¡Hola, volví!... Espero que se encuentren muy bien, yo ando de maravillas, la noche es joven y yo tengo más trabajo que hacer… espero que la no me haya tardado mucho, sé que me querían prácticamente ahorcar por como terminé el capitulo anterior… pero tranquilas, hoy sabremos qué es lo que sucede con todo esto. Muchas gracias por el apoyo ando feliz por las nuevas personas que se suman al barco todos los días… jajajaja xD… Espero les guste.
Cáp. 22: Sorpresas.
- Traje las grabaciones de las cámaras de la ciudad – Dijo Miroku entregándole un sobre de manila con ellas – Aun no sé para que las quieres, ninguna persona en el video se logra identificar y…
- Las placas del auto Miroku
- No están registradas
- Bueno quiero verlo, quiero mirar si puedo identificar algo que me ayude a encontrar a Kagome
- Deberías dejarle el trabajo a los que saben, eres un empresario no un detective
- Pues tal vez hago más yo que esos ineptos – Prendió su laptop y puso el primer CD; las imágenes mostraban el momento del secuestro, sus manos se cerraron en puño una vez ante la impotencia, es que si no hubiera perdido la conciencia mientras estaba en el auto, seguramente habría impedido el secuestro - ¿Qué mas hay?
- Pues este video es de unas calles más allá, no recuerdo que me hayan mencionado algo de esto – Le extendió el video a Inuyasha y se acercó para verlo; las imágenes simplemente mostraban los autos que a esa hora transitaban, en un par de segundos más la camioneta negra apareció a la vista, esta se detuvo en una esquina, lado a lado de otro automóvil, claramente se vio cuando bajaron a una inconsciente Kagome y la trasladaron al nuevo auto.
- Pásame algo en que escribir – Dijo Inuyasha deteniendo la cinta, acercó la imagen lo mas que pudo hasta que logró diferenciar algo.
- No creo que cambien un auto no identificable por uno que si esta registrado, esas placas deben ser falsas también – Habló Miroku mientras Inuyasha copiaba la placa del auto.
- No me ayudes tanto Miroku – Ironizó – Además nada pierdo con verificar estas placas, y si cambiaron de auto puede ser que es para que no lo encuentren
- Bien, bien, voy a llevarles esas placas para que las revisen
- Claro que no, vamos a pagarle a alguien del tránsito de la ciudad para que lo haga, esta gente no es mucho lo que hace y no me extrañaría que no todos fueran de confiar
- Esta bien, yo me encargo de esas placas – Le recibió el papel a Inuyasha – Voy a encargarme de esto y cuando termines de ver esos videos regrésalos…
- Kagome… - Suspiró y le dio una mirada a la fotografía sobre el escritorio; ya habían pasado tres semanas desde que todo sucedió y cada día se desesperaba mas.
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- El señor la quiere ver – Entró la mujer a su habitación.
El señor, solo hasta esa noche le quedó claro quién era el señor, aunque aun no podía establecer claramente quien era, pues nunca en su vida lo había visto; aun así estaba en parte agradecida de que la salvara de ese otro hombre Naraku, pero era el que había ordenado su secuestro, no conocía los motivos pero esa noche él le había prometido resolverle las dudas el día que regresara de un viaje, ese día era hoy; por fin sabría quien era ese hombre y más importante porque se le hacía tan conocido.
- ¿Cómo se llama ese señor? – Le preguntó al hombre que la guiaba – ¿Oiga me está escuchando?
- Claro que sí señorita, pero esa información no es permitida darla – Habló el hombre – Es aquí, entre
- Buenos días señorita Higurashi – Saludó el hombre dándole la espalda en la silla giratoria del escritorio – Adelante y tome asiento
- Muchas gracias pero prefiero hablar desde aquí – Le dijo Kagome.
- Créame que va necesitar el asiento, antes de que comencemos a hablar – El hombre se giró en el asiento y dejó que sus manos reposaran sobre la mesa.
- Pero… - En definitiva él tenía razón necesitaba el asiento y un poco de aire - ¿Quién es usted?...
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- Mi mamá y mi hermanita estarán bien papi – Aseguró el pequeño mientras se subía a la cama.
- Lo sé…ellas están bien – Trató de convencerse el mismo.
- Vi una película donde llamaban para pedir un rescate… ¿Por qué nadie llama?
- Porque no quieren dinero
- ¿Entonces qué?
- Sabes cuál es mi trabajo… ¿Verdad?
- Aja…tienes una empresa de autos y de… ¿Qué es lo otro?
- Telecomunicaciones…El caso es que muchas personas quieren tenerla y pues tienen a tu mamá para obligarme a hacerlo
- ¿Dejarías la empresa…?
- Claro que lo haría, Yasha…tanto tu como tu mamá y el bebé que viene en camino, son mi vida, lo más importante que tengo, ninguna empresa vale perderlos…
- No te preocupes papá, la vamos a encontrar.
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- ¿Por qué me tiene aquí? – Se levantó con rapidez del asiento, sus ojos se llenaron de lágrimas y no sabía el por qué.
- Debo admitir que nunca pensé que Inuyasha llegara a tener tanto éxito y en tan poco tiempo, el caso es que desde que se posicionó el mercado me está trayendo problemas con las acciones y algunas compañías de mi propiedad enfocadas a lo mismo, no solo a nivel nacional sino también internacional.
- Entonces lo que quiere es a Inuyasha fuera – Adivinó Kagome.
- Sí, pero bueno como sabes ya, tengo mis motivos para no irme a ciertos extremos, cosas de honor de la familia – Se explicó – Por muchos años he tratado de sabotearlo, pero siempre supo salirse con la suya, su fuerte son en definitiva los negocios, busqué por mucho tiempo su talón de Aquiles, hasta que te encontré a ti y al niño
- ¿Cómo puede hacer eso?, ¡El es…
- No, no lo es – Intervino el hombre sin subir la voz.
- ¡Claro que lo es!... ¡Es su hijo!...Usted le dio el apellido a Inuyasha, que luego se haya acobardado no tiene nada que ver… - Soltó Kagome de una vez.
- Yo no me acobarde, hice lo correcto, tenia alguien a quien guardarle respeto y un hijo, cuando me tope con la madre de Inuyasha fue solo algo pasajero, una simple aventura que no salió bien, si le di mi apellido a Inuyasha fue por deber, pero eso no quiere decir que sea mi hijo…
- Debería darle vergüenza, hablando de honor cuando es una verdadera bajeza lo que está haciendo.
- ¡No le permito que me insulte! – Bramó el hombre levantándose del asiento.
- Sabe que puede hacer todo lo que quiera, pero Inuyasha jamás a va a aceptar sus propuestas
- Claro que lo va a hacer, no imaginas cual fue mi sorpresa cuando me encontré con que Inuyasha estaba enamorado, nada más ni nada menos que de una jovencita, con la que se topó en una visita escolar a su compañía; no te sorprendas, sé prácticamente todo lo que sucedió entre ustedes… Bueno ahora que sabes de mis intenciones puedes regresar a tu habitación – De inmediato un hombre entró en la habitación y se llevó a Kagome.
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- ¿Estas seguro de que esa mujer es tan importante para él? – Preguntó un hombre ingresando al estudio.
- Nunca me equivoco, ahora llama a Naraku e indícale lo próximo a hacer
- Como digas…
- Papá tío Miroku está en la sala dice que bajes rápido – Le avisó el niño entrando a la habitación.
Como alma que lleva el diablo bajó las escaleras hasta llegar donde Miroku que lo esperaba en la sala caminando de un lado a otro.
- ¿Qué pasó?, ¿La encontraron? – Preguntó con esperanza.
- No…pero tengo algo, mandé a verificar las placas del auto a la oficina del tránsito, como me supuse que no encontrarían nada, le pedí un favor personal a un viejo amigo, las placas son extranjeras y están a nombre de…
- Señor Taisho al teléfono – Le avisó Myoga con el aparato en la mano.
- Dije que no estaba para nadie
- Dice que es sobre la señorita – Habló el anciano.
- ¿Quién es?...
- Pero que ánimos Inuyasha, no deberías comportarte tan agresivo…
- No estoy para juegos, ¿Qué demonios quiere?
- Pues tu compañía fuera de juego nos caería muy bien – Dijo la voz masculina al otro lado del teléfono – Claro esa tontería a cambio de tu importante mujercita
- ¿Como sé que está bien?
- Eso es sencillo…Querida dale un saludito pequeñito
- Kagome mi amor... ¿Estas bien?
- Inuyasha…sí, yo estoy bien… No hagas caso a lo que te dicen, es tu… - La voz se perdió de inmediato.
- Kagome… ¡Kagome! – La llamó desesperado - ¡No le hagan nada!, Yo…yo les doy lo que quieran pero no le hagan nada…
- No has sabido manejar a tu mujercita, tal vez yo me encargue más tarde…espero no te moleste…
- No la toques…la tocas y te mato – Masculló.
- No estas como para poner condiciones, soy yo quien las da, por eso te iré llamando para darte los términos de nuestra negociación, espero no pongas en peligro la vida de tu mujercita y tu bebé llenando tu casa de policías listos para rastrear las llamadas, eso si las quieres con vida.
- Ya me oíste la tocas y te mato
- ¿Y cómo harás eso Taisho?
- Te voy a desenterrar de donde estas…Naraku… - La llamada de inmediato se colgó.
- ¿Naraku?, ¿te dijo que era él? – Preguntó un sorprendido Miroku.
- Claro que no…Pero la voz de ese imbécil la reconozco en todo lado, puedo jurar que es él – Aseguró Inuyasha pasando una mano por sus cabellos negros, estaba a seguro de que tenía razón, Naraku era alguien del medio que siempre estuvo interesado en su negocio.
- Llamemos a la policía – Miroku se apuro a tomar el teléfono que Inuyasha sostenía y comenzó marcar – Naraku es el dueño del auto…
- No, voy a esperar, no dejaré que le hagan algo a Kagome o mi bebé, así que yo me encargare
- Estas loco Inuyasha, debemos llamar a la policía, ellos saben de esto
- ¡Miroku!...Vamos a hacerlo a mi manera
- ¿Y cuál es tu idea? – Preguntó.
- Primero tengo que saber quién está detrás de esto
- Dijiste que era Naraku quien llamó
- Era él, pero el muy imbécil no es tan listo como para armar todo este teatro, estoy seguro que hay alguien más, solo que…Necesito conseguir información de Naraku, de la compañía, sus estados bancarios, todo…Llama a Seiko y dile que trabaje en eso, los quiero para mañana mismo
- ¿Qué idea tienes Inuyasha?
- No lo sé, pero puedo apostar todo a que hay alguien mas
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- ¡Apuesto a que le dijiste algo! – Le gritó - ¡Maldita zorra! – Alzó su mano dispuesto a golpearla, pero una mano lo detuvo con rapidez.
- Nunca se le golpea a una mujer – Habló con seriedad – Y el único culpable de que te hayan descubierto eres tú mismo, debiste usar algo para alterar tu voz…Mas te vale que no descubran nada, porque de lo contrario tendrás graves problemas con mi padre
- Déjame enseñarle…
- Kagura llévala hasta su habitación – Le ordenó a la mujer que acató la orden de inmediato – Tócala si quieres tener problemas con mi padre
Kagome suspiró aliviada y antes de salir de la habitación le echó un vistazo al hombre que la había salvado, ese era el medio hermano de Inuyasha, Sesshomaru, o así escuchó que lo llamaron. Nuevamente un Taisho la salvaba, pero lo que más le interesaba era salir rápidamente de allí, sabía que Inuyasha debería estar esculcando cielo y tierra para rescatarla pero ella debía buscar la manera de ayudar.
- Esta es una casa muy bonita – Le habló Kagome a la mujer – Tiene un estilo muy del Medioevo, muy bonita, recuerdo que vi una de estas al Este del país.
- Ésta está muy lejos de ahí, queda más bien al Occidente… Ya llegamos – Le abrió la puerta y la dejó dentro.
Bueno eso era un avance, al menos se ubicaba donde estaba y para su suerte no la habían sacado del país, como había creído en primera instancia.
- Tenemos que salir de aquí – Habló no solo para ella misma sino de igual manera para su bebé, no podía permitir que le hicieran algo y mucho menos ahora que sabían de la existencia de un nuevo bebé.
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- Estas finanzas no cuadran en absoluto, a menos de que la empresa de Naraku reciba una miseria de ganancias las cosas estarían en orden, y ambos sabemos que una compañía como esas debería ser más rentable, mucho más…
- Tal vez usa cuentas con otros nombres y en otros lugares…Eso se hace por seguridad
- Pues aquí tengo muchos depósitos a otras cuentas, aquí hay una que… Pásame esa hoja – Pidió Inuyasha y Miroku se la extendió – Es la misma…Hay muchos giros a una misma cuenta y por grandes sumas y esta de igual manera está girando dinero a Naraku…Son giros mensuales…
- ¿Mensuales?... ¿Quién es el dueño de la cuenta?
- No dice, es una cuenta demasiado privada… Pero Naraku está girando lo que sería el resto de las ganancias de la compañía, un mayor porcentaje de con lo que él se queda
- ¿Por qué crees que hace eso? – Preguntó Miroku.
- Uno, está cubriendo una gran deuda o dos, Naraku solo es la imagen de la compañía y el dueño es alguien más…
- Si fueran deudas ya lo sabríamos, por lo tanto creo que la segunda es más factible…
- Bien entonces necesitamos averiguar quién es el dueño de esta cuenta…
- Me puedo encargar de eso – Escribió la cuenta en un papelito y la guardó en su bolsillo.
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- ¡Tenemos que hacer algo con ella! – Vociferó enfadado.
- ¿Y qué quieres que hagamos?, ¿Qué la matemos? – Preguntó el hombre frente al escritorio sin perder la cordura.
- Si ella sale de aquí va a hablar y no solo caeré yo sino también usted y su hijo – Le advirtió el hombre – Entonces si me pregunta, eso sería lo más sensato
- ¿Sabes qué pasaría si tocáramos un solo cabello de esa mujer? – Preguntó y ante la negativa del hombre agregó – Inuyasha, no pararía hasta encontrar a todos los involucrados y el primero en morir serías tú… Pues si quieres morir, adelante Naraku, ve y dispárale
- Pensé que eran mucho mejores en lo que hacían…
- Claro que lo somos, es por eso que es tu nombre el que se sabe y no el nuestro, no debiste ponerla a la bocina – Dijo un hombre más joven de pie al lado de su padre – Lo único que nos interesa es la compañía de Inuyasha, lo demás para nosotros pasa desapercibido; ahora ve y ocúpate de lo tuyo…
- Oye… ¿Te puedo preguntar algo? – Le dijo a la mujer que cada tanto venía a organizar la habitación, la misma que se encargaba de todo lo que tuviera que ver con ella.
- Eh…Si me ven hablando con usted me van a reprender.
- Ah pero no te voy a preguntar nada grave, solo quiero saber cuánto tiempo ha pasado desde que llegué
- Alrededor de dos meses
- Dos meses… - Para ella había sido una eternidad; una de sus manos se posó en su vientre que ya estaba algo crecidito y junto con ella los síntomas aparecían cada vez más, sino no estaba mal aun faltaban un par de semanas para que estos desaparecieran - ¿Crees que pueda hablar con el…señor?
- El sale mucho, pero si lo veo le diré que usted quiere hablar con él – Le aseguró la mujer mientras recogía las sábanas que había acabado de quitar para llevárselas.
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- ¿Cuándo iré a la escuela otra vez? – Preguntó el pequeño a su padre.
- Aun no campeón, pero pronto volverás
- Papá, ¿Cómo crees que estará mi hermana y mi mamá?, ¿Las estarán cuidando bien?, todos me dicen que si que de seguro esta en un bonito lugar y cosas así, creen que no podré con la historia de verdad…Me tratan como a un niño
- Y eres un niño uno muy inteligente; y en cuanto a la pregunta solo confiemos en que así sea, además pronto las vamos a encontrar…
- ¡¿Ya sabes quién las tiene?
- Miroku está trabajando en eso…
- Entonces ella pronto volverá con nosotros – Yasha sonrió y volvió a colorear su dibujo, Inuyasha sonrió y le revolvió los cabellos, era principalmente su hijo quien lo ayudaba a no derrumbarse, a mantener la esperanza de que encontraría a su Kagome y al bebé que venía en camino.
- Señor Inuyasha, el señor Miroku se encuentra aquí y lo busca de urgencia – Le dijo Myoga.
- Gracias…No tardo Yasha – Se despidió del pequeño y bajó a paso rápido las escalas hasta ir a su estudio - ¿Qué pasó?
- Ya tengo a nombre de quien es la cuenta – Le extendió un sobre sin abrir – Apenas me lo entregaron vine a mostrártelo.
Inuyasha sin esperar nada mas abrió el sobre y sacó la hoja dentro. Dio una leída rápida y no pudo más que afirmarse al escritorio; antes de que Miroku preguntara algo, él le extendió el papel.
- ¿De quién es esa compañía? – Preguntó Miroku seguro de que la reacción de Inuyasha no era por el nombre de la empresa.
- Esa compañía pertenece a Inu Taisho, nada más ni nada menos que mi padre – Respondió sin mirar a Miroku.
- ¿Tu padre? – Exclamó sorprendido.
- ¡Sí Miroku, esa compañía es de mi padre!, ¡Es mi padre quien tiene a Kagome!
- No espera, tal vez no es él y nos precipitamos en…
- Claro que es él, mi compañía es su mayor competencia, ¡Es él! – Bramó enfadado.
- Cálmate – Posó una mano en el hombro de él, aunque la palabra también iba para él, ¿Cómo era posible que la persona que secuestrara a Kagome fuera el propio padre de Inuyasha?
- Tengo que ir por ella
- Espera, tu padre debe tener muchas propiedades alrededor del mundo, no sería sencillo encontrarlo, debes buscar una manera más sencilla, pensemos con cabeza fría Inuyasha
Con cabeza fría…Lo único en lo que pensaba era en acabar con su padre, él tenía a Kagome, la había alejado de él simplemente por conseguir la compañía…
- Juro que si le hizo algo, no me importa que sea mi padre…Lo mato… - Aseguró reponiéndose del shock.
¡Taran!... Con esa familia de Inu para que enemigos… yo creo que Inu necesita a una chica sencilla, que lo relaje del mundo… ¡Me ofrezco!... xD. Espero les haya gustado, en el próximo capítulo van a… Bueno supongo que algo interesante debe de suceder. Así que nos vemos dentro de una semana chicas… Besos… Abrazos… Bye…
