DICERIA

Dormir es bueno para la salud mental. Es en serio. Lo bueno que hay medicamento para eso. Lo malo, cuando no recuerdas donde lo dejaste ¿Ven a lo que me refiero?

Jitomatazos, abucheos, intento de linchamiento y amenazas con armas punzo cortantes. Al final del capítulo, por favor.

Nota/Disclaimer/Negación/Aviso/etc…: Katekyo Hitman REBORN y Cía. no me pertenecen, son propiedad de Amano Akira. Esto es por mero entretenimiento sin fines de lucro.


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Cuando el río suena, agua lleva.

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°O° No son los dos sexos superiores o inferiores el uno al otro. Son, simplemente, distintos °O°

Esto no es un rumor. Sea dicho de paso, es completamente cierto. Pero como el mundo sigue sin creerlo o darle el crédito debido, sigue siendo considerado un mero cuchicheo. Claro. Hasta que les pasa y nadie puede decir que no se les advirtió.

La nueva generación de Vongola al llegar al desprestigiado mundo de la mafia, fue un parteaguas. Nadie puede negar qué su físico, su carisma, sus costumbres, su poder e ideales pegan con tubo y nadie puede hacer nada para detenerlos.

Así que a muchos no les sorprendió algunas de sus nuevas políticas o ideas, entre las muchas reglas que ellos tenían impuestas entre sí, se encontrase la de Igualdad de Género. Si, esa conocida situación en la que hombres y mujeres son iguales no solo ante la ley, si no en oportunidad, respeto y obligaciones, entre otras cosas.

Si bien la Mafia se encontraba en épocas actuales en reformarse para adaptarse al mundo moderno y tratar de seguir trabajando sin llamar mucho la atención, dedicándose a lo suyo y actualizando patrones y estilos, modernizando equipos y usando nuevas tecnologías, aún batallaba con ese complejo asunto de diferencias y pesos entre hombres y mujeres. Con sus muy notorias y aplaudidas diferencias en las que una mujer podía llevaba las riendas de su familia, la gran mayoría de ellas usualmente aún batallaban por un poco más de respeto incluso de sus propios maridos o hijos.

¡Pero Ala!

Vongola fue uno de los anuncios que puso casi en una marquesina con luces parpadeantes en que ellos estaban de acuerdo con esa cuestión.

Más sorprendidos se vio el mundo cuando el mismo Decimo dijo que esa no fue iniciativa de él si no desde los tiempos del Octavo (Señas que no había progresado mucho el asunto, cough cough)

Una mujer era diferente a un hombre, pero no inferior. Pero hagan entender a algunos…

Vongola daba ejemplo de ello.

Por ejemplo, alli estaba la linda de Nora. Castaña, menuda, linda y siempre con la expresión de no rompo un plato. Enclenque la tildarían algunos, de poca cosa. ¿Su puesto? Chofer del Decimo.

Era una muñeca y muchos creerían que el Decimo la tenía por mero capricho. Pero Nora-chan (ella tenía cierta fijación por los sufijos nipones que algunas veces usaba su jefe y le encantaba que así la llamaran de cariño) era una maníaca al volante. Francamente era la equivalente a Yamamoto Takeshi tras el bat, solo que tras el volante. Así que no era raro que algunas veces con una sonrisa tiesa, un tono más o menos entre gentil y nervioso, uno solía decirle a ella "Maneja con cuidado, no más policías por favor" ella lo tomaba como cualquier broma. Pero era la mejor conductora que podrías encontrar, esa pequeña chica podía manejar la modesta limosina en la cual solía viajar Tsuna -la cual no tenía nada que envidiarle a La Bestia, el vehículo blindado de cierto presidente-; también esquivar retenes, salir bien librada de persecuciones, encontrar las rutas más seguras para no toparse con rabiosas fans, poseer un gran sentido de orientación y sin olvidar sus nociones de mecánica que le ayudaban a tener siempre listo el coche para su gran jefe ante cualquier contingencia.

También se encontraba la encargada del Área de Investigación Científica: mujer de mano dura y madre soltera, con dos lindos hijos a los cuales atender, que solía enfrascarse con profundos e interesantes debates con el Ex-Arcobaleno Verde en variadas ocasiones.

¡O de Danny! El asombroso y encantador encargado de las guarderías que tenía Vongola y CEDEF entre otros aliados, quién se encargaba de mantener seguros y felices a los infantes, nenes de peligrosos capos. Prefería sostener a niños entre sus manos que armas, llego a decir. Si bien su baja como oficial activo de un escuadrón de COMBUSIN fue una sorpresa, más lo fue al confesar su interés por la educación infantil. Tsuna no le negó la oportunidad de trabajo y no lo había decepcionado hasta ahora.

Pero muchos creían que la igualdad de género que defendía Vongola simplemente se encasillaba a algunos trabajos. Error.

° O ° O ° O °

Tsuna tenía algunos contratos de proveedores que revisar, algunas visitas que realizar a los cuarteles del Este, a un par de mafiosos que amena... cough, que atender, verificar que Lambo estuviese al pendiente de sus tareas y Yamamoto regresaría de EU en un par de horas y tenía deseos de darle la bienvenida, y todo eso antes de la cena, ¡Ah! y que Reborn no descubriera que aún no terminaba como dos o tres carpetas de archivos que revisar… y… ¿En que estaba?

¡BAM!

Todo su escritorio se cimbro cuando el hombre con el que estaba hablando (¿o lo estaba amenazando?) dio un golpe al mueble y algunos de sus papeles cayeron graciosamente al piso formando lindas piruetas en el aire. Y ese zumbido en su cabeza, ¿otra vez la migraña?

— ¡¿Me está escuchando Vongola?! —

'Como quisiera que no' se aguanto las ganas de decir Tsuna, pero solo sonrió afable — No, usted disculpe. Podría repetirme la última parte… — La sonrisa de niño bueno solía funcionar. Pero aparentemente hoy no. El tipo estaba demasiado cabreado. ¿Por qué? ¡Sabía que debía de haber puesto atención a lo que balbuceaba este Don!

¿Sería ahora muy grosero de su parte preguntar cuál era su nombre?

— ¡Quiero una disculpa, Vongola! Una muy grande a semejante afrenta y vejación que ha sufrido mi familia. ¡Nuestra honra! — amenazaba con un dedo arriba y arrojando saliva al vociferar.

Uh. Otra familia acusando a la suya de manchar su honor y orgullo. No es que fuera novedad pero… ¿Cuál de sus guardianes habrá sido el responsable? Pudo haber sido cualquiera, se les daba natural y…

— ¡¿Qué tan bajo puede caer tu familia al ser tan salvaje con métodos tan tortuosos y violentos?! —

Hibari.

Sin duda.

Nadie más.

Todos sus guardianes tenían un estilo propio. Sobre todo Hibari. Aunque eso significaba que habían hecho bien las cosas cuando una familia estaba especialmente alterada, implicaba que había muy buenos resultados a fuese lo que él les hubiese mandado a hacer... Y si solo ahora pudiera recordar cuál había sido la última misión de su Guardián de la Nube sería magnífico…

Tsuna resistió las ganas de pellizcarse el puente de la nariz y solo sonrió más. Estúpida jaqueca.

Y una familia ofendida puede ser cualquiera, así que eso no le ayudaba a recordar el nombre de este tipo.

— Si fuera tan amable de tomar asiento… — sugirió Tsuna antes de continuar pero el Don pateo la silla con enfado — Ok… si fuera tan amable de respirar y calmarse — la expresión furibunda en su rostro tampoco era buena e indicaba que no se iba a apaciguar por el momento — Esta bien. ¿Qué es lo que quiere qué haga? — Fue directo al punto el castaño mientras se cruzaba de brazos tras su escritorio con el ceño fruncido. Sonaba muy, pero muy calmado Tsuna (a pesar de que le estaban faltando el respeto en su oficina) Tristemente para el Don eso era una mala señal que no se digno a tomar en cuenta.

Sawada estaba acostumbrado a estos teatritos. Él era la cabeza de la temible Vongola. Pero nunca faltaba algún rival o aliado quién terminaba por enloquecer o enfurecer como para que su cólera fuera muy superior a sus cabales y a sus miedos para enfrentársele de tal modo.

Hoy, era una de esas veces. ¿Sería masoquista decir que le encantaban esos días?

¿Por qué?

— ¡Justicia! ¡Una disculpa pública! ¡Un pago!— Bramó el señor volviéndolo a la realidad — No, no sería suficiente. ¡No solo queremos retribución por los daños! Queremos la cabeza de tu guardián besando el suelo y pidiendo disculpas ante ese deshonroso comportamiento. ¡Indemnización! —

¿El Don venía a pedir disculpas o a pedir dinero? ¿Y Hibari pidiendo perdón? Pft. Si ellos a duras penas podían sacarle un "Buenos Días" sin que les arrancara la cabeza.

— Bien, veamos… Vamos por partes. Comencemos por los gastos, créame, eso es mucho más sencillo que arreglar el otro detalle. — Tsuna comenzó a rebuscar entre el bonche de horas regadas y carpetas que tenía en su escritorio. Encontró un pedazo de sándwich, migas de galletas y un sobre de cátsup. Ligas y grapas. Unas tarjetas de presentación y algunas impresiones — Si, por aquí debe de estar~. Yep. Espere un momento… Señor Di Conti, ¿verdad? — hablo recordando de pronto por fin con quién hablaba. ¡Bendito sea Dios! Esperen un momento ¿Di Conti? Uh oh

Tsuna se rasco la barbilla y arqueo la ceja. Rayos truenos y centellas.

— ¡Señor Di Conti! Ya me acorde sobre su caso. Si, ya me decía que era cuestión de tiempo para este asunto. Disculpe usted. ¿Cómo olvidarlo? Viene a cobrar la póliza de gastos médicos ocasionados por Hibari ¿Cierto? pregunto amablemente mientras encontró por fin un simple folder beige con el nombre de susodicha familia impreso en él. — Debo de admitir que su caso es bastante... particular. No es que sea la primera vez que Hibari se le pase la mano con alguna de sus víctim… cough, perdone, decía que algunas veces mi guardián no se sabe medir con algunos oponentes. Por cierto ¿Cómo se encuentra su hija? —

Si las miradas pudieran matar, Tsuna hubiera sufrido una herida mortal instantáneamente de parte del furibundo señor Di Conti.

— ¿Cómo quieres que se encuentre mi nena, Vongola? – siseó peligrosamente destilando odio a cada palabra — Si ese psicópata que tienes por guardián le… le… Oh — Y se llevo las manos a la cara dramáticamente.

Uh, si. Fatal pregunta por parte de Tsuna lo reconoció.

Más cuando tu Guardián de la Nube terminó por tumbarle todos los dientes a nada más ni nada menos que a la hija de un peligroso Capo (más o menos) enemigo de un solo golpe.

Tsuna se aclaro la garganta algo apenado por su anterior metida de pata — Le reitero que Vongola tiene un muy vanagloriado grupo en el Área Médica que harán su mejor esfuerzo en atender a su hija y entre ellos un exclusivo grupo de cirujanos dentales que… — y guardo silencio al ver la mirada rabiosa del ofendido padre. Jugueteo nervioso con las hojas del folder entre sus dedos. Él había visto la grabación de la cámara de seguridad que justamente grabo ese incidente: justo el momento en que Hibari - tras un golpe, un bloqueo y una esquivada contra su rival - termino el furtivo encuentro cuando le propicio tremendo golpe directo a la cara a la chica; la cual aparentemente no termino con una sola pieza dental en su lugar correcto según el informe. Ouch.

De solo acordarse a Tsuna se le quitó el dolor de cabeza mágicamente.

La primer cosa buena del día.

— Mi hija, Vongola... — volvió a bramar como fiera herida el sujeto sacando a Tsuna de su país de Lalalandia — Mi dulce y pequeña Nicola, oh mi nenita... Vapuleada por ese… ese guardián tuyo como si fuera cualquier bribón. Su pobre carita, oh mi nena — gimoteaba con indignación — Que salvajismo el de tu familia si es capaz de tales atrocidades contra una dama. ¿Cómo se atreven ustedes a mancillar a una señorita? ¡Son unos neandertales! Deja que las demás familias se enteran del poco valor que tienen como hombres y sus horribles maneras de trabajar. Y… Vongola, ¿me estás escuchando? —

— ¿Qué? Oh, sí. — respondía distraído mientras ocupaba su computadora portátil. — Mire, ya está en el sistema la última misión de mi guardián, incluye su queja interpuesta y retribución de gastos que pide por… Oh, veo muchos ceros… — frunció el ceño — Y por el concepto de… Oh~ Mh-mhm. — Silbo sorprendido. — Vaya, vaya… Si, si… Afortunadamente tenemos un fondo de emergencia para estos delicados casos. No es la primera vez que a Hibari se le pase la mano y créame, se verá reflejado en su pago mensual. —

— ¿Qué? ¿Me has escuchado Vongola? ¡Eso no es suficiente! Exijo todo el peso de la justicia, todo el rigor en un castigo ejemplar. Como se hacen llamar hombres si son tan viles. ¡Tienes a unos salvajes e incompetentes hombres bajo tu cargo, Von...!—

¡SLAM!

Y de un momento a otro el ambiente de la habitación se torno pesado.

Tsuna solo había golpeado el escritorio con el simple folder pero el Don se sintió muy intimidado.

— Perdone, una mosca molesta — se excuso Tsunayoshi y regresó mágicamente a su amigable actitud anterior. — En cuanto a lo de salvajes, no lo negare. Pero incompetentes y viles, jamás mi señor. — levanto la barbilla.

— Si se ensañan con una mujer indefensa, que quieres que se espere. Esto es una mancha para tu muy honrosa familia… — se burlo. O trato, de hecho.

— Indefensa, dice. — tamborileo el joven jefe sus dedos en su barbillla — Es curioso que lo diga ¿sabe? En la mafia se tiene entendido que su preciosa Nicola es una temible combatiente de su familia en un alto rango, mi buen señor. Decirle indefensa sería una grosería para el honor de ella ¿no lo cree? —

— Pe-pero eso no justifica que un hombre se ponga tan violento contra ella. ¿Qué cobarde puede ser tu guardián como para golpear de semejante forma a una mujer? — trato de explicarse.

¿No sería más cobarde usar el ardid por parte de Nicola de que un hombre no debería golpear a una mujer para sacarle ventaja a Hibari? Se cuestiono Tsuna pero decidió no expresarlo.

— En un combate, me temo mucho, no hay tal cosa como distinción de género, mi señor. Fue de las primeras cosas que aprendimos mi familia y yo. Y aún ahora mi guardiana de la Niebla se encuentra con muchos prejuicios sexistas que hacen que no reciba el respeto que merece por la posición que gano justamente, solo por ser una mujer ¿Gracioso, verdad? — suspiro resignado.

— Pero sigue siendo una ofensa… —

— ¿Ofensa? ¡Otra curiosidad de su parte, Di Conti! Mire que su familia es de difícil comprender o de agravar muy fácilmente — le comento con sus cejas arqueadas — Verá usted que su hija es igualmente de fácil de insultar que usted, la prueba quedo videograbada cuando ella se hace la ofendida por que Hibari no le prestaba la suficiente atención ni justicia al no tomarla en serio en combate. Entonces mi guardián solo procedió a hacerle honra a su orgullo herido. No es su culpa que al primer golpe la haya dejado así — decía Tsuna recordando lo que había visto en la cinta de vigilancia que ellos consiguieron: Nicola, la susodicha formidable peleadora de la Casa Di Conti, no parecía más que una niña pequeña en una rabieta por que Hibari no le hacía caso. Arrojando cosas y ofensas hasta que consiguió la atención de la Nube. Un dos tres acciones y luego... Hibari le da con su tonfa de lleno en la cara de Nicola Di Conti y… Ouch, muy gráfica la escena.

Eso pasaba cuando un herbívoro se hace pasar por carnívoro.

— ¡Pero...! —

— Mi estimado señor — Tsuna se levanto de su lugar y se dirigió a un pequeño gabinete que tenía cerca de donde saco una carpeta — Me extraña que haga tal trifulca, digo… cuando Argentine termino peor en un combate con Hibari. — Argentine fue otra rival a la cual Hibari mando a la lona sin demasiado esfuerzo hace un par de meses en otro altercado contra la misma familia. Una disputa contra Di Conti por territorio.

— ¡Eso no tiene nada que ver! ¿Cómo se atreve a comparar a mi hija con esa tipa? —

— ¿No? — Sonó fingidamente sorprendido arqueando sus cejas — Que raro. Pues según sabemos nosotros... Argentine es también su hija. —

Di Conti se quedo con la boca abierta.

— Argentine es hija legitima de su ahora esposa, producto de su primer matrimonio ¿Cómo olvidar ese detalle, me pregunto? Más cuando usted entro a la casa Di Conti con ese beneficioso matrimonio, usted ya conocía la existencia de su futura hija adoptiva ¿no es cierto? —

Di Conti se había puesto pálido — ¿Cómo sabes tú eso...? Se supone que no… Nadie debería de saber qué… —

Tsuna ni le hizo caso, seguía revisando sus informes.

— También tenemos entendido que usted la sobajo a simple combatiente de baja categoría en cuanto pudo. ¿Quizás sea porque su posición es un estorbo para Nicola dentro de la casa Di Conti? Claro, son solo suposiciones. No es que usted este planeando alguna artimaña para la siguiente línea de sucesión, no... — decía Tsuna quitado de la pena encogiéndose de hombros, ignorando fingidamente que no veía como el Don se ponía más nervioso y pálido. — No queremos creer que hay favoritismo, ¿verdad mi buen señor? Peor aún, no es como si quisiera deshacerse de Argentine... ¿no?— volteo a verlo con una deslumbrante sonrisa, aquella de Adonis que cautivaba a hombres y mujeres por igual.

Pero por una extraña razón a Di Conti le dieron ganas de volver el estomago. Y termino por tomar asiento finalmente.

— Porque si fuera así, usted no tendría cara ni argumentos para decirme que no hubo respeto ni igualdad en el combate de Nicola contra Hibari cuando usted no muestra siquiera igualdad entre sus hijas. — le sentenció el chico.

— Y-yo... —

— Y ahora que recuerdo. Argentine terminó con un par de costillas rotas, un hombro dislocado y el otro brazo roto. Mh-mhm. Hibari admiro el temple de ella a pesar de sus heridas. Y Vongola estaba gustoso de pagar las facturas médicas o alguna indemnización pero ni una llamada telefónica recibimos de ustedes. ¿No me diga que Argentine no recibió atención médica adecuada...? —

— ¡Claro que la tuvo! — chillo el tipo asustado.

— Oh, estupendo. Que gusto saberlo. Así que tras aclarado este asunto, eso nos deja a que esta vez nos permitirán pagar los gastos médicos de Nicola. Estoy más que seguro que incluso una reconstrucción facial no estará de más, pero eso ya dependerá de ustedes. Quizás solo con cirugía plástica en su nariz. — Tsuna saco su lustrosa pluma para firmar algunos recibos.

— Y… ese tipo, Hibari… ese hombre… ¿qué? —

— Hablaré con él. Le diré que la próxima vez no se vaya directo al rostro cuando menos. No se vaya a volver una mala costumbre — cavilo haciendo una pausa entre la firma de cheques y frunciendo el ceño.

— ¿Qué? — sonó atragantado el tipo.

— Oh. ¿Se refiere a la disculpa? Hagamos esto. — Tsuna dejo de lado los papeles, se sentó al borde de su escritorio justo enfrente del Don y se reclino sobre él a fin de tenerlo bajo su presencia y remarcar su punto —Cuando usted aprenda a no diferenciar indiscriminadamente entre sus hijas, cuando Argentine reciba el respeto que merece, cuando Nicola recuerde que por ser mujer no sacará siempre ventaja en sus combates contra los hombres aprovechándose ni de su estatus social ni su condición física, y sobre todo, cuando usted y ella recuerden que en combate no hay distinción de género ni origen social, volvamos a tener esta charla ¿Le parece? — sonrió con gusto el castaño.

— Oh… oh… yo —

— Sobre todo, le sugiero y reitero. Que cuando Vongola habla de igualdad entre hombres y mujeres, nos extendemos a todo lo posible señor. Y en combate especialmente, no es la excepción. Nosotros no tenemos prejuicios de esa clase. Nuestras mujeres en campo de batalla ya tienen mucho que lidiar contra el mundo al ser menospreciadas por sus rivales y es algo que no queremos que otras mujeres en su posición padezcan lo mismo. Son guerreras y saben a lo que se atienen al enfrentarse al mundo y defender la familia. Mis guardianes y yo no nos detendremos por esa clase de barreras y no ofenderemos el honor de estas mujeres. ¿Me explico? —

— Huh… —

— ¡Excelente! Ahora aquí tiene, los papeles están en orden y no tardaré en realizar las transferencias electrónicas a las cuentas bancarias necesarias. No tiene de que preocuparse. Espero que Nicola tenga una rápida recuperación y si de casualidad ve a Argentine, dele mis saludos. Estoy seguro que Hibari estará complacido de volver a luchar contra una digna rival como ella. Que tenga un bonito día. Ciao.

Para cuando reacciono Di Conti ya estaba afuera de la oficina de Tsuna, con un palmo de narices y mirando bobamente los papeles en sus manos, con la puerta cerrada tras él.

Lo único que lo mantenía funcional eran sus instintos que le indicaban que lo mejor era salir de esa casa cuanto antes. Si, antes de que Vongola cambiará de opinión de dejarlo ileso.

...

...

...

Por su parte Tsunayoshi se dejo caer en su sillón y subió sus pies a su escritorio campantemente con una placentera sonrisa en sus labios.

Ya recordaba por que le encantaban esas situaciones. Porqué al final salía triunfal. Porqué su familia era honorable y justa sin estúpidos prejuicios.

Pero francamente, eso lo dejaba con un muy serio problema al final con esta clase de situaciones. Y es que era más fácil lidiar con las mujeres en combate que después de este. Pues, ehm... más de una había desarrollado demasiado interés o fijación en sus guardianes, incluso Argentine comenzó a demostrar interés por Hibari a pesar de lo que le hizo. Quizás a un nivel menos obsesivo que las fangirls, pero igual de peligrosas y letales.

Tsuna prefería no pensar mucho a que se debía eso. Hacía mucho que dejo de tratar de comprender a las mujeres.

Principalmente a las de su familia.


Más ofensa sería no respetar, menospreciar o burlarse de un enemigo simplemente por su género y estatus que por su poco poder. Supongo.
Y si bien, muchas mujeres pueden usar sus encantos femeninos o su fachada de debilidad para aprovecharse de sus rivales masculinos, deberán estar al tanto que les puede pasar cuando dichas estrategias no puedan funcionar ¿Verdad?

Y por lo que pueda parecer, este no es un rumor basado en Hibari. Así que aún sigue pendiente él.

Nos vemos al siguiente. Gracias *Harlett bows*