Tabla: Sentidos.
Titulo: 5.- Oler
Autor: Eirin Stiva
Personaje/s/Pareja: Noruega x Islandia
Advertencias: Incesto (?)
Notas: El pasado te condena, y Noruega es el mayor bebedor de café entre los nórdicos.
Oler la historia
Café.
Ese era el olor de Noruega, o al menos ese aroma le hacía pensar en él. Era también la esencia de la mañana y el del desayuno.
Islandia ya no recuerda desde cuándo su hermano tomaba café, pero sí la última vez que no tomó la bebida ya que se había acabado. Esa vez estaba más irritable que de costumbre, y Dinamarca fue víctima de su furia.
Ese era el olor que sentía ahora, encontrándose con la mirada del noruego quien ya tenía su taza en la mano. Era hora del desayuno. Se sentó a su lado no sin antes darle un pequeño beso. Tenía razón, estaba impregnado con el aroma del grano.
De a poco se acostumbraban a su nueva vida juntos, cada uno era independiente y ahora eran pareja. Vivían como antes sólo que la relación había cambiado, y estaban solos.
Ahora todos los aromas que habían en la casa eran de ellos.
Islandia sonrió por lo delicioso que se veía el desayuno, habían platos de ambos países y bastante de qué eligir. Era la esencia de la primera comida del día, más la de su hermano. Buena forma de empezar el día.
Café, azúcar, brisa, mermeladas, galletas…
Galletas de mantequilla…
Galletas de mantequilla danesas…
—¿Por qué sigues comiendo esas galletas?
—Me gustan— Noruega miró inexpresivamente al islandés, quien tenía una ligera mueca de disgusto al ver el tarro de galletas sobre la mesa. Pudo ver qué era lo que le molestaba.
—Son de él…— le costaba admitirlo, pero Islandia a veces se sentía celoso del danés por haber estado antes en la vida de su amado, era algo que muchas veces no podía evitar.
—Is, sabes que eso fue hace mucho tiempo— el noruego se levantó de su asiento y se acercó al otro —Ahora estoy contigo, y él con Suecia.
Islandia lo miraba con atención, estremeciéndose un poco cuando fue rodeado por la cintura con un brazo. El impacto del aroma café y a Noruega.
—Además… — el olor de la galleta tan nítido le señalaba que su hermano sacó una del tarro —ellas no tienen la culpa de ser hechas en Dinamarca.
