¡Hola!.. espero estén muy bien… No me quiero alargar mucho aquí así que solo les agradeceré por el apoyo y por la paciencia al esperarme con mis demoras… no quería tardarme mucho pero estaba en mis vacaciones…jajajaja… Bueno sé que me entiendan y sin decir nada mas… Les dejo leer…
Cáp. 8: Sentimientos
- …La espera para los amantes de la nueva tecnología ya terminó, como vimos en nuestro canal, la semana pasada fue el lanzamiento de la nueva línea de computadoras de "Taisho company" pero hoy finalmente ha salido a la venta, miles de personas se han desplazado hasta las sucursales de la compañía, buscando adquirir el nuevo e innovador artefacto. Como vemos en la imagen las filas son largas a la espera de lograr conseguir uno de los ejemplares, hablemos con algunas de las personas…
- Éxito rotundo – Apagó la tv y se giró en la silla para ver a su amigo y jefe – Creo que la competencia tendrá difícil el superar esto.
- No solo me alegra la buena acogida del producto, sino también que finalmente hemos recuperado el capital invertido en el anterior proyecto, y que los socios están mas tranquilos.
- Nos merecemos vacaciones, ¿No? – Lanzó la indirecta esperando que el ojidorado la entendiera.
- Esta bien Miroku, nos las merecemos – Aceptaba que no solo él estaba cansado sino que igualmente su amigo y todo el personal, pero no podía cerrar la compañía y menos ahora; los recompensaría en su debido tiempo.
- ¿Disculpa?, no te escuche… ¿Aceptaste?
- No seas idiota Miroku – Arrugó una hoja de papel y se la lanzó – Y sí, acepté, yo también tenia pensado tomar un descanso, algo corto, unos cuantos días
- Como ya tengo tu palabra, si me disculpas voy a llamar a una agencia de viajes para hacer un par de reservaciones
- ¿Un par?
- Eh… me imaginó que la mujer que reviso y propuso el proyecto, tiene también…
- Ya lárgate
- Espera… acabo de cavilar algo… ¡¿No me digas que iras de vacaciones con Kagome?
- ¡Lárgate Miroku!
- No puedo Inuyasha, si le digo a mi madre, me mata antes de que termine de hablar – Se abrazó a él escondiendo su rostro en el pecho – Pero puedes ir y descansar por ambos…
- No quiero estar en una playa completamente solo y además quería verte en traje de baño – Susurró en su oído logrando que ella se sonrojara.
- Creo que ya sé porque mi mamá no me dejaría ir contigo – Bromeó provocando la risa en él, era cierto podía llegar a ser muy pervertido.
- Kagome… y por qué no le preguntas a tu madre, no pierdes nada, además se me acaba de ocurrir pasar el tiempo de descanso en mi casa, es igual de relajado que una cabaña
- Aun así no me imaginó pidiéndole permiso a mi madre para quedarme en tu casa, ni siquiera por un día
- Yo podría decirle pero sé que no quieres que le diga nada, así que no te preocupes… Entonces dile tú… ¿Qué me dices pequeña?
- ¿Te estás escuchando Kagome? – Le preguntó su madre sin una sola pizca de ira, ella no era de perder el control - ¿Escuchas lo que me estas pidiendo?
- Mamá…
- Confió en ti hija pero no puedo decir lo mismo de ese hombre – Expuso su madre – No se si estarás segura con él…
- Mamá no podría estar mas segura con nadie – Aseguró Kagome – Además solo serán un par de días
- Kagome, te voy a hacer una pregunta y quiero que seas lo mas honesta – Comenzó su madre - ¿Has tenido relaciones sexuales con él? – Si de personas directas se trataban su madre estaba a la cabeza.
- ¡Claro que no mamá! – Se apresuró a contestar con las mejillas rojas de la vergüenza – Sabes que solo daría ese paso si…
- Lo sé… - Suspiró la mujer, ella conocía a su hija, podría dar todo por amor y eso era lo que la preocupaba - ¡Has tus maletas antes de que me arrepienta!
- Te amo mamá – La estrechó en un abrazo y luego corrió escaleras arriba.
Lo único que esperaba es que las cosas no terminaran mal, por el bien de su hija.
- Kagome te esperan abajo – Le avisó su madre entrando a la habitación, donde la joven empacaba las cosas en una valija – Ya baja, esta algo perdida con las cosas
- No se preocupe
- Le voy a decir algo – Se acercó la mujer donde el joven hombre – No se que tipo de relaciones esta acostumbrado a llevar, solo le pido que si solo esta jugando con Kagome, simplemente déjela así la lastimará menos.
- Entiendo su preocupación señora, sé que debe creer que solo me estoy aprovechando de Kagome, pero déjeme decirle que no es así, lo que siento por su hija es verdadero – Aseguró Inuyasha.
- ¡Ya estoy lista! – Anunció bajando las escaleras con una valija en sus manos - ¿Nos vamos?
- Te espero en el auto – Le tomó la maleta y se fue no sin antes despedirse de la madre de la joven.
- Cuídate mamá, nos vemos en tres días – Dijo con una suave sonrisa a la que su madre no se negó a corresponderle.
- Pásala bien y cuídate – Le dio un beso en la mejilla y luego la dejó marchar.
- ¿Mi mamá te dijo algo? – Le preguntó una vez que se habían alejado de la casa.
- No – Mintió, para que decirle a Kagome eso era algo entre la madre de ella y él - ¿Qué tal si vamos a cenar y luego vamos a mi casa?
- ¿A dónde iremos? – Preguntó con algo de duda.
- A descansar de Wcdonald's – Bromeó, luego de unos minutos se detuvieron frente a un restaurante, no era muy elegante pero si era uno muy reconocido.
- Al menos no debo usar un elegante vestido – Dijo resignada mientras caminaba al lado de él – Aunque contigo si desentono – El solo sonrió ante las palabras de ella, pues en parte era cierto, ella usaba un simple vestido veraniego de color lila y él un caro traje de etiqueta.
- Y yo desentono con tu belleza – Le susurró mientras le corría la silla para que se sentara.
No pudo decir nada ante el comentario, nunca podía, pues cuando el decía un comentario de ese tipo ella solo podía sonrojarse y dibujar una sonrisa nerviosa en sus labios. Para su suerte, un mesero se acercó a su mesa y les dejó la carta…
- Esas son las ventajas de ser el dueño – Habló luego de tomar un sorbo de su bebida.
- Y mientras tú descansas, los demás se quedan trabajando
- No puedo cerrar la compañía para darles vacaciones a todos, esto apenas esta despegando, ya sacamos una primera producción pero como van las ventas, es posible que saquemos aun más; pero ten por seguro que les recompensaré el enorme trabajo que han hecho
- El caso es que…
- ¡Inuyasha Taisho! – Interrumpió la chillona voz tras ella – Hola querido… que bueno volver a verte, desde ese verano en las Islas Canarias…
- Eh sí, hola… – Se levantó del asiento con prontitud antes de que la mujer dijera algo, ya había reconocido ese rostro.
- Sakura… - Le recordó ella con una sonrisa muy coqueta – Y dime que ha sido de tu vida, hablé con Kikyo hace poco y me dijo que…
- Oye estoy acompañado, así que porque no hablamos otro día – Ofreció con algo de incomodidad.
- Claro, pero no te olvide llamarme, la última vez me dijiste que lo harías y…
- Sí…claro no te preocupes – La mujer ante la atropellada despedida simplemente se fue; volvió a su asiento frente a una Kagome que simplemente comía con total tranquilidad su postre – Kagome…
- ¿Islas canarias?, debió ser un lindo verano – Le interrumpió antes de que hablara.
- Fue en una reunión de negocios, ella trabaja para una compañía norteamericana que tiene sucursales en el país – Se explicó – Kagome no te pongas…
- No te preocupes – Debía dejar de crearse películas y dejar los celos a un lado – Estoy algo cansada… ¿Nos vamos?
- Lleva el auto a los garajes – Le ordenó a uno de sus trabajadores, lanzándole las llaves.
- Soy yo ó ésta casa está mas grande que la última vez – Le dijo mirando a todos lados.
- Eh… pues no creo que haya crecido mucho – Bromeó pasando una mano por la espalda de ella llevándola hasta la sala de estar.
- Buenas noches – Saludó el anciano que Kagome reconoció como el mayordomo - ¿Desean cenar?
- Ya cenamos Myoga, iremos a descansar – Dejó la maleta sobre el sofá pues sabía que Myoga pediría que la subieran, enlazó una mano con la de Kagome y la instó a subir las escaleras.
- Nunca subí tantas escaleras en mi vida – Exclamó una vez que estuvieron en la tercera planta – Creo que si necesito descansar, ¿En donde voy a dormir? – Preguntó.
- Aquí – Abrió la puerta de una habitación al fondo.
Quedó asombrada ante el tamaño de la habitación, podría asegurar que era el triple de la suya; ésta estaba ocupada por una amplia cama ubicada en la pared frontal, sabanas blancas con acabados negros la cubrían, frente a ésta una chimenea reposaba y sobre esta, al igual que en la sala, un gran televisor empotrado a la pared; una de las paredes laterales era compuesta por amplios ventanales por los cuales se podía apreciar la joven noche, al lado de estos habían un par sillones con una mesa de centro; a ambos lados de la cama reposaban dos mesas de noche una con algunos papeles sobre ella y la otra con una computadora portátil… ¿Y eso que hacía ahí?... ¡Un momento!...
- ¿Es…ta es tu… - Se trabó antes de terminar la pregunta.
- ¿Mi habitación? – Ella asintió y el la imitó, efectivamente esa era su habitación.
- Entonces… ¿Dónde dormiré yo? – Tal vez él se habia confundido.
- Dormirás aquí, conmigo – Se acercó a ella, pasando sus manos por la estrecha cintura.
- Eh…a…aquí…con…tigo – Balbuceó con timidez mientras el avanzaba con ella al interior de la habitación.
- Mmjjmm – Se inclinó hasta llegar a sus labios y atraparlos, sintió como ella le correspondió con algo de torpeza, indiscutiblemente la habia asustado – Tranquila pequeña… - Se alejó de ella sin poder evitar no reírse – No haré nada – Le aseguró mientras la abrazaba – Sólo que me pareció que esta podría ser una oportunidad perfecta para que habláramos y nos conociéramos mas
- ¿Y tu familia, el resto de los Taisho? – Le preguntó, luego de horas de estar hablando. Ambos estaban sobre la cama recostados hablando tonterías mientras la noche avanzaba.
- Mi padre vive en el exterior, en Londres y mi madre murió hace varios años, ahh y también esta el idiota se Sesshomaru, aunque él es mi medio hermano, el caso es que es un Taisho.
- ¿Entonces la compañía es de la familia?
- No, cuando mi padre y mi madre se divorciaron yo me vine a vivir a este país con ella, comencé mis estudios y cuando el negocio apenas comenzaba ella sufrió un ataque al corazón – Explicó – No tengo una buena relación con mi padre
- Ya veo… - Tenía unas cuantas dudas mas, pero no quería sonar muy entrometida.
- ¿Y tu que me dices?, conozco a tu madre y a tu hermanito, ¿Qué me dices de tu padre?
- No recuerdo como es, creo que mi padre y ella se distanciaron cuando yo era muy pequeña, luego mi madre conoció al padre de Souta, era un gran hombre, lastimosamente sufrió un accidente automovilístico y murió, cuando eso mi hermano solo era un bebito
- Entonces Souta y tu son hermanastros – Afirmó el hombre a lo que ella asintió.
- Exactamente, pero lo quiero como si fuera mi hermano al menos peleamos como unos – Bromeó.
- Yo por el contrario no puedo llevarme más mal con Sesshomaru, el me odia por el hecho de que luego de que mi padre enviudara se casará con mi madre y bueno yo lo odio por el simple hecho de que es él.
- Pero es parte de tu familia, deberías al menos intentar llevarte bien con él
- Eres muy hermosa pequeña, no solo por fuera sino igualmente por dentro – Encerró en la joven en un especie de prisión, dejándola atrapada entre su cuerpo y la cama - ¿Hasta cuando te sonrojaras por las cosas que digo y hago? – Le preguntó.
- Yo…es que…bueno - ¿Qué le decía?, ella no se sonrojaría, si él no le dijera tanto cumplido y si tampoco hiciera cosas tan osadas, como por ejemplo la situación en que estaban – Tu tienes la culpa – Le reprochó.
- ¿Yo? – Cuestionó con fingida inocencia.
- Sí, si no me dijeras esas cosas y tampoco me pusieras en estas situaciones, estaría muy fresca
- Si lo hago, es porque me encanta verte sonrojarte, me encanta halagarte, besarte – Se inclinó y le dio un suave beso, antes de alejarse retuvo el labio inferior de la chica con sus dientes – Ay Kagome… ¿Qué me hiciste pequeña?
Esa era la preguntaba que rondaba por su cabeza desde hace un largo tiempo y a la cual no le hallaba respuesta; sentía que Kagome se había vuelto una parte demasiado importante en su vida, lo único que hacía era pensar día noche en ella, en sus besos y caricias inocentes, en su risa, su candor, en su ternura, él sentimiento que lo embargaba era demasiado grande y era demasiado perfecto sentirse envuelto por él, por eso trataba de determinar que era.
Se revolvió entre las sábanas de la cama, buscando ocultarse de la luz que daba en su rostro, se abrazó a la almohada que tenía apretujada entre sus brazos y escondió su rostro en la firme superficie… ¿Firme?, desde cuando las almohadas eran firmes, tonificadas y… Abrió sus ojos con rapidez para encontrarse con un par de brillantes soles y unos sensuales labios que tenía formada una sonrisa…
- Buenos días pequeña – Habló finalmente sin poder dejar de sonreír.
- Eh…buenos días – Se sonrojó furiosamente al ver en la posición que se encontraban. Él estaba prácticamente bajo ella, sin nada que le cubriera el torso y con las manos rodeándole más abajo de la cintura.
- ¿Qué pasa? – Le preguntó.
- Nada… ¡Tengo que ir al baño! – Saltó de la cama y se encerró en el cuarto de baño; después de tomar un poco de aire fue hasta el lavabo y se mojó un poco el rostro, tratando de calmar sus mejillas casi febriles, una vez mas calmada abrió la puerta para salir.
- ¿Todo bien? – Estaba apoyado en el marco de la puerta impidiéndole salir, ella solo asintió ansiado un poco mas de agua para sus mejillas, quiso pasar por un lado de él pero le fue imposible - ¡Ven aquí! – Antes de que ella lograra salir, la tomó en brazos hasta depositarla en la cama y aprisionarla contra él - ¿A dónde cree que iba?
- Pues a…por ahí…
- ¿Por qué no vamos a desayunar y luego a la piscina? – Ofreció Inuyasha.
- Me parece… - Se relajó finalmente.
- Lindo día Myoga por fin el invierno se va, ¿Tu que dices? – Fue hasta la silla playera y se sentó dándole el frente a la piscina, cobijado bajo la sombra de un toldillo de paja.
- Muy buen día señor – Apoyó el anciano, dejando unas toallas sobre una mesa lateral - ¿Necesita algo mas?
- No, ¿Han llamado?
- Algunas llamadas, pero como me ordenó les dije que salió de viaje
- Bien… eso es todo Myoga, gracias – Se recostó en la silla y cerró sus ojos para ocultarlos del sol, ahora solo restaba a esperar que Kagome llegara.
- Te vas a quemar si te quedas bajo ese sol – Se paró frente a él ocultando el los rayos solares de la vista de él.
Sí se iba a quemar, pero no exactamente por el sol. En definitiva nunca se equivocó Kagome tenía el rostro de angel y un cuerpo extremadamente deseable. Desde su cómodo asiento pudo contemplarla a plenitud; usaba un bikini de color blanco con dorado, sus cabellos estaban sueltos y revoloteaban con la fresca brisa del día.
- ¿Estás bien? – Le preguntó al ver que él no había dicho nada desde que ella llegó.
- Estás hermosa pequeña – Se levantó finalmente de la silla y se paró al lado de ella – Creo que ahora nadar no me parece tan buena idea, porque mejor no vamos a…
- Claro que no, vinimos a nadar, esta haciendo calor así que al agua – Lo jaló para acercarlo a la piscina.
- Como digas, al agua – La envolvió con su cuerpo y se lanzó con ella a la piscina.
- Casi me matas de un susto… ¡Tonto! – Le regañó una vez que salió a la superficie.
- Jajaja… Lo siento pequeña – La abrazó ante las evasivas de ella y la atrajo a su cuerpo – Kagome… – Le acarició los cabellos mojados y caminó con ella hasta acorralarla en la orilla
- ¿Qué… - Sus palabras fueron acalladas por los tibios labios de Inuyasha.
Cerró sus ojos dejándose llevar por la extraña y placentera sensación, de los labios de Inuyasha unidos a los suyos; con algo de timidez deslizó sus manos por el pecho de él hasta pasarlas tras el cuello de él. Un pequeño respingo se le escapó cuando sintió las manos de Inuyasha bajar de su cintura a los muslos para izarla mas a su altura, como un acto instintivo sus piernas se enredaron en la cadera de Inuyasha.
- ¿Qué demonios me estas haciendo? – Jadeó entre los labios de ella – Me vas a enloquecer pequeña… - Sus labios bajaron por el cuello de Kagome, a la vez que una punzada se disparaba directo a su entrepierna presionada en el sexo de la joven.
- Inuyasha… - Lo llamó; no mentiría se asustó en el momento en que pudo percibir la reacción no solo en el cuerpo de él si no que de igual manera en el propio, y es que a pesar de que estaban sumergidos en agua, el calor que sentía era sofocante, era un fuego con necesidad de ser avivado y consumido.
- Lo siento – Se detuvo en la clavícula de la joven y con una mano cerca del pequeño nudo que sostenía el bikini desde la espalda – Tu tienes la culpa pequeña – La tomó de la cintura y la impulsó hacia fuera del agua, dejándola sentada en el muro, posteriormente él la siguió.
- ¿Cómo es eso? – Estrujó su cabello buscando secarlo un poco, aun no lo miraba estaba muy apenada para hacerlo – Lo de que yo tengo la culpa…
- No te das cuenta pequeña, eres hermosa y…
- Por favor Inuyasha, estás acostumbrado a salir con modelos, actrices y con las mujeres mas hermosas del mundo, así que no me digas tanto que soy bonita porque puedo terminar creyéndolo – Le pellizco la nariz y se salió para buscar una toalla.
- Las otras mujeres son hermosas, pero tu no solo lo eres por fuera, lo eres por dentro y eso te hace mucho mas bella – Aseguró sin levantarse de su puesto.
Él no mentía, no esta vez, Kagome era mucho mas bella que cualquier mujer con que hubiera salido y por el simple hecho de que ella tenía corazón. Ella lo tenía encaprichado, loco… ¿Enamorado?
Cada vez me enamoro más y mas de Inu… Es que se imaginan tener un novio así de perfecto…jajajajja como dice una tía mía… "Soñar y nada más"… Pero como alguien mas dice "Soñar no cuesta nada"… ¡Ahí tienes tía!...jajaja creo que ahora si me enloquecí… En fin espero les haya gustado el romance entre nuestra parejita porque muy pronto… ¡Ya hable mucho!... Sin más dejen sus mensajes… Besos, Abrazos… Nos vemos…
¡VIVA COLOMBIA!
