Holas…confió en que están muy bien, en todo lo que hacen, para los que empezaron vacaciones de verano (Que gran envidia), espero que viajen mucho y conozcan, a los que están en Sudáfrica que bien por ustedes…¡Un saludo para JAML!...(Él sabe quien es)…
Cambiando el tema quería agradecerles por el apoyo en la historia y de igual manera disculparme por la tardanza pequeñita que tuve, estaba enfermita y mi cerebro no trabajaba bien así… y sin decir mucho mas disfruten de la sana lectura.
Cáp. 6: Pareja
- Ahhh… me levante para nada – Se quejó Ayumi entre un bostezo – Nos hubieran avisado que hoy no teníamos que venir.
- Sango lo olvidó, además no te hace mal levantarte temprano – Le dijo Eri, las tres entraban al elevador – También esto nos da tiempo de ir de compras o algo así, mi madre esta de acuerdo con que gaste algo del dinero que gané, no nada en exceso, pero si quiero comprar algunas cosas… ¿Qué dicen?
- Por mi esta bien… ¿Kagome?
- Yo lo siento pero no puedo, debo ayudar a mi madre en algunas cosas – Se disculpó la joven – ¡Demonios! Olvide mi celular – Exclamó esculcándose los bolsillos; con agilidad presionó el siguiente piso al que iba el elevador – Tomaré otro ascensor para subir, nos vemos luego chicas – Se despidió mientras salía con rapidez – Eso fue fácil Kagome… - Se dijo a sí misma.
- Hola Seiko… ¿Se encuentra Inuyasha? – Preguntó a la mujer.
- Hola Kagome, claro esta adentro – Le sonrió la mujer con amabilidad, ella le correspondió y luego entró.
- Hola… - Saludó mostrando medio cuerpo por la puerta - ¿Ocupado?
- Claro que no, entra – Dijo dejando los papeles sobre el escritorio – ¿Cómo estas?
- Bien, ¿Y tu?
- Ahora estoy mucho mejor – Caminó hasta ella y le dio un delicado beso en los labios – Debo terminar de revisar este balance y tendré la tarde libre… ¿Me esperas?
- Aja – Asintió ella sentándose en el asiento frente a él; Inuyasha volvió a al trabajo y ella no pudo ocultar la sonrisa que se formó en su rostro al verlo tan concentrado en los papeles, aunque la sonrisa también era porque era la primera vez que lo veía de civil, con pantalones de jean y un suéter blanco, no podía negar que se veía muy bien.
- Bien, creo que eso es todo – Firmó el documento y metió dentro de la carpeta - ¿Vamos?
- ¿Cuántos autos tienes? – Preguntó Kagome mientras subía al convertible rojo.
- Tengo una compañía automotriz, así que tengo varios – Respondió él subiendo al asiento del copiloto – Ahora sí, ¿A dónde quieres ir?
- No sé – Contestó.
- Bien entonces te llevare a un lugar especial… - Le dedicó una sonrisa y puso el auto en marcha.
Durante el caminó hablaron de varias cosas, estuvieron conociéndose, se podría decir, así venían haciendo hace, exactamente una semana; luego de unos minutos llegaron a una de las zonas mas apartadas de la ciudad, el mirador…
- Me gusta venir aquí, a cualquier hora del día obtienes una vista impresionante – Dijo Inuyasha caminando con Kagome de la mano, la guió hasta la baranda donde ella se recostó y él la abrazó desde atrás.
- No te imaginó aquí, con uno de tus trajes – Bromeó Kagome recostándose en el pecho de él, ahora notaba cuan bien se sentía estar entre los brazos de él; aun no quedaban en que eran, pero le gustaba estar con él.
- Ya no tengo tanto tiempo de venir, es mas hace tiempo que no venía, solo lo hacia entre mis estudios y el empleo, ahora el tiempo no me da – Aseguró Inuyasha.
- Podrías venir los fines de semana
- Siempre sale algo, eso es totalmente imposible
- Seguro tienes días libres, como por ejemplo hoy, estas aquí ahora…
- Contigo, la verdad cancele mis compromisos por el fin de semana – Confesó Inuyasha.
- ¿Estás loco?, debes cumplir con tus actividades – Se giró entre sus brazos quedando esta vez frente a él.
- Quiero un descanso, quiero estar contigo – Acarició con delicadeza el rostro de ella a la vez que se inclinaba a besarla, adoraba la sensación de esos calidos labios presionados contra los suyos, le encantaban los besos de ella, eran tan castos y llenos de pasión – Te quiero Kagome…
- También yo - ¡Claro que lo quería!, le gustó cuando lo vio aquella vez de su visita a la compañía, pero lo empezó a querer desde que él empezó con esos absurdos juegos y luego cuando le confesó que le gustaba y ahora le decía que la quería; las cosas avanzaron rápido pero cuando estaba con él nada parecía importarle.
- Ahora si podemos ser novios, ¿O no?
- Creo que sí – Sonrió con algo de nervios.
- Tengo algo de hambre, vamos por algo de comer – Enlazó su mano con la de ella para caminar hasta él auto - ¡Vamos a Wcdonald's! – Exclamó sonriente mientras le abría la puerta del auto como todo un caballero.
- Te lo dije, unas cuantas hamburguesas y te vuelves adicto – Se colocó el cinturón de seguridad mientras Inuyasha comenzaba a conducir.
- Me gusta sobretodo la privacidad que me da, se supone que a los restaurantes a los que voy son los mas exclusivos, pero te interrumpen una cena cada cinco minutos
- Por eso prefiero las cosas más sencillas, yo creo que si viviera en un mundo como el tuyo no sobreviviría ni un día.
- Luego de un tiempo te acostumbras – Aunque eso no era ni tan cierto, él mismo algunas veces se sentía ahogado ante tantas responsabilidades que debía cumplir.
- Sí… claro – Volvió a reírse.
- Vamos Inuyasha, haber… ¿Hace cuanto no vienes a un lugar de estos? – Le preguntó mientras lo instaba a caminar tras ella.
- No lo sé, ¿Mucho?
- Yo también, así que vamos a recordar los buenos y divertidos tiempos
Sonrió derrotado y continuó dejándose llevar por ella, para que tratar de negarse, sí jamás podría hacerlo. Avanzó un poco más rápido y la cargó entre sus brazos logrando que un pequeño gritito saliera de los labios de Kagome.
- Bájame, todos nos miran Inuyasha – Pidió con las mejillas sonrosadas, todo el mundo los miraba extrañado.
- Se supone que soy el adulto y es a mi a quien le deben importar que nos miren como locos – Bromeó Inuyasha pero finalmente la dejo en el suelo - ¿Y a que quieres subirte?
- Espero no le tengas miedo a las alturas – Enlazó su pequeña mano a la de él y lo arrastró hacia la montaña rusa, que se podía divisar unos metros mas allá; sí, habían terminado en un parque de diversiones.
- Jajajaja… Pensé que habías dicho que no tenías problemas con las alturas, por eso de los jets privados y no sé que… jajajaja – Rió aun con mas ganas mientras el solo bebía un poco de agua – Ven no te enfades… Te portaste como todo un hombre – Lo detuvo tomándolo del brazo y se acercó a él empinándose, tratando de quedar a su altura - ¿Estás enfadado?
- Contigo no puedo enfadarme – Sonrió abrazándola de la cintura e inclinándose para darle un beso – Y… en mi defensa los viajes en avión son menos complicados… - Continuaron caminando por la feria ambos con sus manos enlazadas.
- Prueben su suerte, usted señor, gane un lindo regalo para la señorita que lo acompaña – Lo invitó el hombre tras el puesto.
- ¿Qué hay que hacer? – Preguntó al hombre.
- Derribe las botellas con esfera y cualquiera de estos peluches será para la señorita…
- Bien… - Pagó el dinero necesario y le fueron entregadas tras esferas, no tuvo necesidad de usarlas todas las botellas cayeron al primer tiro.
- Gracias – Dijo recibiendo el gran cachorro de felpa en sus manos – Tienes buen tino
- Jugué béisbol en la Universidad, creo que aun soy bueno en esto de lanzar - Habló con modestia – Creo que puedo soportar unas cuantas atracciones mas… ¿Vamos?
- ¿Ves?, un par de veces mas en la montaña rusa y me acostumbre – Sonrió en broma ante su "gran logro".
- Sí, ahora eres el mas temerario empresario que el mundo conocerá – Le siguió ella el juego – Gracias por todo… me divertí mucho
- No tienes que agradecer pequeña – Cuando llegaron al semáforo en rojo, se ladeo hacia ella para depositarle un beso en los labios.
Una sonrisa algo nerviosa se formó en sus labios, no solo por el beso sino también por el apodo que él usaba cada vez con mas frecuencia, cuando Inuyasha la llamaba no podía evitar sonrojarse ni que su corazón latiera apresurado.
- Llegamos – Avisó mientras detenía el auto – Mañana debo reunirme con unos socio en la mañana, ¿Qué tal si paso por ti en la tarde? Y vamos al cine o algo así – Ofreció mientras atravesaban el corto caminito hasta la puerta de la casa.
- Esta bien, entonces te voy a esperar – Aceptó Kagome, se empinó para enlazar sus manos en el cuello de él y lograr estar un poco a su altura, él sonrió y pasó sus manos por la cintura de ella para luego dedicarse a besarla, el ruido de la puerta siendo abierta los alertó así que sin mas se separaron.
- Hola mamá… eh… Te presento a Inuyasha – Se movió un poco para mostrarlo bien – Inuyasha ella es mi madre.
- Buenas noches señora – Saludó con un suave apretón de manos.
- Buenas noches – Correspondió la mujer al saludo – No demores en entrar Kagome, se esta haciendo muy tarde.
- Claro mamá – Asintió la joven entrecerrando la puerta.
- Creo que lo mejor es que me vaya, nos vemos mañana en la tarde – Le dio un beso en la frente y regresó hasta su auto, cuando éste se perdió al doblar una esquina, entró en su casa.
- No me habías dicho que salías con alguien tan… ¿Qué edad tiene? – Le preguntó su madre que venía del pasillo de la cocina con una taza de té en sus manos.
- ¿Por qué lo preguntas? – Rebatió Kagome.
- No es que este diciendo que es un anciano, es solo qué se ve un poco grande para ti – Explicó la mujer.
- Tiene 23 años – Respondió en un tímido susurro, ella ya sabía las palabras que saldrían de la boca de su madre.
- Kagome… - Suspiró su madre – Te das cuenta en lo que te estas metiendo, es un hombre mayor, tiene mucha mas experiencia que tu, ¿Y si solo esta…
- El me quiere mamá – Interrumpió, dispuesta a defender lo suyo con Inuyasha – Y yo también, estoy conciente de la diferencia de edades y también de que tiene mucha mas experiencia que yo pero…
- Hija no estoy poniéndome en contra tuya, solo no quiero que salgas lastimada – Quería lo mejor para su hija y no estaba muy segura de esta relación.
- Estaré bien mamá – Aseguró la joven, sentándose al lado de su madre.
- Eso espero cariño – Abrazó a su hija como si de un pequeño bebito se tratara.
- No le caíste bien a la madre de tu novia, nada raro amigo – Sonrió Miroku mientras caminaban por el campo de golf hasta llegar a los pequeños carritos.
- No digo que le caí mal, sería algo apresurado de decir pero de que me miró con absoluta desconfianza, lo hizo – Encendió el carrito dejando los palos de golf atrás al igual que Miroku – Ahora hablando de negocios, mañana debemos organizar todo lo necesario para la venta de esos autos, debe estar listo todo para exportarlos…
- Entendido jefe, ¿Vamos por una copa?
- Lo siento, no puedo, quedé con Kagome de salir, tengo el tiempo justo para ir a cambiarme y pasar por ella…
- Por eso tanto afán en terminar el juego de golf con los clientes
- ¡Kagome!... llegó tu novio – Llamó el niño al pie de las escaleras - ¡Kagome!
- Ya oí deja de gritar – Le reprendió mientras bajaba las escalas – Sí viene mamá le dices que salí con Inuyasha…
- Sí, sí… adiós – Se sentó en el suelo y reinició su videojuego – Adiós Inuyasha…
- Adiós amiguito – Tomó la mano de Kagome entre la suya y fueron hasta su auto - ¿Cómo estas?
- Muy bien… ¿Y esa ropa? – Sonrió ante la imagen de un Inuyasha de bermudas a cuadros, camiseta blanca y una pequeña boina sobre la cabeza.
- Eh… pues, estábamos en un juego de golf con los clientes, iba a ir a mi casa a cambiarme y el auto de Miroku se averió así que tuve que llevarlo hasta su casa; así que era llegar tarde por ti pero bien organizado o llegar temprano y con este atuendo – Se explicó.
- Debo decir que luces muy bien – Sonrió Kagome, Inuyasha ingresó al auto y se puso en marcha.
- ¿Te molesta acompañarme a mi casa?, la verdad si quiero cambiarme
- No hay problema – Asintió Kagome – Vives muy lejos de la ciudad – Miró por la ventana y el paisaje que se presentaba ahora era en su mayoría rural, a excepción de unas cuantas casas.
- Por eso compré la casa, paso todo el día entre el bullicio de la ciudad y no hay nada mejor que la paz de estos lugares para descansar en la noche – Le aseguró Inuyasha – Llegamos… - Se desvió del camino normal y tomó uno de tierra, mas adelante se pudo ver el inmenso portón que se comenzaba a abrir. Atravesaron el portón y continuaron un par de metros en el auto por un camino bien delimitado, un par de metros mas allá la hermosa casa se dejo ver.
Inuyasha estacionó el auto y bajó siendo seguido de Kagome que no podía disimular su asombró ante la casa. Era simplemente hermosa, mucho mas hermosa de lo que creyó; era de tres plantas inmensas por lo que veía. Siguió a Inuyasha, subiendo los cuatro escalones antes de la puerta de cristal grabado y fina madera, en cuanto la puerta fue abierta por él, quedó aun más atónita que antes; la sala de estar se presentaba como primer espacio de la casa, en uno de los laterales pudo ver los muebles de color blanco con almohadones negros, frente a estos un moderno hogar, sobre este y empotrado a la pared un gran televisor plasma; grandes ventanales rodeaban la sala, iluminándola con la luz natural de afuera y frente a la entrada unos preciosos y amplios escalones que daban a la segunda planta.
- Señor Taisho – Apareció un anciano por uno de los laterales de la casa, vestido de impecable negro, el mayordomo, fue lo que pensó ella.
- Hola Myoga, te presento a Kagome Higurashi, mi novia – Acercó a la joven hasta el anciano que mostraba un rostro levemente sorprendido, la saludó con cordialidad y ella respondió con una sonrisa – Myoga es el mayordomo de la casa – Se dirigió a ella – Tomaré un baño, llévala a que conozca la casa
- Sígame por aquí – Pidió el anciano a lo que ella no se opuso, caminaron por un amplio pasillo hasta llegar a la que era la cocina – Tammy, ve por los palos de golf del señor y pide que guarden el auto – Ordenó a una joven que obedeció de inmediato - ¿Desea algo de beber o comer?
- No, estoy bien – Respondió Kagome – Esta es una casa muy hermosa…
- Lo es, le mostrare – El anciano comenzó a caminar y ella lo siguió con rapidez – En este primera planta esta la sala de estar, la cocina, el comedor principal, solo se usa en ocasiones principales, también esta el estudio del señor y hay un salón para reuniones; en la segunda planta se encuentran algunas habitaciones para invitados, también hay un cuarto de entretenimiento y un salón-casino; la tercera planta también cuenta con la habitación principal, mas habitaciones y un segundo estudio, aunque no es muy usado. También contamos con un sótano donde tenemos un gimnasio, sauna y piscina interna. En la parte trasera de la casa hay un jardín y esta la piscina externa – Habia estado caminando con Myoga por la mayoría de los lugares que le había descrito y en definitiva esta casa era aun mas sorprendente cuando entrabas que solo desde afuera.
- Señor Myoga, creo que ahora si le aceptare algo de beber – Exclamó algo cansada de recorrer la casa.
- Dígame Myoga señorita – Pidió el anciano - ¿Alguna bebida en especial?
- Eh no… Y dígame Kagome, Myoga – Sonrió al anciano que solo asintió.
Se sentó en los muebles de la sala y como imaginó eran bastante cómodos, miró de nuevo el espacio a su alrededor, y es que aun no creía que una casa como esta pudiera existir.
- Traje una soda, espero sea de su agrado – El anciano le extendió la bandeja con una vaso de cristal sobre él.
- Gracias Myoga
- Estoy listo, lamento la tardanza algo se presentó – Se excusó Inuyasha mientras bajaba las escalas – Espero que Myoga no ye haya asustado puede ser algo raro algunas veces – Bromeó – Myoga podrías pedir que saquen el Jaguar negro…
- Claro señor - Asintió marchándose por uno de los pasillos
- ¿Qué te pareció la casa? – Se sentó a su lado y pasó su mano por sobre los hombros de ella.
- Tienes una casa muy bonita, pensé que jamás vería algo así, pero hubo algo que me dejó extrañada…
- ¿Qué? – Le preguntó
- Myoga, cuando me vio aquí me miró algo extraño – Había notado la mirada casi impactada del anciano, aunque la habia disimulado muy bien.
- Oh eso, pues claro que le sorprende verte aquí, eres la primera mujer que traigo a casa
- ¿Qué?
- Es mi casa Kagome, no voy a traer a cualquier mujer aquí.
- Eso quiere decir que… yo…
- Que tú… eres la mujer mas especial – Se inclinó hacia ella y la beso.
Le encantaba cada vez que Inuyasha la besaba, le encantaba la sensación de sus labios unidos a los de él; no podía explicar como se sentía, pero su corazón latía apresurado y un cosquilleo recorría todo su cuerpo; adoraba esas sensaciones que jamás habia conocido hasta ahora. Estaba tan concentrada en los besos de Inuyasha que no notó lo que sucedía, hasta que sintió el suave sofá presionarse con su espalda y el peso de él sobre su cuerpo. Pasó sus manos por el pecho de él tratando de alejarlo, pero al parecer no contaba con la fuerza ni las ganas suficientes; las manos de él se deslizaron bajo su blusa, en cuanto tuvo contacto con su piel una corriente eléctrica recorrió su columna haciéndola reaccionar.
- Inuyasha – Separó sus labios de los de él – Lo mejor…es…
- Lo sé – Se incorporó, ayudándola a ella a levantarse
- Es que, creo que es algo apresurado – Le dijo ella.
- Lo es Kagome – Aseguró Inuyasha – Así que solo vamos a ver esa pelicula – La ayudó a pararse del sofá y comenzó a subir con ella las escaleras…
- ¿A dónde vamos?
- Se me ocurrió, que como hay una sala de entretenimiento que casi no uso en esta casa, podríamos ver la pelicula aquí, tengo las cintas mas nuevas – Comenzó a subir con ella las escalas hasta llegar a la segunda planta – Además tendremos mas privacidad… - La cargo en sus brazos de modo nupcial y luego se acercó para besarla.
No podía sentirse mas feliz en estos momentos, el estar con ella era algo increíble, todos los días traían nuevas cosas, todo con ella era diferente, Kagome los sacaba de la rutina viciosa en la que vivía; por primera vez en su vida podría de decir que tenía una pareja y era inmensamente feliz.
Continuara*****************************************
Lo de hacerse la difícil no le duro mucho a Kagome…Jajajajaja xD, creo que a mi me hubiera durado menos…xD, es que por favor es Inuyasha y con el no se piensa ni un segundo (Me estoy volviendo infiel de pensamiento jajajaja xD…XOXO); en fin las cosas como les dije antes van a avanzar rapidin, un poquitin por algunas cositas…Ya verán…
Espero les haya gustado el capitulo, no se olviden cualquier duda, pregunta, sugerencia, no duden en dejar el mensajillo. Un abrazo…besos… Bye…
