Capítulo 4: Decisiones

Naruto se incorporó en la mullida cama una vez sintió que su cabeza dejaba de dar tantas vueltas, sentía aún sus extremidades agarrotadas por permanecer en la misma posición durante tanto tiempo al frente suyo un morocho con un máximo de 2 años más que él, le observaba con una frialdad que sentía le helaba la sangre, esa mirada le intimidaba y obligaba a quitar la vista cada dos por tres.

¿Quién eres? – la pregunta salió como un siseo amenazante, un víbora evaluando a su presa, Naruto sentía como si aquél enfrente suyo pudiera leer sus pensamientos, pero era ridículo.

Nadie podía.

El otro se levanto e instintivamente el rubio se echo hacía atrás en caso de peligro, pero lejos de ir hacía él, el moreno fue hacía el minibar a una esquina de la habitación, una nevera disfrazada bajo el armazón de un mueble de madera, una botella de Wishkey y lo que parecía una hielera fueron depositados en una mesa no muy lejos.

Naruto aprovecho el momento para examinar más detenidamente a su acompañante, era alto, fácilmente unos 20cms. Más que él, su piel era nívea, bastante, pero sin tener un tono enfermizo, más bien daba la sensación de ser helada al tacto, y sus ojos (que no podía observarlos desde su posición) eran de un color ónix donde la única expresión que se podía entrever era una frialdad desconcertante, sus labios resaltaban, era finos pero bastantes rojos y a pesar de no ser tan carnosos se veían bastante suaves.

Aunque no lo había visto sonreír podía adivinar que detrás de esos labios habían una fila de perlas relucientes perfectamente alineadas, la quijada era cuadrada y firme, bastante masculina, de hecho sí lo observaba de a cuerpo completo, el azabache era la personificación de lo masculino, lo viril.

Salió de su ensoñación al escuchar la suela de los zapatos de fino cuero italiano detenerse justo al lado de la cama en la cual se encontraba, cuidando de no dar un salto, dirigió sus orbes azules al morocho.

Te hice una pregunta – esta vez la voz no sonó como un siseo, se escucho fuerte y claro, un tono demandante, un tono que si no respondía, pronto sería mucho más intimidante.

Soy… Naruto, Naruto Uzumaki – la respuesta salió más firme de lo que él creyó en un principio, sin embargo su voz rasposa le recordaba las inmensas ganas que tenía de tomar algo, el tintineo de los hielos llamo su atención, el muchacho le ofrecía un vaso de agua con hielo mientras el bebía Wishkey en las rocas, lo acepto con un tímido 'Gracias'.

Y se podría saber, Naruto Uzumaki, ¿qué haces en mi habitación? – un ruido los distrajo a ambos, la puerta se abrió de golpe dejando ver un despeinado Itachi, un Orochimaru con cara de pervertido y un Deidara sumamente encolerizado.

¡Sasuke! Hermanito, ¡volviste! – El aludido hizo una mueca de disgusto mientras alejaba a su molesto hermano mayor, sin muchas palabras le señalo el rubio enfrente de él e Itachi adopto en seguida una pose más seria.

No pensé que te encontrarías con tu regalo tan pronto… - murmuro algo decepcionado. – Pero bueh, espero que te guste. ¡Feliz Cumpleaños Sasuke! – Itachi dio unos pasos atrás al ver a su hermanito tornarse rojo, mayormente de la rabia que bullía en su interior.

Cuando Sai y Gaara me hablaron de una mascota, supe inmediatamente que sería obra tuya, Aniki. – Los ónix de Sasuke se clavaron como dagas en Itachi que juraban drenarle hasta la última gota de sangre. – No pensé que estuvieran hablando de un ser humano, como tú y yo. – finalizó.

Pero… ¡es pobre! Mira Kisame me convenció de ir a esta exposición de arte que terminaría con una subasta, no sabía que eran niños y todos eran de la calle, yo sólo vi a Narutín y dije: "No puedo dejar esa criatura en manos de un pedófilo, tengo… tengo que salvarlo" – Naruto soltó una risa socarrona al ver como Itachi dramatizaba con una mano en su pecho y el reverso de la otra en su frente.

¿Acaso el cara de serpiente ése no es un pedófilo también? – protestó con ambas mejillas infladas. Sasuke tuvo que concederle la razón. – E igual, no soy ningún desamparado tengo familia y ¡me deben de estar buscando, imbécil! – Naruto se levanto de la cama trastabillando y apunto a Itachi. – ¡Así que devuélveme! – exigió.

Itachi pareció pensárselo. – No puedo. – respondió luego de un rato – No sé si lo habrás notado Uzumaki pero cuando te compré no tenía idea de que no eras pobre o de que no eras huérfano y como tu bien has argumentado, te están buscando, entregarte solo sería llevar a la ruina a mi familia, cosa, espero que entiendas, no es posible. – Naruto tembló desde su lugar en frente de Sasuke… ¿Acaso eso significaba que nunca volvería a ver a su familia? ¿Qué sería de él?, no planeaba seguir siendo la mascota de los 'Uchiha's bastardo.

Y que tienes pensando, porque es obvio que no puedes conservarlo como una mascota. – intervino Sasuke.

No lo sé, eso te toca a ti. – Todos en la habitación arquearon una ceja. – En los papeles de compra, Naruto está a tu nombre….

Sasuke cerró los ojos contando hasta tres…

Te odio. – fue la única respuesta que obtuvo Itachi de Sasuke.

oOo TRDC oOo

¿Escuchaste lo último? – el bermejo ni molesto en voltear a ver a Sai. – Al parecer la mascota es una persona, de carne y hueso. – comentó una vez tomo asiento a su lado.

No sabía que hubiera personas que no fueran de carne y hueso. – la ironía no molesto en nada a Sai, de hecho era una de sus cosas favoritas respecto a Gaara, eso y sus ojos agua marina.

Yo tampoco, todos los días se aprende algo nuevo ¿no? – sonrió con esas sonrisas que tanto exasperaban a las personas, y que con el tiempo Gaara se había acostumbrado.

Idiota. – Sai sonrió.

Debemos ir a buscar información sobre el rubito, quiénes son sus padres y eso y llama a tu primo Sasori a ver quiénes son los sospechosos de la policía hasta el momento. – Gaara asintió antes de levantarse e ir a hacer la llamada. Ellos eran miembros de seguridad, subordinados de Neji, aunque Sai era pariente por línea directa de Itachi y Sasuke, prefería trabajar para ellos que con ellos.

oOo TRDC oOo

Los detectives volvieron después de una media hora en la cual Sakura estuvo imaginándose en su mente todo lo que podrían decirle a continuación, quizás Naruto había sido víctima de esos secuestros express en donde exigen una cantidad de dinero a cambio del individuo, o quizás le habían quitado todos sus órganos para venderlos en el mercado negro, inclusive… inclusive lo podrían haber violado y asesinado esa misma noche y su cuerpo podría estar entre unos matorrales, a la orilla de un río…

Sakura ahogó un sollozo, ella era la última que lo había visto con aquel muchacho, cuando los vio irse juntos, debió haber dicho algo, apoyo sus brazos en la fría mesa de metal y oculto su rostro entre ellos, sollozando cada vez más fuerte hasta escuchar la puerta abrir y cerrarse, se limpió las lágrimas y trato de enfocar bien.

Señorita Haruno ya se puede retirar, necesitamos discutir lo siguiente con sus tutores. – Sakura con ayuda de una trabajadora social fue escoltada hasta la entrada donde estaban los demás.

Bien el plan es el siguiente, todos se irán con Iruka al aeropuerto a tomar el avión que los llevará directo a Japón, como ya hemos tomado testimonio de todos no será más necesario su presencia, todo lo que sabían ya ha sido dicho, tranquilícense y tengan un buen viaje de vuelta ¿De acuerdo? – Sakura se paralizo ¿Se iban? ¿Dejarían a Naruto a su suerte? Antes de poder replicar Kakashi se adelanto. – No se preocupen por Naruto, yo me quedaré aquí hasta que vengan sus padres. Los detectives están haciendo todo lo posible por encontrarlo y así será.

Sakura, Kiba, Shikamaru, Ino y Lee intercambiaron miradas, sin embargo no había nada que ellos pudieran hacer al respecto. La decisión había sido tomada.