¡Holas a todas!... Espero que el día de hoy estén muy bien, con buenos ánimos en este jueves, ya casi fin de semana. Sin alargarme mucho quiero agradecerles por el apoyo en esta historia, gracias por seguirla y dejar sus comentarios. Sin decir mucho más les dejo el capitulo 24 (Dios ya donde vamos xD)
Cáp. 24: Taisho
- Inu Taisho, ¿Mi abuelo? – Preguntó el pequeño sin entender muy bien lo que le pedían.
- Mira hijo – Inuyasha lo tomó en brazos dejándolo sentado sobre sus piernas – Sé que no lo conoces, pero si alguien menciona su nombre aléjate de él, pide ayuda si es necesario
- ¿Es mi abuelo quien te tenía mamá? – Desvió su mirada a ella que estaba al lado de su padre, Kagome asintió – Pero ¿Por qué?, pensé que los abuelos eran buenos, así como mi abuela
- No se trata de que sean los abuelos, se trata de las personas, y él no es alguien bueno; te prometí que volverías a la escuela, pero te alejarás de todo lo que venga de ese nombre, ¿Entendido Yasha? – Le dijo Inuyasha a lo que el niño asintió – Bien ahora ve por tu merienda con Myoga yo tengo que hablar con mami
- No es que me gusten mucho esos gorilas de tu seguridad, ¿Pero Yasha tendrá quien lo cuide? – Preguntó Kagome.
- Claro que sí mi amor – Aseguró Inuyasha, él no dejaría a su hijo desprotegido – He contratado una mejor seguridad, Yasha está en buenas manos.
- ¿Tu también tienes? – Quería asegurarse que él no saliera herido nunca más.
- No te preocupes por mi yo también estaré bien
- Inuyasha… Prométeme que me dirás todo lo que suceda entorno a este tema de tu padre – Le pidió Kagome.
- Despreocúpate de eso pequeña, déjame ese…
- No, prométemelo – Insistió a Kagome a lo que él no se podía negar – Déjame también ayudarte
- Pero en nada que las ponga en peligro – Acarició el vientre con levedad sintiendo un pequeño movimiento bajo su palma – Se movió otra vez – Kagome le sonrió y asintió.
Un mes había pasado desde que regresó a casa, ahora cargaba con una panza de cinco meses, él bebé ya se había sentir e Inuyasha no podía estar más feliz por ello, cada vez que la acariciaba éste brincaba como si supiera que era su padre.
- Mira la hora que es, tienes que irte mi amor – Le recordó Kagome levantándose de la cama.
- Voy a una reunión y me regreso – Prometió Inuyasha dándole un beso antes de salir de la habitación.
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- Encontrarlo es como estar jugando al gato y al ratón, cuando creemos tenerlo atrapado se escabulle – Habló Miroku a Inuyasha.
- Sé como es mi padre y no será sencillo dar con él, por eso pide que cancelen cualquier tarea de búsqueda, centraremos la atención en mi familia – Ordenó Inuyasha – Dejaremos que él venga hacia nosotros
- Es demasiado riesgo para Kagome y tu hijo – Le dijo Miroku no muy seguro.
- Él ahora me busca a mi Miroku, es a mí a quien quiere, lo engañé y nadie engaña a un Taisho – Inuyasha se levantó de la silla dándole la espalda a su amigo - ¿Te he contado de mi padre Miroku?
- Eh…no – Él e Inuyasha eran grandes amigos, amigos de confianza que pondrían la vida en las manos del otro, pero nunca eran de aquellos que debían conocer los más hondos secretos, ambos abrían sus problemas cuando lo necesitaban, y él nunca le había contado acerca de Inu Taisho, lo único que sabía era que era el padre de su amigo.
- Cuando conoció a mi madre acababa de enviudar, estaba haciendo negocios aquí en Japón, mi madre era de clase media no sabía que se estaba metiendo con un magnate de los negocios, en cuanto quedó en embarazo le prometió el apellido y una ayuda financiera, porque un Taisho nunca le da la espalda a una obligación – Repitió las palabras que alguna vez su padre le dijera – Mi madre accedió al apellido, pero nunca le recibió los cheques ella quería que me mantuvieran por lastima, creo que eso se lo aprendió a mi padre y me lo heredó a mi – Inuyasha sonrió ante el recuerdo de su madre, siempre tan dulce pero con el suficiente carácter para doblegar a cualquiera - Él contacto que tenia con mi padre era leve, solo recibía las llamadas que mi madre no me negaba, ellas siempre venía acompañadas de consejos para forjarme como un Taisho, decía que nunca sería uno verdadero pero al menos me pasarían como tal; a la muerte de mi madre me tendió una mano de lastima, me dijo que si me sentía muy fracasado fuera por él, así fue como decidí que era hora de demostrarle que sería un Taisho uno mucho mejor
- Pues creo que se lo has probado – Habló Miroku en cuanto Inuyasha se interrumpió – Y también entiendo cuando dices que él vendrá por ti, debe estarle molestando mucho el que lo hayas engañado
- Donde sea que éste me debe estar maldiciendo – Aseguró Inuyasha – Por eso dejare que sea él quien venga
- ¿Qué harás cuando eso suceda?
- No lo sé Miroku – Tomó un poco de aire y recogió el saco de su traje del espaldar de su silla – Me voy a casa…Gracias por escucharme
- No es nada amigo – Le palmeó la espalda y salió con él.
Tiempo después ********************************
- ¿Cómo esta? – Preguntaron todos al unísono en cuanto vieron que Inuyasha salía de la habitación con la bata azul del hospital.
- Muy bien… ¡Es una niña! – Exclamó con una sonrisa en sus labios; todos se alegraron y se abrazaron entre ellos, el pequeño Yasha se soltó de su tío Souta y fue con su papá.
- Entonces los planes siguen en marcha – Aseguró el pequeño en brazos de su padre - ¿Puedo verlas?
- Claro, dentro de unos minutos la van a ubicar en una habitación, yo voy a quitarme esto y nos vemos ahorita
En menos de quince minutos a todos les fue permitido entrar a la habitación, donde una Kagome descansaba en la cama con una pequeño bultito rosa entre sus manos, todos se acercaron a ver a la nueva integrante de la familia, una nueva Taisho…
- Es muy pequeña – Dijo Yasha siendo cargado por su padre que estaba sentado al lado de Kagome - ¿Yo también era así?
- Claro, como todos los bebés – Aseguró Kagome con suavidad.
La pequeña estaba dormida en brazos de Kagome, con sus manitas sobre su pecho empuñando entre una un dedito de su hermano; los cabellos negros como la noche le cubrían la cabecita, sus ojitos permanecían cerrados sin querer revelar aun el color, un par de rosetones eran sus mejillas y sus labios rosas hacían graciosos gestos…
- ¿Cómo se va a llamar? – Preguntó Sango mirando la hermosa bebita.
- Sakura – Respondió Kagome con una sonrisa – Sakura Taisho Higurashi
- Te felicitó Inuyasha – Habló Miroku palmeándole la espalda al aludido.
- Tío Miroku ahora mi papá te lleva dos de ventaja – Comentó Yasha sin perder la atención en su hermana – La otra vez oí que mi padre te decía que te llevaba uno, con Sakura son dos – Ante las palabras del niño todos prorrumpieron en risas a excepción de Miroku – Se está despertando – Acalló las risas para que todos se fijaran en la niña que abría sus ojos, unos hermosos ojos castaños con profundos destellos dorados.
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- Tienes suerte de que ya haya aprendido, con tu hermano fui un verdadero desastre las primeras veces, pero luego todo se fue dando – Hablaba mientras colocaba el pañal a la pequeña bebé que solo lo miraba adormilado – Ahora es si no poner estas cintas aquí y listo… - Volvió a vestir a la bebita y luego la cargó con delicadeza hasta dejarla en la cuna – Descansa princesa…ya vuelvo…
- Creo que si tomaste práctica – Le sonrió desde su posición en el umbral de la puerta.
- ¿Qué haces levantada? – Le reprendió con suavidad – El doctor dijo que debías reposar
- Estoy bien – Aseguró Kagome mientras se acercaba hasta donde él para dejarse abrazar – Es muy bonita…
- Es hermosa, como la madre – Susurró en su oído con suavidad mientras la abrazaba y se deleitaba con la imagen de su hija – Pero tú tienes que volver a la cama, tengo todo bajo control – La cargó en brazos y la llevó hasta la habitación.
- Hay que ir por Yasha a la escuela – Le recordó Kagome dejándose acomodar en la cama por él.
- Claro iré con Sakura, tu descansa pequeña – Le dio un beso en los labios y salió del cuarto.
- Gracias por venir mamá, pero no tenias que molestarte – Kagome se acomodó en la cama para quedar sentada.
- No es una molestia en absoluto hija, además hace poco diste a luz y quiero estar por si necesitas algo, ¿Y donde están mis nietos? – Preguntó la mujer.
- Inuyasha salió con Sakura, iban por Yasha – Le dijo Kagome.
- Él es un gran padre, acepto que me equivoque en juzgarlo tan rápidamente – Habló la mujer – Pensé que pasarías por lo mismo que yo, pero me alegra profundamente que seas feliz al lado de él
- Acéptalo mamá, Inuyasha te cae bien – Sonrió Kagome ante el gran paso que daba su madre, la relación de ella e Inuyasha era algo neutra pero ella sabía que no se odiaban como querían mostrar.
- Ay Kagome – Se levantó de la cama y fue a abrir un poco las ventanas para que el aire entrara – No lo odio si eso te hace feliz…
- ¡Abuela! – El niño entró corriendo a la habitación a saludar a su abuelita.
- Que niño mas grande, ¿Cómo estás? – Preguntó al niño que comenzó a enumerarle las cosas que había hecho en el día, un par de segundos después Inuyasha entró con la niña en brazos.
- Buenas tardes – Saludó a la madre de Kagome que le devolvió el saludo con cortesía – Creo que Sakura ya tiene hambre – Acercó la bebé a Kagome que se dispuso a alimentarla – Nos fue bien en el primer día fuera… ¿Verdad princesa?
Era maravilloso ver a sus hijos, Yasha era alguien con mucha alegría, ese pequeño le daba el toque de humor en las mañanas y en las noches cuando llegaba, por su lado la nueva bebé era toda una dulzura, aun no tenía un mes, pero era adorable la manera como sostenía su dedo índice entre toda su pequeña manita. Adoraba a su familia, la amaba, a sus hijos y a la madre de ellos.
- ¿No se cansa de dormir? – Preguntó el niño mirando la bebita sobre la amplia cama.
- Los bebés recién nacidos duermen mucho Yasha, tú también lo hacías – Respondió Kagome acariciándole los cabellos.
- Sí…dormías todo el día y despertabas a medianoche, tenías el despertador averiado.
- Tu también porque sé que algunas veces levantas a mi mamá muy entrada la mañana – Rebatió Yasha haciendo sonrojar a ambos adultos – Despertó…Ya se durmió… ¿Cuándo despertara del todo?
- Pues no lo sabemos, hay bebés que duermen más que otros, pero con el tiempo dormirá menos – Contestó Inuyasha – Bueno y si Sakura está durmiendo es porque ya está algo tarde…
- No aplastes a Sakura papá – Le dijo el niño mientras se arropaba en la cama al lado de su mamá.
- Buenas noches…
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- ¿Una niña? – Dijo con algo de incredulidad – Una niña Taisho
- Así es, Inuyasha tiene una hija, aun no sabemos el nombre, pero es claro que será una Taisho – Dijo Sesshomaru - ¿Qué te parece?, nunca antes hubo una, solo Inuyasha tendría una hija mujer…
- Una niña – Murmuró para él mismo.
- Sí, ¿Y ahora cuál es tu brillante plan padre? – Preguntó con algo de sarcasmo – Porque tenemos que encontrar al imbécil de Naraku y todavía no tenemos a "Taisho Company"
- Sé lo que tenemos que hacer, pero creo que podemos darle un respiro mientras encontramos a Naraku – Le dijo Inu Taisho a su hijo – ¿Entendido?
- Claro…Yo me encargo
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- No entiendo nada de lo que me dices – Le dijo el niño inclinado sobre la cuna de la bebé – Debes aprender a hablar más rápido Sakura… Al menos me entiendes ¿Verdad?, porque o si no estaría perdiendo el tiempo diciéndote quienes son todas las personas que se acaban de marchar – Continuaba el niño hablando con la pequeña que solo balbuceaba miles de cosas, era como si ambos siguieran la conversación - ¿Tienes hambre? – Preguntó mirando a la niña – No…Que bueno porque te puedes indigestar si comes tanto y creo que también puedes secar a mamá, aunque de eso no estoy seguro… ¿Te gustaría un perro?... A mí me dieron a Elvis cuando tenía tres años, tal vez te den una mascota para esa misma edad, no lo sé…
- ¿Desde cuándo entiendes el idioma de los bebés? – Preguntó Inuyasha entrando en la habitación.
- Es muy sencillo papá, solo presta atención – Aseguró Yasha a lo que la niño lanzó un gritito de alegría – Ves…ahora quiere que la saques de ahí
- Vaya tenemos a un genio aquí – Se inclinó sobre la cuna y sacó a la bebita de la cuna – ¿Qué le parece si vamos a la piscina señor genio?
- Voy por mi pelota – El niño corrió fuera de la habitación de su hermana.
- Creo que te vamos a tener muy bien cuidada princesa – Alzó a la bebé en el aire haciéndola reír - ¿Y tú también vienes a tomar el sol?...Haber busquemos algo más ligero que ponerte, el protector solar para evitarle un enfado a mamá y a ti una insolación, ahora estamos listos… - Salió de la habitación con varias cosas en la mano - ¡Yasha!... ¿Vamos?
- ¡Listo! – Corrió fuera de la habitación con unas bermudas para el agua y una pelota - ¿Cómo te vas a meter tú?
- Ya veremos… - Rió ante la actitud de su hijo y luego lo instó para caminar hacia la piscina.
- Ten cuidado con Sakura – Le pidió Kagome sentada en el muro de la piscina.
- No le va a pasar nada, Yasha y yo tenemos todo cubierto, ¿Verdad campeón? – Miró al pequeño que estaba en el agua con dos flotadores en sus antebrazos.
- Sí mamá, mejor métete al agua y juega con nosotros – El niño la jaló de la mano y ella no pudo más que dejarse caer al agua.
La tarde fue divertida, tanto como hace tiempo no tenían una, reían en la piscina ante las ocurrencias de Yasha y hasta la bebé prorrumpía en risas cuando su hermano y sus papás lo hacían, eso de nueva vuelta les hacia estallar en carcajadas. Jugaron bastante tiempo en el agua, Yasha jugaba a la pelota con su Inuyasha y Kagome mantenía la bebé en el agua mientras esta manoteaba la superficie con un pequeño juguete; así se había concluido la tarde en que Sakura cumplía tres meses.
- Para mañana a primera hora prepara la sala de juntas y déjame los balances sobre mi escritorio – Le pidió a su secretaria por el teléfono mientras revisaba algunos archivos en su laptop – También dile a Miroku que lleve los informes…Eso es todo Seiko…Buenas noches – Dejó el teléfono en la base y continuó concentrado en la computadora.
- Pero que serio señor Taisho – Le dijo de pie en el umbral de la puerta del estudio – Te vengo a pedir un favor… - Caminó hasta donde él que alejó su silla del escritorio para darle espacio.
- ¿Y qué sería? – Preguntó con tono juguetón.
- ¿Puedes entregarle esto a Sango para mañana? – Le extendió un Cd que él recibió – Muchas gracias – Le dio un beso en la mejilla para irse.
- Espera, espera… - Se levantó de la silla y la tomó de la mano dejándola entre él y el escritorio – Yo te hago el favor si tú me haces uno…
- ¿Qué? – Preguntó sin entender muy bien de que hablaba él - ¿Necesitas algo?
- Eh… ¿En serio no sabes que quiero? – Preguntó con algo de sorpresa a lo que ella simplemente negó – Pequeña… - Una sonrisa brotó de sus labios y con toda delicadeza se sentó en la silla, dejándola a ella sobre sus piernas – Siempre serás mi pequeña…
- No sé si te estás burlando de mí o…
- Claro que no me burlo de ti pequeña – Le acarició los cabellos con inusitada ternura – Es solo que es increíble que a pesar del tiempo que llevamos juntos no comprendas muy bien mis intenciones…
- ¿Qué me quieres decir? – Le preguntó con cierto enfado - ¡Ay no Inuyasha!, dime qué quieres y deja de molestarme…
- Te quiero a ti… - Susurró en su oído interrumpiéndola.
- A eso te… - Sus mejillas se tiñeron de un rojo intenso y su mirada se desvió a sus pulgares jugueteando.
- Jajajaja…Ves, a esto es lo que me refiero, tenemos varios años juntos y aun te sonrojas por mis cumplidos, por mis besos o por otras cosas…
- ¡¿Y qué quieres que haga si me pones nerviosa? – Rebatió ella sonrojándose aun mas – Deja de reírte…
- Ya…No te enojes – Se calmó un poco y le dio un beso en los labios – Eso es lo que me encanta de ti, fue esa ternura la que me enamoró y es esa inocencia la que me encanta… Aun te sonrojas como aquella vez cuando te tropezaste conmigo en los pasillos de la empresa… - Le recordó ella.
- Recuerdas eso… Qué vergüenza
- ¿Por qué?, te veías adorable con las mejillas sonrosadas, mi memoria se grabó cada rasgo de tu rostro para recordarlo en cada instante que podía – Aseguró Inuyasha – Varias noches me sorprendí pensando que hacías y…simplemente me enamoraste tan fácil Kagome
- Tampoco yo te pude olvidar… - Pasó sus manos por el cuello de él – Me distraía pensando en ti, mis amigas aseguraban que estaba enamorada de alguien y ahora que lo pienso creo que si lo estaba…
- Entonces…Tú soñabas conmigo y yo contigo… Creo que el destino supo hacer una buena jugada con ambos…
- Mmmm… ¿Qué era el favor que necesitabas? – Preguntó ella con picardía – Digo…porque necesitó que le entregues ese Cd a Sango…
- ¿Haces lo que sea verdad? – Se levantó del asiento con ella cargada para dejarla sentada en el escritorio.
- Creo que sí – Sonrió ella – Oye… ¿No estás trabajando? – Preguntó Kagome mirando la computadora al lado de ella.
- Pero me interesas mas tu, que esos números – Besó el cuello de la joven, perdiéndose en la tersura de su piel y en el olor de la misma.
- Pero…
- Kagome, en estos momentos lo único que quiero es hacerte el amor, no hacer cuentas – Movió las cosas tras la joven y la recostó en el escritorio para luego subirse sobre ella.
Miró a Inuyasha con algo de turbación, no es que no hubieran estado en lugares como esos antes, solo que el hecho de que él le dijera lo que iban a hacer la ponía algo nerviosa. Pero estos eran reemplazados por el placer y la excitación en el momento en que ambos se desnudaban y él la acariciaba.
- Te amo… - Susurró jadeando sobre los labios de Kagome, mientras se abría paso a través de su interior, permitiendo que el calor de ella lo abrazara para luego embestirla con brío y pasión.
Con destreza la bajó de la mesa y se dejó caer en la silla, con ella a horcadas sobre él, ambos acoplando sus cuerpos, sus almas.
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- No entiendo nada de lo que dice – Aseguró el pequeño soltando una exhalación – No sé hablar ese idioma… Pero mamá sí, porque ella sabe cuando tiene hambre o cuando hay que cambiarla, ¿Las mamás estudian un manual cuando van a tener un bebé? – Preguntó el niño a su padre.
- Claro que no Yasha, lo que pasa es que las madres tienen algo así como un sexto sentido – Fue la manera más sencilla que encontró de explicarle – La buena noticia es que Sakura aprenderá a hablar y le podremos entender.
- Eso espero, por qué no sé que dice en estos momentos – Miró a la pequeña que sacudía un sonajero en su manita mientras balbuceaba miles de cosas, segundos después el teléfono sonó - ¡Yo contesto! – Se levantó del suelo de frente al televisor y corrió hasta la mesa de la sala donde reposaba el teléfono – Hola…Digo, Familia Taisho – Corrigió a la manera en que Myoga contestaba – Sí habla con él… - Al escuchar la conversación de su hijo dejó a la niña para ir con su hijo y pedirle el aparato con rapidez.
- ¿Quién habla? – Preguntó con seriedad.
- Tiene mejores modales el padre que el hijo – Habló con fingida amabilidad - ¿Cómo estas hijo?
- ¿Qué demonios quieres?, ¿Para qué estás llamando aquí? – Masculló con enfado sin subir el tono de su voz.
- Pues solo llamaba a felicitarte por la nueva integrante de la familia, una niña, muy interesante Inuyasha
- Te acercas a mi hija y te atienes a las consecuencias
- ¿Por qué andas a la defensiva?, que yo sepa tu mujercita fue tratada muy bien y la bebé está en perfecto estado, además es normal que quiera saber de mis nietos
- Ni Yasha, ni Sakura son tus nietos, yo no soy tu hijo – Miró a su hijo que jugaba con la bebé y de nuevo regresó su atención a la conversación.
- Tienes mi apellido
- No vengas con tu dignidad paternal ahora, que tenga tu apellido no me convierte en tu hijo y más te vale alejarte de mi familia, porque les haces algo y acabo contigo
- No puedes negar la sangre Inuyasha y tampoco se la puedes negar a mis nietos – Dijo el hombre – Ni tú puedes negártela, porque actúas como un verdadero Taisho
- Claro que no, si hubiera actuado como tal hubiera salido corriendo cuando supe que Kagome estaba en embarazo, así que no me compares contigo, porque yo no soy un cobarde
- Jajajaja, sabes bien que no soy un cobarde Inuyasha
- Cuando salgas de tu madriguera tal vez cambie de opinión, pero sabes que mejor quédate escondido porque te veo y puede que actué el apellido… - Sentenció para colgarle el teléfono.
- ¿Quién era papá? – Preguntó Yasha cuando su padre volvió a su lado – Sabia mi nombre, pero no tengo idea de quién es
- No es nadie hijo, nadie
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- ¿Cómo se atreve? – Masculló enfadado.
- ¿Qué querías que celebrara tu llamada? – Preguntó Sesshomaru frente a él – Además no sé para que lo llamaste, simplemente a alertarlo
- ¡Cállate! – Bramó – Voy a acabar con Inuyasha, voy a enseñarle de que estamos hechos los Taisho…
Bueno… al parecer Inu no fue el único que se enojo, en el próximo capítulo es probable que tengamos bastantes líos… ya veremos no les prometo nada. Espero les haya gustado, déjenme sus comentarios e ideas, les mando un abrazo y un beso… Nos vemos pronto.
