Hola para todas… ¡Por fin regrese! Lamento mucho haberme tardado tanto, pero tengo mis razones, no me ausentaría de esa manera por nada; lo que sucedió fue que mi madre me secuestro y hasta hace poco logre conseguir una conexión a Internet para mi computadora, eso y también mi madre a tratado de alejarme de la computadora, así que me sacó de vacaciones; confieso que no le ha salido muy bien, pues últimamente me escondo en cualquier rincón a escribir Jajaja xD. Ahora sí, ¿En que habíamos quedado?... ¡Ah sí!... ¡Llegamos al final de la historia!... No me alargo mucho más y les dejo el final, creo que ya fue suficiente espera…
Cáp. 27: Lazos
- Gracias por traer a los niños – le dijo cuando Inuyasha regresó a la habitación – Te ves cansado… Por qué no vas a casa y duermes un poco…
- Porque quiero estar contigo
La habían traslado a una habitación una semana atrás, ahora evolucionaba a la perfección, ya hasta podía discutir con el terco de Inuyasha.
- No me molesta que estés aquí, porque me gusta estar contigo, pero necesitas descansar y debes ponerle atención a los niños.
- No los he descuidado, en las mañanas voy con ellos y luego regreso contigo, mejor acuéstate
- ¿Cuándo me puedo ir a casa?
- Aun no pequeña, debes estar bajo revisión un par de semanas más, aunque como estas evolucionando tan bien, puede que te manden en menos tiempo
- Te amo… - Le dijo Kagome acurrucándose en su pecho – Mas que a nada en esta vida.
- También yo… Y te voy a complacer un poco, mañana vendré un poco más tarde, tengo algunas cosas que resolver, pero tu mamá y Sango te harán compañía y le diré a Myoga que traiga a los niños
- Ahh…Me siento mal por ellos, mas por Yasha porque estaba emocionado por las vacaciones de verano
- ¿Qué?, las vacaciones apenas están comenzando, tú te estás recuperando con rapidez y bueno sacaremos esas semanas para viajar…
- Pero tú no puedes paralizar la compañía más tiempo…
- Miroku hace un gran trabajo, creo que debo subirle el sueldo… El caso es que nos iremos de vacaciones, todos las necesitamos…
- Gracias por todo…
- Te la debía Sesshomaru, sino fuera por ti estuviera tres metros bajo tierra, y como te dije no me gusta estar debiéndole nada a nadie…
- Bien, porque tampoco a mi… - Le dijo el hombre sentando frente a él.
- Entonces me imagino que te quedaras con la compañía
- No, voy a vender la compañía, tengo mi propio negocio pienso dedicarme a él de lleno
- Vaya… ¿Una empresa de qué? – Preguntó Inuyasha con interés.
- Era algo a lo que me dedicaba, paralelamente a mis funciones en la empresa de mi padre, es una empresa de desarrollo de tecnologías…
- Bien, entonces creo que podríamos tener algunos contratos, nos estamos hablando Sesshomaru, mucha suerte – Se levantó del asiento y dejó pago lo que habían consumido.
- Nos vemos Inuyasha – Estrechó su mano con la de él y ambos tomaron sus caminos fuera de la cafetería.
No iba a decir que ahora eran los mejores amigos, o los hermanos que deberían de ser, porque nunca se conocieron y lo poco que lo hicieron nunca se hablaron, todo porque en medio siempre estuvo su padre.
- No te alcanzó con hacer sufrir a mi madre – Miró con fijeza la lapida, el epitafio era común, posiblemente lo había escogido el servicio funerario, porque no sabía de alguien que hubiera asistido al entierro de su padre, ni siquiera Sesshomaru – Sabes que pienso ahora, que no te podías acercar a nadie sin hacerlo sufrir, creo que nunca podré entenderte, pero no pasaré el resto de mi vida tratando de descifrarlo; pasé mucho tiempo preguntándome porque no vivía con mi padre, ahora aunque suene cruel, no puedo más que agradecer que las cosas hayan salido así… Hasta nunca padre… - Le dio la espalda a la lapida y se marchó ahí quedaba cualquiera lazo que hubiera llegado a tener con su padre, estaba en el momento de dejar los odios atrás y vivir plenamente.
- Señor Taisho, gracias por venir – El hombre se puso de pie y le permitió sentarse.
- No tengo mucho tiempo señor Himura, así que dígame…
- Sé que suena tonto lo que digo pero siento mucho lo que mi hija hizo, Kikyo siempre me dijo que quería tener algo serio con usted y yo no veía ningún problema, ella me decía que no estaba con nadie y bueno yo…no puedo dudar de mi hija – Dijo el hombre – Lamento mucho lo que le hizo a su mujer señor Taisho
- Usted no tiene la culpa señor Himura, pero lo que si le voy a decir es que Kikyo va a pagar por lo que le hizo a Kagome, lo lamento pero no puedo permitir que ella éste fuera de la cárcel
- Lo sé señor Taisho, le aseguro que me hija no se acercará nunca más a usted o a su familia – Le prometió el hombre.
- Si eso era todo señor Himura, yo me tengo que ir, nos veremos en otra ocasión…
- Ma…Ma…Ma – Repetía la niña con insistencia mientras rebotaba sobre la cama – Ma…Ma…Pa…Pa…Pa…
- ¡Bien!...Tengo una niña muy inteligente – La felicitó Kagome mientras le acariciaba los cabellos.
- ¿Cuándo estarás en casa mamá? – Preguntó el niño.
- Aun me faltan varios días… ¿Extrañas a mami? – El niño se sonrojó y miró para otro lado – También yo te extraño cariño…
- Sabes, no deberías meterte en tantos líos – Le dijo el pequeño haciendo reír a Kagome.
- Es que cuando amas a alguien es difícil no meterte en cosas por esa persona – Aseguró Kagome con una suave sonrisa – Aun estás pequeño para comprender todo esto del amor, pero cuando seas más grande vas a entender…
- ¿Por amor me van a dar un balazo?...Creo que mejor paso…
- Bien…una preocupación menos para mí – Sonrió Kagome dándole un beso en la mejilla.
- Hola… - Entró en la habitación con un gran ramo de flores.
- Pa…Pa…Pa…Pa… - Se exaltó la pequeña en la cama, estirando sus brazos al recién llegado.
- ¿Desde cuándo hablas princesa? – Dejó las flores sobre una mesa y se acercó a coger la bebita - ¿Cómo estas mi amor?
- Bien… - Sonrió recibiendo el beso de Inuyasha – Gracias por las flores…
- Hola campeón… - Le revolvió los cabellos al pequeño y se sentó a su lado - ¿Hace mucho están aquí?
- Sí, hace un rato me están haciendo compañía… Sango salió a buscar algo para comer, ya no soporto la comida de hospital, es demasiado simple, no sabe a nada…
- Pero es lo que debes comer, además te tengo una noticia; hablé con el doctor y te dará de alta para dentro de un par de días, dijo que estás evolucionando muy bien, pero que aun así debes guardar reposo en casa…
- Hago lo que sea si me sacan ahora mismo – Suspiró y se recostó en la parte alta de la cama.
- Podemos salir por el estacionamiento – Opinó Yasha haciendo reír a sus padres.
- Mmmm... – Alejó sus labios de los de él – Necesitaba eso… Te amo…
- También yo… Pero me has dados muy buenos sustos, eso me recuerda… ¿Por qué no te fuiste cuando te lo dije? Y… ¿Por qué hablaste con mi padre?
- Quería solucionar todo esto, tu y yo tuvimos una conversación y me dejaste preocupada, entonces bueno pensé que lo mejor sería tratar de mediar entre ambos, pero… - Habló antes de que el volviera a reprenderla – Hablé con Miroku y el habló con los agentes estos, entonces se suponía que estaba segura… No conté con esa mujer ni tampoco con que estuviera tan loca como para dispararme por la espalda… Es una cobarde… ¿Por cierto que va a pasar con ella?... ¿Ahh y con el traicionero de tu hermanastro?
- Ahh, Sesshomaru me ayudo a que no me dispararan, todo fue un teatro del cual yo no estaba enterado, él mató a mi padre…
- ¿Tu padre está muerto? – Se sentó en la cama - ¿De que más me perdí?
- Sesshomaru le disparó; en el juicio mi abogado lo defendió apelando que me iba a salvar la vida, ahora va a encargarse de su compañía en el exterior y va a vender la de mi padre que por herencia le corresponde, también puso en venta todas las propiedades, está decidido a dejar a mi padre en el pasado; Kikyo está en la cárcel a la espera de un juicio y tú debes declarar, puedes hablar con mi abogado o ir al juzgado, como lo prefieras… Eso es más o menos lo que sucedió – Le contó con rapidez.
- Creo que sí me perdí de muchísimo – Volvió a recostarse al lado de él y cerró sus ojos – ¿Te quedas esta noche?
- No tienes ni que pedirlo
- ¡No puedo creerlo!... ¡Felicitaciones! – Le dio un abrazo a su amiga feliz por lo acontecido – Pero… ¿Cómo fue?
- Pues me invitó a cenar y la puso dentro de mi copa de champaña… No te imaginas cuan emocionada estaba Kagome – Suspiró feliz mientras miraba la sortija en su dedo.
- Que bien que Miroku finalmente se haya decidido, me alegra mucho por ambos Sango… ¿Y para cuando es la boda? – Preguntó Kagome con una sonrisa plasmada en su rostro.
- Pues no dejamos clara una fecha, pero lo queremos hacer pronto, digo es que llevamos tiempo viviendo juntos y bueno creo que ya estamos listos para dar el paso – Kagome miró la sortija en la mano de su amiga, no podía no sentirse feliz pero aun así le daba algo de congoja el pensar en el matrimonio, el casarse era algo que ella siempre muy en el fondo había soñado, aunque tampoco se quejaba de la vida que tenia al lado de Inuyasha, ni mucho menos de sus hijos.
- ¿Lista para regresar a casa? – Preguntó Sango devolviéndola a la realidad.
- Sí, el doctor me tomó de sorpresa mandándome un día antes, entonces Inuyasha fue por algo de ropa, en unos momentos viene la enfermera para quitarme los puntos de la cirugía – Comentó Kagome retirando las sabanas para estirar un poco los pies – Ya quería regresar a casa…
- Señorita Higurashi – Entró una mujer a la habitación – Vengo a quitarle los puntos…
- Yo estoy afuera, esperaré por Inuyasha – Sango tomó su bolso y salió del lugar.
- Hola Sango, gracias por venir – La saludó Inuyasha que ya llegaba - ¿Y Kagome?
- Le están removiendo los puntos – Le avisó la mujer.
- Mira aquí esta su ropa, la orden de salida del doctor… Gracias… - Comenzó a irse rápidamente – Ah… Felicitaciones…
- Vaya Inuyasha me agradeció por algo – Habló para ella misma, estaba gratamente sorprendida por las palabras de su jefe, era demasiado extraño el modo en que su relación había evolucionado, Inuyasha era el mejor amigo de su ahora prometido y la pareja de su mejor amiga y ahora ambos comenzaban a tener una relación de amistad; bueno todo era un enredo, pero funcionaba.
- Todo listo – Le avisó la enfermera saliendo de la habitación con algunos implementos en sus manos.
- Gracias… Aquí está tu ropa, ¿Necesitas ayuda? – Preguntó ingresando al lugar.
- No, ¿E Inuyasha?
- Ah, él fue quien trajo las cosas, pero tenía que irse dijo algo de una reunión de emergencia o algo así, la verdad no le entendí…
- Ok… Me voy a cambiar – Recibió la maleta que sostenía su amiga y se metió al baño – No me tardo… - En unos minutos estuvo cambiada y lista para irse a casa, salió con Sango de la habitación y afuera entregaron la orden de salida – Gracias por llevarme a casa – Se subió al asiento del copiloto, colocándose el cinturón de seguridad con delicadeza, aun sentía el costado resentido – Los niños hoy están con mi mamá y en la casa no habrá nadie, ¿Podrías llevarme allá?
- Eh…Lo mejor es que descanses en casa, de seguro Inuyasha saldrá de la reunión, va por los niños, tu madre y tu hermano e irán a verte a la casa, además el doctor dijo que debías guardar reposo en cama al menos una semana mas
- Ay ya suenas como Inuyasha y mi madre – Bromeó Kagome – Pero está bien te haré caso – En el camino a casa ambas platicaron de cosas triviales, nada fue relevante durante la conversación, en cuarenta y cinco minutos estuvieron entrando a los terrenos de la mansión – Ah… Hogar dulce hogar…
- Bueno fue un placer traerte a casa, me quedaría a seguir hablando contigo pero tengo cosas que hacer en la oficina…
- ¿Qué?... Oye pensé que me harías compañía Sango – Se bajó del auto recriminándole.
- No puedo, sabes que me quedaría pero tengo que entregar algunas cosas – Le extendió la maleta que solo traía algunas cosas de aseo que le habían empacado.
- Ya vete – Sonrió y se despidió de Sango – Genial…Toda la tarde sola, al menos en el hospital hablaba con las enfermeras – Suspiró y comenzó a subir los escalones hasta la entrada, mientras tanto sacaba las llaves que le habían dejado en uno de los bolsillos de la maleta – Al menos está Myo… ¡Myoga! – Lo llamó asustada al ver lo que se encontró cuando entró.
Sorprendida cerró la puerta tras ella, caminó al interior de la casa evitando pisar alguno de los arreglos de flores que rodeaban toda la sala en su totalidad, todos eran hermosos arreglos de rosas rojas, estaban en todas partes desde la entrada hasta subiendo por las escaleras hacia la segunda planta, estaban sobre los sofás, sobre la chimenea, en las mesas en el suelo, tantas habían que el ambiente olía a las flores.
- Pero que es… ¡Myoga! – Llamaba al anciano esperando que él pudiera explicarle a que se debía todo esto, pero nunca nadie respondió a su llamado; caminó hasta las escaleras donde encontró una hoja de papel blanca, la tomó y leyó lo que decía en ella.
Traté de encontrar una manera de saber cuánto amor siento por ti, pero es algo que para mí fue imposible, tal vez si logras contar todos los pétalos de estas rosas, conocerás solo una parte de cuanto te amo. O mejor busca esa flor que está sola y así sabrás cuanto es mi amor por ti…
Miró alrededor tratando de encontrar la mencionada flor, pero era prácticamente imposible encontrar aquella que estaba sola entre semejante mar rojo, caminó por entre todos los bouquet buscando la rosa, andando por entre los sofás y las flores un pequeño destello llamó su atención, sobre el mueble vio aquella única flor, distinta a las otras, pues esta llevaba como adorno un anillo en el tallo. Las lágrimas se agolparon en sus ojos, tomó la rosa en sus manos, el anillo se deslizó del tallo hasta su mano, era una delicada pero hermosa sortija, de oro blanco con unas pequeñas pero brillantes piedras incrustadas y una piedra rosa en la mitad dándole un bello toque…
- ¿Qué me dices?... ¿Te quedas conmigo toda la vida y todos los días te cuento cuanto te amo?
Kagome se giró en su sitió y lo vio un par de pasos alejado de ella, hubiera corrido hasta él pero sus pies le temblaban horrores.
- ¿Por qué lloras? – Se acercó preocupado a ella y le limpió las lágrimas – Pequeña, si no quieres no… - Ella posó dos dedos en sus labios y asintió con suavidad.
- Sí…Claro que quiero, es solo que esto es tan… Hermoso…
Exhaló el aire retenido en sus pulmones dejando la preocupación que lo invadió un momento se alejara; tomó la sortija en sus manos y con delicadeza tomó la mano de ella.
- ¿Entonces si te casas conmigo? – Ella asintió e Inuyasha puso la argolla en su dedo anular, esta encajó a la perfección y lució aun más hermosa en su mano.
- Te amo… - Pasó sus manos por el cuello de él y lo besó impulsivamente.
Caminó con ella hasta el sofá y con rapidez despejó el mueble de cualquier arreglo para recostar a la joven mujer en él; buscó el borde de la blusa con delicadeza, cuidando de no lastimarla, hasta lograr despojarla de ella, mientras ella ya le había quitado su camisa.
- Me agrada esta bienvenida – Bromeó Kagome mientras se dejaba llevar por los besos de él en su cuello; con destreza adquirida con el tiempo, llevó sus manos a la parte baja del pantalón y comenzó a quitárselo, él a su vez comenzó a imitarla hasta que solo quedaron con la estorbosa ropa interior – Inuyasha… Te amo…
- También yo pequeña… - Besó su frente con inusitada ternura; pasó su mano tras la espalda de ella dejándola sentada, para deleitarse desnudándola.
Antes de que el volviera a acostarla en el sofá, pasó sus manos por el pecho de él dejándolo apoyado sobre el mueble para sentarse a horcadas sobre él; sus labios besaron el cuello de Inuyasha y trazaron un camino de besos hasta su pecho y sus manos una mar de caricias por sobre su bien formado vientre hasta su virilidad; un ronco gemido escapó de los labios de él, a la vez que sus manos presionaban a un mas las caderas ella, obligándola a moverse contra su sexo entre las manos de ella.
- Pequeña… - Sus labios bajaron por el cuello de ella hasta apoderarse de uno de sus pechos, una de sus manos se coló en su entrepierna, entre los pliegues de su sexo, hasta que dos de sus dedos se entregaron a darle placer.
- Inuyasha… - Gimió mientras apegaba sus caderas mas él, escondió su rostro en el cuello de él apretándose cada vez mas contra él – Inu…
Sin soportar mucho mas, sacó sus dedos del interior de ella y la aferró de las caderas, la alzó levemente hasta sentarla sobre él, su sexo invadió el de ella, un calor infernal se apoderó su miembro, provocando que un ronco gemido saliera de sus labios; y sin esperar mucho la apretó con fuerza contra él, mientras ella comenzaba a contonearse sobre él y él se ayudaba con sus piernas para elevarla permitiéndose llegar aun más adentro de ella. Una ola de calor lo invadió y se disparó a su miembro, hasta que sintió como esta era expulsada con rapidez, igualmente Kagome se elevó en el mismo instante afirmándose a los hombros de Inuyasha y dejando que el calor que la invadía explotara, él la aferró de la cadera enterrándose una vez más, mezclando ambas esencias, terminando su unión carnal y espiritual.
- Bienvenida a casa – Sonrió y le dio un nuevo beso que poco a poco subió el tono entre ambos, iniciando todo una vez más.
- Gracias por todo esto – Recostó su cabeza en el pecho desnudo de Inuyasha, mientras éste le acariciaba la espalda por debajo de la camiseta que ella se había puesto hace unos segundos – Es lo más hermoso que alguien haya hecho por mi…
- Te mereces esto y mucho más pequeña – Le dio un beso entre los cabellos y la acurrucó mas entre sus brazos; ya la noche estaba presente y ambos continuaban en el sofá con el fuego de la chimenea como única luz.
- ¿Quiénes sabían de esto?, Aparte de Sango…
- Pues Miroku me ayudó a conseguir las flores, Sango me cubrió en el hospital, la mayoría del personal a acomodarlas, tu madre y Souta están con los niños, entonces creo que solo ellos – Kagome sonrió y acercó su rostro al de él para darle un nuevo beso – Creo que debí hacerlo mucho antes… Pero te hablé de ello cuando esperábamos a Yasha y de inmediato me dijiste que no, pensé que no querías tanto compromiso…
- Yo pensé que era tu quien no lo quería, cuando eso aun era joven y no podía casarme más que con el permiso de mi madre, y ambos sabemos que no me lo daría…
- Pero ahora no lo necesitas, además no creo que tu madre ponga objeciones; nos vamos a casar, vas a ser la señora Taisho…
- Gracias – Lo miró a los ojos y le sonrió.
- ¿Por qué?
- Por todo, por dejarme conocerte, por permitirme ser mamá, por amarme en todo momento… No sé, es solo que no imagino como pudiera tener una mejor vida…
- Oh pues si a esas vamos – Se acomodó mas en el sofá mientras delineaba su rostro con delicadeza – Gracias por chocarte conmigo en el pasillo de la empresa…
- ¡Tonto! – Exclamó sonrojada – No sabes cuan avergonzada estuve, es que solo yo podía chocarme con el dueño de una multinacional…
- Bueno agradezco que lo hayas hecho, aunque no mucho las noches en vela ni las distracciones que me ganaba por estar pensando en la misteriosa chica del pasillo… ¿Sabías que Miroku me llamó pervertido por un largo tiempo?
- ¿Pervertido? – Preguntó Kagome contrariada – No entiendo…
- Según Miroku yo quería pervertirte… Aunque bueno, si lo pienso más a fondo…
- ¡Inuyasha! – Le golpeó el pecho – Deja de decir tonterías, mejor vamos por algo de comer que me muero de hambre…
- Bien… - Se levantó del sofá enlazando su mano con la de ella – Nunca aprendí a cocinar… Ahora lamento darle vacaciones a Myoga…
- ¿Myoga está de vacaciones?
- Sí, le dije que podía tomarse un tiempo para descansar, lo envié a unas fabulosas islas en la Polinesia, el viejo se lo merecía
- Entonces señor Taisho, le voy a enseñar a cocinar…
- Espero tengas mucho tiempo…
Tiempo, el tiempo era algo por lo que ambos no debían preocuparse pues no había nada que los pudiera separar, su amor habían vencido cualquier problema e inclusive había prevalecido sobre la muerte, el lazo que los unía no solo era físico, no solo era la familia que habían formado, ni el compromiso que pronto consumarían, el lazo que los unía era diferente, sublime e indestructible, un lazo formado por un sentimiento que no veías pero que sentías en los más hondo del alma… El amor, lo que los unía a ambos era un lazo de amor, uno que no lo afectaba las diferencias, ni los altercados, uno que unía sus almas, un lazo de amor…
FIN… ¿?
¡Eso fue todo!... No la verdad es aun no, aun queda un EPILOGO en el que tengo que trabajar, pero les informo que me tendrán que tener un poquitín de paciencia para poder leerlo. De antemano muchísimas gracias a todas por seguirme a lo largo de la historia, a las que sacaron unos minutos de su tiempo y pasaron por esta historia y a aquellas que sacaron unos segundos más y dejaron sus comentarios. Fue un verdadero placer entretenerlas con esta historia que tuvo un largo de 27 capítulos. Muchísimas gracias a todas. Espero les haya gustado el final, dejen sus comentarios una vez más. Les mando un abrazo y beso y por supuesto les deseo que este año este lleno de paz, prosperidad y que todos sus sueños se hagan realidad.
KAGOME-INU1982…
