Hola a todos… espero estén muy bien, descansando en este bello domingo (Finalmente un bello día en mi ciudad)…como ya saben estaré actualizando los viernes pero este no pude así que lo hago hoy y las veces que no pueda lo haré en días posteriores. Ahora sin extenderme más gracias por el apoyo con la historia…
Cáp. 12: Nueva vida
- ¿Estás embarazada? – Se acercó hasta ella hasta encerrarla entre sus brazos - ¿Vamos a tener un bebé? – Sabía bien la situación a la que se enfrentaban, era bastante complicado, aun así para él era su esperanza…
Ante la pregunta solo pudo asentir, no comprendía del todo la reacción de él, no estaba enfadado, ni tampoco negaba que fuera el padre, como pensó lo haría; él lo aceptaba, hasta podría asegurar que estaba contento ante la noticia.
- Pequeña… Vamos a ser padres – Abrazó a la joven alzándola en sus brazos y depositando un beso en su frente; tan emocionado estaba por la noticia que ni siquiera pensó en la situación de ella.
- Eh… ¿Podrías bajarme? – Le pidió con las mejillas sonrosadas - ¿Te sientes bien? – Preguntó contrariada una vez que sus pies tocaron el suelo – Lo digo porque... bueno, me imaginé cualquier reacción menos esta…
- ¿Qué acaso tu no estas…
- No lo sé, más que emocionada estoy…asustada, no sé que voy a hacer, apenas y estaba comenzando mis estudios y ahora tengo que cuidar a un bebé
Era cierto, las situaciones eran diferentes, él ya era un hombre, ella apenas era una adolescente con miles de sueños que ahora eran prácticamente interrumpidos.
- Las cosas no tienen porque ser así, puedes seguir con tus estudios y no estas sola para cuidarlo – La reconfortó – Yo soy el padre y voy a estar con ambos…
Lo miró fijamente, era increíble la reacción de él, era una que no pasó por su cabeza aunque la deseaba con el corazón – No te entiendo, estas contento porque vas a ser padre, ¿Por qué estas tan seguro de que tu lo eres? – No debió hacer esa pregunta pero es que le era imposible creer que el tuviera una reacción como esa.
- Kagome… - Se acercó de nuevo donde ella, al ver que trataba de alejarse, la tomó de la cintura acercándola a él – ¿Sabes por qué estoy tan seguro? – Apoyó su frente en la de ella sin apartar sus ojos dorados de los castaños de la joven – Porque si me amas con la misma intensidad que la mía, no pudiste entregarte a nadie mas, además confió en ti pequeña… Te amo – Se acercó con lentitud hasta lograr atrapar los labios de ella entre los suyos; no fue un beso lento, fue algo mas desesperado, habia necesitado tanto de sus besos, de su pequeño cuerpo entre el suyo, que ahora que volvía a tenerla no quería dejarla ir.
Perderse en los labios de Inuyasha no era muy difícil, ella también lo necesitaba, lo habia añorado todas las noches antes de que se quedara dormida – Espera – Interrumpió el beso y salió de entre los brazos de él – El asunto de mi embarazo no arregla lo otro… - Lo aceptaba era orgullosa.
- Esta bien – Sonrió ante la actitud de ella – Bien… ¿Por qué no vas empacando?
- ¿Empacando?, ¿Para que? – Preguntó contrariada.
- ¿Cómo que para qué?, vas a vivir en mi casa – Respondió con simplicidad.
- ¿¡Estas loco! No voy a vivir contigo – Exclamó la joven.
- Claro que sí, quiero estar al pendiente tuyo y de mi hijo, así que vas a vivir en mi casa…
- No, no lo haré – Se negó Kagome, se quedaría a vivir en su casa, siempre y cuando se le permitiera.
- No seas terca – Masculló comenzando a enfadarse.
- No me voy a ir así como así, mi madre esta fuera de la ciudad y…
- Bien entonces en cuanto venga le daremos la noticia y tu vas a vivir conmigo a mi casa – Le interrumpió – Y no me pongas objeciones
- Te pongo las que se me de la gana, no eres mi dueño para decirme donde tengo que vivir, el que seas el padre no te da derecho a mandar sobre la madre – Le dijo enfadada, no era un objeto para que él decidiera sobre ella.
- Mi hijo vivirá con su padre y su madre, así que también nos casaremos…
- ¡¿Qué? ¡Dios mío estas loco!, eso ni en tus sueños, además soy menor de edad – Aseveró la joven.
- Bien esperaremos, pero de que vas a mi casa vas, así me toque secuestrarte – Amenazó Inuyasha; el bebé era la oportunidad perfecta para tenerla con él, aparte de que no quería que su hijo creciera lejos de él, como sucedió con su padre.
- ¡¿Qué, qué?... ¡¿Estas bromeando, verdad? – Preguntó asombrado.
- No, voy a ser padre – Respondió con toda tranquilidad.
- ¿Y estas así de fresco?, yo estaría en un hospital y no aquí
- Tuve que volver, viene el señor Himura a una reunión de emergencia, sino fuera por eso me hubiera quedado…
- Espera un segundo, no estás enfadado, estás feliz por lo que veo
- Sé que decía que en mis planes no estaba ser padre jamás, pero ahora no puedo ni siquiera en pensar en que las cosas fueran así, y si me disculpas tengo una reunión.
En que planeta estaba, ¿Inuyasha feliz por un bebé?, la última vez que alguien le dijo algo así estuvo enfadado todo un mes, a pesar de que se enteró de que todo era falso, y ahora estaba tan radiante por semejante noticia.
- Creo que necesito un descanso – Se dejó caer en el sillón.
- Buenas tardes señor Himura – Entró en una sala de juntas mas pequeña que las otras - ¿A que debo su visita?, Espero no sea algún problema con nuestro contrato
- No, todo lo contrario, todo esta muy bien por ese lado, señor Taisho – Dijo estrechando su mano con la del joven empresario y volviendo a tomar asiento.
- Entonces usted dirá – Le dio la palabra, solo esperaba que fuera por algo importante.
- Quería hablar con usted acerca de los sucedido con mi hija – Comenzó el hombre – O mas bien… quiero proponerle un compromiso entre usted y mi hija, algo completamente formal, claro esta esto podría afianzar mas las relaciones no solo de nuestra compañías si no también de mis socios con su empresa… ¿Qué me dice?
- Lo que usted me esta pidiendo es que me case con su hija, con la garantía de conseguir nuevos contratos
- Exactamente señor Taisho, no puede negarme que es una oferta que le caería demasiado bien a su compañía…
Claro que no podía hacerlo, ninguna de las dos cosas – Es cierto, pero no puedo aceptar su propuesta
- Piénselo bien señor Taisho, sé que usted y me hija han llegado a tener algo, entonces por qué rechazar la oferta – Insistió el señor.
- Muy simple, porque ya estoy con alguien y las cosas están muy serias – Hubiera podido ahorrarse lo anterior, pero sabia que Kikyo estaba detrás de la propuesta del señor, eso le ahorraría tener que darle la noticia, que su padre se la diera.
- Ya veo… Entonces felicitaciones señor Taisho y no siendo mas me retiro – Dijo el hombre levantándose de su asiento.
- ¿Y como lo tomó? – Preguntó Sango emocionada.
- De maravilla debo decir – Comentó la joven mientras comía una manzana – También me dijo que tenia que vivir en su casa y hasta habló de matrimonio… ¿Puedes creerlo? – Ella aun no lo hacia.
- Bueno tal vez estaba muy emocionado, pero eso es genial Kagome, al menos no estarás sola durante el embarazo – Exclamó Sango, estaba ahora mas tranquila por su amiga, al menos se veía con mas energías que antes, a ella no la engañaba Kagome estaba feliz por lo sucedido con Inuyasha.
- ¡Ya llegamos! – Se escuchó la voz de su hermanito desde abajo, ambas se salieron de la habitación para recibirlos.
- Hola hija, Sango ¿Cómo la pasaron? – Saludó su madre con amabilidad mientras dejaba la valija sobre el sofá.
- Todo muy bien señora, bueno ya es algo tarde así que me voy a mi casa, hablamos después Kagome – Se despidió de la familia y luego se marchó.
- ¿Cómo les fue donde la tía? – Preguntó a su madre.
- Todo de maravilla, tus primas te mandan saludos – Le dijo la mujer - ¿Y tu como la pasaste?
- Eh… todo muy bien, Sango me acompañó algunos días y todo bien… - Ese era el momento para decirle pero sentía que aun no era...
- Yo abro – Dijo el pequeño saliendo disparado a la puerta - ¡Hola Inuyasha! – Saludó con entusiasmo al joven hombre que correspondió.
Se levantó a la misma vez que su madre, trató de llegar hasta la puerta primero pero fue su madre quien lo hizo.
- De nuevo por acá señor Taisho, pensé que le habia dejado claro…
- Vengo por Kagome señora – Dijo él con la mayor educación, no llegaría al extremo de discutir con esa señora, entendía que quisiera defender a su hija.
- Ya le dije que mi hi…
- Mamá esta bien – Habló finalmente Kagome, la mujer no dijo nada y simplemente ingresó a la casa dejándolos solos - ¿Por qué regresaste? – Preguntó al joven hombre.
- No bromeaba cuando decía que irías a vivir a mi casa
- Y yo tampoco cuando dije que no iría allá – Aseguró la joven – No puedo irme así sin más…
- ¿Ya le dijiste a tu madre?
- No, aun no
- Pues le diremos los dos – Estaba decidido a entrar, pero antes de que lo lograra Kagome se lo impidió.
- Déjame decirle a mi – Pidió la chica – Hablamos mañana…
- Esta bien, que descansen – Se inclinó hacia ella dándole un beso en la frente.
Cerró la puerta tras ella, su corazón estaba agitado, ¿Cuándo podría ver a Inuyasha sin alterarse?
- Mamá – La vio al pie de las escaleras – Mamá, no es lo que crees…
- No tienes que darme explicaciones, si quieres o no regresar con él es tu decisión – Dijo su madre.
- Pero no he regresado con él, Inuyasha vino porque…
- No tienes que explicarme, ya conoces las consecuencias de salir con él, tu decides si quieres lastimarte mas, no yo
- Te digo la verdad mamá, no he regresado con él pero es…
- Dime Kagome, ¿Qué es lo que sucede con él ahora?
- Estoy embarazada – Soltó de una vez por todas.
Miró la más extraña reacción de su madre, quien con total calma caminó hasta el sofá y tomó asiento y luego pasó sus manos alrededor de su rostro soltando un gran suspiro.
- Lo siento mucho mamá – Fue lo único que se le ocurrió decir en ese instante.
- Creo que quise tanto que las cosas no se repitieran, que terminaron sucediendo – Dijo la mujer para la contrariedad de su hija.
- ¿A que te refieres? – Caminó hasta donde se madre sentándose a su lado.
- Tu padre Kagome, como yo con tu padre se repite la misma historia, él era un hombre con mucha experiencia, era mayor que yo, me enamoré, mientras el sólo buscaba un pasatiempo – Kagome quedó atónita ante lo que hablaba su madre, por eso era la reticencia en cuanto a Inuyasha – Tenía un año mas que tu cuando descubrí que estaba en embarazo, desesperada fui donde él, él simplemente se marchó dejándome a mi suerte; no fui capaz de decirle a mi madre así que me fui a casa de mi hermana y le dejé una nota, esa fue la mejor decisión que tomé, mi madre solo me habló hasta el día en que estaba en su lecho de muerte, hace tres años; tuve que dejar mis estudios y buscar un trabajo tenia que ayudar en los gastos de la casa y también en los propios…
- Mamá – Musitó, sabía que cuando su mamá la esperaba a ella, habia sido difícil, de su abuela siempre pensó que estaba muerta – Lo siento mucho – Un sollozó se le escapó.
- Tú no tuviste la culpa de nada de eso, fui yo, por creer en un amor del que se me advirtió – Continuó su madre – Por eso no me gustaba tu relación con ese hombre, no quería que terminaras como yo, pero al final mis esfuerzos fueron en vano
- Yo… - ¿Qué mas podía decir?, habia defraudado a su madre.
- ¿Ya se lo dijiste? – Cambió su madre de tema.
- Sí, ayer se lo dije
- Entonces para que te estaba buscando, ¿Trataba de solucionar el problema? – Preguntó con rencor, cosa que sorprendió a Kagome.
- No, él lo tomó muy bien, esta muy feliz por la noticia; yo sé que estas decepcionada de mi, que te defraude y entenderé cualquier decisión que tomes, si quieres que me vaya yo…
- No te estoy diciendo eso Kagome, no te daré la espalda como lo hizo mi madre, se cuan difícil es todo esto – Se levantó del sofá para comenzar a subir las escaleras.
Quedó sentada en el sofá pensando miles de cosas, su madre tenia razón las cosas no podían seguir como siempre, un bebé era de mucho gasto y la pensión que recibían de parte del difunto padre de Souta, no sería suficiente, aunque aun tenía el dinero que habia ganado con su trabajo de vacaciones, era para la Universidad, pero con esto ya pensaba en dejarla y destinar ese dinero a los gastos que se vinieran. Aun así eso no duraría toda la vida.
- Lamento que tengas que venir en estas circunstancias – Susurró a su vientre, aun estaba plano pero tan solo tenía unas cuantas semanas.
- Souta llama a tu hermana y dile que llegara tarde a la Universidad – Le pidió la mujer mientras ponía los platos sobre la mesa.
- Claro mamá – Dijo el pequeño saliendo disparado a cumplir la orden.
- Ya voy, un momento – Dejó la jarra sobre la mesa y fue a abrir la puerta – Buenos días – Saludó con frialdad al hombre frente a ella.
- Buenos días señora – Dijo él joven hombre – Sería tan amable de llamarme a Kagome
- Ya estoy aquí – Dijo la joven bajando con un par de maletas y una mochila que bajaba su hermano – Mamá…
- Souta ve a terminar tu desayuno – Dijo la mujer, una vez que él niño se fue la conversación se retomó - ¿Ahora me explicas?
- Hablé con Inuyasha y creo que es mejor si me quedó en su casa – Dijo la joven, le habia costado tomar esa decisión, pero no quería darle mas molestias a su madre.
- De nuevo respetaré tu decisión – Dijo la mujer sin ninguna reacción en su rostro, dejó de tapar el espacio de la puerta y permitió que Inuyasha tomara las maletas.
No pronunció ninguna otra palabra, le dio una mirada a su madre y luego fue hasta el auto de Inuyasha.
- Espérame aquí, ya vengo – La dejó en el asiento del copiloto y dio media vuelta para regresar a la casa, donde la madre de su pequeña esperaba en la puerta – Sé que no le caigo bien señora y me imaginó que tiene sus motivos, pero como se lo dije aquella vez, no estoy con su hija por jugar y le aseguró que no le hará falta nada.
- Eso espero, que me hija no viva ahora en mi casa no quiere decir que no estaré pendiente de lo que le suceda
- Usted es bienvenida a mi casa cuando quiera, si desea ir llamé a este numero, alguien la recogerá para llevarla – Le entregó un pequeño papelito blanco y luego de una sencilla despedida regresó al auto.
El auto se puso en marcha y dio una última mirada a la que fue su casa y a su madre, no sabia si la decisión tomada sería la más acertada, pero por el momento lo era.
Dos meses después*************
- ¿Podrías tener mas cuidado?, ¡Por el amor de Dios! – Le rogó mientras subía las escaleras para estar al lado de ella.
- Tengo tan solo como tres meses, no estoy discapacitada para bajar las escaleras, y no tengo que hacerlo tan despacio – Dijo al ver que el la hacia disminuir la velocidad.
- Debes cuidarte pequeña… - Insistió una vez que estuvieron en la última escala.
- Exageras demasiado Inuyasha – Le dio un par de palmaditas en el hombro y caminó hasta la puerta - ¿Vienes?
Una pequeña sonrisa se formó en su rostro, de nuevo se habia quedado demasiado tiempo contemplándola; es que aun le parecía increíble todo lo que le sucedía, dos meses habían pasado, ese tiempo la tenia viviendo en su casa, dándose el privilegio de observar el crecimiento de su bebito al igual que de su Kagome que cada día de veía mucho mas hermosa, el embarazo le sentaba de maravilla.
- Claro que sí – La alcanzó enlazando su mano con la de ella sin importarle la negativa de ella; muchas cosas cambiaban pero ella aun se resistía a retomar lo que tenían, aunque él era testarudo y hacia algunas cosillas de vez en cuando.
- Buenas tardes – Saludó el doctor con familiaridad en cuanto ingresó al consultorio – Bien Kagome, vamos a ver como va ese bebito – Encendió la maquina para el ultrasonido mientras Inuyasha ayudaba a Kagome a subir a la camilla – Ya sabes como es esto – Le esparció el gel sobre el vientre un poco abultado y luego procedió con la revisión.
Era la tercera vez que venían a revisión, Inuyasha insistía en llevarla cada mes, pero no importaba cuantas veces fuera las emociones siempre estaban presentes en ella, no sabia si era producto del embarazo o que, pero se emocionaba mucho cada vez que veía los ultrasonidos y aun mas cuando veía ese hermoso brillo en la mirada de Inuyasha.
- Creo que todo está en perfecto orden – Dijo el doctor – Les sacaré la copia para que lleven
- ¿Quieres comer algo? – Le preguntó cuando regresaron de nuevo al auto.
- No tienes que ir a la oficina, hoy es lunes y siempre hay mucho que hacer – Había aprendido mucho de las rutinas de Inuyasha y sabía que los días más ocupados para él eran esos.
- Puedo tardar un poco mas – Habló el mientras se detenía frente a un pequeño y modesto lugar, ahora no frecuentaba tanto los glamorosos y reconocidos restaurantes - ¿Algo en especial para hoy?
- Algo liviano estará bien – Se bajó del auto con ayuda de él – Y creo que malvaviscos
La miró con una sonrisa en sus labios, algo con lo que también empezó a convivir, fueron con los antojos de Kagome, algunos demasiados temprano, pero igual no cambiaría la experiencia por nada.
- Entonces debemos pasar a un supermercado para conseguirlos
Inuyasha siempre era así, la consentía en todo lo que se le ocurría, como aquella vez que le dio por comer galletas de vainilla a las tres de la mañana y él tuvo que salir a buscarlas fuera de casa, porque en la alacena no habia ni una. Esta vez fue ella quien se agarró del brazo de él mientras caminaban hacia el restaurante; las cosas estaban muy bien, era un nuevo comienzo y hasta el momento era con el pie derecho.
Como vieron en este capítulo el tiempo empieza a avanzar y no seré mala esta vez y les diré que avanzara mucho mas.., pero para eso les toca esperar hasta el próximo capítulo.
Espero les haya gustado el capitulo, déjenme sus mensajes sugerencias, si quieren ver algo, etc. Un abrazo, un beso… bye…
