, una amiga tenía la revista y usted estaba por casualidad – Explicó ella, eso era cierta ella no pidió ver el articulo – Mire creo que yo mejor me voy y lo dejo solo para que organice sus…cosas…
- No, espera – De nuevo la volvió a tomar de la mano apegándola hacia él, no sabia que decirle, pero no quería que se fuera, no aun.
- ¿Qué? – Preguntó mirándolo fijamente a sus ojos.
- Yo… es que…
- Mire, mañana tengo que hacer esa dichosa presentación así que lo mejor es que yo me vaya – Dijo tratando de soltarse del posesivo agarre de él.
- No tienes que presentar nada…
- Pero usted dijo que…
- No, ya organice todo con los diferente departamentos ellos coordinaran esa presentación, tu asistirás pero no tendrás que decir nada a menos que existan dudas…
- ¿Entonces planeaba dejarme levantada quien sabe hasta que hora estudiando algo que luego no diría?, ¿Qué demonios le sucede? – Preguntó Kagome – Y se supone que yo soy la niña… - Masculló para ella misma.
- No eres una niña – Objetó él con suavidad – Bueno sí lo eres y se supone que así debo verte yo…
- No entiendo nada de lo que esta diciendo se…
- ¿Podrías decirme Inuyasha? – Odiaba que le dijera señor, lo hacia sentir demasiado mayor para…
- Téngalo por seguro, pero ahora si me voy yendo – A este paso lo dudaba, cada vez que intentaba hacerlo terminaba siendo detenida.
- Kagome… - Esta vez no la detuvo pero quería decir algo mas – Siento todo lo que te dije y también por incomodarte – Agregó.
- No te preocupes, de mi parte todo esta bien Inuyasha – Y finalmente pudo salir de esa oficina; una vez afuera botó todo el aire que retenían sus pulmones y sus mejillas dejaron de estar tan sonrosadas.
- Señorita Higurashi – La saludó Miroku, siempre tan caballeroso.
- Buenas tardes – Correspondió al saludo con una sonrisa.
- ¿Todo bien? – Preguntó
- Todo bien – Asintió ella y siguió su camino luego de despedirse.
- Inuyasha se puede saber ¿Por qué me enviaste esto a mí? – Preguntó Miroku dejando los informes sobre el escritorio – Eres tu quien los debe firmar, no yo.
Miró los papeles y efectivamente eran para él, ahora recordaba, esos papeles llegaron justo cuando Kagome llegó y no quería a su secretaría ingresando a la oficina en ese instante.
- Eh, ya solo me confundí – Se excusó Inuyasha comenzando a revisar los papeles.
- ¿Te confundiste o hicieron que te confundieras? – Él conocía la respuesta pero adoraba ver a Inuyasha nervioso o fuera de sus casillas.
- ¿Qué me quieres decir?
- Nada, oye vi a la señorita Kagome salir de aquí, no se veía mal, ¿Qué paso?
- ¿Por qué no te metes en tus asuntos?
- … ¿Qué opinan señores? – Preguntó el hombre.
Los murmullos de "interesante, brillante" y cosas así por el estilo inundaron el lugar, al parecer a todos les habia agradado la idea, ya no habían mas impedimentos para sacar el producto al mercado. Luego de unos minutos las personas comenzaron a abandonar la sala.
- …Lo mejor es hacer eso, habla con la chicas y comiencen…
- Señorita Higurashi – La llamó al momento que se levantaba de su asiento para irse con Sango – Venga un momento.
- ¿Sí señor? – Fue hasta donde él, pero el no habló hasta que la sala quedó vacía – Señor…
- Te dije que me dijeras Inuyasha – Le recordó él volviendo a su asiento.
- Pero quien lo entiende – Suspiró frustrada – Quiere que lo llame por su nombre, pero usted me habla con formalidades…
- No puedo llamarte por tu nombre delante de estas personas, estoy seguro que empezarían a correr los rumores, pero cuando estamos solos podemos tutearnos
- Ya… ¿Y ahora que sucedió? – Preguntó, de verdad que él podía ser extraño algunas veces.
- La última vez no lo dije bien, así que… ¿Vendrías a comer conmigo? – Ofreció.
- ¿No crees que eso no ayuda en evitar los rumores?
- Fuera de la compañía es otra cosa… ¿Qué me dices?
- ¿Por qué saldríamos a comer?, no hay nada que celebrar – O al menos no nada que ella supiera.
- Pues… - No había planeado una respuesta para esa pregunta, es mas pensó que aceptaría de inmediato – Celebrar que el proyecto esta en marcha…
- Aja… ¿Por qué me estas invitando a salir Inuyasha? Y esta vez podrías ser mas claro – Pidió ella, no conocía mucho de esto pero estaba segura que el no quería salir a celebrar eso – Mire no que cosas esta pensando pero yo solo estoy aquí para terminar este trabajo, nada mas…
- Lo sé – Hasta ahora lo estaba comprendiendo – Pero es… que… bueno…
- Claro que saldré a comer contigo Inuyasha – Le había dado ternura el ver a semejante hombre tan imponente verse trabado en una respuesta – Nos vemos a la hora del almuerzo.
Sonrió mirando a la joven salir de la oficina, ¿Qué demonios le estaba sucediendo?, ¿Desde cuando el se quedaba mudo ante una mujer? Y es que ni siquiera podía decir que ella era una mujer, porque a leguas se notaba su inocencia, pero es que esa chiquilla lo traía…digamos que muy extraño.
- Kagome ¿Vamos? – La llamó Ayumi.
- Oh, vayan ustedes hoy creo que prefiero quedarme a comer en la cafetería – Se excusó ella.
- ¿Segura? – Preguntó Eri colocándose el abrigo, al parecer el clima frío no cedería.
- Sí, nos vemos – Se despidió de las chicas que salían de la oficina, una vez que estuvieron fuera, se puso su abrigó y se anudo la bufanda al cuello, afuera debería estar helando por lo que veía por la ventana. Salió de la oficina y vio el ascensor en que sus amigas bajaban cerrarse, sin dudarlo fue hasta él otro y espero a que llegara a su piso.
- Creo que también compartiremos ascensor – Sonrió mientras ella entraba al cubículo.
- Sí eso veo – Agregó ella; el silencio reinó por un momento hasta que él habló de nuevo.
- Eh, no sé muy bien que tipo de comida te gusta, así que dime, creo que podremos encontrar uno con tu comida favorita en esta ciudad…
- ¿Comeremos aquí? – Preguntó mirando el establecimiento mientras se bajaba del auto, la verdad no se imaginó algo tan elegante.
- Dijiste que escogiera, sino te gusta podemos ir a…
- Esta bien – Le interrumpió ella, no fuera que la llevara a un lugar mas estirado.
- Perdona la pregunta, sé que esto no se le pregunta a una mujer pero… ¿Qué edad tienes Kagome? – Preguntó él.
Ya habían terminado de comer hace un largo tiempo, habían terminado a pesar de las múltiples interrupciones que habían recibido durante la comida y ahora solo hablaban mientras comían el postre.
- Pues tengo 17 años – Respondió ella - ¿Y tu?
- Tengo 23 años – Y de nuevo el idiota de Miroku acertaba.
- ¿Y como lograste todo lo que tienes con esa edad? – Preguntó sorprendida.
- Estudio, dedicación, fue un muy largo camino – Comentó Inuyasha - ¿Por qué, planeas hacerme competencia?
- No, creo que no quiero acabar con todos tus esfuerzos – Bromeó ella.
- ¿En que quieres desempeñarte?
- Pues me gusta el diseño grafico y todo lo que tiene que ver con dibujo, así que posiblemente me dedique a eso…
- Entonces posiblemente yo te contrate
- Ese no es mi piso – Sonrió Kagome.
- Aun falta para entrar, ¿Qué tal un café en mi oficina? – Ofreció Inuyasha.
- No tomo café – Le recordó ella, lo mismo habia sucedido en el restaurante.
- Cierto, bueno ya vamos a llegar – Claro que sabia que ella no tomaba café, solo que no aun faltaba tiempo para regresar al trabajo – Adelante… - Le abrió la puerta para que ella entrara a la oficina.
- Hasta que finalmente llegas – Exclamó una voz ya conocida por él.
- ¿Qué haces aquí Kikyo? – Preguntó cerrando la puerta tras él, ¿Y ahora que quería esa mujer?
- ¿Quién es ella? – Señaló a Kagome que no podría estar mas contrariada - ¿Es por ella que no me has llamado como me dijiste?, ¿Por una niña? – Exclamó la mujer – Te lo advierto de una vez querida, lo único que hará será llevarte a la cama y botarte…
- Kikyo… - La llamó tratando de no gritarle - ¿Te pregunté que hacías aquí?
- Me dijiste que me llamarías pero por lo que veo estás muy entretenido con tu colegiala
- Yo creo que lo mejor es que…
- Tu no te vas Kagome, la que se va es Kikyo – Sentenció abriendo la puerta, la mujer airada salió con la frente en alto.
- No debiste hacer eso – Habló Kagome – Yo podría haberme ido, además ella…
- Ella me tiene cansado, no entiende que no quiero nada con ella…
- Entonces es cierto, sólo te acuestas con una mujer y luego la botas.
- Yo… - Para que mentir, Kikyo no lo habia hecho, él era así, solo que hasta ahora veía lo mal que habia hecho.
- ¿Eso buscas conmigo? – Preguntó – Sí eso es lo que quieres, déjame decirte que estas muy equivocado, con permiso – Se iba a marchar pero como de costumbre él se lo impidió.
- No buscó eso contigo, tú eres diferente Kagome.
- Soy más ingenua si a eso te refieres…
- No, me refiero a que tu no estas loca por mi como muchas lo están, me refiero a que si tu lo deseas puedes ponerme en mi lugar – Pasó las manos por la cintura de Kagome y la presionó contra él – Eres la mujer mas adorable que he conocido y se que eres mucho mas joven que yo, pero me encantas Kagome y me lleno de frustración cuando tu solo me ignoras y luego me enterneces cuando te tengo así, tan cerca de mí, temblando entre mis brazos y tus labios húmedos esperando por los míos. Sé que soy mayor que tú, estoy conciente de eso, pero me muero por las ganas de besarte y no me atrevo porque temo asustarte y alejarte de mí… Kagome… sólo déjame…
- Inuyasha, no podemos… - Trató de detenerlo pero al parecer el estaba decidido a besarla y ella no quería alejarse.
- Inuyasha vi salir de aquí a Ki… - ¡Demonios!, ahora podría considerarse un cadáver – Yo creo que vuelvo después…
- No…yo tengo que irme ya – Salió de la prisión que habían formado los brazos de él, pasó a un lado de Miroku y se marchó de la oficina.
- Miroku… - Arrastró su nombre con ira.
- Te juro por Dios que no sabía que estabas con Kagome – Se excusó con rapidez antes de perder la cabeza.
- ¿Qué demonios es tan importante para que entraras? – Preguntó enfadado.
- Pues… Es que vi salir a Kikyo de aquí y pensé que habías tenido… Bueno no es nada – Sonrió tratando de alivianar el ambiente.
- Eso era todo, ¡Por andar de vieja chismosa interrumpiste! – Suspiró con resignación dejándose caer en su amoblada silla.
- Bueno ya, no sabía que estabas a punto de corromper a esa jovencita – Sonrió Miroku con picardía sentándose frente a él.
- No iba a hacerle nada a nadie, solo era un beso – Habló un Inuyasha mas calmado.
- Uno que te morías por darle amigo, esta vez no puedes negarlo Inuyasha, esa niña te encanta – Dijo Miroku.
- ¿Y si así fuera que? – Ya se lo habia dicho a ella que mas daba repetirlo, además se sentía bien diciéndolo.
- Que si así fuera, lo mejor es que no te acercaras a ella
- ¿Por qué? – Preguntó contrariado.
- Por lo mismo Inuyasha, es una niña, tu mundo es demasiado para ella – Aseguró Miroku y eso Inuyasha lo tenía mas que claro – Y además ella debe tener las mismas ilusiones que una chica a su edad, la de conocer al hombre perfecto y formar una familia y ambos sabemos que no la quieres para eso…
Le dio la espalda a Miroku y se acercó a mirar a través de los ventanales, mientras meditaba las palabras de su amigo, que no podían estar más acertadas.
- Nadie me ha gustado como ella Miroku – Trato de objetar las palabras del otro.
- ¿Sabes cuantas veces has dicho esas palabras? – Le cuestionó Miroku.
- Puedes dejarme solo – Pidió a lo que su amigo no se negó.
Miroku de nuevo tenía razón, Kagome no era para él y no por las circunstancias de la edad, aunque estas también importaban, si no mas bien por el hecho de que él aunque no quisiera tarde o temprano la terminaría lastimando y el solo imaginarse eso, lo hacia odiarse.
Miró con fijeza el puntero en la pantalla de la computadora y lo siguió con su vista mientras lo movía descuidadamente. Su cabeza estaba en otra parte, desde hace un par de horas, ¿Cómo era posible?; no era tan complicado, lo único que se necesitó fue que él estuviera a punto de besarla. Eso era la que la tenía así, estaba carcomiéndose pensando como hubiera sido, en definitiva el dicho "Es mejor pensar en lo que fue y no en lo que pudo haber sido", era muy cierto.
- Kagome… ¿Tu que dices?
- ¿Qué? – Preguntó sin entender nada.
- ¿Vas a cine con nosotras? – Repitió Eri.
- Eh claro – Respondió sin muchas ganas, por suerte para ella las chicas siguieron en su tema y ella pudo continuar con su tarea de acomodar su cabeza; lo mejor era no pensar en eso, aunque era imposible; en su mente aun rondaban las palabras de esa mujer y la declaración de Inuyasha, ¿Cuál de las dos era mas cierta?
Continuara*****************************************
¿Qué les pareció?... Entiendo que las cosas entre ese par van algo rapidin… ¿O no?... No sé, pero si así les parece es por que necesito que así sea, para que la idea que tengo salga como quiero debe ser así…
Bueno espero les haya gustado el capitulo, cualquier cosita no duden en decirme dejándome un mensajito. Un abraza… Bye…
