Tabla: Sentidos
Titulo: 2.- Oír
Autor: Eirin Stiva
Personaje/s/Pareja: Dinamarca x Suecia y Finlandia
Advertencias: Lime (?)
Notas: Drabble de experimento e insinuaciones.
Oír de más
Silencio, calma, serenidad.
Eso era lo que había en casa Dinamarca. Todos los nórdicos estaban ahí por invitación del danés. Era uno de esos días familiares que de vez en cuando planificaban.
Aunque era de noche, y Tino no podía dormir.
Salió del cuarto que estaba ocupando, caminado con delicadeza, percibiéndose a penas el crujido de la madera. Ella quería delatar su incursión nocturna.
Avanzó unos cuantos pasos más, sintiendo el sonido de su respiración, era mínimo comparado con la música de la noche.
No entendía bien por qué caminaba con tanta cautela.
Había noches como esta en las que dormir era imposible, porque a través de las paredes podía escuchar las peleas de Suecia y Dinamarca. Todavía recordaba la última vez que escuchó los estruendos de una discusión. Al día siguiente escapó con Berwald.
Pero la música de esta noche era diferente.
Porque había algo que nunca olvidaba y es que todas las noches tenían una música, y la de este momento era especial.
Respiración agitada, jadeos, nombres tartamudeados.
Más silencioso que antes, venciendo el límite humano, Tino dio unos pasos más y grande sería su sorpresa al acercarse a la puerta de cierta habitación.
—Jeg elsker dig… Sve…—
Juraba escuchar algo quebrarse.
Pero sólo era su imaginación, lo que él oía era la Sinfonía de Amor Nocturno en Do mayor compuesta e interpretada por Berwald y Dan. Una obra maestra cuyos autores estaban ansiosos por tocarla otra vez, amarse en plenitud por todos los años en que no lo hicieron por rebeldía, testarudez y orgullo.
Suspiró resignado, había oído demasiado esa noche, caminó de regreso a su pieza sintiendo el permanente ruido de objetos quebrándose, sin saber lo que era. Le desesperaba, haciéndolo correr a su habitación.
El ruido lo haría enloquecer, porque al destino no le bastaba con ver a su exnovio haciendo el amor con quien los gobernaba, abrazándose desnudos en la cama mientras decían palabras ininteligibles, jadeos y suspiros.. Los pasos resonaban en el pasillo, pero justo ahora nadie los escuchaba.
Porque lo que él desconocía, era que algo se rompió en su interior.
