¡Holas! Espero que el día de hoy se encuentren muy bien, que se estén contagiando poco a poco del ambiente navideño que se respira en este mes. El día de hoy como ya es bien sabido vengo a dejarles el nuevo capítulo de esta historia. Antes de hacerlo permítanme que les agradezca a todas las personas que siguen la historia cada semana y por supuesto a las que dejan sus mensajitos y comentarios (Ya alcanzamos los 100 reviews)… Así que muchas gracias, tengo que darles un pequeño aviso pero antes les dejo el capitulo del día.

Cáp. 26: Muertes

- Ya, ya no te supures Inuyasha – Le dijo el hombre volviendo a su escritorio – Suéltenlo – Sus hombres lo soltaron y se apostaron a un lado de la habitación; Inuyasha por su parte se acomodó el abrigo de cuero que usaba y pasó una mano por la cintura de Kagome para dejarla a su lado.

- Ya me tienes acá, haré lo que quieras pero deja ir a Kagome – Le pidió a su padre, no estaba dispuesto a arriesgarla.

- ¿Dejarla irse?, pero si ya acaba de llegar; no te preocupes Inuyasha en cuanto solucionemos todo esto ambos se podrán ir… Sesshomaru – Llamó a su hijo que le acercó una carpeta dentro de un estante – Estos papeles dicen que me dejas a cargo de "Taisho Company", fírmalos y ambos se podrán ir…

Inuyasha recibió los papeles de manos de Sesshomaru y los revisó, en ellos como mencionaba su padre, él le dejaba la compañía a su disposición; miró a Kagome, la cual apretaba fuertemente su mano, como queriéndole decir que no aceptara.

- Tengo que hacerlo – Susurró para ella.

- Has trabajado mucho en ella – Le imploraba Kagome, no podía permitir que Inuyasha renunciara a la empresa que con tanto esfuerzo había posicionado.

- ¿Vas a firmar sí o no? – Preguntó Inu Taisho desde su asiento en el escritorio – No tengo todo el tiempo del mundo para ti…

- Nunca lo has tenido para nada más que tu ambición al dinero

- Por favor, ya estás muy grandecito para hacer esas escenitas, firma de una vez…

- No hago escenitas, además sabes bien que es así, ¿O no Sesshomaru?, no es verdad que a tu padre nunca le importó más que el dinero, que fue por eso que dejó a mi madre y dejó morir a la tuya…

- ¡Ya cállate! – Se levantó de su asiento dándole un golpe en seco al escritorio - ¡Firma de una vez o tu adorada Kagome va a morir! – Uno de sus hombres tomó a Kagome de improvisto y le apuntó con el arma en la cabeza.

- Déjala ir y firmo – Aseguró mientras miraba a Kagome en los brazos del otro hombre – Tú no estás para juegos, yo tampoco, déjala ir ahora mismo o no firmare nada y saldré no sin acabar con todos

- Bien, calmémonos un poco – El hombre volvió a sentarse e indicó con una movimiento de cabeza que liberaran a Kagome – Señorita Kagome puede irse, Kikyo escóltala hasta la salida…

- No…Va ella sola – Exigió antes de Kikyo diera un paso.

- No le haré nada Inuyasha, despreocúpate – Habló Kikyo por primera vez desde la llegada de Inuyasha.

- En ti nunca se pudo, ni se podrá confiar – Le dijo a la mujer – Kagome sale sola…

- No me voy a ir sin ti – Objetó Kagome.

- No, si te vas a ir, yo voy a estar bien – La abrazó no muy seguro de las cosas fueran como decía – En cuanto estés en un taxi me haces una llamada al celular…Cuídate mucho y a los niños… - Le dio un beso en la frente para despedirla.

- Inuyasha… - Casi obligada por él tuvo que salir del estudio, caminó hasta la puerta del departamento y se quedó fuera un momento, tenía que hacer algo.

- Bien ahora sí, firma…

- Aun no… - Leyó una vez más los papeles para comprobar que no hubiera ninguna falla, no era un experto pero tal vez pudiera encontrar algo – Además hay algo que tengo que dejarte en claro.

- Bien, no estás en condiciones para ponerte a negociar conmigo, pero te voy a escuchar, siéntate – Le ofreció la silla frente a él e Inuyasha aceptó – Déjennos solos – Ante su orden los hombres salieron al igual que Kikyo, en el estudio solo quedaron Inuyasha, Sesshomaru y el padre de ambos - ¿Cuáles son esas condiciones?

- No te acercarás nunca más a mi familia y no los volverás a molestar en lo que te quede de vida

- Créeme que es lo que menos se me ha pasado por la cabeza…

- No me digas… Es por eso que has estado averiguando en qué lugar estudia Yasha, también por ello preguntaste en el hospital por el nacimiento de Sakura; escúchame bien firmaré estos papeles pero a en cuanto lo haga te alejaras de la vida de Kagome y de mis hijos

- Bien nunca averiguare algo sobre mis nietos – Alzó su mano derecha como sellando la promesa – Ahora hazlo – Inuyasha tomó la pluma que le ofrecía su padre y dándose un impulso mental, firmó con un rápido trazo – Excelente decisión – Recibió los papeles, bueno creo que es hora de que te vayas - Inuyasha se puso de pie y permitió que su padre se acercara hasta él, el hombre ya de avanzada edad lo miró a los ojos – Fuiste un gran hijo, pero una mayor piedra en el zapato – Sacó una pequeña arma del bolsillo y la puso a la altura del pecho de Inuyasha – Fuiste un error desde que me metí con tu madre…

- El sentimiento es mutuo, no sabes cómo maldigo que seas tú mi padre, porque eso fue lo único que me frenó toda mi vida de buscarte y acabarte con mis propias manos

- Espero que con esto estés aprendiendo que nadie juega con un Taisho de verdad – Quitó el seguro del arma, acercó su rostro al del joven hombre y le dio un beso en la mejilla.

- Nos veremos en el infierno…papá…

- Inuyasha… - Las puertas del ascensor se abrieron dando en el primer piso, le había costado mucho subirse en el piso de arriba y ahora algo le impedía salir del cubículo, luego de un segundo el elevador volvió a cerrarse y emprendió la subida nuevamente, Kagome fijó su mirada en la pantalla y este subía varios pisos, finalmente se detuvo del mismo que ella bajaba, un nudo se formó en su garganta, las lagrimas se agolparon en su rostro, las puertas se abrieron dejando ver la silueta femenina de Kikyo.

- ¿Qué haces aquí? – Le preguntó Kikyo, Kagome sin prestarle atención pasó al lado de ella - ¡Te estoy hablando! – La jaló del brazo deteniéndole cualquier intento de irse – No sabes cuánto tiempo quise tener frente a frente a la maldita zorra que me quitó a Inuyasha, siempre creí que sería una mujer la que tendría posibilidades de alejarme de Inuyasha, pero en realidad fue una niña, un mosca muerta sin cla… - Sus palabras fueron interrumpidas por el bofetón que le propinó Kagome.

- La única zorra aquí eres tú, pues no fui yo quien desesperada se metió a su cama, rogando porque si quiera me tocara, yo nunca tuve que hacer eso, Inuyasha me ama y tu nunca podrás tenerlo acéptalo – Le habló con sorna una que nunca usaba, pero odiaba a esa mujer como nunca lo hizo con nadie.

- ¡Te voy a matar! – Se abalanzó a Kagome extendiéndola en el suelo presionando sus manos en el cuello de ella - ¡Maldita perra!

- Quítate – Masculló alejando las manos de Kikyo de su cuello, pasó sus piernas al vientre de ella y la empujó con toda su fuerza, trató de ponerse de pie y lo hubiera hecho si Kikyo no le hubiera tomado el tobillo dejándola nuevamente en el suelo – Déjame… - Ambas estaban forcejeando en el suelo, en el instante en que un disparo se dejó escuchar – Inuyasha… - Las dos dejaron de forcejear para prestar atención a lo sucedido, Kagome aprovechó y corrió hasta la puerta golpeándola desesperada - ¡Inuyasha!...¡Inuyasha!

- Inuyasha… - Musitó Kikyo comenzando a levantarse del suelo, miró a Kagome que aun llamaba por él y la ira fluyó en su cuerpo – Todo es tu culpa… Te voy a matar… - Tomó su bolso del suelo y sacando una pequeña y femenina arma le apuntó a Kagome – Te voy a…

- ¿Qué demonios hiciste? – Preguntó mientras miraba la sangre en sus dedos - ¡¿Qué te pasa? – Se alejó del cuerpo inerte en el suelo, se acercó a él que tenia aun el arma entre sus manos y no dejaba de mirar el hombre en el suelo con un charco de sangre comenzando a formarse debajo de él - ¡Lo mataste!... ¡Sesshomaru!, ¡¿Te das cuenta de lo que hiciste? – Lo sacudió provocando que el arma cayera al suelo.

- No soy tu hijo – Le hablaba al cadáver como si aun lo pudiera escuchar – Dejaste que mi madre muriera

- Sesshomaru – Lo sacudió una vez más devolviéndolo a la realidad – Ya tranquilízate… Sus hombres están afuera van a entrar y nos van a matar…

- Ellos están bajo mis órdenes – Se alejó de Inuyasha y fue por un trago que bebió directo desde la botella – Puedes irte yo me encargo de mi padre…

- ¿Qué mas vas a hacer?, van a empezar a preguntar y yo no voy a ocultar nada

- No te estoy pidiendo que seas mi cómplice Inuyasha, si quisiera que fuera así te hubiera pedido que siguieras todo el teatrito que arme para hacerle pensar a mi padre que te había traído con engaños aquí

- Sé que no somos hermanos, pero te voy a ayudar en esto, voy a poner a mis abogados a trabajar en tu caso…

- No es necesario…

- Me salvaste y no me gusta estar debiendo nada – Buscó el teléfono celular en su abrigo, no había pasado mucho tiempo, eso podría explicar porque Kagome no llamaba, pensaba llamar a Miroku pero lo mejor era llamarla a ella primero, buscó el numero en la agenda y antes de poder marcar el botón de llamada un sonido rasgo el aire.

- Eso fue un disparo – Aseguró Sesshomaru corriendo fuera del estudio con Inuyasha - ¿Qué fue eso? – Preguntó a sus hombres que iban también al lugar del impacto.

- La señorita de hace unos momentos estaba golpeando la puerta, usted nos pidió no dejarle entrar así que no lo hicimos – Explicó uno de los hombres.

- Kagome… - Abrió la puerta del departamento, encontrándose con el cuerpo de ella frente a la puerta - ¡Kagome!... ¿Qué te pasó? – Preguntaba por hacerlo, porque ella estaba inconsciente, miró a un lado notando la presencia de alguien más, para su sorpresa era Kikyo quien sostenía el arma.

- Ya viene una ambulancia – Informó Sesshomaru a Inuyasha.

- Kagome…Despierta…mi amor

- Inu… - Entreabrió sus ojos encontrándose con los dorados.

- No hables…Todo va a salir bien – Le aseguró mientras presionaba la herida en el costado derecho; el teléfono celular de la joven comenzó a sonar, con algo de desespero lo encontró en el bolsillo de su jean - ¿Miroku?... No… Necesitamos una ambulancia…

No estando dispuesto a esperar comenzó a bajar las escaleras de emergencias con el cuerpo de una inconsciente Kagome en sus brazos, para cuando estuvo en el primer piso, los paramédicos ingresaban al edificio, de igual manera Miroku hizo aparición en el edificio y junto a él los hombres de la seguridad de Inuyasha, él por su parte se subió en la ambulancia con un nudo en su garganta y la opresión alojada en su corazón.

La ambulancia llegó al hospital en unos segundos, la camilla entró rápidamente y fue conducida al quirófano.

- Señor no puede entrar – Lo detuvo una enfermera - ¿Está herido? – Le preguntó al verle las manchas de sangre en sus manos y en la camiseta blanca bajo el abrigo; Inuyasha negó, la enfermera lo dejó afuera y él algo desorientado prefirió esperar, las puertas del quirófano se cerraron y él se dejó caer al suelo, rogando e implorando porque Kagome estuviera bien.

- Inuyasha – Llegó Miroku a su lado ayudándolo a levantarse para llevarlo a la sala de espera – Todo va estar bien, los mejores doctores se están encargando de ella…

- Miroku, si ella se muere yo no sé que voy a hacer con mi vida – Reposó sus codos sobre sus rodillas para esconder su rostro entre sus manos, permitiéndose llorar, lágrimas de tristeza y de miedo, tenía mucho miedo de estar sin ella.

- A ella no le va a pasar nada, tranquilízate

Pudiera hacerlo si las horas no pasaban cada vez más y nada sucedía, nadie le daba razón alguna de Kagome y él ya estaba al borde del colapso, para lo único que se le acercaron era para llenar el formato de llegada de Kagome. Miroku aun estaba ahí esperando junto a él, sorprendentemente Sesshomaru también estaba aunque se mantenía alejado de ambos y hablando por el teléfono celular de vez en cuando, eso le recordó la muerte de su padre.

- Necesitó que llames a mis abogados para ayudar a Sesshomaru en el proceso legal que se le viene…

- ¿Fue él quien lo mató? – Preguntó Miroku.

- El viejo me iba a matar a mí, Sesshomaru le disparó primero, creo que debo dejarlo libre… Así que por favor llama a mis abogados…

- ¿Algo más que debamos saber? – Preguntó Miroku, aprovechando que Inuyasha comenzaba a hablar.

- Nada… - Suspiró y una vez más se sumió en el silencio de la espera, por lo que Miroku lo dejó así.

Horas después alguien salió del quirófano, una mujer salía con una bata azul cielo manchada en sangre, Inuyasha se levantó automáticamente y fue hasta donde la mujer.

- ¿Es usted él que venía con la señorita? – Preguntó la enfermera, él asintió con rapidez – Acaba de terminar la cirugía, el doctor saldrá en unos momentos a darle los detalles del estado de la mujer – Como ella había dicho el doctor salió minutos después.

- Fue una cirugía complicada, la bala estaba muy profunda, y perforó un pulmón, hubiera llegado un par de minutos después y no hubiéramos logrado salvarla.

- ¿Va estar bien verdad? – Preguntó Inuyasha.

- Las primeras cuarenta y ocho horas son decisivas, tendremos que ver como evoluciona no puedo asegurarle que vaya a salir con vida…

- ¿Puedo verla? – Preguntó con los ojos inundados en lágrimas – Por favor…

- Sígame… - El doctor lo guió hasta la Unidad de Cuidados Intensivos, antes de permitirle entrar le hizo limpiarse un poco y colocarse bata y tapabocas – Voy a dejarlo un momento, si algo sucede presione ese botón…

Ni siquiera podía acercarse, estaba demasiado impresionado, verla acostada en una cama, inconsciente, con un par de catéteres en sus brazos y un tubo colocado en su boca, aparentemente era el que le llevaba oxigeno hasta sus pulmones.

- Kagome… - Acercó una silla a la cama y se sentó mientras le acariciaba los cabellos y su rostro pálido, había perdido mucha sangre – Vas a estar bien mi amor… No me puedes dejar, sin ti no puedo seguir… - Las lagrimas se agolparon en su ojos dorados y sin poder evitarlo estas cayeron, lloró como nunca antes lo había hecho, lo hizo como un niño tratando de liberar el nudo que le estrujaba sin dar tregua; sus sollozos se fundían entre el repicar del monitor cardiaco; en un momento sus sollozos se perdieron entre el constante pitido – Kagome… - Miró el aparato que comenzaba a subir la frecuencia del pitido y de un momento a otro este se convirtió en uno solo - ¡Kagome!... ¡Enfermera, Ayuda! – Presionó el botón que minutos antes le indicaran, salió a la puerta y comenzó a llamar a los gritos - ¡Doctor, enfermera!... ¡¿Qué le pasa?... – Un par de enfermeras entraron en compañía del doctor encargado, una de ella comenzó a sacarlo – No espere… ¿Qué le pasa?

- ¡Código azul! Espere afuera… - La mujer lo sacó y cerró la puerta.

- Kagome… - Las lágrimas caían en mas abundancia, dándole borrosas imágenes de lo que sucedía adentro, podía ver que le descubrían parte del pecho y acercaban el desfibrilador al lugar, el doctor le hablaba a la enfermera y luego presionaba el aparato, Kagome brincaba en la camilla ante cada nueva descarga y él no podía estar más desesperado, no pudo ver más por lo que se giró y dejó que a sus oídos llegaran las palabras del doctor.

- Kagome… - A su mente volvieron miles de recuerdos, todos como una película, como la vez del accidente automovilístico, como la vez del secuestro; pero es que nunca se vio tan cerca de perderla, su corazón siempre le daba esa esperanza de recuperarla, ahora su corazón y su alma estaban asustados – No me dejes… - Imploraba sentado en el suelo – No… - La angustia no podía ser mas, escuchaba al doctor pedir por mas energía en el aparato; su cabeza le estaba comenzando a punzar y el no hacía más que implorar por la vida de ella, a su mente regresaban las palabras de ella, ellas en las cuales le decía que cuidaría a sus hijos si algo le llegaba a suceder a ella, pero Inuyasha no podía forjarse esa posibilidad, aunque las palabras que acababa de escuchar le pedían aceptarlas.

- Señor Taisho… - El doctor salió de la habitación.

- No, ¡No!... ¡Ella está viva! – Trató de pasar a la habitación pero el doctor se lo impedía, al igual que las palabras que había escuchado segundos antes, ¿Hora del deceso?, y no aun no era la hora - ¡Sálvela, ella está viva! ¡Kagome, despierta! – Se soltó del doctor y fue hasta la cama, la tomó de los hombros y la estrujó - ¡Maldita sea, despierta!; ¡No me puedes dejar, no puedes hacerlo!

- Señor tiene que calmarse – El doctor intentó moverlo pero él estaba empeñado en hacerla reaccionar – Ya está muerta…

- ¡No, no lo está! – Espetó al hombre - ¡Ella no está muerta, ella no me dejara!... Kagome…

- Ya no hay nada que…

- Doctor… - Musitó la enfermera sorprendida.

- Kagome… - El repicar del aparato volvió a tomar fuerza, el hombre sorprendido se acercó con su estetoscopio a confirmar lo que acababa de suceder.

- Está viva – Exclamó el doctor sorprendido.

-.-.-.-.-.-.-

- No podías dejarme solo – Limpió la lagrima traviesa de su rostro y le dio un beso en la frente por sobre el tapabocas – Pero no me vuelvas a asustar así… Voy a salir un momento ya vuelvo…

- ¿Cómo sigue? – Preguntó Miroku, él al igual que todos se estaban reponiendo de semejante susto.

- Bien... – Recibió el café que su amigo le extendía y le dio un solo sorbo.

- Deberías ir a casa y cambiarte, ver a Yasha y Sakura, dormir un poco y volver, cualquier cosa yo te aviso

- Ve tú a descansar, llamaré a Myoga y le pediré que me traiga algo de ropa, yo descansaré mas tarde.

- Como quieras, nos vemos más tarde… Por cierto Sesshomaru sigue por ahí, tal vez quiere hablarte de algo

- Voy a ver qué sucede…Gracias por todo Miroku – Se sentó un momento en la sala de espera y como su amigo de había dicho, Sesshomaru salió por uno de los pasillos del hospital y se acercó a él.

- ¿Cómo está tu mujercita? – Le preguntó cómo tan acostumbradamente la llamaba.

- Bien, gracias por preguntar – Respondió Inuyasha – No es que me moleste tu presencia, ¿Pero por qué estas aun por aquí?

- Tenía que entregarte esto – Le extendió la carpeta que segundos antes el mismo firmara – Es el poder de tu compañía, no sabía si era seguro dárselo al hombre que estaba aquí hace unos momentos

- Miroku es mi hombre de confianza, pero aun así ese poder no tiene validez – Aseguró Inuyasha sin recibir las carpetas – Para que lo tenga tendría que haberlo firmado Kagome, puse la compañía a nombre de ella y de mis hijos hace un par de años, así que ese poder no valdría nada

- ¿Pensabas dejar que mi padre te matara?

- Lo principal para mí son Kagome y mis hijos, si ellos están bien yo lo estaré

- Allá tu con tus cursilerías – Suspiró y se puso de pie – Nos veremos pronto Inuyasha y lamento lo que sucedió con tu mujer, por cierto Kikyo está en la cárcel a la espera de un juicio

- Pues va tener que quedarse allí – Se colocó de pie le extendió la mano para estrechársela, el otro aceptó y eso fue lo último que hubo entre ambos, un fraternal apretón de manos.

- Señor Taisho, la señorita despertó y está preguntando por usted

- Respire profundo… Sé que siente molestias pero pasaran dentro de poco, por el momento le dejaremos el oxigeno – Le avisó el doctor a lo que ella asintió con suavidad – Es un milagro que esté viva, uno verdadero…

- Kagome… - Entró en la habitación y el doctor los dejó solos.

- Inu…

- No, no te esfuerces mi amor, debes descansar para ponerte mejor – Le acarició el rostro y le dio un beso en la mejilla.

- No… te… dejaría – Musitó ella sorprendiendo a Inuyasha; no había manera de explicar el porqué de sus palabras, bueno si la había pero era demasiado ilógica – Te…escuché…pedirme que…no te…dejara… No lo hice…

- Pequeña…Te amo… - Todo el día se quedó a su lado velando su sueño y comprendiendo que Kagome y el estaban más unidos que nadie, tanto que la muerte no era una barrera para ellos.

¡Uff!... Eso estuvo cerca, afortunadamente para nuestra parejita las cosas salieron muy bien.

En el capítulo de hoy vimos algunos aparatos médicos y algunos términos que todas no manejamos, así que les aclaro: primero el desfibrilador, que es un aparato que envía impulsos eléctricos al corazón; el monitor cardiaco que es el que mide los latidos del corazón y por último el término "Código azul" que es una señal de alarma para anunciar un paro cardiaco-respiratorio de un paciente y así dar marcha a una serie de funciones previamente especificadas. Bien espero que les haya quedado claro a las chicas que no sabían.

Ahora sí, antes de despedirme les comento que este es el PENULTIMO CAPITULO, así que nos veremos las próxima semana con el gran final. Espero les haya gustado el capítulo de hoy, les mando un abrazo, un beso y por supuesto espero ver sus mensajes y sugerencias. Nos vemos pronto que pasen un feliz día.