¡Hola!... El día de hoy me embarga la nostalgia, el día de hoy después de un largo tiempo llegamos al final de esta historia. De antemano quiero disculparme con ustedes por toda la tardanza que he tenido últimamente, aun así me alegra profundamente que sigan las historias. Así que también quiero agradecerles por el apoyo a lo largo de esta, gracias por tomarse el tiempo para leer y el tiempo para dejar sus mensajes. Esta historia fue todo un reto para mí misma y me alegra que ustedes hayan estado acompañándome durante todo lo que duró. Muchas gracias. Y Sin más que decirles les dejo el gran final…
Epilogo: Familia…
- Ven Sakura… - Llamó a la pequeña que estaba aferrada a la pata de una mesa – Vamos Sakura tu puedes…Ven… - La niña miró al que era su hermano y luego vio la distancia que los separaba, no era mucha pero para ella era demasiada – Eso es… - Se soltó de la mesa y dio un par de pasitos tambaleantes, se detuvo tratando de tomar estabilidad y de nuevo emprendió marcha – Eso es Sakura… ¡Bien!... ¡Mamá, papá Sakura está caminando! – Llamó a sus padres mientras la pequeña terminaba de llegar hasta donde él.
- ¿Qué pasó? – Llegaron ambos corriendo hasta la habitación de la niña.
- Sakura caminó – La niña miró a sus padres y se dejó caer sentada.
- Eh… Sigue practicando Yasha – Le dijo a su hijo mientras volvía con Kagome a su habitación.
- ¿Lo mantenemos en secreto? – Le preguntó a la pequeña que soltó un gritito de alegría – Bien… ¿Cómo me llamo yo?
- Shasha…Shasha – Exclamó alegre mientras apuntaba a su hermano.
- Ya casi lo dices… - Tomó a la bebita ayudándola a pararse – Vamos a la habitación de nuestro padres… ¡Mamá, te ves preciosa! – Se quedó de pie en la puerta con la niña sostenida de pie.
- Entra antes de que tu padre la vea, el novio no puede ver el vestido de novia, es mal agüero – Sango tomó a la niña, hizo pasar a Yasha y cerró.
- ¿Qué es un mal agüero? – Preguntó Yasha sentándose en la cama.
- Es de mala suerte – Explicó Kagome, aunque ella la verdad no creía mucho en eso, pero eso no valió para que Sango echara a Inuyasha de la habitación.
- Aun así te ves muy bonita mamá – Aduló el pequeño.
- Gracias cariño – Le dedicó una sonrisa a su hijo y se volvió a mirar al espejo; el vestido era hermoso, eso si era verdad, era un vestido estilo princesa, con un escote en forma de corazón en la parte del pecho y dejando la espalda descubierta, entallado hasta la cintura, para luego caer hasta los tobillos en un amplio faldón, el vestido era de color blanco con algunos apliques de color rosa y con diamantes del mismo tono.
- Esto no es nada, esperemos el día de la boda – Habló Sango mientras admiraba a su amiga – Bueno creo que no hay que hacerle más arreglos, cuida la cintura hasta este fin de semana… Ay se me olvidaba, también llegó el vestido para Sakura y… - Tomó otro paquete y sacó un traje de él – Tu traje Yasha.
- Voy a quedar como un pingüino con eso – Exclamó el pequeño mientras miraba el traje que sostenía Sango con una sonrisa en su rostro - ¿Mamá, tengo que usarlo?
- Hazlo por mi cariño – Salió Kagome del baño con una bata – No puedes ir a una boda con ropa casual, además tu padre va a usar uno igual…
- Bien entonces seremos dos tontos – Ante las palabras del pequeño Kagome y Sango se largaron a carcajadas.
- Yo los declaro marido y mujer… Puede besar a la novia – Una sonrisa se formó en sus labios cuando el párroco culminó la ceremonia, se giró hacia la joven mujer y se inclinó para besarla.
- ¡Hey felicitaciones! – Exclamó estrechando a su amigo en un abrazo – Y tú que decías que no te ibas a casar…
- ¿A si? – Preguntó Kagome a su lado.
- Bueno…Desde que te vi cambie de opinión – Se defendió.
- Amiga felicitaciones – Hablaron las dos mujeres al unísono mientras abrazaban a Kagome; sus amigas del colegio y de toda la vida, Ayumi y Eri.
- Gracias por venir Sesshomaru – Se acercó a su medio hermano que le brindó un abrazó sencillo pero no por ello sin sentimiento – A ti también Rin… - Le dio un beso en la mejilla a la joven mujer que acompañaba a Sesshomaru, su cuñada, sí…su hermanastro también había hecho su vida y por lo que sabía pronto sería tío – Disfruten la recepción… - Se alejó de ellos y fue caminando hasta donde su flamante esposa que estaba con su madre, su hermano y sus hijos – Señora Higurashi, Souta – Saludó a ambos mientras tomaba a la hermosa niña en brazos – Luces como una princesa
- Creo que no es necesario que se lo digas, ya lo sabe – Le dijo Kagome mientras le acomodaba el vestido de color rosa; la niña lucía preciosa, como decía su padre, como una princesa, con el vestido y los cabellos negros con una cinta del mismo color del vestido, y unos pequeños zapatitos blancos.
- Sí…Y yo sigo pareciendo un pingüino, ¿Puedo quitarme el saco al menos? – Pidió Yasha; su padre sonrió y pasó la niña a Kagome, se inclinó a la altura de su hijo, le quitó el moño y el saco del traje.
- Ahora luces como todo un galán…
- ¡Feh!...Claro que no
- Pues…Esa niña de allí te está mirando – Apuntó con disimulo a una pequeña que usaba un vestido de color azul cielo y que miraba insistentemente a su hijo, Yasha se sonrojó y le sacó la lengua a la pequeña – Bueno al menos no tendré que dar charlas aun – Le entregó la prenda al pequeño que corrió para dársela a alguien – Señora Taisho… ¿Me concede está pieza?
- Claro – Le pasó la niña a su madre y enlazó su mano a la de Inuyasha para caminar hasta el centro del salón, era el primer vals de los esposos y todos miraron interesados, luego de unos minutos más parejas se unieron – Siempre dije que eras bueno en esto del baile…
- Bueno mejoré con el tiempo – Bromeó Inuyasha, no era alguien que estuviera en muchos bares bailando, es mas ese no era el circulo en que se desenvolvía, pero mucho cambió desde que conoció a Kagome, ella lo llevó a un bar luego de años de no ir, ella lo llevó a una restaurante común donde era más fácil la intimidad, ella era su cable a tierra, su realidad.
- Me pregunto, en que mas mejoraste…
- Pues puedo mostrarte en algo que he sido bueno sin importar cuánto tiempo pase – Susurró en su oído con picardía.
- Dejémoslo para más tarde – Sonrió ella mientras se empinaba para darle un beso – Te amo…
- Y yo a ti Kagome…Mi Kagome…Mi pequeña…
Su pequeña, porque es que no había otra manera de llamarla, ella había sido aquella joven que se había metido en su corazón desde el instante en que se estrelló contra él, era como si en el choque sus almas se hubieran enredado y un pequeño hilo se hubiera creado para no alejarlas, sonaba absurdo pero era así, amaba a Kagome desde el primer instante con solo verla se perdió en su miraba, en su candor, en esa chispa que jamás vio en una mujer, y era porque no estaba en una sino que estaba en una joven…
- Mi amor… - Agregó Kagome pasando sus manos por el cuello de él.
Para ella las cosas habían sido diferentes, ella no se enamoró de la inocencia de su mirada, más bien fue el fuego que encontró en sus orbes doradas el que la hechizó, fueron sus caricias la que la atraparon y fueron sus besos los que la enamoraron, aunque no estaba segura, podría ser al contrario comenzar con los besos y terminar con su mirada; pero sería difícil buscarle pies o cabeza a aquello que los unía a ambos, era una tarea ardua encontrarle inició a un circulo de dos almas transformadas en una, era imposible encontrar el inició del lazo que los unía y era mucho más imposible encontrarle un final…
- Papá…Mamá… - Dijo la niña apuntando a la pareja que bailaba en el medio de la pista – Shasha…
- Es Yasha… pero bien dicho Sakura… - Le habló a la pequeña – Ellos son nuestro papás y todos somos una gran familia… Vaya soné como un libro de poesía – Se dijo el niño algo asustado.
Miró a sus padres que se acercaban y sonrió, bien eso había sido un poco cursi, pero su padre le ganaba en el momento en que se ponía a hablarle a su madre, así que aun continuaba siendo un niño normal.
- ¿En qué piensas cariño? – Le preguntó Kagome a su hijo.
- En… ¿Cuándo nos van a dar a un hermanito?, ya se casaron ¿No? – Preguntó el pequeño haciendo sonrojar a ambos de sus padres.
Bueno algo que había aprendido era zafarse de las preguntas de sus padres, solo mentabas el crecimiento de la familia y todo solucionado… Aunque por lo que había oído de una conversación de su madre con su tía Sango, la familia crecería pronto; si así sería, tío Miroku y tía Sango estaban esperando para dentro de poco y serían gemelos, el tío Sesshomaru que conocía hace poco también tendría un hijo, entonces el tendría ahora varios primos y un nuevo hermano o hermana…
- Eh pues…pronto cariño
- ¿Si? – Preguntó Inuyasha desde su puesto.
- Eh pues, sí… viene el tercero – Le anunció con cierto humor, Inuyasha sonrió y se acercó a ella para darle un beso.
- Pequeña... Gracias…Gracias…
- ¿Por qué, tu tuviste mucho que ver? – Les dijo Yasha sorprendiéndolos nuevamente – Voy con Myoga… - Saltó de la silla y se marchó.
- Creo que no aplace la charla padre-hijo, más bien me la ahorré – Dijo Inuyasha para el mismo mientras miraba a su hijo irse.
Ese niño lo sorprendía cada día más, eso sin contar las nuevas cosas que aprendía su hija a diario, la sensación de ser padre era maravillosa, y ahora lo sería una vez más y no podía sentirse más dichoso. Y como no… ¡La familia crecería!...
FIN…
¡Ahh!... ¡Se terminó! Y me embarga la tristeza, pero aun así estoy feliz por lo que hemos logrado, porque definitivamente no hubiera logrado sacar esta historia adelante sin que ustedes hubieran estado ahí. Una vez más quiero agradecerles por todo. Espero que les haya gustado el final y espero que me dejen sus últimos comentarios en este fic. Por supuesto también cabe decir que aun hay muchas historias para rato, así que nos vemos…
¡Muchas gracias!
KAGOME-INU1982…
