DICERIA
Creo que necesito vacaciones...
Nah, de hecho, estoy segura.
Jitomatazos, abucheos, intento de linchamiento y amenazas con armas punzo cortantes. Al final del capítulo, por favor.
Nota/Disclaimer/Negación/Aviso/etc…: Katekyo Hitman REBORN y Cía. no me pertenecen, son propiedad de Amano Akira. Esto es por mero entretenimiento sin fines de lucro.
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Cuando el río suena, agua lleva.
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°O° No hay imposibles... °O°
Usualmente se dice que si un rumor sobre alguien, que no se sabe en primer lugar sí es cierto o que si es malo y que al final no te servirá de nada, ¿De qué le sirve a uno entonces escucharlo o creerlo?
Así que pues, este chisme entonces le será de utilidad a cualquiera y lo mejor, es la clase de rumor que deja a uno callado así que no hay malas habladurías.
La información que se tiene sobre los Guardianes de Vongola puede decirse que es basta pero inexacta. Algunas veces son cosas que simplemente pueden ser observadas y juzgadas por meros análisis. Vongola cubría muy bien sus fuentes tales como la verdadera identidad del escurridizo Guardián de la Lluvia o la verdadera naturaleza del Guardián de la Niebla, entre muchas otras cosas, poniendo cortinas de humo por aquí y allá. Pero hay un hecho real y verídico, que la gente al conocerlo, se queda callada. Por eso sigue en categoría como rumor, nadie abre la boca de la pura impresión como para afirmar la verdad.
Pero tratándose de Sasagawa Ryohei, era obvio que cualquier cosa que se esperará de él fuera extrema.
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Todos los Guardianes (conocidos) de Tsunayoshi son gente extraordinaria, no importando en qué, siempre solían destacar.
Eran los representantes más fuertes en el mundo, tanto de los chicos malos como de los buenos, de acuerdo al atributo de su flama y dicho sea de paso, en sus áreas de especialización dentro de la organización administrativa bajo la cual se orquestaba Vongola. Créanlo o no, no solo se dedicaban a patear traseros en misiones secretas, no todo va de patear culos, formar alianzas y vengar afrentas y hacerle al vigilante. Su riqueza y poder no solo se erigía de eso. Y en sus nóminas no había horas extras por misiones de meses ni premios de asistencia o bonos extras por cerrar la boca a muchos malhablados. (Aunque si había deducciones por gastos ocasiones por sus alborotos) Pero regresando al punto, que de la noche a la mañana todos esos jovencitos supieran como administrar empresas, saber jugársela en relaciones públicas, cotizar en la bolsa, como interpretar estados financieros y demás nimiedades no fue por obra del Espíritu Santo.
Tsuna y sus guardianes tuvieron que aprender a ser más fuertes, lo que significaba estar más llenos de cicatrices, de parches y vendas, incluso enyesados o con collarines y aún así estudiar molidos y cansados, por las noches o durante entrenamientos, o a cualquier hora que tuviesen tiempo, sobre sus clases extracurriculares que les impuso Reborn y Nono. Cosa que resulto ser más jodida que la misma Batalla de los Arcobaleno.
En las clases durante la escuela Media Superior, ellos solían quedarse dormidos o terminaban entregando tareas escolares equivocadas, bien hechas eso sí, pero solo para la gente equivocada: alguna vez Yamamoto entregó un informe detallado de la clase de relaciones internacionales que mantuvo Vongola durante la Segunda Guerra Mundial para no ver afectado sus capitales, mientras que Tsuna enlistaba la cantidad de acciones que realizo al mismo tiempo la familia para proteger a su gente y aliados para cambiarlos de sitio sin levantar sospechas y, posteriormente las infiltraciones y consecuencias durante la Guerra Fría, cuando ambos lo único que debían entregar era un breve resumen sobre el Tratado de Versalles al final de la Primer Gran Guerra. La pobre Chrome una vez le entregó a su tutor extracurricular su tarea de álgebra de la escuela, pero gracias a la intervención del buen Mukuro su desliz no paso a ser del conocimiento de Reborn. Entonces ¿A dónde había ido a parar el estudio detallado de la toxicidad y depredación de algunos hongos, incluyendo su papel importante en el ciclo ecológico? ¿Alguien tiene idea de los hongos que están en el cuerpo humano? El pie de atleta podría tornarse muy feo… Y que decir que esos simpáticos honguitos de sombrero rojo con machitas blancas que aparecen siempre en ciertos videojuegos no son tan inocentes… Bien, quizás hablando con la señora de la cafetería y su abrupto cambio de menú libre de hongos fuera una pista. Y no olvidemos a Gokudera, que cuando se les pidió en clase una simple exposición sobre algunos ejemplos de daños o grandes impactos ambientales al ecosistema, terminó con todo un estudio lleno de números y gráficas y demás cosas sobre la amenaza que representan los gatos domésticos a la población silvestre, como exterminadores de diversas especias de su entorno. Qué decir que Uri al final del día no estaba molesta, era una horrible mentira. Aunque cuando menos su trabajo fue publicado en una revista científica.
Y Hibari. Bueno, Hibari a pesar de su reprimida tendencia sociopata, era un buen estudiante. Pero incluso bajo este nuevo régimen también se las vio negras. Afortunadamente la gente estaba muy lejos a temor de él como para estar cerca y notar esos sutiles cambios que también sufrió. Hibari era un chico que le encantaban las siestas, las cuales se volvieron nulas después de un tiempo, lo que lo volvió (Kami nos libre) más sensible en su humor. Pero gracias al buen y lindo Tetsu, hubo menos derramamiento de sangre de lo esperado. Aunque esa costumbre que desarrollo Hibari de quedarse dormido con los ojos abiertos fue claramente desde esa época por más que lo niegue.
¿Y el pequeño Lambo? Después de años y algún milagro, los Bovino recordaron que él existía y lo regresaron a casa donde comenzó a recibir la educación adecuada debido a su posición y futura cabeza de la Familia. Lo último que supieron es que Mansión Bovino apenas si se podía mantener de pie...
Pero volviendo al asunto ¿Cuál era? Oh, si. Esta difícil etapa de desgaste físico y mental (Francamente psicológico era imposible medirlo, muchas veces la psique de Tsuna y sus guardianes eran tan anormal, que con o sin vida mafiosa ya eran un grupo especial merecedor de un estudio)
Así que con el bajón escolar que sufrieron al terminar la preparatoria, a muchos no les extraño que no presentaran exámenes para la Universidad. Eso y que de pronto desaparecieron del país de la noche a la mañana.
Quizás tuvieran las capacidades académicas pero no el tiempo o más fuerzas para llevar su doble vida. Fue difícil la secundaria y la preparatoria, pero dedicarse al pie del cañón con una Carrera Universitaria y no morir en el intento, quizás era demasiado para ellos. Reborn no los presiono en ese ámbito,y sí, tanto así fue su desgaste que el Ex Arcobaleno los dejo por la paz y ganándose su lástima, digo, respeto. Así que lamentablemente significaba que ninguno de ellos tendrían su diploma, titulo universitario y su foto de generación con cofía y toga en alguna pared ni guardada o arrumbada en algún triste baúl.
O eso creían.
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— Sí, sé que se trata de un Guardián de Vongola — se expresaba muy nervioso un importante capo, todo lastimado y protegido por su gente tras un ataque con coche bomba al cuál había sobrevivido. Si bien la zona era un caos y él había quedado bastante mal herido, ese era el menor de sus preocupaciones cuando escucho quién iba a llegar a auxiliarlo y arreglar toda este asunto — y sí, sé que es del atributo de la Flama del Sol — agregaba más y más apanicado mirando de un lado a otro con miedo — PERO es el Guardián del Sol de Vongola ¿Saben a lo que me refiero, verdad? Estamos hablando de… —
— ¡Sasagawa Ryohei por fin ha llegado para ayudar al EXTREMO! – gritaba a todo pulmón con los puños en alto el peliblanco, realmente ignorante del tenso ambiente que se cernió de pronto y las miradas incrédulas y desconfiadas de los presentes.
Varios hombres comprendían perfectamente a que se refería su Jefe. Sasagawa Ryohei era un poderoso hombre, influyente y confiable, aunque también era muy conocido por que no era de los más brillantes guardianes de Decimo Vongola, es más, no era de las personas más brillantes que pudieras conocer en tu vida. Era un poco… lentito.
Y si bien tenía esa maravillosa bendición de curar, solía dejar que desear su forma de ser, que muchas personas preferían pasar de él a que ser tratados por sus habilidades.
La medicina es asunto serio y preciso, sin lugar para cosas extremas de la categoría de este hombre.
Nadie podía culpar al Señor Moretti por su miedo y desconfianza, Ryohei sabía curar ¿Y? Nadie le daba la seguridad que no fuera a meter la pata con alguna cosa y fuera a dejarlo jodido el resto de su vida todo por no aguantarse a ir con un verdadero, decente y titulado hombre de medicina.
— Señor Moretti, he venido a encargarme de este asunto: mis hombres ya están limpiando la zona y yo mientras tanto... ¡voy a curarlo! — decía euforicamente levantando sus pulgares y sonriendo.
— Oh, no… ¡Por favor no! — gimió el herido.
El peliblanco arqueo una ceja confundido, era no era la respuesta que esperaba. Los subordinados del Don se pusieron nerviosos, su jefe debería de cuidar sus palabras si no quería ofender a un guardián de Vongola.
— Usted discúlpelo… Es... bueno... verá... Se encuentra en estado de Shock con todo esto del súbito ataque y… — intervino el segundo al mando de Moretti.
— Oh, comprendo. No se preocupen, suele pasar muy seguido ¿saben? —
¿Era bueno o malo saber que su Jefe no era el único que se ponía neurótico a la perspectiva de ser curado por este hombre?
— Ahora si me permiten, Señor Moretti, si fuera extremadamente amable de dejarme… —
— Noooooooooooo — grito agónicamente y temblando. Y eso que Ryohei apenas si se había agachado para estar a su altura y mesurar sus heridas.
Hubo un incomodo silencio. El guardián era lento pero no tardaría en darse cuenta que no era bien recibido y nadie quería ofender a un Vongola y quedar en malos tratos. Nadie.
— Aah… Aha ha ha… Disculpe, Señor Sasagawa, nuestro jefe es un hombre aún afianzado a los viejos modos y verá… es un tanto desconfiado. No se lo tome personal — En verdad todos los presentes esperaban eso desde el fondo de su corazón — Digamos que nuestro Jefe prefiere ser tratado por médicos conocidos, chapado a la antigua, hombre macizo, no le asusta el dolor de la recuperación lenta y a unos cuantos cuchillos… — No todo era mentira, si bien eso de ser chapado a la antigüita era un concepto grosero, al Capo poco podía importarle que dijera su subordinado con tal de librarlo de este momento. Moretti asentía con la cabeza a cada cosa que decía su subordinado, aunque la verdad le tenía miedo a las agujas como cualquier crío.
Ryohei frunció el entrecejo y miro al Don — Hn, ya entiendo ¿Chapado a la antigua? — el Don afirmaba con fuerza aún ignorando el dolor de su cuello, alegre por que aparentemente se desharía de él. — ¡Yosh! No se preocupe, vengo preparado para estos casos también — y la sonrisa del hombre herido se esfumo como todas sus esperanzas. Si lo otro era malo, esto era peor.
— ¿Qué? — logro preguntar con un hilo de voz, atemorizado.
— ¡Oi, minna! Traigan el equipo, ¡esta vez todo será extremadamente manual! — llamo de pronto, dirigiéndose al grupo de gente que lo había acompañado hasta ese lugar, ignorando la cara de súplica que tenía el señor mientras sus subordinados ya no sabían que más hacer a excepción de darse de topes con una pared..
Aparecieron un par de mellizos (parecían, solamente) de pronto. Un joven y una chica, vestidos magníficamente de negro pero con bandas amarillas en los brazos indicando su afiliación al escuadrón médico del guardián del Sol. Ambos con sendos maletines.
— Estamos listos, señor — dijeron al unisonó.
La gente de Moretti seguía sin reaccionar.
— Son mis extremos ayudantes. — los presento — Siempre venimos preparados para cualquier contingencia o cualquier petición del paciente — sonrió mientras se quitaba el saco y se doblaba sus mangas de la camisa amarilla que traía. Los dos chicos se encargaron de sacar el equipo dentro de los maletines y también de retirar a la gente del lugar, para dejarle espacio a su Jefe y a la mano derecha del Don solamente.
El Don parecía recobrar su sentido y volvió a gritar. Nadie podía culparlo al ver la cantidad de utensilios médicos dispuestos tan cercamente del guardián. Y esos dos chavales se veían tan… tan inexpertos.
— ¿Qué me van a hacer? — jadeo aterrorizado.
— No se preocupe, tenemos que revisar su condición. Dado caso que tendremos que hacerlo de manera manual, lo más posible que requiera inmediata atención lo haremos aquí y después lo trasladaremos al Hospital más cercano. —
— ¡No...! — chilló.
— ¡Si...! No se preocupe. Es un hospital bajo la protección de Vongola, no correrá ningún extremo riesgo —
Incapaz de hacer más, la mano derecha de Moretti se puso a rezar y encomendar a su Jefe a todos los santos habidos y por haber.
— Hinata-kun, ya sabes que hacer — ordeno Ryohei ignorando a las suplicas del Don. — Bianca-chan, por favor —
A sus órdenes, el chico llamado Hinata comenzó a ayudar a Ryohei a quitar los anillos y demás adornos o ropa ajustada del hombre mientras Bianca, la joven, estaba lista para tomar un dictado.
— ¿Esta seguro de lo que hace? — pregunto nervioso Franco, el mano derecha.
— ¿Qué? Oh, si. — decía distraídamente el peliblanco. Entonces comenzó a indicarle a Bianca el nombre del hombre, su edad, familia, antecedentes médicos que tenía conocimiento y a preguntar qué clase de alergias o enfermedades tenía, a que era alérgico. Embobado y fácilmente dejándose distraer, el gran capo respondía. No tardaron en tomarle la presión y temperatura. A medir sus signos vitales. A causa del shock y la adrenalina, seguía aparentemente inmune al dolor y era fácil platicar con él. Además que eso de conseguir guiar una conversación a su antojo parecía ser cosa de sangre en los Sasagawa, pues les era natural.
— ¿Le duele aquí? — pregunto de pronto Ryohei al alzar el pantalón desgarrado de la pierna derecha y ver que en esa extremidad ya había una mancha roja. Tras ver la cara de dolor que tuvo el señor siguió — ¿Puede moverla? — tampoco. Volteó a ver a Bianca — Se presenta enrojecimiento en la zona afectada, la hinchazón a dado paso, se presenta dolor al mover en la zona y el paciente es incapaz de mover el miembro. Fractura cerrada debido a golpe directo — frunció un poco el cejo — quizás oblicua, no hay daño en venas ni arterias. Requiere cabestrillo. — Y así se la paso diagnosticando y revisando, mientras la chica tomaba apuntes en su carpeta y Hinata se encargaba de las cosas que Ryohei le decía como debían de ser, como el cabestrillo, la limpieza de cosas menores y poner gasas.
En cuanto a la gente de Moretti, incluyendo Franco, se quedaron embobados y perdidos entre tantos tecnicismos y la expresión seria y concentrada de Ryohei. No perdía concentración en lo suyo ni cuando otros agentes de su escuadrón venían a consultarlo o informarle sobre los detalles de la limpieza de la zona y aseguramiento del perímetro. El guardián del Sol se las apaño para atender ambas situaciones.
— ¿Puede mover sus manos bien? ¿Cuenta con sensibilidad en los dedos? — preguntaba Ryohei mientras cortaba el hilo que uso para coser una herida en la cabeza del hombre quién seguía algo distraído. Hinata ya le había puesto un collarín y a lo lejos se oía una ambulancia llegar.
— No lo sé, creo que sí… Siento rara las manos, no siento bien los dedos…—
Ryohei no dijo nada y en cuanto llegaron los paramédicos, cargaron al Don a la camilla. El guardián se acerco entonces a Bianca con cautela. — Posible lesión medular incompleta por trauma… —
— ¿Qué? — grito asustado Franco quién alcanzo a oírlo. Su jefe no lo oyó por que era metido a la ambulancia con Hinata dando indicaciones a los paramédicos. — ¿Quiere decir que él? — temía que su jefe no pudiera caminar o algo así y entonces... entonces...
Ryohei le dio unas palmaditas reconfortantes extremas que casi lo tumban de bruces — No es tan grave, es una lesión cervical de las vertebras C7 y T1 — al ver que el hombre no entendía nada, continuo — Puede generar un problema en los brazos, pero es posible que los mueva aunque quizás tenga problemas con la destreza en las manos o los dedos. Es solo una suposición, tengo que realizar los exámenes completos, quizás solo se trate aún el shock y la desorientación. Es un hombre recio y si bien tiene incluso en algunas fracturas, no tiene daños internos de consideración. Necesitará mucho descanso y rehabilitación. Vongola tiene los mejores especialistas para ello, un viejo maestro mío trabaja en el área de traumatología y una amiga mía de la carrera está en un proyecto con células madres para curar la parálisis. ¡Así que no hay nada que temer! —
El hombre seguía de piedra ante todas las cosas que decía Ryohei, incapaz de responder y menos cuando Ryohei siguió explicando un montón de estudios con nombres raros y complicados en cuanto a la rehabilitación y blablablah, hasta que el quejido de su querido jefe desde la ambulancia lo hizo reaccionar.
— ¿No le dará algún tranquilizante, sedante… o algo? —
Ryohei se extraño — ¿No qué a la vieja escuela? Ellos no necesitan eso, ¡hombres extremos no necesitan cosas como esa para soportar el dolor! —
Ops.
— Sasagawa-san, la ambulancia se va ¿Quién acompañara al Señor Moretti? — grito Hinata.
— Iré yo personalmente. Ustedes dedíquense a los demás heridos que siguen aquí —
Sin salir completamente de su sopor, Franco reacciono apenas cuando la ambulancia se disponía a irse.
- Quién lo diría... hasta parece Doctor... ja ja ja... ¿Qué? – pregunto incomodo cuando noto la severa mirada que le lanzaba Bianca que seguía allí a su lado.
Ella suspiro hastiada — No parece, ES Doctor — respondió con mordacidad.
— ¿Ah? —
— Matriculado, con licencia y varios años de experiencia. En verdad, ¿que creen que no sabe lo que hace? — bufo indignada.
— ¿Qué clase de persona creen que iba a tener Vongola como Jefe del Departamento de Área Médica de la familia? Francamente… — decía igual de molesto Hinata.
Y nuevamente —¿Ah?—
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Todos tenían problemas para enfrentarse a la difícil y agotadora rutina de los estudios y la vida mafiosa. Si bien ninguno se rindió en todo el significado de la palabra, no vieron muy viable el seguir sus estudios y balancear sus demás deberes. Todos a excepción de uno.
Ryohei era idiota. Y él mismo lo sabía. Nunca había sido el más brillante a pesar de ser el Guardián del Sol (ironías de la vida, ja), pero precisamente siempre tenía esa leve chispa que incendiaba todo a su alrededor, esa chispa era su gran voluntad y tenacidad extrema para afrontar los problemas y encontrar soluciones. Su determinación fue la de hacer lo mejor para su familia y eso significaba, en que él tenía que ser mejor en medida de lo posible. Y si, eso implicaba mejorar en sus estudios. No iba a dejar que las malas habladurías a causa de él afectaran a sus seres queridos y la mejor forma de callar las malas lenguas, en lugar que hacerlo con los puños, fue hacerlo con los hechos.
Sabía a qué se enfrentaba una vez tomada su decisión, pero esa era su última voluntad.
Sufrió dolores de cabeza, cansancio (si, incluso él), la fatiga, el estrés, malos días y peores ratos y que a pesar de que se diera de golpes en la cabeza con gruesos y pesadísimos volúmenes de Medicina a causa de la desesperación, las palabras no se le iban a quedar grabadas en la mente. Incluso aunque se quedara dormido a mitad de hacer un reporte y terminara babeando el pobre ejemplar.
Era aquí cuando Kyoko aparecía para cubrirle con una manta, quién procuraba que comiera lo mejor posible, recordarle sobre algunos horarios y los sitios donde le correspondía hacer sus practicas. También Hana, luego torciendo la boca pero aún así ella se encargo que entregara los trabajos indicados a las personas correctas, quién invertía horas de estudio con él y tuviera que recordarle cuando y donde eran sus benditos exámenes. Así fue como Ryohei no se rindió y siguió con sus estudios de Medicina. No el mejor de la Universidad, de la generación y ni de la clase, pero su determinación le hizo ganarse el cariño y respeto no solo de Vongola, sino también de aquellos colegas y pacientes suyos que supieron inspirarse por su gran determinación. Algunas veces no se sabía si el Área indicada de Ryohei era la Médica o quizás sería mejor en Relaciones Publicas, debido a la gran cantidad de personas bien ubicadas que llego a conocer.
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Franco seguía con un palmo de narices, sintiéndose estúpido y avergonzado por subestimar al Guardián del Sol. Entonces le vino a la mente una frase:
La calidad nunca es un accidente; siempre es el resultado de un esfuerzo de la inteligencia.
¿El rumor?
El único miembro de Vongola con Titulo Universitario era el Guardián del Sol...
¡Ah! ¡Y en vías de una Maestría...!
No es imposible ¿verdad?
¡Por qué Ryohei no merece ser subestimado!
Quedo muy burdo lo de los primeros auxilios, la verdad no tengo mucha idea al respecto, es una idea general sobre cosas que he leído al respecto. Y luego mi fobia a la sangre... uhm...
¿Review :')?
