Hola espero les este yendo muy bien, que anden de un muy buen humor…
También quería agradecerles por el apoyo en la historia y de igual manera disculparme por la demora, es que bueno he tenido cosillas que hacer… Entonces para no alargarme mucho… Disfruten de la continuación…
Cáp. 5: Inevitable
- No te preocupes Eri yo le informo a Sango, que te mejores – Se despidió de su amiga y dejó el teléfono en la base.
- Chicas, creo que tendrán que ir sin mí… ¿Y Eri? – Preguntó Ayumi.
- Esta enferma, llamó para decirme que no podría salir hoy y que tampoco vendría – Le dijo Kagome mientras encendía la computadora.
- Bueno entonces tendremos que dejar la salida para otro día, hoy debo estar en mi casa a las 4:00 p.m., mi madre debe salir y debo cuidar a mi hermana – Se quejó Ayumi.
- Tranquilas dejamos la salida a cine para otro día
- Bueno voy a ayudarte en lo que mas pueda, para que así no te quede mucho trabajo cuando me vaya
- Buenos días niñas, les tengo excelentes noticias – Informó Sango mientras entraba a la oficina – La fecha del lanzamiento del producto ya esta planeada y como creadoras de él van a asistir… ¿Y Eri?
- Esta enferma – Habló Ayumi – Pero no es nada grave continua.
- Pues como les decía, será un lanzamiento, con invitados exclusivos, solo es para socios de la compañía, invitados especiales y por supuesto la competencia esta invitada y ustedes como ya les dije…
- ¿Cuándo será eso?
- Será para dentro de un mes, una semana antes de la salida al mercado… - Explicó Sango.
- Si vuelve a llamar, dile que tengo un pequeño inconveniente, ¿Qué yo lo llamaré en cuanto llegue… ¿Entendido Seiko?... Bien, ¿Algo mas?... – Al no tener mas recados colgó el teléfono y lo dejó en el bolsillo de su saco - Debes apurarte Toutossai, voy tarde – Le habló al chofer.
- Voy lo mas rápido que puedo señor – Dijo el anciano chofer desde la parte de adelante.
Volvió a la prensa, para continuar leyendo las noticias económicas, como lo hacía cada mañana de camino a la compañía. En eso estaba cuando un sacudón lo hizo golpearse contra puerta del coche.
- ¡Toutossai! ¿Qué te pasa anciano? – Preguntó enfadado mientras se acomodaba.
- Tenemos un auto tras nosotros señor
- No comprendió las palabras hasta que echó un vistazo por las ventanas polarizadas de su auto y descubrió un auto alineado al suyo. Maldijo mentalmente por haber salido sin guardaespaldas.
- Acelera Toutossai – Le ordenó al pobre anciano; miró nuevamente y esta vez pudo ver a un hombre en el asiento trasero apuntando directo a su ventana con un revolver, sin dudarlo se lanzó al asiento del copiloto – Toutossai mas rápido… - Buscó su teléfono celular y marcó el numero de memoria - ¿Miroku?, llama a la policía, tengo a unos tipos tras mío tratando de matarme… Estamos por el kilómetro… 14 – Dijo al ver el numero en un letrero – Vamos hacia la compañía…
- Señor nos están alcanzando – Habló el asustado anciano.
- Déjame conducir a mi – Tomó el volante entre sus manos y luego puso su pie en el acelerador cuando el anciano lo quitó, sin pensar presionó a fondo, para suerte de él los motores de sus autos eran de última tecnología. Miró hacia atrás y pudo ver el auto perdiéndose, quedando cada vez más atrás, unos metros mas adelante pudo divisar las patrullas y unas camionetas negras, así que sin mas se detuvo - ¡Están mas atrás! – Les avisó, las patrullas siguieron de largo y una de las camionetas negras se detuvo.
- Señor Taisho, ¿Se encuentra bien? – Preguntó un hombre bajándose del auto.
- Todo bien – Aseguró saliendo del auto con un pálido anciano; otros hombres salieron y los subieron a la camioneta.
- Lo llevaremos a la compañía señor
- …Estamos en el lugar de los hechos, donde hace tan solo unos segundos la persecución policial terminó, según nuestra fuentes todo comenzó con la persecución por parte de cuatro hombres, al importante empresario Inuyasha Taisho; mas tarde se sumaron la policía y los guardaespaldas del empresario, un trabajo en conjunto culmino con la captura de los hombres. El informe por parte de las autoridades aun esta por establecerse, pero al parecer lo que buscaban era acabar con la vida del importante empresario; en cuanto tengamos mas información, la comunicaremos…
- ¿Creen que este bien? – Interrumpió Ayumi el silencio en que se habían sumido, desde que el informe había comenzado; estaban tomando algo en la cafetería y la programación que estaban mostrando fue interrumpida por la noticia.
- Pues no dieron a entender lo contrario – Habló Sango esta vez.
No sabía que pensar, Sango tenía razón si algo malo le hubiera sucedido a Inuyasha ya lo hubieran informado, aun así tenía que verlo para asegurarse. Estaba a punto de irse de ese lugar pero la presencia de Sango y Ayumi se lo impedía.
- Lo mejor es que vayamos a ver – Sango se puso de pie y ella sin dudarlo comenzó a seguirla, fueron hasta la entrada de la compañía donde un preocupado Miroku caminaba de un lado a otro.
- Miroku, vimos las noticias y… - Sango no pudo terminar su frase, pues una camioneta negra se estacionó afuera y Miroku salió disparado a recibir al hombre que se bajaba del auto.
- Quiero saber quien fue el idiota que hizo esto – Le dijo cuando estuvo fuera del auto, tenía la corbata desacomodada y ya no tenía el saco puesto
- Hay que esperar la llamada de la comisaría – Explicó Miroku entrando con él al edificio.
Sólo al momento en que lo vio atravesar las puertas del lugar, pudo respirar con tranquilidad, a pesar de su desaliñado aspecto, se podía notar que estaba bien.
- ¿Qué sucede?, parecen que vieran a un muerto, estoy bien pueden regresar a sus cosas – Habló Inuyasha al ver a varias personas mirándolo con preocupación.
Todos de inmediato acataron la orden y comenzaron a desplazarse hacia los elevadores, los cuatro que estaban disponibles se llenaron con premura dejando unas cuantas personas esperando.
- Creo que los asustaste – Bromeó Miroku mientras esperaban uno de los elevadores, luego de un par de minutos dos de ellos se abrieron – Vamos nosotros aquí – Se llevó a casi todos con él en el ascensor – El jefe necesita privacidad.
- Y nosotros vamos aquí – Pasó una mano por la espalda de ella instándola a entrar - ¿Por qué estas tan callada? – Preguntó presionando el número de su piso.
- ¿Esta bien? – Se atrevió a preguntarle.
- Claro que si, sin un rasguño, el pobre de Toutossai si quedó asustado – Sonrió ante el recuerdo.
- No es para bromear, pudieron haberlo matado – Le regañó ella.
- ¿Te preocupo?
- Pues… - ¿Por qué el siempre le hacía ese tipo de preguntas? - …Yo…Bueno…lo que pasa es que…
- Me gusta que te preocupes por mi – Sonrió acercándose a ella, dejándola casi arrinconada contra un extremo del ascensor.
- Todos lo están – Aseguró ella.
- Sí…, pero la mayoría de ellos temen quedarse sin empleo, espero que esas no sean tus razones
Claro que esas no eran sus razones, aun así no pudo contestarle nada. Miró con fijeza sus bellos ojos dorados y estos cada vez mas se clavaban en los suyos, sus rostros se estaban acercando o más bien él acercaba su rostro al de ella. Debía salir de la improvisada prisión de él, pero a menos que el frío metal del ascensor se estirara, no podría salir.
- ¿Kagome, me tienes miedo? – Preguntó con algo de sorpresa incorporándose del todo.
- ¿Qué?... ¿Por qué lo…dice? – Rebatió ella con algo de nerviosismo.
¿Qué por qué lo decía?, era simple ella simplemente parecía huir de él, bueno no era tanto así, el caso era que él estaba acostumbrado a que las mujeres se le lanzaran y como Kagome no lo hacía, tal vez, solo tal vez, por eso él creía que ella le temía.
- Olvídalo, creo que ese pequeño incidente me dejó tonto – Las puertas del ascensor se abrieron e Inuyasha salió tomando una mano de Kagome para sacarla del cubículo.
- Este no es mi piso - ¡Y hasta ahora lo notaba!
- Lo sé, este es el mío – Sonrió ante las palabras de ella, algunas veces podía llegar a ser tan distraída.
- Entonces creo que debo bajar – Trató de parar, pero él era mucho más fuerte que ella, así que decidió esperar hasta que él la soltara.
- ¿Seiko algún recado? – Preguntó a la mujer frente al escritorio.
- Eh pues, la verdad ha llamado mucha gente para saber si se encuentra bien, de trabajo, absolutamente nada – Informó la mujer.
- Bien, no me pases llamadas y no dejes que nadie entre a mi oficina; si vuelven a preguntar por como estoy diles, que les enviaremos invitaciones a mi funeral – Le ordenó mientras atravesaba las grandes puertas de madera.
¡Dios!, ¿Qué tenía él pensado?; sus mejillas se sonrojaron furiosamente, al imaginarse miles de cosas. Inuyasha caminó hasta uno de los sillones posteriores dejando alli el saco y la corbata de su traje, luego se perdió por una puerta y ella pudo escuchar el ruido de agua del lavabo correr, bien, ese era el baño.
- ¿Necesita algo? – Preguntó algo nerviosa, una vez que él salió del cuarto de baño.
- No… - Respondió tirando la toalla de papel a la cesta.
- Entonces yo debo regresar a trabajar…
- No, tu no vas a regresar a trabajar, hoy prácticamente nadie lo hará – Caminó hasta ella dejando una distancia prudente entre ambos, aun así Kagome retrocedió con levedad – Sí me tienes miedo… ¿Qué piensas que te voy a hacer?, digo… aquí nadie va a entrar, ni siquiera Miroku y Seiko no podría tampoco entrar… - Se acercó cada vez mas a ella que no pudo moverse mas cuando la puerta se presionó con su espalda y él la acorraló con ésta – No te haré nada Kagome, no me tengas miedo – La tranquilizó mientras acariciaba con inusitada ternura una de sus arreboladas mejillas – No haré nada… que no quieras – Sonrió con algo de picardía y se inclinó para posar sus labios en las calidas mejillas de ella donde depositó un tierno beso, otro y otro.
- ¿Qué esta…
Su pequeño reclamo fue acallado por los abrasadores labios de él. Sus ojos se abrieron, llenos de sorpresa, sus piernas le temblaron y pudo caer, si él no hubiera pasado sus fuertes manos por su cintura. No estaba muy segura de que hacer, no sabía si alejarse, aunque por el agarre lo veía muy imposible. Un respingo se le escapó, cuando la lengua de él rozó sus labios, buscando entrar en su boca…
- Déjame besarte… - Susurró.
Ante la petición de él y aun con algunas dudas, cerró sus ojos y se entregó al beso que él daba. Abrió su boca, permitiendo el pasó de la lengua de él que se topó con la suya e instó a seguirle en un apasionado baile; sus manos se enlazaron en el cuello de él mientras Inuyasha presionaba aun mas su cintura. Ahora era que estaba segura que se hubiera podido perder entre las sensaciones que él le brindaba, entre las dulces caricias en su cintura, en el golpeteo de su corazón, en ese beso, en su beso.
- Gracias… - Le sonrió con dulzura una vez que alejó sus labios de los tiernos de ella.
- Yo…
- Tranquila pequeña – Le susurró en su oído y posteriormente depositó un nuevo beso en sus húmedos labios.
- ¿Por qué lo hizo? – Se atrevió a preguntarle.
- ¿Por qué lo hice? – Preguntó como reflexionando el asunto, sonrió con dulzura y se acercó para descasar su frente en la de ella – Esa es una buena pregunta y creo que ahora es que vengo saber la respuesta y es una muy simple, es porque me gustas; no, no me gustas, me encantas y no sabes cuanto deseaba besarte
- Pero yo…soy solo una…
- ¿Qué?, una tierna niña y yo un anciano pervertido – Bromeó.
- No iba a decir eso, es solo que debe estar acostumbrado a mujeres, como la señorita de la vez pasada
- No te equivocas, pero es bueno hacer cambios, además eres mejor que todas ellas… - Se alejó de ella y fue hasta el escritorio para apoyarse en él.
- En definitiva el incidente lo dejó algo trastornado – Dijo Kagome acomodando una arruga imperceptible en su falda.
- Kagome… ¿Tú saldrías conmigo?
- ¿A dónde? – Preguntó con inocencia.
- No me refiero a salir a algún lado, me refiero es a salir como pareja, a ser novios…
¡Él le habia pedido eso!, claro que se le pidió, no estaba loca para alucinar semejantes cosas, estaba mas que segura que él le habia pedido ¡Ser su novia!, ¿Y ella que habia dicho?, sencillo la llegada de unos detectives para hablar con Inuyasha acerca de lo ocurrido, fue algo que no se pudo evitar, así que ella tuvo que dejar la oficina y volver a la suya.
- Hasta que apareces Kagome, ¿Dónde te quedaste? – Le preguntó Ayumi en cuanto la vio entrar.
- Pues… alguien me pidió ayuda con unos paquetes, no me pude negar – Mintió.
- Como sea, ven ayúdame con este programa, no se mucho de estas cosas – Se quejó la chica moviéndose a otro asiento para dejar a Kagome frente a la computadora.
A pesar de las muchas cosas que estaba cavilando su cabeza, logró trabajar en los diseños sin ningún tipo de problema, eso hasta que llegó la hora en que Ayumi tenía que irse.
- Lamento dejarte sola Kagome – De disculpó nuevamente.
- Ya me ayudaste mucho Ayumi, te acompañó a la salida, voy por una soda a la cafetería – Salió con su amiga de la oficina, ya en la entrada se separaron.
- Espero que puedan encontrar a la persona detrás de todo esto, no me gustan mucho este tipo de problemas
- Haremos todo lo que este a nuestro alcance para atrapar a la persona responsable – Aseguró uno de los hombres – Hasta luego señor Taisho.
- Ayumi se fue hace unos momentos – Habló por su celular – No hay mucho que hacer, adelantamos mucho…tranquila Eri…adiós… - Cerró el teléfono y lo dejó en el bolsillo trasero de su falda y se dispuso a beber de su refresco.
- ¿Y que pensaste? – Preguntó ingresando tras ella.
- ¡Me asustó! – Se llevó una mano el pecho tratando de calmar su corazón, aunque al parecer no sirvió del todo.
- Lo siento… - Las puertas del ascensor se cerraron y ella presionó el numero de su piso, no quería terminar de nuevo en el último - ¿Entonces que pensaste? – Insistió.
- ¿Sobre…lo de…ser novios? – Preguntó con algo de duda.
- Sí… ¿Qué me dices?
- Pues digo que es algo precipitado – Se movió al otro extremo del ascensor en cuanto él se acercó con las ya conocidas intenciones – No sé como maneje usted sus relaciones, pero se supone que debemos conocernos un poco mas…
- Lo que quieres es que compartamos mas antes de tener algo como pareja – No estaba muy acostumbrado a esas cosas, por lo general cuando quería a una mujer, era cuestión de intercambiar un par de palabras y listo pero eso era lo que le gustaba de ella, Kagome no era fácil – Creo que podemos hacer eso – Las puertas del ascensor finalmente se abrieron y Kagome salió del cubículo siendo seguida por Inuyasha – Y que tal si dejas de hablarme tan formalmente, no sé cuantas veces tengo que pedírtelo…
- Puedo hacer eso – Sonrió ingresando a la oficina
- Ahora que estamos poniéndonos de acuerdo, podríamos acordar salir hoy a cenar – Ofreció Inuyasha.
- Eh… Claro – Aceptó con una pequeña sonrisa.
- Bien espero te guste la comida…
- Ah no, no quiero ir a uno de tus restaurantes – Le interrumpió ella
- ¿Tienes algún lugar en especial?...
- Pues…
- ¿Wcdonald's? – Dijo contrariado mientras aparcaba el auto.
- Sí se trata de mi restaurante favorito, es éste – Se bajó de auto y él la siguió aun no muy convencido de la idea.
- En definitiva eres increíble – Caminó al de ella, llevando la bandeja con su comida, llevándose unas cuantas miradas de las pocas personas que estaban a este hora en el establecimiento, varias de ellas por el modo de vestir tan elegante y otras tantas de varías mujeres que quedaban boquiabiertas ante la estampa de hombre – Eres la primera chica que decide a donde ir y que escoge uno de estos sitios, te confieso que pensé que me escogerías otro lugar mas…costoso…
- No sé que tan malo es lo que dijiste – Dijo Kagome tomando asiento con Inuyasha a su lado.
- Eres la mujer mas diferente que he conocido en mi vida, muchas en tu lugar estarían encantadas de poder sacarme todas las cosas que quisieran, ellas estarían encantadas con los restaurantes a donde las llevara, pero a ti simplemente no te importa el dinero que tengo o lo que te pueda dar…
- Se supone que si estoy contigo es porque me gustas tú no tu dinero – Aseguró ella.
- ¿Te gusto? – Preguntó con una sonrisa en sus labios - ¿Qué tanto? – Ella inevitablemente se sonrojó, por eso lo preguntaba, porque empezaba a reconocer como reaccionaría ella y le encantaba cuando se sonrojaba, adoraba esa tierna inocencia en ella.
Bebió un poco de su soda, tratando de buscar una respuesta a esa pregunta, ¿Y es que, qué tanto le gustaba él?; apenas lo conocía y… ¿Qué decía?
De nuevo volvió su vista a él que esperaba una respuesta aun con la sonrisa en sus labios, su mirada se clavó en la dorada de él, quería encontrar la manera adecuada de decirle.
La sonrisa estaba como tallada en su rostro, pronto le dolerían las mejillas por ello, pero es que no podía evitarlo, el ver cada una de las cosas que ella hacía era inevitable. De repente sintió unos suaves labios cobijando los suyos y luego cayó en cuenta que ella lo estaba besando, sin siquiera dudarlo correspondió al beso, deslizando una mano hacia la cintura de ella, mientras acariciaba su mejilla con la otra.
- Con eso me basta… por el momento – Le acomodó los cabellos y le dedicó una sonrisa que la hizo ruborizar.
- Gracias por todo, nos vemos mañana – Atravesaron la pequeña verja de acero y el camino de piedrecillas hasta que estuvieron frente a la puerta de la casa.
- Espera – La llamó antes de que introdujera la llave en la puerta, una vez que se giró, se inclinó hacia ella robándole un beso – Ahora sí, nos vemos mañana…
Esperó hasta que ella ingresó a la casa y se despidió nuevamente descorriendo las cortinas de la casa, en cuanto se perdió en el interior del lugar, subió a su auto. Condujo con lentitud sin prisas, no habia mucho que hacer, mañana era sábado y generalmente esos días no se hacía mucho. Luego de un largo caminó hasta las afueras de la ciudad, llegó a su casa donde fue recibido por el silencio y la quietud del inmenso lugar; caminó hasta la que era su habitación, se desvistió quedando solo con el pantalón del traje y se lanzó a la amplia cama matrimonial, dispuesto a dormitar un poco. Como era común hace algún tiempo la imagen de aquella jovencita vino a su cabeza para acompañarlo en sueños, no dejarse llevar por ellos era absolutamente inevitable.
- Kagome…
Continuara*****************************************
Bueno al menos Kagome se hizo la difícil en este rollo de los novios, porque quien de nosotras no le hubiera dicho sí, yo hubiera aceptado antes de que terminara de hablar…Jajajajaja XD. En fin veamos haber que es lo que sucederá con ese par, el esperado beso ya fue y ahora ¿Qué?...No sé…
Espero les haya gustado el capitulo, cualquier cosita no duden en decirme dejándome un mensajito. Un abrazo…besos… Bye…
