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El sol iluminaba un cielo despejado, y sus rayos caían y tocaban los pétalos de variados colores en el extenso jardín, ahí estaba, Zareen, cuidándola minuciosamente, cuando escucho un silencioso y decido andar, ella de una forma grácil giro su rostro y lo miró y ligeramente sonrió.

Camino sobre el camino empedrado que dividía los rosales, siempre procurando que su corpulento cuerpo no las dañase, el tenia su mirada dorada, sobre ella, al estar a un solo paso, bajo su rostro en un saludo.

-hola mi querido, Nâsser, dijo Zareen tomando sus manos.

*mi amira…*, escucho ella, * ellos vienen en camino ya estuvieron con faruq..*

-bien ya pronto estarán aquí….

Retomaron su marcha sobre el desierto, increíblemente ante ellos a lo lejos se comenzaba a ver la forma de montañas, todos apresuraron el paso, estaba acercándose cuando sobre de ellos se proyecto la sombra de un ave, esta lanzo su grito y todos reconocieron al halcón, este continuo su vuelo y se interno entre la espesa vegetación que rodeaba la pequeña cadena de montañas.

La vegetación les impedía avanzar con los autos, asi que continuaron a pie, con la ayuda del mapa dado por faruq lograron llegar a las faldas de la montaña, un lugar que a todos los dejo maravillados, ante ellos se forma un arco de piedra, que se encontraba increíblemente cubierto de unas rosas amarillas como los rayos del sol, que mostraban la entrada a un túnel.

Lo más asombroso es que en lo más alto del arco se encontraba un hermoso halcón egipcio, que los miraba fijamente.

Todos se miraron el era saqr?, en ese momento escucharon un sonido proveniente del fondo del túnel, y ante ellos se presento un hombre de piel oscura como la noche, alto y robusto, los miraba fijamente, y extendió el brazo.

Asombrosamente el halcón tomo vuelo solo para aterrizar sobre la piel oscura de aquel hombre.

-nos envió Faruq Khalil, dijo Benjamin, el hombre entrecerró los ojos y lentamente asintió, se giro sobre sus talones, y les indico con la mano que lo siguieran.

La oscuridad reinaba en el lugar, a los pocos segundo de entrar la entrada se cerro, ellos caminaban y caminaban, tanto que se hacia eterno el recorrido. Todos estaban en silencio, cuando el hombre se detuvo y escucharon como se movía una pesada puerta hecha de piedra y metal, automáticamente cerraron los ojos ante la exposición repentina del sol.

Al poco tiempo se sorprendieron al mirar ante ellos un jardín lleno de rosas de todos los colores, margaritas, lirios y mas, el jardín lo rodeaba unos portales y al centro se levantaba lo que parecía ser un kiosco, ellos fueron llevados directamente al centro del lugar.

Entraron al kiosko que tenía puertas estilo japonesas y pisos de madera pulida, todos miraban el lugar que apenas notaron que alguien había entrado.

-bienvenidos, escucharon a una voz casi celestial decir

Todos giraron y la miraron, era como la describía la historia del Hakawati Ali. Pensaron todos.

-gracias, mi nombre es Carlise.

-yo soy Zareen, pero todos sabemos que ustedes conocen mi nombre y yo se los suyos, y Edward querido no intentes escucharme y Bella querida no hay razón para tu escudo, no voy a dañarles. Al contrario necesito de su ayuda.

-De nuestra ayuda?, dijo Eleazar-

-así es mi querido Eleazar, necesito de su ayuda, y no queda mucho tiempo.

-sabemos que algunos vampiros rumanos la buscan. Dijo Jake

-amigos, tienen que saber que los rumanos no me buscan a mi y esa es la razón por la cual es necesaria su ayuda.

-Díganos de que se trata, dijo Esme…

-tienen que entender algo amigos, mi naturaleza vampírica no es como la suya, y deben comprender que esto sucedió hace mucho tiempo.

-nos dirá su historia?, nos dirá porque daño a Faruq?.. pregunto Nessie..

-querida renesmee, todo lo entenderán en un momento…

Todo inicio hace mucho tiempo atrás…..

Días después que escape de las manos de Neelam, yoCorría lo más rápido que podía sobre la caliente arena del desierto, tenia que encontrar refugio antes de que ella me encontrara, si me atrapaba abría sido mi fin….. Decía Zareen…

-muchos años antes-

Giraba su cabeza en busca de un escondite pero solo había dunas y arena extendiéndose hasta mas allá de lo que ella alcanzaba a ver; el ardiente sol quemaba su piel dorada; el paso de las horas le era eterno, el cansancio, el hambre, la sed, se apoderaron de ella, su poca conciencia y fuerza fueron vencidas y callo sobre las ardientes arenas.

Lentamente pudo sentir la frescura del desierto bajo una sombra, suavemente abrió sus ojos y los vio, dos hermosos ojos azules como luceros.

-Saba'a AlKair…1 escucho una voz aterciopelada y varonil decir.

Sonrió ante la mirada del desconocido y se incorporo poco a poco mientras miraba a su alrededor, estaba en lo que llamarían una casa del desierto, las paredes eran de gruesas telas y pieles, ella se encontraba sobre mullidos cojines de finas telas y hermosos bordados.

Mi nombre es Sayyid, dijo el extraño

Mi nombre es Zareen. Dijo ella

El extendió su mano hacia ella, ella tímida la tomo, el con mucha delicadeza la ayudo a incorporarse, y la ayudo a salir del refugio, afuera se extendía a su alrededor la vegetación de un oasis, el cielo lo cubría el manto de la noche y la luna se levantaba en lo alto luminosa, y las estrellas relucían su brillo, Zareen las miro y sonrió.

-son hermosas, había dicho Zareen.

-no tanto hay alguien que las hace perder su brillo, escucho ella decir, y giro su rostro para mirarlo, el la observaba, y sus mejillas se tiñeron de un ligero tono rojizo, y la sonrisa de él se amplió ante ello.

Sayyid era un hombre del desierto hijo mayor del jefe de la aldea que se asentaba en aquel oasis perdido en el desierto. Día tras día, noche tras noche, el paseaba con Zareen.

Susurrándole al oído palabras llenas de amor y sueños.

Una noche el se acerco a ella acompañado de su padre y su abuelo, ella un poco nerviosa los había visto acercarse.

-pequeña Zareen, yo el jefe Alistair, sabiendo que tu eres una extranjera en nuestras tierras, y viendo que a pesar de ser poco el tiempo de tenerte aquí todos nosotros te consideramos una de nosotros una hija del desierto por lo cual y al saber que no tienes familia mi padre Alim, será la persona que represente tus intereses, si estas de acuerdo.

Zareen asintió, el viejo Alim, tomo sus manos entre las de el y le dio ligeros besos.

-si tu estás de acuerdo tiflah, pronto Sayyid será quien represente esos intereses y mas, dijo sonriendo.

En eso sayyid se acerco a ella y miro sus ojos, ella sentía que el mundo desaparecía y solo existían ellos dos nadie mas.

Si tu me aceptas, yo prometo cuidar de ti,

Te prometo que jamás te faltara nada

Me asegurare que no vuelvas a perderte

En el momento que el decía esas palabras el le entregaba un hermoso brazalete hecho de oro y piedras preciosas, el brazalete estaba formado de un diseño de rosas y tallos entrelazándose.

Permíteme entregarte este brazalete que te guiara hacia mi, solo tienes que seguir las estrellas.

Ella tomo el brazalete y miraba las piedras brillantes, entonces pudo notar en el cielo las estrellas brillar sobre ella, cada piedra era una estrella, ella sonrió y lentamente se coloco el brazalete.

Dame el orgullo de llamarte mi esposa, permíteme amarte hoy, mañana, toda mi vida, la siguiente y toda la eternidad.

Ella solo pudo abrazarle porque las palabras no las tenía.

Después de la celebración de su unión, Sayyid viajo fuera, días pasaron y a su regreso él le trajo un jarrón de boca muy ancha con tierra y al centro se encontraba un tronco no muy grueso, lleno de espinas grandes, de este salían ramitas y hojas, y en la punta mas alta se encontraba una bolita que parecía un capullo. Zareen miro extrañada a Sayyid por aquel regalo.

-un viejo comerciante dijo que era una rosa, son difíciles de encontrar, y nunca se ha visto algo como eso en el desierto.

Zareen cuidaba la planta un día vio el capullo abrir, ella llamo a Sayyid , los dos quedaron asombrados ante la hermosura y delicadeza de aquella planta, los pétalos tenían un tono blanco, increíble ante la mirada.

-es hermosa, dijo Zareen

-al igual que tu dijo Sayyid, tu eres mi rosa en el desierto, y la beso.

Desde ese día Sayyid al volver de sus viajes regresaba con una rosa para Zareen.

Un día unos hombres que Zareen reconoció como los guardias de su padre entraron al pueblo dañando todo, y apresando a los jefes del oasis, cuando lo vio, era Rok, ella corrió hasta el,

-detente, le grito ella el se giro para ver quien se había atrevido a gritarle y ordenarle

-si es la amira Zareen dijo el tomándola fuertemente del brazo

-suéltala, dijo una voz que Zareen reconoció perfectamente.

Rok miro a Sayyid y de un grito varios hombres corrieron y rodearon a Sayyid.

Zareen solo miraba la lucha en desventaja que tenia Sayyid, ella miro a Rok, por favor déjalo ir

Porque abría de hacer tal cosa, dijo el

Por que no deseo que lo dañes…. Dijo ella

El la miro y en sus ojos se cruzo una sombra cruel.

Bien, dijo, luego grito otra orden y los hombres ataron a Sayyid que ya estaba algo herido.

Nos iremos dijo Rok. Destruyan todo! Que nadie quede vivo

Y el desierto se lleno de gritos y las arenas se llenaron de sangre…

Viajaron durante días por el desierto, Zareen y Sayiid apenas y recibieron alimento, en la puesta del sol vieron las imponentes construcciones, ella lo supo, estaba regresando a los dominios de Neelam.

La reina Neelam se encontraba en su explanada contemplando su imperio cuando vio entrar a su gente que había mandado al oasis del desierto.

Su sorpresa fue que al regresar su gente, venían con algo mas que tesoros, estaba plena de gozo, su leal sirviente Rok, había traído de regreso a Zareen, ella ordeno que la encerraran en el calabozo mas profundo, pequeño y sucio que hubiera; y pregunto quien era el hombre que traían, y la respuesta fue que era el esposo de Zareen.

La reina se lleno de rencor y envidia por que su hermana tenía algo que ella no; y ella no podía permitir que eso sucediera, y ordeno que lo azotaran.

Zareen permaneció varios días encerrada, no paraba de solicitar ver a su esposo. Siete días después, su petición fue concedida.

Varios guardias la sacaron de su encierro, ella forcejeaba y exigía verlo, los guardias le ordenaron callar, mientras la hacían detenerse en el centro del salón principal de la morada de la reina Neelam.

Ella sentada en su trono disfrutando ver el estado desprolijo e inmundo de su hermana.

-Neelam dime donde esta?,exigió Zareen.

-pronto lo veras y entenderás que a mi nadie me desafía ni me habla en ese tono, yo soy la reina Neelam, apréndetelo de una vez querida hermana, dijo ella destilando veneno con cada palabra; al hacer un movimiento de la mano, otros guardias entraron con el y lo lazaron al suelo.

El estaba débil, lleno de arena, polvo, sangre seca y claros signos de brutales golpes, el intento levantarse pero sus piernas no le respondían y cayó al suelo, Zareen quería ayudarle pero no pudo deshacerse de sus captores.

Angustiada por el claro dolor de él, Zareen no vio acercarse a Neelam

-ahora si hermanita entenderás que de las dos la única que puede tenerlo todo soy yo… dijo mientras la miraba con odio y daba una indicación a uno de los oficiales.

Este solo sonrió mientras desenrollaba lo que parecía ser un látigo, Zareen solo miro como el brazo se movía hacia atrás y hacia arriba, y vio como el látigo se impactaba sobre la espalda de Sayyid haciendo un horripilante sonido.

Nellam disfrutaba de ver a su hermana derramar lagrimas y cerrar los ojos en cada azote y a el recibirlos sin hacer ruido; pero ya lo hará, pensó ella. Daría su reino y su vida para separarlos para siempre y su hermanan tuviera una existencia, donde no pudiera vivir sin la sangre de los demás seres.

-eso es lo que mas deseas hermosa reina, escucho una voz decirle

-si…

-que darías por ello

-todo

-tus palabras condenaran a tu hermana, tu ambición y sed de sangre te destruirá.

-que así sea, dijo Neelam sin pensar, cegada, y creyéndose mas poderosa que la voz.

-recuerda que para realizar tus deseos tendrás que beber su sangre…

Zarenn miraba a Sayyid, cada golpe la lastimaba profundamente, su espalda estaba en carne viva… y tras el sonido de un latigazo lo escucho gritar su nombre… sus captores no la detuvieron y en una carrera ella llego a el tomándolo en brazos

-amor mío, dijo Zareen tratando inútilmente de limpiar la sangre y suciedad de su rostro

Neelam ordeno la salida de casi todos los guardias quedando solo Rok con ella, mirando la escena, según ellos patética.

Zareen pudo ver los ojos azules de Sayyid a través de las pequeñas ranuras formadas por sus parpados hinchados ..

-amor…. Mío, su voz entrecortada escucho y Zareen se acerco para oírle mejor

-mi... hermosa rosa en… el desierto... te veré en la siguiente vida…. Te amo... dijo atragantándose y muriendo en sus brazos

-Sayyid, no, no me dejes amor mío, decía Zareen, te alcanzare amor mío… dijo mientras sacaba una daga que según ella nadie sabia que la tenia, la tomo en sus manos y la clavo profundamente en su vientre, y cayo de costado, convulsionando…

Neelam, con una copa de oro en su mano se acerco a ella..

-hermanita, hermanita, eres tan predecible….suspiro de manera irónica… pero sabes algo hermanita, dijo hincándose a su lado, si creías que te permitiría reunirte con el en la otra vida estas muy equivocada, dijo mientras sacaba lentamente la daga del cuerpo de Zareen… vivirás hermanita vivirás por siempre, nunca podrás reunirte con el, y no podrás vivir sin derramar la sangre de otro ser vivo…declaro Neelam mientras se llevaba la copa de oro llena de la sangre de Zareen a sus labios.

Zareem vio a su hermana beber mientras tragaba ella sentía que la estaban quemando cerro lo ojos con intención de calmar el dolor.

Rok la llevo desierto y la abandono ahí

Nelamm se complacía de saber que su hermana vagaría por el desierto y jamás encontraría la muerte.

El dolor era intenso, pero las imágenes de su vida con Sayyid , el dolor de saber que ya no estaba con ella era tan intenso como el que la quemaba por dentro.. Escuchaba su corazón latir rápido y luego disminuir cuando el dolor llego a el, y de un momento a otro silencio, ya no había dolor ya no le quemaba el cuerpo, bueno solo la garganta, se concentro para tratar de oír su corazón, no, no estaba, levanto sus manos a su pecho, nada, había muerto, finalmente había muerto y al abrir sus ojos estaría Sayyid con una sonrisa y sus ojos brillantes esperándola, eso se repetía una y otra y otra vez Zareen.

Sus ojos se abrieron lentamente y todo se veía brillante nítido, giro su cabeza hacia los lados, estaba sobre arena, se sentó miro sus manos, brillaban y mucho, de inmediato busco su herida, las ropas tenían el hueco formado por la daga, ella metió los dedos a través de el y sintió su piel, no había herida, como era posible eso, la garganta le quemaba, que era ese olor, giro y giro buscando, al levantar sus manos lo sintió, olía rico, especias, frutos secos y coco, dulce, no se había dado cuenta que tenia los ojos cerrado y la nariz pegada a sus manos, abrió los ojos y vio sus manos de un color café, igual al de la sangre seca… olvidando por un momento su garganta Zareen recordó a Sayyid y giro en su búsqueda no estaba, tenia que caminar y encontrarlo…

muchas gracias a todos ustedes en especial a:

lanenisita por sus reviews que me han mantenido en la linea de la escritura.

missju, mayce cullen- por tu fav

dreammer, mayce cullen-por tu story alert

y a todos ustedes por tomarse el tiempo para leer estas lineas.

gracias

p.d espero reviews