Hola… espero se encuentren con el animo arriba de la misma manera que yo; antes que nada muchas gracias por los comentarios y bueno para afirmar o desmentir lo que dijeron creo que es mejor dejarles leer la historia… Antes que nada un gracias por su gran apoyo…
Cáp. 11: Esperanza
- Creo que estaba de maravilla en mi casa descansando
- Es la primera semana de clases y ya te estas quejando Ayumi – Las tres caminaron hacia una de las mesas de la cafetería - ¿Eso es todo lo que comerás?
- No tengo mucho apetito, las cosas que venden aquí no me llaman mucho la atención – Dijo mientras abría su refresco de naranja.
- Pero la clase para la que vas es demasiado larga Kagome te vas a desmayar – Habló Ayumi.
- Voy a estar bien chicas – Aseguró con una pequeña sonrisa; como habia dicho Eri era su primera semana de clases en la Universidad, habia ingresado a estudiar Diseño Grafico.
- Miren lo que… - Se atoró con la soda que bebía pero eso no impidió que les mostrara lo que acababa de ver en la revista que hojeaba.
- Seiko, comunícame con mi agente de publicidad – Ordenó con algo de enfado en su voz.
- De inmediato señor – Se escuchó la voz de la mujer por el intercomunicador.
- Buenos días señor Tai… - Las palabras del hombre fueron cortadas bruscamente.
- ¿¡Me puede explicar que hace esa fotografía en primera pagina! – Bramó airado – Mas le vale que no vea ningún numero de esta revista cerca o le juró que lo despido – Le advirtió para luego colgar.
- Dime que esto es mentira – Atravesó la puerta y dejó la página de la prensa extendida sobre el amplio escritorio.
- Claro que lo es, ¿Crees que haría eso?
- No, pero ahora todo el país cree que es muy cierto
- No me voy a casar con Kikyo, no le pedí matrimonio y no pienso hacerlo
- Bien, no te enfades conmigo, no fui yo quien brindó esa declaración – En la página salía un recorte de una imagen de Inuyasha y al lado una de Kikyo, pero ese no era el problema, el lío era el encabezado de la noticia…
- ¡Inuyasha Taisho se va a casar con ella! – Exclamó Eri sin poder creerlo.
- Eso se veía venir – Habló nuevamente Ayumi ya recuperada de su atoramiento - ¿Qué dices Kagome?
Mentalmente, leyó por enésima vez él encabezado de la revista, "Hija del empresario Himura luce el anillo de compromiso que le dio su novio, el gran empresario Inuyasha Taisho"; él se casaría con ella. Su mente dio miles de vueltas, lo que le provocó una serie de punzadas en la cabeza y el corazón, su respiración se dificultó y luego todo fue oscuridad.
- No se quien le dio el estupido anillo, pero no fui yo – Aseguró enfadado.
- Primero cálmate Inuyasha – Le pidió Miroku.
- No me pidas que me calme, no cuando esta noticia esta siendo vista por todo el país y por…
- Kagome… ¡Ya despertó Eri! – Avisó la joven.
Su cabeza aun le daba vueltas y el ritmo de su corazón era demasiado agitado, abrió sus ojos tratando de acomodarse a la luz solar, en cuanto logró enfocar normalmente su vista, pudo distinguir el rostro de Ayumi y escuchar la voz de Eri acercándose, aparte de sus dos amigas había varias personas alrededor.
- ¿Cómo te sientes? – Le preguntó Eri alcanzándole una botella de agua que la joven rechazó mientras se acomodaba en la silla – No te levantes…
- Estoy bien, no se preocupen chicas – Recostó su cabeza en la mesa tratando de organizar su cabeza, abrió sus ojos y nuevamente se encontró con la imagen de hace unos momentos; ahora acomodaba un poco mas las cosas, se habia desmayado, debido al impacto de la noticia – Me tengo que ir… - Tomó su morral y salió disparada de entre las personas que continuaban mirando lo sucedido; corrió desesperada pasando por entre miles de personas que ni se inmutaron con su presencia, sin mas fuerzas se detuvo en los predios traseros de la Universidad, recostándose en un árbol; era un campo lleno de árboles, donde pocas veces los estudiantes descansaban – Te vas a casar – Se dejó deslizar hasta caer al suelo, escondió su rostro entre sus rodillas y se abrazó tratando de reconfortarse; por mas que no quisiera llorar las lagrimas brotaron de sus ojos con desconsuelo, dolía y demasiado, ella no habia sido tan importante para él como decía, ella solo fue su diversión - ¡Soy una tonta!
- ¡¿En que demonios estabas pensando? – Vociferó enfadado.
- Fue un arrebato Inuyasha, además…
- ¡Además nada!, ¡Vas ahora mismo y convocas una rueda de prensa o lo que sea y dices que no nos casaremos! – Estaba enfadado, furioso, él hecho de que ella era una mujer era lo que lo detenía de que no la golpeara, pero ganas no le faltaban.
- ¿Por qué no lo piensas?, no es tan mala…
- ¡Es una pésima idea!, ya me escuchas Kikyo, quiero ver en primera plana la noticia de que el compromiso es falso – Le dijo en un tono gutural – Ya oíste Kikyo, no estoy jugando, ¡Acabas con esto ahora mismo!
- Gracias por venir, no sabia a quien mas llamar – Abrió la puerta dejando pasar a la joven.
- Me imaginé la razón de tu llamada… Y no te pregunto como te sientes porque es más que obvio – Entraron en la habitación de la joven y se sentó en la cama.
- No sabia a quien mas llamar, mamá salió de la ciudad con mi hermano, las chicas no saben nada acerca de esto… Ayy Sango, te juro que me quiero morir – Aseveró la joven soportando en nuevo llanto.
- Kagome, eres joven, hermosa e inteligente, tienes las armas para conseguir a cualquier chico, uno que de verdad te valore – Trató de animarla, aunque no serviría de mucho – Ven, vamos a ordenar algo para comer… ¿Qué te apetece?
- La verdad, nada – Contestó la joven.
- Últimamente esa es tu respuesta, no me digas que estas haciendo una de esas ridículas dietas.
- No hago dietas, es solo que no he tenido mucha hambre los últimos días – Sango suspiró, ella sabia bien la razón de eso, aun así estaba empeñada en que Kagome se alimentara, se veía muy desmejorada.
- No me interesa, vas a comer un poco de lo que voy a ordenar – Tomó el teléfono de la base y marcó un numero de memoria.
- Tiene el celular apagado…
- Así lo tiene desde hace tiempo, ¿Por qué crees que lo encendería ahora? – Le preguntó.
- Tengo que verla y explicarle, háblale a Sango
- Es la hora del almuerzo, lo mas posible es que no este, y aun así ella no te ayudaría Inuyasha – Aseguró Miroku.
- Argg, voy a ir a su Universidad, a su casa o a donde sea, tengo que verla – Salió decidido de la oficina esta vez nada le impediría hablar con ella.
- Te gusta la comida de Wcdonald's, así que come un poco – Instó Sango a la joven que solo miraba la comida con desgano; no es que estuviera haciendo dietas extrañas ni nada por el estilo, solo que simplemente la comida no le apetecía tanto, solo algunas comidas de su madre le abrían bastante el apetito, o comía cuando el hambre le entraba, por alguna cosa.
Miró la hamburguesa con papas fritas sobre su plato, era de sus comidas favoritas, adoraba ir a Wcdonald's y comer de eso al menos una vez por semana, pero ahora no le provocaba ni un poco, es mas su estomago empezaba a revolverse, las nauseas fueron mas que su hambre y salió disparada al baño, devolviendo lo poco y nada que habia comido en el día.
- Kagome… - Tocó la puerta desde afuera, le asustaba un poco la actitud de la joven y si la depresión la habia llevado a una de esas enfermedades que estaban tan de moda entre las adolescentes; no eso no podía ser para tanto, tal vez… - ¿Estas bien? – No escuchó respuesta, solo el sonido del agua saliendo del grifo, no fue necesario llamar una vez mas simplemente la joven salió.
- Sí no te preocupes, ya me ha pasado antes – Tranquilizó a su amiga.
- ¿Ya te habia pasado? – Preguntó sorprendida - ¿Fuiste al doctor?, puede que sea algo grave…
- No debe serlo, es solo que algunas comidas me provocan malestar con solo olerlas, bueno tal vez si debo ir al doctor – Aunque aun creía que no era nada grave.
- Kagome… no quiero ser entrometida pero… - Si lo que pensaba resultaba ser cierto, las cosas se volverían mas complicadas
- ¿Si? – Instó a que continuara.
- Estuviste con…a lo que refiero es a si tuviste relaciones con Inuyasha – No tuvo que esperar respuesta alguna, el sonrojó de ella la delató - ¿Usaron protección? – Insistió
- ¿Qué estas insinuando Sango, que estoy… - El solo pensamiento logró aterrarla – Pero era la primera vez y dicen que no…que nada sucede… - Trató de explicarse con algo de atropello.
- Kagome nada es seguro, existen muchos rumores acerca de eso, las personas siempre especulan mucho, siempre hay que asegurarse – Fue hasta donde Kagome ayudándola a sentarse al ver que estaba a punto de desvanecerse – Tranquila… Puede que esté equivocada, nada es seguro, ¿Qué dices si consigo un test?
- Pero yo no… Esta bien – Asintió, confiaba en solo fuera un error de Sango y todo estuviera bien.
- No tardo, ¿Estarás bien? – Tomó su bolso y cuando la joven asintió simplemente salió de la casa lo más rápido posible.
Miró los miles de jóvenes saliendo de el campus Universitario pero no podía distinguir a la persona que buscaba, necesitaba verla, explicarle, decirle que todo era una equivocación una mentira de Kikyo.
- ¿Dónde estas? – Se dijo a él mismo, recorriendo su mirada por todas las personas, finalmente pudo distinguir un par de siluetas con total resolución fue hasta donde ellas – Disculpen – Habló a las sorprendidas jóvenes - ¿Estoy buscando a Kagome?
- ¿Kagome? – Repitió una sorprendida Ayumi.
- Sí, ¿Dónde esta? – Preguntó con algo de afán, sabía bien el porque de la reacción de las jóvenes, seguro se preguntaban porque él la buscaba.
- Ella se sentía mal y se fue a su casa – Contestó Eri con rapidez.
- Gracias – Dijo para luego salir corriendo hasta su auto.
- Ya esta – Dijo saliendo del baño, Sango ingresó y vio el test sobre el lavabo, aun faltaba esperar unos cuantos minutos.
Su cabeza estaba hecha un lío, estaba cavilando la posibilidad de que ese test saliera positivo y ninguna de las cosas que pensaba era buena; sí las cosas salían así no sería mas que su culpa, ella fue la que decidió que pasara aun cuando no contaban con ningún tipo de protección, ¡Era una verdadera idiota!, ¿Qué iba a hacer con un bebé?, no tendría la cara para decirle a su madre, ¿E Inuyasha?, no sabía si podría enfrentarlo para darle esa noticia, además él se iba a casar, por qué dejaría la boda por una niña con la que solo jugó.
- Deja de pensar en eso – Se regañó a ella misma, solo cuando despertó de sus pensamientos fue que notó que tocaban la puerta con insistencia - ¡Ya voy! – Dijo exasperada, ¿Quién tenía tanto afán?
- Kagome… - Suspiró aliviado en cuanto la tuvo frente a él, también se habia asustado cuando le dijeron que se habia ido porque no se sentía bien.
- ¿Qué haces aquí? – No era la primera vez que él venia a buscarla, solo que su madre nunca le permitía verla, ahora su mamá no estaba.
- Kagome… ¡Señor Taisho! – Exclamó Sango cuando salió del pasillo, el test que tenía en sus manos lo escondió tras ella.
- Necesitó hablar contigo, por favor Kagome, escúchame
- No quiero… - Lo dejó de pie en la puerta para salir disparada a su habitación, antes de que pudiera alcanzarla Sango lo detuvo.
- Lo lamento pero no puede ir con ella – Se paró frente a las escalas impidiéndole pasar.
- No me haga enfadar señorita Taijiya, le recuerdo que es usted mi empleada y no querrá quedar sin empleo…
- ¿Ya se fue? – Preguntó a Sango cuando entró a su habitación.
- Está aparcado afuera, me temo que no se irá hasta que hables con él
- ¿Por qué sigue tras mío?, se va a casar, debería dejarme en paz, desaparecer de mi vida – Decía, pero el solo pensarlo le remordía el corazón, quería que estuviera lejos pero el pensarlo dolía demasiado.
- Tal vez eso no sea lo mejor – Se sentó a su lado en la cama – No es el momento o tal vez sí, no lo se pero…
- Lo sé – Asintió la joven, sabía a que se refería, el tono de Sango se lo decía.
- ¿Le dirás? – Preguntó.
- ¿Pudiste hablar con ella? – Preguntó Miroku a su desesperado amigo.
- No, tu querida Sango salió y no permitió entrar, espere por horas y ni siquiera se asomó, pero su madre no salió como siempre lo hace así que supongo que no esta en casa, hoy iré de nuevo – Dijo decidido, tenia que hablar con Kagome no importaba como.
- La noticia de que el compromiso era falso ya esta en todos los periódicos…
- No quedaré contento hasta que no la vea y me aseguré que me crea, no quiero tenerla lejos de mi Miroku, sé que quedo como un idiota pero es que…
- ¿La amas? – Preguntó el joven, aunque lo hacia mas por corroborar algo que ya sabia.
- No sé que mas podría ser, no dejó de pensar en ella y desde que no la tengo a mi lado me desespero cada vez mas, es demasiado necesaria para mí…
- Pensé que al principio solo era uno de tus nuevos caprichos, que solo jugabas con ella, pero por lo que veo estas más que enamorado amigo; ¿Por qué no vas de nuevo?, dijiste que su madre no esta en casa.
- Pues no se si ya este, pero así no estuviera, tu querida Sango no me deja ni mirarla
- Yo te ayudo con Sango, ahora que esperas vete – Le apuró a salir de la oficina.
¿Qué iba a hacer?, la pregunta le daba miles y miles de vueltas en su cabeza, al menos para su suerte no habia nadie en su casa por lo que podía desahogarse sin dar explicaciones, unas para las que no estaba lista. Cavilaba varias posibilidades, aparte de que Sango estaba pendiente de ella e insistiéndole en algo que tarde o temprano tendría que afrontar, su amiga prefería mas temprano, si por ella fuera, sería un nunca, pero era obvio que necesitaba hacerlo, ¿Pero como?...
Suspiró cansada, levantándose de la cama ante el sonido del timbre desde abajo, lo mas seguro es que fuera Sango, era hora de su descanso en el trabajo e iba donde ella en algunas ocasiones, pero la persona que se encontró no era para nada su amiga.
- Quieras o no vamos a hablar – No estaba dispuesto a recibir mas desplantes por parte de ella, no podía enojarse con él sin darle tiempo de explicarse.
- ¿Podrías ser mas cortés no crees? – Se movió de la puerta permitiéndole pasar, lo mejor era cortar todo de raíz.
- ¿Esta vez no me sacará tu madre? – Preguntó con algo de ironía.
- Mi madre esta fuera de la ciudad, pero no creo que hayas venido a preguntar por ella – Le contestó despectivamente.
- ¿Ahora quien es la descortés? – Sonrió al ver que ella se sonrojaba y miraba hacia otro lado, adoraba esa reacción en ella.
- Si vienes a burlarte de mi, puedes salir por donde entraste.
- No vine a pelear Kagome – Dejó los jueguitos a un lado y se acercó un poco a ella – Vine a arreglar las cosas, es muy importante para mi hacerlo…
- Claro que lo debe ser, no debes tener ningún tipo de lazo con ninguna otra niña, no cuando estas comprometido con una gran mujer – Se regañó mentalmente ante sus palabras pero era poco comparado a lo que quería decirle.
- No estoy comprometido – Aseveró Inuyasha – Kikyo mintió acerca de eso, no se que locura le dio y…
- Tal vez el hecho de que ibas a… El caso es que no tienes porque preocuparte, todo esta bien, entiendo que solo fui un simple juego y que te quieras…
- Escúchame bien – La acercó, apegándola con fuerza a su pecho – No fuiste ni nunca serás un juego, muchas mujeres lo fueron pero tu no, nunca me habia enamorado hasta que te conocí y ha sido una sensación maravillosa, ¿Crees que cambiaría eso por simple sexo?, ¿Crees que sería capaz, luego de estar contigo, luego de que hiciéramos el amor, de que te hiciera mía?
- Yo no… - No podía hablar el solo recordar la situación en que se encontraba la atemorizó – Si las cosas son así, ¿Por qué estabas con ella en la oficina a punto de… - Se soltó de él con algo de esfuerzo - ¡Tu sabes que!
- Por idiota, porque quería hacerle entender que no me interesaba, quería herirla, estaba desesperado por el hecho de que no nos dejaba en paz así que hice esa idiotez, pero te juro que nada iba a suceder – Le aseguró.
- Es muy difícil creer después de tener las imágenes clavadas en mi cabeza
- Entiendo – Suspiró – No te voy a obligar a que regreses conmigo, ni a que me perdones pues sé que mi modo de actuar no fue el mejor, aun así quiero que me creas, solo eso Kagome…
- Yo…hay algo que debo decirte – Era su turno y si no lo decía ahora jamás lo haría.
- ¡Miroku!, deja de dar vueltas y dime cual es tu problema, es mi descanso y tengo cosas que hacer – Le dijo exasperada; habia aparecido antes de que pudiera salir de su oficina, por el idiota de Miroku quien empezó a hablarle acerca de un problema que tenia, el caso era que nunca llegaba al meollo del asunto.
- Pues lo que sucede es que…sé que va a sonar tonto, pero solo espero que puedas entender…esto es difícil – Tomó un poco de aire tratando de inventar algo con rapidez; las cosas serían mas sencillas si ella aceptara salir con él a comer pero sabia que se negaría como el día anterior, así que no quedó mas que inventar algo.
- Para mi es mas difícil oírte… ¡¿Vas a hablar o no? – Exclamó exasperada.
- Ya voy… no te pongas así Sanguito
- ¿Qué sucede? – Preguntó preocupado al ver la actitud nerviosa de la joven.
- Es que…bueno - ¿Cómo se decía una noticia de ese tipo?, no era fácil y no quería la reacción de él.
- ¿Sí?... – La instó a continuar, el suspenso lo estaba matando, esperaba que no fuera nada grave; ahora que la detallaba bien, si habia algo extraño en ella… ¿Qué era?
- Lo que pasa es que… últimamente no me habia sentido muy bien, pe…
- ¿Estás bien? – Preguntó asustado.
- Sí, yo estoy bien – Lo tranquilizó para luego continuar.
- ¡¿Qué es lo que sucede Miroku? – Bramó enfadada.
- Ayy, no puedo – Suspiró, por mas que pensaba nada se le ocurría – Lo que pasa es que Inuyasha fue a hablar con Kagome y como tu no lo dejarías entonces yo tengo que retenerte hasta que ellos arreglen sus diferencias…
- Eres un verdadero tonto, Kagome no esta lista para hablar con él y mucho menos ahora…
- ¿Por qué?
- Me estaba sintiendo mal y hablé con Sango, así que ella me propuso hacerme un examen – Sabia que estaba dándole muchas vueltas al asunto pero era demasiado para ella, como para decirlo de una sola vez – Y…Estoy embarazada… - Ya estaba, lo habia dicho, solo quedaba esperar.
- ¿Qué? – Atontado, así fue como quedó ante la noticia.
- No te hagas el idiota, ya escuchaste, solo quería decírtelo – Comentó la joven con suavidad.
- ¿Estás embarazada? – Se acercó hasta ella hasta encerrarla entre sus brazos - ¿Vamos a tener un bebé? – Sabía bien la situación a la que se enfrentaban, era bastante complicado, aun así para él era su esperanza…
Jajaja…creo que era algo que se veía venir con lo que dije la semana pasada, pero como he dicho antes las cosas han de ser así. Creo que no pasa nada si les digo que apartar de ahora las cosas van a cambiar.
En fin espero que les haya gustado el capitulo, tratare de no tardarme demasiado, no les prometo nadita, no olviden dejarme sus mensajes y sugerencias; les mando un abrazo, un beso… Nos vemos!
(Hay bebé por doble partida jajajaja)
