Hola… Creo que ahora si me ubique, este es el nuevo capítulo aquí vamos… Les informo que me equivoque y subí el capitulo 18 cuando debí haber subido el 17 (¿Lo notaron?). El caso fue que me salte el 17 (Eso me pasa por adelantar capítulos, pero es que no pude contener la emoción escribiendo. Así que les recomiendo que se devuelvan al 17, si quieren releen el 18 (para que no se descontrolen) y el capitulo súper nuevo es este. ¿Me entendieron?. En fin gracias por el apoyo en la historia, hay me disculpan la confusión. Ahora si les dejo el nuevo.
Cáp. 19: Protección
- Déjeme aquí – Pidió al taxista una vez que se toparon con las ambulancias y patrullas, una vez le pagó corrió hasta el lugar donde pudo encontrar a Miroku - ¿Dónde está?, ¿Qué demonios le sucedió?
- Aun no sabemos Inuyasha, el auto cayó por el desfiladero y están tratando de sacarla de allí, ella esta…
- No, no – Negó desesperado, barrió con la mirada el lugar, hasta que encontró el lugar donde más paramédicos habían, desesperado corrió hasta allí decidido a ir hasta donde ella – Kagome…
- No puede pasar señor estamos en medio de un operativo – Lo detuvo un oficial antes de que él pasara al barranco.
- Déjeme… - Empujó al hombre y se deslizó por la hierba hasta llegar al auto – Kagome, ¿Dónde estás?
- Señor esto es peligroso, tiene que subir – Le dijo un hombre.
- ¿Dónde está ella?... ¿Cómo esta? – Preguntó asustado.
- Ella…, la persona en el asiento del copiloto tiene signos vitales, débiles pero los hay – Informó el paramédico ante la desesperación de él.
- Es Kagome, ¿Dónde? – Pidió y en contra de las reglas el hombre lo acercó.
El auto estaba hecho añicos, aparentemente había dado muchas vueltas durante la caída hasta que un añoso y viejo árbol lo detuvo; caminó por entre las ramas y hierba, teniéndose de vez en cuando de algunas, para no deslizarse aun mas, finalmente quedó frente al lado del copiloto, la ventana ya estaba despejada, pero el tronco del árbol impedía un acceso total; y allí mismo estaba ella, su cuerpo colgaba del asiento debido al cinturón de seguridad, alcanzó a vislumbrar algunas magulladuras y heridas, el verla lo desesperó aun mas.
- Kagome – La llamó con suavidad – Tranquila mi amor, te sacaré de ahí
- Debemos quitar el tronco pero es el soporte del auto, tememos que si usamos una grúa, ella sufra algún trauma severo o que el auto no resista y ceda
- Pero debe sacarla de ahí, se puede entrar por la puerta del piloto y tomarla y…
- Estamos esperando que llegue otra grúa de mas tecnología, que nos ayude en eso – Interrumpió el hombre – No se preocupe vamos sacarla con vida, pero me temo que él no corrió con la misma suerte.
Inuyasha miró por la ventana, encontrándose con el rostro de Hachi, lamentaba la muerte de él, pero no podía evitar sentirse aliviado de que Kagome estuviera bien.
- Ahora suba si no quiere que se lo lleven detenido, cualquier cosa que suceda yo se la comunico de inmediato – Con algo de reticencia asintió, no quería que se lo llevaran y estar más alejado de Kagome.
- ¿Qué sabes de esto? – Preguntó Inuyasha a su amigo.
- Aparte de lo que te dije, nada más, pero no te preocupes aun faltan cosas que investigar – Le dijo Miroku.
- ¿Y Yasha?
- En casa con Myoga, no le dijimos nada; también avisamos a la madre de Kagome, su hermano ha estado llamando, la señora está muy alterada por la noticia, por eso no ha venido – Terminó Miroku de informarle.
- Bien…ya sabes con quien comunicarte, quiero al culpable de esto muerto Miroku – Aseveró él.
Su cabeza le daba vueltas, eso sumado a que no había parte de su cuerpo que no le doliera, a lo lejos escuchaba el sonido de un grillo y un repicar constante de algún aparato, no estaba muy segura de que era, también escuchaba una voz, con algo de esfuerzo acomodó las palabras que decía…
- No te muevas mucho, toma un poco de aire y abre los ojos despacio – Le indicaba con paciencia a lo que ella obedeció, haría cualquier cosa si su cuerpo dejara de dolerle - ¡Despertó! – Avisó desde abajo.
- Kagome… - Corrió hasta el lugar, pero esta vez no se le permitió bajar - ¡Kagome!
- Inu… - Esa voz si la reconocía – Inu… - Acomodó su visión con rapidez y se encontró con que estaba de cabeza, tal vez eso explicaba su mareo, miró a su lado encontrándose con el rostro de Hachi mortalmente blanco; ¿Qué había pasado? - ¿Dónde…Inu…
- Tranquila, dígame si puede sentir todas sus extremidades o si hay algo fuera del dolor normal – Pidió un joven asomándose por la ventana.
- ¿Dónde estoy? – Formuló finalmente la pregunta.
- Tuvo un accidente, ya la vamos a sacar, pero necesito que me diga si hay algo que no vaya bien…
- ¿Qué esperan para sacarla de ahí? – Preguntó enfadado.
- Tranquilo Inuyasha déjalos hacer su trabajo – Con algo de dificultad, lo llevó a un costado para permitir que las personas se movilizaran.
La angustia comenzó a aminorarse cuando vio a los paramédicos subiendo la camilla que traía sobre ella a Kagome, un suspiro de alivio se escapó de sus labios y luego corrió hasta ella que comenzaba a ser subida a la ambulancia.
- Yo voy con ella – Se subió sin siquiera preguntar – Avisa a su madre Miroku, nos vemos en el hospital.
- Inu… - Abrió sus ojos una vez más para encontrarse con la mirada dorada de él, una mano se aferró a la suya y sabía que nada malo sucedería ahora.
- ¿Qué pasa, está bien? – Preguntó alarmado al ver ella cerraba sus ojos una vez más.
- Solo se desmayó, está agotada, pero aun así haremos una serie de análisis en el hospital – Indicó el hombre en la ambulancia, mientras conectaba una serie de aparatos a la joven mujer.
- Todo estará bien mi amor – Depositó un beso en su frente y peinó sus cabellos – Gracias – Susurró a ese Dios al que tanto le estaba rezando por primera vez.
- Ve a descansar Miroku, gracias por avisarme y encargarte de todo
- No fue nada, si algo sucede no dudes en llamarme, vuelvo más tarde, ¿Necesitas algo mas antes de irme? – Preguntó Miroku.
- No, estoy bien
Se sirvió un nuevo café, buscando espantar el sueño, pero eso no era necesario, en lo único que pensaba era en Kagome; el amanecer había llegado hace más de una hora y aun no tenía ninguna clase de reporte médico, ni siquiera le habían permitido verla.
- Señor Taisho – Le llamó el doctor.
- ¿Cómo esta?
- Debo decir que la señorita tiene mucha suerte, no resultó con ninguna hemorragia interna, los exámenes cerebrales salieron en perfecto estado, aun así me gustaría verla más adelante – Pidió el doctor.
- ¿Algo más?
- Salió prácticamente ilesa, solo tenía el brazo dislocado y la muñeca rota, ya hicimos las intervenciones necesarias, aparte de eso solo un par de golpes y moretones, nada serio; además increíblemente el bebé está en perfecto estado
Finalmente había recordado lo sucedido, la persecución del auto y como de un momento a otro el auto comenzó a girar por la pendiente, después de eso un gran estruendo y no recordaba nada mas, aparte de haber despertado, aun estaba confusa con los últimos sucesos y por qué no decirlo, asustada. Lo bueno del asunto es que había salido muy bien librada, al contrario del pobre de Hachi.
- ¿Cómo te sientes? – Preguntó mientras entraba en la habitación.
- Cansada – Contestó en un débil murmullo – Quiero ir a casa…
- El doctor dice que debes esperar al menos un semana, necesitan hacerte más chequeos y ver tu evolución – Le dijo Inuyasha acercando una silla al lado de la cama - ¿Por qué no me lo dijiste?, ¿No lo sabías?
- Sí…solo que…no sabía cómo…lo tomarías
- Kagome… jamás podría tomar mal una noticia así, es un bebé nuestro, nada me emociona más que eso… Te amo… - Acarició su rostro con inusitada ternura y le dedico una sonrisa – Vamos a tener un bebé…nuestro segundo hijo
- Siento no habértelo dicho – Se disculpó.
- Descansa…
- En serio me asustaste Kagome, pero gracias a Dios las cosas no fueron graves y todo salió bien…para ambos – Dijo refiriéndose al estado en que ella estaba - ¿Cómo lo tomó?
- Muy bien… - Suspiró Kagome mientras daba un sorbo a su jugo - ¿Dónde está?
- Miroku lo mandó a casa, dijo que iría a cambiarse y volvería – Explicó la ausencia de Inuyasha.
- Quiero irme a casa, odio los hospitales – Se quejó Kagome apartando la mesa con la comida y recostándose en la almohada.
- El doctor dijo que estabas evolucionando de maravilla, tal vez te dejen ir mas pronto de lo que crees – La ánimo la castaña.
- Eso espero, quiero ver a mi hijo y estar en mi cama con… - Se interrumpió con algo de vergüenza, Sango solo sonrió e hizo como si no hubiera escuchado nada.
- ¿Qué dijeron? – Preguntó mientras subía al ascensor.
- Están investigando quien fue
- Quiero que doblen la seguridad, de la casa y de mi familia, y que encuentren al desgraciado que hizo esto
- Esta bien – Asintió; Miroku no solo era el vicepresidente de la compañía de Inuyasha, sino que igualmente era su mano derecha, su hombre de confianza, el pondría su vida en las manos de Miroku.
- Buenos días – Entró en la habitación, encontrándose con el par de mujeres inmiscuidas en una conversación.
- Yo tengo que irme ya, nos vemos – Se despidió de Kagome y salió a donde Miroku.
- ¿Cómo están? – Fue hasta donde ella y depositó un beso su frente y uno en su vientre plano - ¿Ya desayunaste?
- Sí – Asintió ella con una sonrisa - ¿Y Yasha?
- Esta en casa, le expliqué que había sucedido y le prometí que lo traería mañana – Se sentó en la silla dispuesta al lado de la cama y aferró su mano a la de ella – Kagome… necesitó que me digas que sucedió, sé que no fue solo un accidente y quiero que me digas que pasó
- Salí de la oficina para ir por Yasha, mientras íbamos en el auto otro nos golpeo la parte trasera, pensamos que había el conductor había perdido el control por un momento, luego se puso al lado y dio un nuevo golpe, cuando dio uno más, el auto giró descontrolado, se salió de curva y luego cayó rodando, y eso es más o menos lo que pasó
- ¿Viste a alguien dentro del auto?
- No, los vidrios eran polarizados
- ¿Por qué me llamaste en lugar de a emergencias?
- Fue como un acto reflejo, estaba asustada y no sé, sabía que estabas lejos pero aun así te llamé a ti, creí que era lo más conveniente – En ese instante solo había pensado en él, en que estuviera a su lado y la ayudara.
- Lamento no haber estado contigo, no debí haberme ido tanto tiempo
- Al contrario, sé que tenías compromisos importantes y…
- Nada es más importante que tú – Se inclinó hacia ella y le dio un tenue beso – Ni que el bebé que estamos esperando ni mucho menos que Yasha, ustedes son mi vida, tú lo eres
- Señorita, acaban de llegar estas flores – Entró la enfermera trayendo consigo un ramo de rosas rojas; la mujer las dejó sobre la mesa a un lado de la cama y le extendió la tarjeta, al terminar de leerla no pudo más que sonreír.
- No tenías que molestarte – Dejó la tarjeta entre las flores.
- No es molestia, es un placer
- ¿Duele?, ¿Cómo es caer? – Preguntó el pequeño emocionado, de que su mamá haya hecho lo mismo que el personaje de su videojuego
- Horrible – Aseguró Kagome mientras se acomodaba en la cama, finalmente estaba en su casa, en su cama, con su hijo e Inuyasha.
- La verdad si me asuste mucho – El niño abrazó a su mamá, no quería perderla – No volvamos a subirnos a un carro si papá no conduce
- Esta bien – Asintió ella mientras cubría a ambos con la cobija.
- ¿Me dan espacio? – Entró Inuyasha en la habitación, dejando las llaves del auto sobre la mesa de noche y recostándose al lado de ambos.
Pasaron un largo rato, hablando entre ellos, riendo de los imaginativos pensamientos de Yasha.
- ¿Y si fuera un animal que serías? – Le preguntó a su padre.
- No sé…me gustan los tigres – Respondió él.
- ¿Y una planta mezclada con un animal?
- ¿Una qué? – Intervino Kagome sonriendo - ¿Y que sería eso?
- No sé…Un… "¡Planimal!", ¿Qué planimal serían?
Bien, tenían un niño con demasiada imaginación…
- Eh pues yo sería un… Delfín rosa – Dijo Kagome.
- Un delfín… ¡Mamá!, ese no es un planimal – Se quejó el niño.
- Claro que lo es, es un delfín y también una rosa… - El niño lo meditó un momento y finalmente se rindió ante las palabras de su madre, no podía luchar contra la naturaleza.
- Señor Taisho, tenemos el equipo de seguridad listo – Informó un hombre vestido por completo de negro.
- Bien, quiero que ubiquen personal aquí dentro de la casa, quiero una parte con Kagome, en todo momento que deje la mansión y con mi hijo, quiero un equipo de civil que se encargue de su cuidado mientras esta fuera de la casa, no me importa como lo hagan, pero no quiero que nadie se les acerque sin que yo me dé cuenta – Ordenó al hombre.
- Como usted diga señor – Asintió el hombre - ¿Sí? – Habló al escuchar que pequeña radio sobre su hombro comenzaba a accionarse – Un momento… Señor Taisho – Lo llamó antes de que ingresara a la mansión – Hay una señorita en la entrada, la señorita Himura, solicita entrar en la mansión – Antes de Inuyasha lograra dar una respuesta, su teléfono celular comenzó a sonar, no tuvo que mirar para saber quién era, así que simplemente colgó – Ella tiene la entrada prohibida en la mansión
- Papá, es tu turno – Dijo el pequeño sentado en el suelo, con el tablero de "Monopoly" frente a él.
Una sonrisa se formó en su rostro y fue a sentarse al lado de su hijo y de Kagome, para seguir con una entretenida tarde familiar.
- ¡Vas a la cárcel! – Se burló Yasha al ver el número que sacaba su padre – Vas tú mami…
- No lo haré Inuyasha, estás en definitiva loco – Dijo Kagome mientras subía las escaleras.
- No lo estoy, además, ¿Cuál es el problema?
- Ya te dije Inuyasha, no voy a andar para todos lados con esos gorilas que contrataste, quédatelos tú
- Kagome… - Suspiró siguiéndola hasta la habitación – Es por seguridad – Tomó la mano de la joven y la sentó en la cama, había cosas que explicarle – Lo que sucedió no fue un accidente, sé que esto debí decírtelo desde el primer momento en que nos conocimos… Tengo enemigos, personas que desean apoderarse de la compañía o abordar el mercado que tenemos, no todos los hacen por medios legales por lo que intentan sabotearme la compañía o algunos llegan al extremo de querer asesinarme, no sé si recuerdas la vez que…
- De la vez que le dispararon a tu auto – Complementó ella, eso no se le olvidaría nunca, si había estado demasiado preocupada pensando quien sabe que cosas.
- Nunca bajo la guardia, sé que en cualquier momento harán algo mas por lo que no quiero que nada te pase; es también por eso que no hablo de mi vida privada, si no comento acerca de ti o de Yasha a mis socios o no te llevo a fiestas o a lujosos restaurantes, es en parte porque no quiero arriesgarlos
- Odio esas reuniones – Interrumpió ella, había asistido solo a dos pero rogaba por no ir nunca más – Y en esos restaurantes nunca hay privacidad – Agregó ella, logrando que una sonrisa se marcara en el rostro de Inuyasha.
- Pequeña… - Suspiró y la encerró entre sus brazos – Vas a salir con los guardaespaldas – No le preguntó, porque así fuera a la fuerza ella saldría con ellos.
- ¿Son muchos?
- Tal vez, uno, tres, diez, quin…
- ¡Para ahí! – Se alejó un poco de él – Creo que me quedaré de por vida en esta casa.
- Tranquila, ni siquiera los notarás, tampoco puedo dejar que vean que estoy enterado de la situación, pero estarás totalmente a salvo, no dejaré que nada les pase
- Mas te vale o la que te va matar soy yo – Le amenazó.
- Te amo – Sonrió
- También yo – Le susurró ella al oído, para luego besarlo con suavidad.
Las cosas entre ambos habían mejorado luego del accidente, era una lástima que solo con esa tragedia pudieron dejar atrás los problemas y sobreponer lo que ambos sentían; aun así eso no importaba mucho, lo que verdaderamente valía era el amor que había entre los dos y el nuevo integrante de la familia que en unos meses estaría con ellos.
- Vamos, Yasha nos debe estar esperando en el teatro – Se separó de él y se puso de pie con rapidez.
- ¿Qué come ese niño?, tiene demasiada energía – Dijo Inuyasha.
- Tal vez pusimos mucho empeño en él – Bromeó Kagome, dándole un mirada a Inuyasha que rió con ganas, bueno tal vez sí…
- Es un verdadero alivió que me quitaran el yeso de la muñeca – Dijo Kagome.
- ¿Y qué te dijeron del bebé? – Preguntó Sango con entusiasmo, ambas se sentaron en la mesa de una cafetería, al aire libre.
- Pues, aparentemente tengo algo así con cinco semanas de embarazo, me dijeron que todo estaba en perfecto estado, aun así también me advirtieron que debía cuidarme como si tratara de un embarazo riesgoso – Explicó Kagome con algo de preocupación.
- Entonces el accidente si afectó el embarazo
- Según el doctor, es solo por precaución, los exámenes no arrojaron ningún tipo de problema pero aun así es mejor estar precavidos
- ¿Ya le dijiste a Inuyasha? – Preguntó.
- Claro que lo sabe, hoy entró tarde a trabajar, llevamos a Yasha al jardín y luego me acompañó a la cita medica
- Esta muy pendiente de ustedes
- Si te dijera, la casa tiene la seguridad reforzada, hay hombres encubiertos pendientes de Yasha en el jardín y no es solo eso, en estos momentos estamos siendo cuidadas por varias personas – Su amiga de inmediato comenzó a mirar a todos lados – Ni te molestes en buscarlos ni yo sé quiénes son.
- Bueno lo importante es que las cosas están bien entre ustedes – Sonrió Sango feliz de ver a su amiga en tan buen estado, tanto físico como emocional.
- Lo mejor es que confíe en Inuyasha, me ha probado de muchas maneras que le importamos, tanto Yasha como yo, y honestamente no me interesa ni un poco, salir a esas reuniones o ir a esos restaurantes, estoy bien como vivimos – Aseguró Kagome.
- No podemos asegurar que él es el culpable – Dijo el hombre sentando frente a Inuyasha – Pero si nos da un poco más de tiempo podremos tener las pruebas suficientes
- Necesito resultados rápido, ha llegado muy lejos, no quiero que este ni a cien metros de mi casa o mi familia – Aseveró Inuyasha – Así que más les vale encontrar lo que necesiten o me tocará prescindir de sus servicios y buscar unos más rápidos
- No se preocupe señor Taisho, nada más le sucederá a su familia – Le aseguró el hombre, se levantó del asiento y se marchó.
Estaba nervioso, nunca antes lo había estado frente a ese tipo de situaciones, pues era solo él, pero ahora todo era diferente, tenía una familia por la cual ver y de la cual cuidar, no iba a permitir que volvieran a tocar a Kagome o a sus hijos; así tuviera que hacerlo el mismo, los protegería.
Bueno ahora me siento mucho mejor, espero que ya hayan logrado ubicarse. Lo bueno es que las cosas están bien entre Inu y Kagome y al parecer les ha rendido (ahora tendrán otro bebé)… Ah… ¿Y ustedes que planimal serian?... xD…eso se lo debo a un sobrinito mío creo que hay otra persona con mucha imaginación en mi casa. Espero que les haya gustado el capítulo de hoy. Una vez mas sorry. Ahora dejen sus comentarios, besos, abrazos y nos vemos pronto.
