DICERIA
Trabajo. Overtime. Gripe. Depresión. Mi nena (mi preciosa cachorra, que es un saquito de pulgas felices que exige mucho cariño). Muchas cosas... *sigh*
Jitomatazos, abucheos, intento de linchamiento y amenazas con armas punzo cortantes. Al final del capítulo, por favor.
Nota/Disclaimer/Negación/Aviso/etc…: Katekyo Hitman REBORN y Cía. no me pertenecen, son propiedad de Amano Akira. Esto es por mero entretenimiento sin fines de lucro.
º
Cuando el río suena, agua lleva.
º
º
°O° Una esposa perfecta siempre encuentra el modo a todo. °O°
¿Un rumor bueno?
De esos difíciles de creer, dices. Vale. Incluso dentro del mismo Vongola, epa.
Retomemos al popular trío de chicas que era conocido en la mafia cuando se suele mencionar a Vongola. Te vienen a la mente: Chrome Dokuro, Sasagawa Kyoko y la alegre castaña, Miura Haru, de quién hablaremos ahora y es quién se encontraba en el centro de la tormenta, para variar.
Si bien ella es quién parecía más acorde y dispuesta a desarrollarse al ámbito de la mafia, por su entusiasta actitud de casarse con un hombre mafioso, afrontando todos los riesgos. Era curiosamente, de entre las tres chicas, la única que aún gozaba de una vida normal y corriente en la vida pública.
Mientras Chrome, como guardián Oficial de la Niebla, era incondicional y siempre activa para la familia o Kyoko, siempre presente en eventos sociales patrocinados por la mafia o de viaje, reuniéndose con gente del bajo mundo en fiestas, sin olvidar su estrecha y envidiable relación con los Vongola, ambas jóvenes ya habían perdido algún sitio al que volver al mundo público, por qué simplemente ya no tenían cabida allí, ni identidad que tomar para ocultarse tampoco.
A diferencia de ellas, Haru no tenía mucho de haber ingresado a la Universidad, asistía a eventos públicos en su ciudad y vivía con sus padres también. Era cierto que era vista con los Vongola y demás allegados, pero siempre bajo la protección de estos y quedando de incógnito toda su vida personal, en la seguridad de Nanimori con sus actividades normales y sin el riesgo de ser blanco de algún enemigo.
O en relativa normalidad. Haru siempre se las apañaba para ser extraodinaria en lo que hiciera y demostrar su entusiasmo, así que no faltaba cuando hacía gala de alguno de sus peculiares cosplay o no ocultaba ni se apenaba de decir a los cuatro vientos su gran propósito en la vida: Convertirse en la esposa perfecta para un gran mafioso.
No, no. Con el paso de los años, ella no había abandonado su gran propósito de la niñez, su voluntad no había mermado en absoluto, sin embargo, le había dado otro enfoque gracias a la madurez que iba desarrollándose en ella.
No solo había aprendido a hacer perfectamente los deberes de la casa, cocinar delicias o cuidar su aspecto personal. Si no también a estudiar una profesión que le gustase y fuera de ayuda para su futuro marido. Sin olvidar desarrollar las habilidades para defenderse a sí misma en un peligroso mundo como era el crimen organizado.
Teniendo verdaderos amigos, poco le podría importar que la sociedad la tildara de excéntrica cuando compañeros, familiares o conocidos la miraban con cara de incredulidad o contrariedad, cada vez que ella platicaba de su sueño de toda la vida y su vida futura como mafiosa. "Es que la tipa no estaba bien de su cabeza", pensaban muchos nomás al verla.
Lamentablemente no con solos buenos deseos podría llegar a convertirse en la respetable mujer de un mafioso, le quedo claro. Tenía que poner de su parte y mucho. Aunque algunas veces se diera tristemente cuenta que había cosas por las que simplemente no estaba calificada o no tenía el talento para desarrollar. Por muchos que fueron sus deseos y su gran amor a su futuro marido, había cosas que simplemente ni el poder de su amor le ayudaría a defenderse.
Lo que llego a aquejarla más en su momento, eran las diferencias que ella misma encontraba con sus amigas: a diferencia de ellas, Haru carecía de una flama activa. Todos sabían cuál era su atributo, pero no podía activarla así de simple; toda su buena vibra y entusiasmo no basto para sacarle provecho a ese poder. Pero esa pequeña decepción no le detuvo para idear otra cosa con la que compensar esa falta.
Y aunque tuviese una Flama Activa, ella había caído en cuenta que tanto Chrome, Kyoko, Bianchi y las demás, no solo dependían de ese poder para defenderse cuando la situación lo requiriera, la defensa personal de manera física era fundamental.
No solo era compensar su ausencia de uso de Flama, si no ponerse a la par con sus propios medios. ¿Pero cómo?
Ella era ágil y práctica, no por nada había estado en el club de gimnasia en aquellos ayeres. Pero eran habilidades promedio; no pudo resistir del todo un régimen de entrenamiento que Lal le impuso; y dichas habilidades no eran lo suficientemente buenas como para solventarse en algún combate mano a mano, Ipin se lo demostró en un dos por tres. Ambas le dejaron ver muy clara y dolorosamente que mejor buscará alguna otra cosa que le quedara mejor a sus aptitudes. Tampoco podía usar su comida como artefacto nuclear que amenazaría con extinguir la vida a metros de redonda donde pusiera la aberración que hubiese preparado, tal y como Bianchi; lo único a lo que llego a causar daño, fue una gran indigestión que le causo a Tsuna y los demás en sus vanos intentos de prueba. No tenía una flama activa, así que le habían sugerido usar armas; pero a Haru simplemente le causaba pavor el sostenerlas, sentir el frío metal entre sus dedos y su gran peso en la mano que tenía deseos de deshacerse de ella como un apéndice horroroso de su brazo, el olor a pólvora y ese estruendo tras cada disparo la asustaban; no usaba armas por que estaba más en contra de su naturaleza que por otra cosa, no armonizaban, se rechazaban. No se consideraba con la suficiente sangre fría o lo que se necesitaba para sujetar una pistola y apuntar a alguien, peor aún, para dispararle. Eso se lo dejaba a Kyoko-chan.
Justo cuando estaba considerando rendirse en alguna esperanza. La ayuda le vino como caída del cielo.
Lo curioso, fue que encontró la ayuda de una de las personas menos pensada y desarrollo una habilidad de lo más maravillosa y lo mejor de todo, a su perfecto estilo.
° O ° O ° O °
— Estúpida mujer — farfullaba el guardián con cigarrillo en boca mientras era legalmente y con permiso, manoseado por todos lados y sintiéndose ridículo en su actual posición frente a un espejo en uno de los salones de la mansión Vongola — Sabía que no debí de haberte hecho caso — seguía berreando.
— Mou, Gokudera-san, si dejaras de protestar y moverte tanto Haru ya habría terminado con su trabajo — indicaba la chica mientras tanteaba sobre el cuerpo de este, hacía marcas y clavaba unas agujas por aquí y por allá en la ropa floja que traía puesta el chico. — Hahi. Y deja de fumar ¡quemarás la tela! —
Haru se había ganado más que a pulso y esfuerzo que por simple amistad, un lugar como sastre y diseñadora para sus amigos. Era muy buena en ella y siempre estaba mejorando. Y hoy había aparecido en la mansión principal por que quería probar un nuevo modelo y necesitaba las medidas adecuadas. Estos hombres seguían creciendo y creciendo. Y al único que había encontrado por el momento había sido al guardián de la tormenta, para miseria de este. Así que alli estaba, sobre un taburete y con los brazos extendidos a los lados y mirando su reflejo en el gran espejo de enfrente.
— Además ¿Qué tiene de malo ayudar a Haru? — cuestiono con manos a la cadera.
El peliblanco bufo poniendo los ojos en blanco — ¡Nada! — espeto con ironía evidente — ¡Excepto que al final no sirve de nada, como siempre! La verdad no sé para qué vienes a buscar consejo mío si al final haces lo que se te da la regalada gana, tonta —
Resulta que con el tiempo seguían con la misma relación 'tu-me-caes-mal-y-tu-a-mi-peor-pero-de-algún-modos-somos-amigos-ni-modos'. No se gritaban y se salpicaban de saliva como años atrás. Ahora eran duelos de frases ofensivas y remarcadas, pero se llevaban bien... de algún modo. Si bien Gokudera aún tenía mucho pero mucho orgullo y poco ceso como para ir a pedirle un favor abiertamente a la Miura, él no dudaba en darle solución o algunas palabras de aliento a la chica cuando ella buscaba respuestas e ideas a sus problemas. Aunque aparentemente las cosas no iban igual de bien que antes.
La chica hizo un mohín de enojo antes de abrir la boca — No es cierto. Las cosas que Gokudera-san le dijo a Haru fueron muy, muy importantes y útiles. Haru hizo caso de lo que dijiste —
— ¿Ah si? Como qué cosas me hiciste caso? — siseó.
— Pues como cuándo Haru le vino a preguntar a Gokudera-san que necesitaba ella para ser una buena, respetable y perfecta esposa de un mafioso ¿O no? —
— Si ¿Y qué hiciste? — entrecerro los ojos — No duraste ni una semana con el régimen de entrenamiento al que te sometí para cumplir con todas esas características ¿o no? —
— Claro que no.— respondió airada — Esas cosas eran de esposas anticuadas y aburridas. Y Haru no quiere ser así, ella quiere ser mejor y diferente. Por eso vine a pedirte otra vez consejo. —
— Si, sobre de que carreras podías estudiar — recordo él mientras exhalaba el humo del cigarro — y fue aún peor — gruñó.
— Hahi... ¿Cómo? —
— ¿No te había sugerido Administración de Empresas? Derecho, Finanzas, Relaciones Públicas, Ingeniería en Sistemas, Informática ¿y cosas así? ¿No presentaste esos exámenes y los aprobaste? ¿Y que hiciste justo a la hora de inscripción? Irte a meter a la carrera de Diseño de Modas y mandar a todas las demás por un tubo ¡Bah! – farfullaba
— ¿Y que tiene? Es lo que me gusta más y se me da muy bien. Tú siempre, al final de todos tus consejos decías que Haru se dejará guiar por lo que a Haru le gustará, mientras ella amará hacer lo que a ella le gustaba, siempre encontraría un modo de ayudar a la Familia y así lo he hecho. No entiendo por qué ahora te enojas tanto si al final si te ha hecho caso. ¡E incluso así he encontrado la forma de protegerme y proteger a la Familia, Bakadera! —
— Pues dime como jodidos esa clase de carrera puede ayudar a la familia, que no sea solamente ser de sastre y confeccionar disfraces para Halloween o vernos bonitos en las fiestas o confeccionar nuestros trajes de funeral y lucir presentables en el bendito ataúd ¿eh, baka onna? —
— Haru puede hacer mucho más que eso y mejor — increpo enojada — ¡Y he dicho que dejes de moverte para poder terminar con este modelo! – ordeno mientras clavaba otra aguja en el muslo del chico.
— !Ah! Que serás bruta, mujer. Ten cuidado donde clavas esas cosas, maldición —
— Pues estate quietecito —
— Oi, que si me dolió el piquete... —
— Hn. —
— ¡Eh! ¡Eh! Que he sentido que me ha pasado muy cerca de la piel ese otro. Lo estas haciendo a propósito, ¿verdad? —
— Haru no sabe de que estas hablando —
— No estoy bromeando, no soy un jodido alfiletero —
— Pues deja de gritar tanto — le clavo otra aguja por la espalda, el peliblanco podía jurar que sintió el ligero piquete pero esta vez no le dolió como los anteriores. De hecho, ya no sentía los otros piquetes anteriores. Ni dolor, ni malestar... nada
Demonios
No sentía las piernas y los brazos. Como si estuvieran adormecidos. Seguía allí parado como idiota con los brazos arriba y las piernas separadas pero no podía moverse, estaba rigido. Quizo quejarse pero la boca tampoco abrió.
Miro a Haru, alarmado por un instante y lo descubrió entonces.
Entrecerro los ojos amenazadoramente, clavando su mirada a la castaña: 'TÚ' siseó mentalmente con odio. Y como si leyera la mente del joven, ella hablo sin verlo a los ojos.
— Si Gokudera-san supiera mantenerse quietecito y dejar de ser tan gruñón, Haru no tendría que recurrir a estas medidas drásticas para tenerlo tranquilo — sermoneaba como madre que acababa de castigar a su niño.
Gracias al cielo Gokudera tenía la boca cerrada y no hubiera nadie cerca para descifrar los bufidos que salían de su garganta por que era más que seguro que allí y en ese momento le había dicho a Haru hasta de lo que se iba a morir por semejante cosa que le había hecho. Ella sufriría las consecuencias una vez que lo dejará libre
Porqué lo iba a dejar libre ¿Verdad?
° O ° O °O °
— ¿Minna...? — Tsuna entro a la habitación y se había topado con una imagen muy peculiar. Nunca perdía el asombro de la capacidad de sus guardianes de hacer cada día algo que lo dejará con cara de 'Wtf?' Incluso había salido de la habitación y regresado y todo seguía allí. No era su imaginación ni un detallito bonito de Mukuro, usualmente eso involucraba sangre y gore. — No quiero saber en verdad que esta pasando, pero tengo que... ¿Que rayos hacen? —
— Yo, Tsuna ¿Quieres jugar? — saludo Yamamoto desde su posición. Brazos extendidos y piernas separadas.
— Um. ¿A qué? —
— No tengo idea de que es... pero es EXTREMO ¿Verdad, Yamamoto? — Takeshi asintió con la cabeza a su sempai mientras este peliblanco mantenía la misma posición. — Es una prueba de resistencia, estoy seguro. —
— Ah ¿Y Gokudera-kun también esta jugando? — pregunto con una ceja arqueada al ver a su mano derecha con la misma posición, sobre un taburete y frente a un espejo. Desde su posición no podía ver claramente la cara de su guardián, pero el espejo reflejaba a un Gokudera muy cabreado, con las venas crispadas y de seguro con una sarta de palabrerías atoradas en la garganta, dirigidas a su par de estúpidos colegas.
— ¡Si! Cuando yo llegue hace una hora, Ryohei-sempai ya estaba aquí compitiendo contra él, parecía divertido y me uní — comentaba Takeshi mientras encogía los hombros — Oh, espera... moví los brazos. Creo que perdí, sempai. —
— ¡Yosh! ¡Esto sigue siendo entre tu y yo, cabeza de pulpo! —
Tsuna tenía una leve mueca similar a una deprimente sonrisa en su cara, suspiro tan cansadamente y miro al cielo buscando clemencia — Creo que tendremos que dejar este juego por hoy, onii-san, la cena estará lista dentro de poco así que vayan a prepararse — indico mirando también a el beisbolista moreno.
Tanto el Sol como la Lluvia salieron tranquilamente y alegres de la habitación, algo doloridos de sus extremidades, mientras Tsuna se acercaba a su confiable hombre con una apenada sonrisa en la cara — Disculpalos, Gokudera-kun — pidió amablemente. La furia del peliblanco había mermado y se había convertido en alivio y expresiones de súplica para que lo sacara de su martirio.
— Acerca de eso... — titubeaba Tsuna mientras se rascaba la barbilla inocentemente — Quizás lo mejor será que busque a Fon — el castaño vio como Gokudera ponía los ojos como platos y trataba de morderse los labios — Te lo dije, Gokudera-kun y aún hiciste enojar a Haru ¿no es así? — señalo las agujas que seguían clavadas en la ropa. Gokudera acepto con pena su error — La próxima vez recuerda no hacer enfadar a uno de los alumnos de Fon, más si se trata de Haru-chan —
Gokudera admitió su derrota.
Estúpida mujer.
Y sus estúpidas agujas.
Y sus estúpidas clases con Fon-san sobre acupuntura.
Y sobre todo, ¡que la tonta mujer tenía razón!
Como había mencionado antes, aquí esta un rumor sobre Haru como pidió Mike-chan7 por ser la primera en dejar comentario. Curiosamente me debatí entre este o publicar el de Ryohei primero, jaja, pero él vendrá después, hay otras peticiones, pues tomare todas en cuenta.
¿Otro descabellado rumor?
Gracias por la molestia de tomarse el tiempo de dejar un comentario: ° Mike-chan7, Viridiana, Agoz25, Lexie-chan94, HanaiKira & Luce di Cielo °
Comentarios, quejas, sugerencias y traumas se agradecerán en un Review, Please ;_;?
Dulces sueños :D.
