Hola... espero estén muy bien y disfrutando de los últimos partidos mundialistas… (La final se viene) así como yo lo hago, pero no crean que por andar viendo fútbol se me olvida mi compromiso aquí, así que quise pasar a dejarles la continuación el día de hoy. Pero antes permítanme disculparme si me tarde (Aunque no creo nn) y también quiero agradecerles por el apoyo en esta historia. Ahora si dejo que lean… jajaja…
Cáp. 7: Barreras
- Kagome Higurashi, ¿Por qué no nos habías dicho? – Le reclamó Ayumi ingresando a la oficina; la aludida no pudo más que poner cara de contrariedad al no entender de lo que hablaba su amiga.
- No tenías que contarnos detalles, pero al menos decirnos – Apoyó Eri a la otra.
- Chicas… ¿De que hablan? – Preguntó aun sin entender el por qué de los reclamos.
- Pues de que ahora estas saliendo con alguien – Fue Ayumi quien resolvió su inquietud.
- Como… qué…
- No trates de negarlo, ayer llamamos a tu casa y tu hermanito nos dijo que habías salido con tu novio – Le dijo Ayumi – Pero no estamos enfadadas, ¿Ahora dinos quien es? – Preguntó entusiasmada; es que conocer un chico de Kagome era prácticamente una primicia.
- No puedo decirles, se los diré, pero no todavía – La relación que ella tenía apenas estaba comenzando y pocas personas sabían de ello.
- Ay, ¿Lo conocemos? – Insistió Eri.
- Mas o menos – Contestó, pero sería lo único que diría – Ah es cierto, debemos ir a la sala de reuniones del penúltimo piso, el primer modelo esta listo… Así que apúrense
- ¿Crees saber quien es? – Preguntó Ayumi.
- No, no tengo idea – Ambas salieron de la oficina para alcanzar a Kagome que esperaba junto a los elevadores.
- Excelente trabajo – Felicitó tomando el objeto entre sus manos, por fin ahí estaba en lo que habían estado trabajando durante mas de un mes, su compañía había logrado desarrollar el producto en tiempo record – Y no me resta mas que decirles, que espero nos acompañen en el lanzamiento de nuestro nuevo producto.
- Te lo dije Inuyasha, saldríamos de esta – Le recordó Miroku mientras subían a su oficina - ¿Qué tal si vamos a celebrar esta noche?
- Tenemos esa recepción en el Palacio Imperial, ¿Lo olvidaste?
- Oh, es cierto – Recordó – Me imaginó que iras con Kagome…
- Te imaginas mal, iré solo
- ¿Solo?... Y eso es por… - No entendía a Inuyasha, se supone que estaba feliz por su nueva y estable relación, pero no llevaría a su novia a la dichosa recepción
- Esas recepciones son aburridas, Kagome no esta acostumbrada a ellas y tampoco le agrada la idea de ir a esos lugares, así que iré solo – Le explicó - ¿Tu con quien iras?
- Oh, con mi querida y adorada Sango…
- ¿Ella aceptó? – Preguntó atónito.
- Digamos que aun no lo sabe, creo que es tiempo de que se lo diga
- ¿Entonces ya puedes comenzar con los estudios? – Preguntó su madre en parte aliviada.
- Aun no empiezan las clases en la Universidad, todavía demoran algo así como un mes – Le recordó Kagome – Pero sí, ya terminé ese trabajo y ahora puedo dedicarme a mis estudios
- ¿Terminaste todo Kagome? – Preguntó de nuevo su madre.
- Mamá, no empecemos de nuevo, ¿Si? – Entendía bien a que se refería a su madre, y eso era su relación con Inuyasha, ella no estaba de acuerdo con ella, pero aun así no la obligaría a terminar con él, Kagome esperaba a que su madre cambiara de opinión.
- Bien hija, tu sabes lo que estas haciendo, ya no eres una niña… ¿Dime como te va con él? – Bueno, al menos hacia el esfuerzo.
- Muy bien, él es muy dulce y tierno conmigo – Respondió, tampoco iba a entrar en detalles, aunque tampoco habían muchos; estaban a pocos días de sacar el producto al publico y aun a menos de la recepción de lanzamiento, por lo que Inuyasha estaba demasiado ocupado y no era mucho lo que se habían podido ver – Se preocupa por mi y… ¿Qué mas quieres que te diga mamá?
- Nada hija, si tu estas bien yo también lo estoy – La tranquilizó la mujer – Ahora vete a dormir…
Asintió y tomó rumbo hacia su habitación, cuando abrió la puerta el sonido de su teléfono celular la alertó, miró por todos hasta ubicarlo bajó un almohadón, observó el numero en la pantalla y con prisa contestó.
- Hola – Saludó con una gran sonrisa – Buenas noches a ti también – No se podían ver mucho pero eso no impedía que fueran la última voz que escucharan cada uno antes de irse a dormir.
- Nos vemos mañana… Que descanses – Se despidió de la chica al otro del teléfono y luego guardo el aparato en su sacó justo cuando alguien se acercaba.
- ¿Problemas señor Taisho? – Preguntó el hombre ofreciéndole una de las copas de champaña que llevaba.
- Claro que no, todo esta esplendido – Recibió la copa y bebió un sorbo - ¿Y usted como se encuentras señor Himura, su familia?
- Yo estoy muy bien, y mi hija debe estar por ahí, y debo decirle algo no hay en quien confíe mas para que este saliendo con mi hija que usted – Le aseguró el hombre – Kikyo es lo mas importante que tengo y usted es un gran hombre…
- Me halaga mucho señor Himura – Habló con absoluta formalidad – Ahora si me disculpa, tengo que dejarlo solo, mi socio me espera – El señor no tuvo inconveniente y él se marchó con paso calmo hasta donde estaba Miroku.
- ¿Problemas con el suegro? – Bromeó Miroku, mientras Inuyasha bebía con ligereza la copa de champaña y la dejaba sobre la bandeja de un garzón que pasó frente a ellos.
- No molestes, el señor Himura cree que hay algo entre Kikyo y yo
- Y no es el único, no voltees pero tu querida Kikyo viene para acá - Le avisó Miroku para luego dejarlo solo, Kikyo no le caía en gracia.
- ¿Por qué tan solo Inuyasha? – Lo "sorprendió" desde atrás - ¿Y tu colegiala? – Preguntó con sorna – Ya sé te cansaste y volviste a mi…
- Tú fuiste quien vino a mí, y no, no me he aburrido de ella y tampoco estoy en ese plan – Le dejó bien en claro.
- ¿Te imaginas lo que pensaría esta gente si sabe que sales con una joven mucho menor que tu?, sería un verdadero escándalo
¿Qué si lo sabía?, claramente que sí, se desenvolvía en una sociedad llena de perjuicios, lo suyo con Kagome no estaría bien visto, y el problema es que la mas afectada sería ella, pues sería ella quien fuera vista como la arribista y el solo quedaría como la victima, por eso prefería que lo suyo con Kagome se mantuviera en secreto.
- ¿Y crees que me importa?, por favor Kikyo debes buscar una mejor manera de sobornarme – Le rebatió; sabía mas o menos las intenciones de Kikyo y el no caería en sus estupidos jueguitos – Creo que a tu padre no le agradaría saberlo…
- Oh, ya se encontraron – Habló el entusiasmado hombre – Hace unos momentos hablaba con el señor Taisho, estaba buscándote para que lo saludaras pero veo que tu sola lo encontraste
- Sí, Inuyasha y yo hablábamos de lo genial que la habíamos pasado en nuestra última salida…
- Entonces deberían planear una nueva – Sugirió el señor.
- Sí, pero tendrá que ser en otra oportunidad, tengo demasiados compromisos impostergables – Se excusó con el padre de la joven; sí Kikyo creía que podía atraparlo, tendría que hacerlo mejor.
- Te digo que esta mujer tiene mucha suerte – Aseguró Ayumi deteniéndose en el articulo.
- ¿Quién? – Preguntó Eri acercándose para ver la revista – Creo que esto definitivamente esta confirmado…
- ¿Por qué les gusta tanto hablar de la vida privada de esos famosos? – Intervino Kagome.
- Si no es esa clase de famoso, es un empresario super sensual… – Ayumi se acercó hasta ella y le mostró la fotografía – Y la suertuda novia – Señaló a la mujer a su lado.
Fría, así fue como quedó al ver la fotografía, en ella aparecía él con la mujer a su lado, ambos con una sonrisa y encabezado hablaba de la relación que pronto estaría confirmada. Eso no podía ser posible.
- Sí Kagome se entera de esto, me va a matar – Pasó una mano por sus cabellos tratando de pensar que hacer.
- ¿Para que te tomaste esa fotografía?
- Él padre de Kikyo estaba ahí y fue él el de la idea, no podía negarme es uno de los mas importantes clientes de materia automotriz que tiene la compañía.
- ¿Qué harás? – Preguntó su amigo.
- Rezar para que Kagome no haya visto esa fotografía y que no me este contestando el celular porque lo haya dejado olvidado en algún lugar – Aunque eso lo dudaba, estaba marcando al número de Kagome y simplemente ella no contestaba, era obvio que habia visto la foto y para colmo ella ya no estaba trabajando en su compañía – Creo que mejor voy a verla…
- ¿Bromeas?, estamos ultimando detalles del lanzamiento, no puedes irte ahora – Le dijo Miroku.
- ¡Demonios! – Gruñó enfadado, tenía que verla pero debía esperarla.
- ¡Soy una tonta! – Se regañó a si misma escondiendo su rostro entre los almohadones.
Su día de descanso con sus amigas, prácticamente se habia visto arruinado por la estupida noticia de la revista. No quería creer lo que decía ahí, porque sencillamente sabía que esas revistas amarillista mentían mucho, pero es que el solo verlo con ella le hacía doler el corazón y para colmo él no paró de llamarla en todo el día.
- Cállate – Tomó su celular y lo apagó para luego lanzarlo al suelo.
- ¿Kagome? – La llamó su hermano desde afuera de la habitación.
- ¿Qué pasa Souta? – Preguntó sin mucho ánimo, le hubiera gritado pero él habia respetado el no entrar a su habitación sin avisar y aparte el no tenia la culpa de nada.
- Tu novio esta abajo, ¿Qué le digo? – Preguntó el pequeño desde afuera.
- ¿Mamá esta? – Abrió la puerta para encontrarse con su hermanito.
- Fue a comprar las cosas para la cena – Le dijo su hermanito - ¿Qué le digo a Inuyasha? –Preguntó el pequeño - Mi hermana dice que ya baja – Avisó regresando al videojuego – Sí quieres puedes entrar
- Estoy bien – Respondió al pequeño que estaba concentrado en el videojuego; se relajó un poco porque al menos tenía la oportunidad de hablar con ella, miró de nuevo hacia adentro de la casa y la pudo ver bajando las escaleras en unos segundos estuvo frente a él – Kagome… Pensé que te habia pasado algo, ¿Por qué no contestaste mis llamadas?
- No quería hablar contigo – Respondió contada franqueza que lo dejó atónito – Además pensé que estarías muy bien con Kikyo Himura…
- Puedo explicar eso Kagome
- ¿Qué me vas a explicar?, ¿Qué estabas con Kikyo en uno de tus importantes eventos?
- Esa foto fue puro compromiso, el padre de Kikyo cree que puede haber algo entre ambos, él prácticamente me empujó a esa foto – Aseguró Inuyasha – Entre Kikyo y yo no hay nada, te lo juro Kagome…
- ¿Por qué no me dijiste que tenías uno de esos eventos? – Preguntó Kagome.
- No me pareció la gran cosa, además no creo que quieras ir a esos lugares, sé que odias todo esto, ¿O me equivoco?
No, no lo hacia, a ella no le gustaban ese tipos de cosas, odiaba todo lo que tenía que ver con el clasista mundo en que se desenvolvía Inuyasha.
- Hay muchas cosas que uno tiene que hacer por compromiso en este mundo Kagome, por eso necesito que me entiendas y mas importante aun que confíes en mi, ¿Y si quieres ir a esas reuniones solo dime y…
- No quiero ir a esos lugares, no me gustan – Le interrumpió Kagome – Y tienes razón, debo confiar en ti, lo lamento debí preguntarte antes de sacar conclusiones – Se disculpó con él; la verdad aun tenía cosas que aprender, le faltaba mucho por madurar.
- Perdóname tú a mí, debí decirte lo de esta recepción, tal vez nos hubiéramos ahorrado esta pequeña discusión – Kagome se acercó a él y lo abrazó siendo correspondida en el acto - ¿Te das cuenta que esta es nuestra primera pelea como pareja?
- Sí creo que sí
- ¿Y sabes que es lo mejor de las discusiones? – Ella lo miró y negó – Pues… las reconciliaciones – Se inclinó hacia ella para besarla.
- ¿Entonces ahora todo esta bien? – Preguntó su amigo.
- Sí, quedamos en que yo le diría cuando tengo ese tipo de eventos, aun así me dijo que no asistiría, y pienso que es lo mejor – Aseveró Inuyasha – Sabes como es esto, las personas de este circulo acabarían con ella y es lo que menos quiero.
- ¿Y ella lo sabe?, me refiero a lo que sucedería si lo suyo llega a saberse
- ¿No puedes dejar las cosas así?, cada vez que creo que he resuelto todo tu lo complicas mas – Se puso de pie y se acercó a la ventana para divisar un poco.
- Pero siempre tengo la razón, debes decirle Inuyasha las consecuencias que hay al salir contigo
- Bien, se lo diré, ¿Algo más conciencia? – Dijo con ironía.
- Sí de verdad te importa, debes actuar de la mejor manera, por ella, ¡Eso es todo! – Se levantó del asiento y salió de la oficina.
Sí, en definitiva Miroku era algo así como su conciencia. Kagome le importaba y por el bien de ella y de su relación, debía actuar de la mejor manera, eso significaba que lo suyo por el momento estaría en secreto.
- ¿Y como te fue anoche? – Se acomodó en el asiento del copiloto en cuanto se colocó el cinturón de seguridad
- Fue algo exhausto, como siempre – Mantenía su vista al frente pero de vez en cuanto le daba furtivas miradas – Sólo podré descansar cuando el lanzamiento del producto allá terminado.
- Eso es este fin de semana – Trató de reconfortarlo.
- Créeme terminaré mucho mas cansado, creo que tomaré vacaciones después de esto – Suspiró cansado – Por cierto… ¿Vendrías conmigo?
- Empiezo clases y…
- Para eso faltan como tres semanas – Sonrió ante la excusa que le había dado – Y mis vacaciones durarían a lo sumo una… ¿Entonces qué me dices? Tu y yo en una cabaña en los Alpes Suizos…
- ¡¿Alpes Suizos? – Exclamó asombrada.
- Tienes razón, muy frío; creo que una isla en la Polinesia o tal vez Grecia estaría mucho mejor – Continuó hablando sin notar las expresiones de Kagome.
- Espera, ¿Vas a esos lugares de vacaciones?, pensé que dirías un lugar al menos dentro del país – Preguntó atónita.
- No tomo muchas vacaciones y es bueno conocer, ¿Y entonces que me dices?
- Pues que debo hablar con mi mamá y… - Jugueteó con sus dedos mientras le explicaba.
- Llegamos… - Se bajó del auto y ella de inmediato lo siguió.
- Inuyasha… no estoy segura de esto
- Vamos Kagome, es el lugar indicado para encontrar el vestido perfecto, para la joven perfecta – Enlazó su mano con la de ella instándola a entrar a la elegante boutique.
- Buenas tardes – Saludó a ambos la mujer – Síganme por aquí; ayer hablé con su estilista señor Taisho y le dejó varias selecciones para la señorita…
Caminaron por la exclusiva tienda, siguiendo a la vendedora, que los llevo a un cuarto, en el había lo que se imaginaba era un probador y habían varios vestidos colgados en un grupo de percheros.
- Sí desea puede comenzar con la elección del vestido, me retiraré un momento – Se disculpó la mujer dejándolos solos en la habitación.
- Bien, ve a probártelos, yo te espero aquí – Sonrió con travesura y se dejó caer en un sillón, donde se acomodó a sus anchas.
- Muchas gracias por su compra – Los despidió la vendedora con una sonrisa.
- Debiste dejarme pagar esto – Se quejó nuevamente Kagome mientras subía al auto.
- ¿Qué tiene de malo que te obsequie algo? – Preguntó con una pequeña sonrisa, Kagome podía ser terca pero él lo era más.
- No tiene nada de malo, pero esto es demasiado y se supone que sería yo quien lo pagara
- ¿Vas a quejarte por lo mismo todo el día? – Kagome le veía mucho problema a todo, no era gran cosa el hecho de que él hubiera pagado el atuendo que Kagome usaría para el día del lanzamiento, pero al parecer para ella era algo así como que el mundo se fuera a acabar.
- ¿Estas enfadado? – Le preguntó a lo que él solo negó con una sonrisa en su rostro, la verdad él que ella se quisiera mostrar tan independiente le causaba mucha ternura – Bien entonces, me quejaré hasta que lo olvide…
- Creo que voy a cambiar mi respuesta
- Ya no puedes – Se acercó hasta él y le depositó un beso en la comisura de sus labios, él solo pudo ensanchar aun mas su sonrisa.
- Te quiero… - Atrapó una de las manos de ella entre la suya.
- También yo…
- Vaya que botaste la casa por la ventana Kagome… ¿Vestido y zapatos de diseñador? – Exclamó Ayumi sorprendida.
- Ehh… la verdad no fue tan caro – Mintió, la verdad si lo eran, ella había pensado en algo menos costoso, pero los planes de Inuyasha eran otros.
- ¿Cómo que no?, estas usando un Dolce – Objetó Eri.
- Señoritas… Llegamos – Les avisó el chofer.
Las tres agradecieron y se bajaron del lujoso auto, cortesía de la compañía. El lanzamiento del producto era en el salón de recepciones, del hotel más importante de la ciudad. Caminaron por el living hasta llegar a la entrada del salón, alli una mujer les pidió el nombre y al verificarlo en su lista les permitió pasar. El lugar estaba deslumbrante, todo en la medida perfecta; por lo que notaban, efectivamente era un evento muy exclusivo pues no eran muchas las personas que habían, todas sin excepción estaban vestidas con elegantes trajes y preciosos vestidos; una suave música se percibía en el lugar entremezclada con las conversaciones de las personas. Estuvieron desorientadas al momento que ingresaron al salón pero la presencia amable de Sango junto a ellas las tranquilizó.
- Finalmente llegaron chicas… Están hermosas – Las halagó Sango deteniéndose a hablar con ellas.
- ¿Qué tanto tardara esto? – Preguntó Ayumi en un susurro, esto no era tan divertido como pensó.
- Pues no será algo muy largo, estamos esperando que todos los invitados lleguen, luego haremos la presentación del producto y habrá una especie de cóctel y eso será todo – Les enumeró Sango con rapidez – Ahora acompáñenme, el señor Taisho me dijo que las llevara con él en cuanto llegaran.
Siguieron a Sango por entre las personas; aparentemente se habían equivocado, pues mas adelante habia otro salón con aun mas personas pero en nada difería al ambiente del ante salón.
- Señoritas… déjenme decirles que lucen radiantes la noche de hoy – Les dijo Miroku acercándose hasta donde ellas – Sango…
- Eh, chicas déjenme presentarles a algunas personas – Las instó Sango a caminar.
- Señorita Kagome – La tomó del brazo llevándola por el camino contrario de Sango – Inuyasha… esta por aquí…
- Sango… ¿Lo sabe? – Preguntó sonrojada mientras caminaba al lado de Miroku.
- Pues Inuyasha me ordenó llevarte con él sin importar como lo hiciera, así que tuve que pedirle ayuda a Sango, pero no te preocupes ella es muy discreta - Le aseguró – Espéreme aquí
Miró a todos lados algo nerviosa, sentía la mirada de alguien clavada en ella, pero por más que trataba de descubrir quien era no encontraba a nadie que se fijara en ella, tal vez solo estaba muy nerviosa.
- Buenas noches, señorita Higurashi – Susurró con disimulo en su oído.
- ¿Podrías no asustarme? – Le reprochó.
- ¿Podrías no ser tan hermosa?, no; la vida algunas veces es muy injusta
- ¿Qué tanta champaña has bebido? – Bromeó Kagome.
- No estoy ebrio y hablo muy en serio cuando digo que eres muy hermosa – Y lo estaba aun mas la noche de hoy; en definitiva el vestido que le habia regalado valía absolutamente la pena y aun mas porque el beneficiado era él al poder verla luciéndolo.
- ¿Por qué me miras así? – Sus mejillas se cubrieron de un tierno sonrojo.
- Es que… olvídalo
Aunque para él la imagen de Kagome en esta noche sería algo inolvidable. Estaba prácticamente perfecta; el vestido era de color azul profundo, era sostenido desde el pecho, completamente entallado hasta la cintura y luego caía en un faldón hasta las rodillas; sus cabellos caían en ondas y un mechón era recogido con una horquilla de mariposa, su maquillaje era suave y natural; Kagome era muy hermosa pero ahora lo estaba mucho mas.
- Señor Taisho, señorita… Buenas noches – Se acercó el hombre de ya avanzada edad, con una hermosa mujer ya conocida por ambos, a su lado.
- Buenas noches señor Himura – Saludó Inuyasha girándose hacia el hombre – Les presentó a Kagome Higurashi – La aludida sonrió con amabilidad a ambos.
- Creo que no tenía el placer de conocer a la señorita, ¿Una prima acaso? Porque no creo que sea tu hermanita menor – Preguntó con algo de sorna.
- No incomodes a la señorita hija – Le dio unas palmaditas en la mano con suavidad – Tal vez es la hija de un tío o algo así… ¿Verdad?
- Bueno creo que es hora de que nos acompañen para la presentación de nuestro nuevo producto, si nos disculpan – Hizo una pequeña inclinación de despedida y pasó una mano por la espalda de Kagome instándola a caminar.
- Kagome… no le…
- Inuyasha, te necesitamos al frente – Llegó Miroku hasta donde él y sin darle tiempo a protestar se lo llevo.
Miró como Miroku se lo llevaba y como él le daba miradas desde su puesto al frente, era claro que él sabia en que estaba pensando; el tonto comentario de Kikyo habia hecho mella en ella.
- Hasta que apareces, conocimos a muchas personas, ¿Dónde te metiste? – Le preguntó Ayumi llegando hasta donde ella.
- Eh, tuve que ir al tocador, luego no las encontré y… Miren ya va a empezar…
Afortunadamente sus amigas no preguntaron más y se dedicaron a prestar atención a la presentación que comenzaba a darse; en primer momento el que habló fue Inuyasha y luego dio paso a un delegado de su personal para que explicara con detalle de que se trataba la nueva idea de la compañía, luego las hicieron pasar al frente a ellas como creadores del producto, Eri dijo una palabras ensayadas con previamente con ayuda de Sango y por último Inuyasha los invitó a todos para disfrutar del cóctel y eso era lo último de la noche.
- ¿Cómo que te vas? – Preguntó Ayumi – Por fin empiezo a disfrutar esto y te vas, además ya se va a acabar
- Estoy algo cansada así que prefiero irme a casa – Finalmente se despidió y salió del salón, fuera del hotel espero por un taxi.
- Kagome, espera – La tomó del brazo antes de que subiera al taxi – Señor siga – El taxista simplemente retomó su camino.
- ¿Qué quieres? – Se cruzó de brazos esperando la respuesta de él.
- No le prestes atención a Kikyo, lo que dice es solo para molestarte
- No es tanto el comentario de esa mujer, es que… ni siquiera pudiste desmentir que no era de tu familia
- Pero quedamos en que nadie sabría lo nuestro
- Lo sé – Suspiró frustrada, ni siquiera ella se entendía – Solo no me prestes atención, estoy algo cansada, hablamos luego
- No Kagome, arreglemos esto, pero vamónos de aquí – Ni siquiera llamó a su chofer, paró el próximo taxi que paso y subió con Kagome.
El silencio reinó en el taxi, ninguno de los dos habló a excepción de las indicaciones que Kagome le dio al taxista para llegar a su casa, en media hora estuvieron frente a la casa de la joven.
- Creo que debemos tener varias cosas claras – Cruzó la calle y se sentó en el anden dándole la espalda a la casa, Kagome lo acompañó al instante – Quiero saber si quieres estar conmigo de la misma manera que yo contigo…
- Claro que quiero estar contigo – Afirmó Kagome sin dudarlo.
- Mi mundo es difícil y eres lo mas maravilloso que ha podido aparecer en mi vida Kagome – Acunó el rostro de la chica entre sus manos descansando su frente contra la de ella – Y eso tenlo por seguro pequeña, ¿Confías en mi?
- Sí – Respondió con decisión.
- Entonces continuemos como íbamos, que nuestra relación sea solo para nosotros dos, que nadie mas se inmiscuya en lo nuestro; ¿Qué me dices?
- Puedo hacer eso – Sonrió apegándose a él – Sólo tenme paciencia, soy muy nueva en este tipo de relaciones y…
- Yo te voy a enseñar todo lo necesario – Kagome se sonrojó ante las palabras y el no pudo reprimir las ganas de besarla.
Las cosas se habían complicado un poco y no dudaba que vinieran más problemas, lo importante es que quisieran estar juntos, esa era la manera de vencer todas las barreras.
Las cosas evolucionan, no sé que también ya cada quien de su opinión, pero lo bueno es como avanzaran las cosas… (Creo aun tengo que ver como será)…jajajajaja… Ahora si espero que les haya gustado el capitulo de hoy, no se olviden de dejarme sus comentarios, sugerencias y demás… un abrazote… Muak… y nos vemos a la próxima… bye…
¡VIVA EL MUNDIAL DE SUDÁFRICA!
