Capítulo 13: "Las dos caras de la moneda I Parte"
{{{NOTA DE ESCRITORA: Aquí están los flashbacks que dije al principio, el nombre del personaje que este recordando estará en y el recuerdo estará entre ****, este capítulo se trata de cómo Vegeta y Bulma empezaron a sentirse atraídos entre sí, los momentos que fueron cruciales para que se juntara esta peculiar pareja, usualmente en un fic es raro que se sepa completamente lo que piensa cada personaje sobre un mismo suceso, a veces solo sabemos lo que pensó un solo individuo, en este capitulo (1° parte) analizo "las dos caras de la moneda", lo que significó y lo que pensó cada uno de ellos de "los mismos sucesos" que marcaron para siempre la vida de ambos en esta dimensión y por supuesto este relato es solo otra de las tantas posibilidades de cómo se juntaron, pues la verdadera historia seguirá siendo otro de los grandes misterios de DBZ}}}.
Habían transcurrido ya dos semanas desde que Vegeta recobro la memoria, y tanto él como Bulma habían evitado encontrarse a toda costa o tan siquiera pensar uno en el otro; Vegeta estaba absorto en sus entrenamientos y Bulma se había concentrado por completo en la compañía. La fusión entre las dos compañías se había concretado, por eso Trunks no tuvo problema en dejar a su madre totalmente a cargo de la compañía, pues los Sakura estaban con ella y no había surgido ningún contratiempo que requiriera su presencia (acuérdense que Trunks se fue a entrenar a las montañas). Ukio y Bulma se veían muy seguido, por supuesto Ukio ni siquiera se atrevió a mencionar a Vegeta, pues ya sabía la relación que existía entre ambos, la verdad no habían tenido mucho tiempo de charlar de cosas personales, se la habían pasado algo ocupadas con la construcción de la oficina para la nueva compañía: La Corporación CapOrion; terminaban un día un poco ajetreado, así que Ukio invito a cenar a Bulma y así platicaban un poco.
Anda Bulma – dijo Ukio – Te invito a cenar a casa, tienes días que no vas y empiezo a sentirme abandonada.
¿Abandonada? – dijo Bulma burlonamente y añadió cariñosamente – Pero sí nos vemos casi todos los días.
Si, casi todos – Contesto Ukio tristemente – Recuerda que no tengo muchas amigas y mientras no se termine de construir la oficina donde se unirán por fin ambas compañías, no te veré mucho tiempo, tu tiempo libre te lo pasas con tu hijo o con tu novio, sí nos vemos ya es solo para hablar de negocios, no es justo, tengo unas cuantas amigas en la ciudad pero tú eres mi mejor amiga y no tienes tiempo para mí.
Esta bien, esta bien – contestó Bulma.
Cenaron en casa de Ukio y charlaron un rato, en lo que Ukio se fue a avisar que prepararan el carro para ir a dejar a Bulma a su casa, Bulma se fue a dar una vuelta por el jardín, comenzaba a ocultarse el sol y la tarde estaba encantadora, además necesitaba aire fresco, pero le urgía llegar pronto a su casa pues ya no soportaba los zapatos, ella no acostumbraba ocupar tacón alto, pero ese día se los había puesto porque salió a almorzar con Hotaru y se veían mejor los tacones altos con el fino vestido que llevaba puesto. Caminaba junto a un estanque, admirando los colores de los peces, la vereda era pedregosa y ella caminaba algo distraída pues estaba absorta en el atardecer y en admirar el estanque, cuando uno de los tacones de sus incómodos zapatos se trabo entre dos rocas, se doblo el tobillo, perdió el equilibrio y estuvo a punto de caer en el estanque, pero alguien la sujeto para evitar su caída, cual fue su sorpresa al encontrarse entre los brazos de Vegeta (al rescate otra vez jejeje).
Ve... ve... geta – balbuceo Bulma y luego murmuro un poco asustada - ¿Qué... Qué estas haciendo aquí... ?
Solo vine por unas cosas que necesito – Contesto él y luego añadió en su típico tono de voz – Por sí no lo recuerdas, antes yo vivía en esta casa.
Si... tienes razón – Dijo ella sintiéndose un poco tonta, además sentir el calor del cuerpo de Vegeta la perturbaba, él tenía un brazo alrededor de la cintura de ella y ella tenía apoyadas ambas manos sobre el musculoso pecho [¿Por qué no me suelta?] Pensó Bulma sintiéndose muy incómoda, su rostro debió reflejar algo de sus pensamientos, porque él frunció el ceño y la soltó de inmediato; pero cuando Bulma perdió el apoyo del cuerpo masculino lanzó un gemido de dolor y estuvo a punto de caer al suelo pero Vegeta la sujeto nuevamente.
¿Qué te pasa? – Dijo él sumamente extrañado.
Mi pie, creo que me doble el tobillo cuando se trabo el tacón de mi zapato entre las rocas – Dijo ella con una mueca de dolor. Vegeta masculló una maldición entre dientes y antes de que Bulma pudiera protestar la levanto en sus brazos (Guau! Que envidia!).
¡HEY! ¡¿QUÉ HACES?! ¡BÁJAME EN ESTE INSTANTE! – Grito Bulma y empezó a golpearle el pecho.
¡Maldición! Tú tienes la culpa, sabes bien que no debes usar tacones y eres tan endemoniadamente terca que insistes en ponerte estas baratijas – Dijo él sumamente molesto, la sujeto con un solo brazo, le quito los tacones y los lanzó al estanque.
Bulma dejó de protestar, estaba atónita, no por sus zapatos, al fin y al cabo ella ya había planeado deshacerse de ellos, pero lo que le sorprendía es que Vegeta recordara que ella no usaba mucho los tacones porque sus tobillos eran muy delicados y no era la primera vez que ella se lastimaba los tobillos por los tacones altos, incluso "no era la primera vez" que él tenía que llevarla en brazos por esa misma razón. Vegeta se elevó en el aire, rodeo un árbol y entro por la ventana de una de las habitaciones, deposito suavemente a Bulma en la cama, ella reconoció horrorizada inmediatamente la habitación y volteó a ver a Vegeta, era la habitación de él, nuevamente él debió reconocer lo que revelaba la expresión del rostro femenino y no le permitió protestar.
No pongas esa cara de "mártir" – Dijo el molesto y luego añadió – No te voy a "violar", sí es lo que piensas, "no lo hice la primera vez" y "menos" ahora, quédate quieta que voy por algo para evitar que ese tobillo se inflame. Bulma se ruborizo avergonzada y solo lo vio desaparecer por la puerta del baño. Después de eso no pudo evitar recordar, había estado huyendo de sus recuerdos por mucho tiempo pero ya le era imposible.
BULMA
Ese día ella había discutido con Yamcha, habían salido a cenar y en lo que ella se levantó al baño, él había aprovechado para coquetear con una chica en una mesa vecina, lo encontró anotando el número de teléfono de la susodicha, por supuesto le tiro en la cabeza el tazón de comida que habían ordenado para la cena, se fue sumamente molesta y regreso a casa en un taxi.
Cuando llego a la casa, ya era tarde, le había pedido al taxista que diera unas cuantas vueltas por la ciudad por sí Yamcha iba a buscarla a la casa, se arrepentía en el alma del escándalo que había causado pero ya se estaba cansando de Yamcha, es más, al sincerarse consigo misma se daba cuenta que desde hace algún tiempo su relación con Yamcha ya no funcionaba, ya no se sentía tan enamorada como antes, peor aún, ya ni siquiera sabía sí seguía enamorada de él; las infidelidades de Yamcha ya la tenían harta, se sentía engañada pero ya no le afectaba como antes, desde mucho tiempo atrás había dejado de llorar por sus engaños y habían ciertas cosas que empezaban a inquietarle. Se bajo del taxi, pago el viaje y le dio las gracias al taxista por su paciencia, luego se dirigió a la casa caminando distraída [Definitivamente voy a terminar con Yamcha] pensaba y sin darse cuenta tropezó con unas rocas y calló sentada en el suelo.
¡AY! – Grito molesta– ¡MALDITOS TACONES! ¡YO Y MIS INUTILES TOBILLOS! ¡Nunca me han servido estas porquerías y lo peor es que me los puse por agradarle A ESE ESTUPIDO! ! – Se quejó y se quito los tacones para después arrojarlos lo más lejos que pudo.
AAAHHGGGGRRR! – Grito alguien en la oscuridad- ¡Maldita sea mujer! ¡Casi me sacas un ojo! – gruñó Vegeta mientras aparecía entre las sombras. Ella contuvo la risa para no molestar más al saiyajin, se veía gracioso sobandose el golpe del zapato en la frente.
Lo siento, no sabía que había alguien por ahí, pero... ¿Qué haces levantado todavía? Creí que ya estarías durmiendo – Dijo ella burlonamente.
Eso no te importa – dijo él en su típico tono de voz. Ella se encogió de hombros y trato de levantarse, pero sintió una gran punzada en el tobillo que la obligo a sentarse nuevamente en el suelo.
¿Qué te pasa? – Dijo él.
Nada en especial - Contesto ella y añadió resignada – Lo que pasa es que me doble nuevamente el tobillo, definitivamente mis pies no fueron hechos para los tacones, no me quedará otra mas que ir a gatas hasta la casa - Empezó a gatear rumbo a la casa, pero el tobillo le dolía demasiado y mejor volvió a sentarse en el suelo resignada – Vegeta, hazme un favor llama a mi papá – Dijo ella [No creo que su orgullo le impida hacerme ese mínimo favor, no me gustaría tener que empezar a gritarle a mi papá] pensó para sí misma.
No se percato en que momento Vegeta se había acercado a ella y antes de que pudiera darse cuenta la levantó en sus brazos.
¡HEY! ¡¿QUÉ HACES BESTIA!? ¡¿QUIÉN TE CREES QUE ERES?! ¡BÁJAME ANIMAL! – Grito ella sumamente molesta y empezó a golpearlo.
Deja de hacer tanto escándalo, no hay nadie más que yo en la casa y tus padres estarán fuera por varios días – Dijo él algo molesto.
¿Cómo lo sabes? – Dijo ella
Tu madre llamó por teléfono diciendo que aún no saben cuando regresaran, así que o te conformas conmigo o esperas aquí tirada hasta que vuelvan.
Ella ya no protestó, sus padres habían salido a visitar a unos amigos a una ciudad vecina y era común que terminaran quedándose unos días con ellos, rodeó con un brazo el cuello del saiya y su otra mano la dejo apoyada sobre el musculoso pecho, así él la cargaría mejor y ella iría más cómoda, el empezó a caminar rumbo a la casa; fue en ese momento en que ella, por primera vez pudo ser totalmente consciente de la virilidad y la sensualidad que emanaban del hombre que la llevaba en brazos, nunca había estado tan cerca de él, a pesar de que en contadas ocasiones le había ayudado a curarse de las lesiones sufridas por los duros entrenamientos en su empeño por convertirse en SSJ, habían sido lapsos cortos y nunca había estado tan consciente de su proximidad, en ese momento él llevaba puestos unos pantalones negros y una camiseta blanca sin mangas que permitían apreciar su tan bien esculpido cuerpo.
Sin darse cuenta se quedo absorta observando el rostro del saiya, su expresión era seria pero a pesar de ello no podía seguir negando que le parecía sumamente atractivo, a decir verdad siempre le había parecido muy atractivo, al principio lo consideraba temible y ella le tenía terror, tanto cuando llegó a la tierra la primera vez y después en el planeta Nameku, pero cuando volvió a verlo en la tierra, empezó a observarlo mejor, sus rasgos sumamente varoniles y su carácter tan fuerte llamo su atención. Lo que tenía aún más presente, era que dejo de verlo cuando se fue a entrenar al espacio por un tiempo y a pesar de eso no pudo dejar de pensar en él, cuando él regresó y opto por quedarse en la tierra, no resistió la tentación de ofrecerle que se quedara a vivir en su casa.
Ese día lo tenía muy presente, cuando él regresó, ella le dijo que necesitaba bañarse, así que lo condujo a uno de los tantos baños de su casa y lavo la ropa apestosa del saiya, por eso se había visto obligado a usar la ropa que ella le ofreció, a él no le gusto para nada, la ropa le había parecido horrible e indigna de un príncipe (se acuerdan de la camisita rosada que dice Badman y los pantalones amarillos jejeje), vestido normalmente le pareció muy guapo... aunque se miraba mucho mejor sin ropa, por lo que había alcanzado a apreciar por la puerta de vidrio de la ducha del baño cuando entro a dejarle ropa limpia porque su traje estaba muy sucio... era muy fuerte y definitivamente tenía mucho más coraje que Yamcha, quizás no era muy alto, pero ella tenía la misma estatura que él y además tenía un cuerpo perfecto.
Estaba absorta en admirarlo y podía sentir el aroma tan masculino de su piel, Vegeta no tenía costumbre de usar colonia así que olía a jabón y a hombre, de seguro acababa de bañarse, ella no pudo evitar estremecerse pero reunió todas sus fuerzas contra la tentación de apoyar su cabeza en el hombro del saiya y aspirar el sensual aroma de su piel.
Por fin entraron en la habitación de ella y él la dejó suavemente sobre la cama.
Gracias – murmuro ella, Vegeta salió del cuarto sin decir palabra, [Bueno ahora solo tengo que ingeniármelas para ir hasta el botiquín de las medicinas para obtener un buen ungüento y unas cuantas vendas frías servirán... A ver... ¿Qué podré ocupar como muleta para no apoyar el pie?] Pensó ella, cuando diviso una sombrilla que sería un perfecto bastón, el problema ahora era ver como llegar a ella [¿Sí me apoyo en la pared y en la mesa de noche? Aunque me duela un poco, pero es el único medio de alcanzar la sombrilla] pensó nuevamente, se agarro de la pared y empezó a incorporarse apoyándose en el pie sano, cuando un gruñido le hizo dar un brinco y volvió a caer en la cama, dirigió su vista hacia la puerta y vio a Vegeta con varios frascos en las manos, unas vendas y una expresión de pocos amigos (¿?).
¿Adónde demonios crees que vas? - dijo él en un tono áspero
Yo... yo solo... iba a buscar el botiquín – tartamudeó sorprendida, trato de calmarse de la sorpresa de que él le hiciera un favor sin pedírselo y añadió suavemente – Gracias por traer lo que necesitaba.
No soy tan idiota como para no saber que al final ibas a pedírmelo, con ese tobillo lastimado no llegarías muy lejos – Gruño él. Ella contuvo el insulto que él se merecía y sólo opto por decir entre dientes...
Bueno, de todos modos gracias, ya puedes irte sí tanto te molesta estar cerca de mí – extendió las manos para que le entregara las cosas, pero al moverse se apoyo en el tobillo lastimado y sintió nuevamente una punzada aún más aguda que antes y no pudo evitar hacer una mueca de dolor, Vegeta frunció aún más el ceño, puso las cosas sobre su tocador y entro en el baño (¿?), eso la dejó totalmente consternada - ¡Oye atrevido, no debes entrar al baño de una dama! – Le dijo casi gritando [Gracias al cielo que arregle el baño antes de irme] pensó algo aliviada, escucho el agua del lavamanos correr y un momento después ver a Vegeta salir del baño con un recipiente lleno de agua y unas cuantas toallas pequeñas (¡¿?!) [¿Qué demonios esta pasando aquí?] Pensó aún más confundida que antes.
Me temo que ese tobillo ya esta hinchado así que necesitaras esto – Dijo él al poner el recipiente y las toallas en la mesa junto a la cama, después fue por los frascos y las vendas y los coloco también en la mesa. Ella realmente no sabía que decir, quizás era un medio de agradecerle lo que ella hacía siempre por él, así que prefirió ya no decir nada, lo vio darse la vuelta y dirigirse a la puerta sin decir nada más...
Vegeta buscaba los frascos correctos, tenía un botiquín muy bien equipado en "su" baño, sí aún podía llamarlo así, le era gracioso pensarlo, pues él no era Argos Sakura y realmente nada dentro de esa casa le pertenecía, aunque Ukio estuviese empeñada en seguir tratándole como a un hermano. Se sentía muy molesto en ese momento [¿Por qué tiene que ser tan terca? Sabe bien que no debe usar esa clase de zapatos, de seguro hoy salió con el insecto de su novio... siempre usa esos zapatos por coquetería, para verse según ella más bonita para algún idiota que...] interrumpió ese pensamiento para irremediablemente recordar que lo que hacía en ese momento, él ya lo había hecho antes y casi por las mismas razones.
VEGETA
Ese día había estado entrenando arduamente, sentía que había tenido un buen avance aunque aún no era suficiente como para convertirse en SSJ pero estaba seguro que ya estaba cerca, optó por descansar un momento y apagó la cámara de gravedad, en ese instante escuchó el frenar de un carro y los gritos de Yamcha en el jardín, así que salió de la cámara de gravedad para averiguar que ocurría.
BULMAAAA... BULMAAAAA... POR FAVOR... DÉJAME EXPLICARTEEEE – Grito Yamcha en el jardín.
Vegeta frunció el ceño al escuchar a Yamcha, era seguro que había vuelto a pelear con Bulma, lo consideraba un imbécil y le sobraban las ganas de partirle la cara, lo más seguro es que Bulma regresaría llorando por alguna estupidez de Yamcha, era algo que extrañamente no soportaba, verla regresar bañada en lágrimas y con el corazón destrozado, no podía comprender como seguía con ese insecto sí la trataba tan mal... aunque... ¡ya tenía algún tiempo en que no la veía regresar llorando por algo! [Y de todos modos no debe importarme un rábano lo que le pase a ella] pensó molesto consigo mismo. El traje de Yamcha estaba todo manchado, seguro por obra de Bulma, ¿Qué le habría arrojado encima en esa ocasión?, eso le hizo sonreír inconscientemente. Yamcha sintió su presencia y volteo a verlo con cara de preocupación
Vegeta, ¿Sabes donde esta Bulma? – Pregunto Yamcha.
No sé y no me interesa saberlo – Contestó él en su típico tono de voz.
No sé porque me molesto en preguntarte – Gruño Yamcha, giro sobre sus talones, se subió al coche y se fue.
Él regresó a la cámara de gravedad y trató de continuar con el entrenamiento pero le fue imposible, seguía preguntándose dónde estaría Bulma, no había regresado a la casa todavía, le pareció extraño que evitara esta vez la reconciliación con Yamcha, era primera vez que desaparecía después de una pelea, usualmente la veía regresar a la casa y a Yamcha detrás de ella pidiéndole perdón y luego la típica y estúpida reconciliación, ¿Qué podía haber ocurrido esta vez?. [¡Maldita sea! ¿Por qué no puedo dejar de pensar en esa estúpida mujer?] pensó aún más molesto que antes, ya aburrido opto por salir definitivamente de la cámara de gravedad, tomar un baño e ir a comer algo, después de bañarse se dirigió a la cocina, cuando sonó el teléfono, pensó en contestar pero declinó la idea, el contestador automático se activo mecánicamente y se escuchó la voz de la madre de Bulma – "Cariño, asumo que llegaras más tarde, espero que tu cita haya sido hermosa, tu padre y yo no sabemos cuando regresaremos, quizás en un par de días, te dejo suficiente comida en la nevera, compré de las golosinas que tanto le gustan al apuesto joven Vegeta, por favor salúdalo de mi parte, besos, nos veremos en unos días amor".
[Esa terrícola esta algo mal de la cabeza] se dijo a sí mismo, camino rumbo a la cocina y como era de su costumbre dejo vació el enorme refrigerador, después de comer y dejar la cocina hecha un desastre, salió un rato a caminar por el jardín antes de irse a dormir, camino un rato y luego se apoyo en la pared de la casa y empezó a admirar las estrellas, en ese momento escucho un auto detenerse frente a la casa y la voz de Bulma, él empezó a caminar en dirección a la entrada, la escucho gritar y empezar a quejarse de sus zapatos
- ¡AY! ¡MALDITOS TACONES! ¡YO Y MIS INUTILES TOBILLOS! Nunca me han servido estas porquerías y lo peor es que me los puse por agradarle A ESE ESTUPIDO!, él nunca olvidaría esas últimas palabras.
Cuando se dirigía hacía donde ella se encontraba, sintió un objeto pasar muy cerca de él y después otro objeto se le estampó en la frente e irremediablemente lanzó un gruñido de dolor, se percato que eran los famosos zapatos de los que Bulma se quejaba. Se acercó un poco y vio a Bulma sentada en el suelo.
¡Maldita sea mujer! ¡Casi me sacas un ojo!- le dijo molesto.
Lo siento, no sabía que había alguien por ahí, pero... ¿Qué haces levantado todavía? Creí que ya estarías durmiendo – le escucho decir burlonamente.
Eso no te importa – le contesto aún más molesto, ella pareció ignorar su respuesta e intento incorporarse, pero la vio gemir y hacer una mueca de dolor para dejarse caer en el suelo nuevamente.
¿Qué te pasa?- le pregunto extrañado, ella contesto que eran sus tobillos, que no debía usar tacones altos y que mejor se iría gateando a la casa, pero al parecer el tobillo le dolía mucho y no pudo hacerlo, así que como no había nadie más en la casa, optó por llevarla el mismo, la levantó del suelo, su cuerpo era firme y ligero, nunca la había sentido tan cerca, por supuesto ella se puso echa una fiera y empezó a insultarlo y a golpearlo.
Deja de hacer tanto escándalo, no hay nadie más que yo en la casa y tus padres estarán fuera por varios días – le dijo molesto.
¿Cómo lo sabes? – Preguntó ella
Tu madre llamó por teléfono diciendo que aún no saben cuando regresaran, así que o te conformas conmigo o esperas aquí tirada hasta que vuelvan – dijo él, ella se calmo, paso un brazo alrededor de su cuello y la otra mano la apoyó en su pecho, pareció entender que así él podría cargarla mejor y ella iría más cómoda, así que empezó a caminar hacía la casa. Se veía tan hermosa ese día, recordaba perfectamente aquella blusa roja que le dejaba los cremosos hombros al descubierto, el provocativo escote que dejaba entrever sus hermosos senos, y aquella falda negra que a él le encantaba observar como se movía al ritmo de sus torneadas caderas, además acababa de alisarse y recortarse un poco el cabello, su perfume mezclado con el aroma de su piel era exquisito, incluso de sus cabellos se desprendía un olor a manzana delicioso.
En ese momento reconoció cuanto le atraía Bulma, no solo le atrajo su físico desde el principio, bueno la primera vez que la vio en el planeta Nameku le pareció una tonta, y más tarde al volver a verla en la tierra, le pareció una mujer vulgar, descortés y gritona, pero le gusto un poco su apariencia, además era la única mujer que se había atrevido a enfrentarlo y a discutir con él, quizás por eso al final acababa por hacerle caso en "ciertas" cosas, aunque fuese a regañadientes; como cuando le dijo que necesitaba un baño al regresar del espacio y peor aún cuando lavó su traje sin avisarle y le dijo que "o se ponía la ropa que ella le había dado o perfectamente podía andar desnudo", además ese mismo día pudo darse cuenta, cuando apareció Frezeer en la tierra, que era atrevida y también algo agresiva, puesto que se había enfrentado a Yamcha cuando él la regañó por ir a un sitio tan peligroso; empezó a agradarle y atraerle aún más, posteriormente al quedarse a vivir en su casa y convivir con ella, había descubierto que tras aquella bonita apariencia y aquel endemoniado carácter, se encontraba una mujer sumamente inteligente.
Podía sentir perfectamente la mirada femenina clavada en su rostro y le tomo toda su fuerza conservar control sobre sí mismo y permanecer indiferente, prefirió no decir nada y resistió la tentación de girar el rostro para ver el de ella, porque sí lo hacía sabía que no podría contener el deseo de besarla y probar el sabor de aquellos labios tan sensuales, deseo que lo estaba quemando desde hacía algún tiempo atrás.
La llevó a su habitación y la dejo sentada en su cama, ella murmuró un gracias, él sabía perfectamente que ella necesitaría el botiquín y en ese estado no podría llegar muy lejos, así que mejor terminaba lo que había empezado y después se largaba para que ella ya no lo molestara, además ella siempre lo ayudaba cuando él se lesionaba en sus entrenamientos, era lo mínimo que podía hacer, se odiaba a sí mismo por como estaba actuando por una insignificante terrícola, pero por primera vez sentía la necesidad de regresarle el favor, se fue a traer unas vendas y algunos ungüentos. Cuando entro en la habitación la vio intentando pararse, lo más seguro para ir ella misma por lo que necesitaba, debía reconocer que ella tenía algo de coraje, pero se lastimaría aún más el tobillo y sin saber porque, se sintió molesto, por lo que gruño en desaprobación y la vio dar un brinco y caer nuevamente en la cama, con la expresión de un niño cuando es descubierto haciendo una travesura.
¿A dónde demonios crees que vas? – Le gruño molesto
Yo... yo solo... iba a buscar el botiquín... gracias por traer lo que necesitaba – Tartamudeo ella dulcemente. Sin embargo él se sintió aún más molesto que ella lo considerara "amable".
No soy tan idiota como para no saber que al final ibas a pedírmelo, con ese tobillo lastimado no llegarías muy lejos, así que preferí hacerlo de una vez para que más tarde no estuvieras molestando y pidiéndome ayuda – le gruño. Ella pareció molestarse por su respuesta y le dijo entre dientes
Bueno, de todos modos gracias, ya puedes irte sí tanto te molesta estar cerca de mí – ella extendió las manos en señal de que le entregara las cosas, pero al moverse debió lastimarse el tobillo, porque la vio hacer una mueca de dolor, él no pudo evitar molestarse consigo mismo por haberla provocado, ella estaba tratando de disimular su dolor frente a él, su tobillo ya debía estar muy hinchado, de seguro necesitaría vendas frías para desinflamarlo, así que puso las cosas sobre el tocador de la chica y entro en el baño. Busco un recipiente en que echar agua fría, al hacerlo se percato de la femineidad que flotaba en el aire, la escuchó gritarle pero no presto atención a lo que le dijo, llenó un recipiente con agua y busco unas cuantas toallas pequeñas. Salió del baño y pudo ver la expresión de extrañeza reflejada en el rostro femenino.
Me temo que ese tobillo ya esta hinchado así que necesitaras esto – Dijo él al poner el recipiente y las toallas en la mesa junto a la cama, después fue por los frascos y las vendas y los coloco también en la mesa, después de eso se dispuso a salir de la habitación.
Vegeta sacudió los pensamientos y terminó de buscar lo que necesitaba, los frascos, las vendas, las toallas y el recipiente con agua, cuando volvió a la habitación pudo percibir que Bulma estaba muy pensativa [La historia de repite] pensó él. Bulma estaba absorta recordando, cuando Vegeta entro en la habitación y la sacó de sus pensamientos, al verlo sintió un vuelco en el corazón, era como sí regresara en el tiempo, bueno algunas cosas o mejor dicho muchas cosas eran diferentes, iniciando por la estúpida barba que él insistía en usar.
Gracias por las cosas ya puedes irte- le dijo ella suavemente.
[¿Por qué demonios no soporta mi presencia?] pensó Vegeta molesto, [pero no pienso darle el gusto, vamos a repetir la historia aunque no le agrade].
Sabes bien que no puedes hacerlo "sola"- dijo él con una sonrisa malévola en el rostro, se acerco a ella, puso todas las cosas en la mesa de noche, hecho algo del contenido de un frasco en el agua fría, para luego humedecer una de las toallas y después se arrodillo en el suelo frente a ella.
Nooooo! – chillo Bulma horrorizada, no soportaría eso nuevamente [¿Por qué me tortura así] pensó angustiada, pero no pudo resistirse, Vegeta tomo el pie lastimado y lo puso en su regazo, para después envolver el tobillo, Bulma dio un respingo pero no por el dolor sino por sentir las manos masculinas sobre su piel y sabía que aún faltaba lo peor, [Maldición porque tiene que repetirse todo] penso y siguió recordando...
BULMA
Vegeta estaba a punto de salir de la habitación, ella se inclinó para tomar las cosas, nuevamente al moverse se lastimo el tobillo, la punzada que sintió fue aún peor que la anterior, gimió levemente y se tapo la boca para no gritar, sintió que se le salían las lágrimas, por lo visto sería más difícil de lo que creía, volteo a ver su tobillo, lo tenía muy hinchado, ni siquiera sabía sí tendría el valor de curarse ella sola, sería muy doloroso, escucho a Vegeta mascullar una maldición, lo vio acercarse a la mesa, tomar un frasco y echar algo del contenido en el recipiente de agua fría, luego humedeció una de las toallas, ella pensó que le estaba ahorrando el trabajo de moverse, de seguro había notado que ya ni siquiera podía moverse sin lastimarse, y como él había dicho antes, para que más tarde ella no le estuviera pidiendo ayuda, lo estaba haciendo en ese momento.
Ella extendió una mano para que él le entregara la toalla, pero él no lo hizo, horrorizada, lo vio arrodillarse frente a ella.
Yo... yo puedo hacerlo – dijo ella, pero él pareció ignorarla y puso el pie lastimado sobre su regazo. - De verdad, yo puedo hacerlo – continuo ella tratando de detenerlo.
Maldita sea, ¿Crees que no me doy cuenta que ni siquiera puedes moverte? Ahora, quédate quieta o esto dolerá mucho más – dijo él en su típico tono de voz, luego envolvió suavemente el tobillo lastimado con la toalla, ella se contrajo involuntariamente, pero no estaba segura sí era el dolor o era sentir aquellas manos masculinas sobre su piel, luego él apretó suavemente la compresa fría para que surtiera mejor efecto, pero ella ya no sintió dolor, estaba absorta admirando al hombre de rodillas frente a ella, y tenía unas ganas terribles de acariciar sus cabellos tan peculiares.
El silencio se estaba haciendo insoportable, así que ella opto por romperlo
¿Qué tal tus entrenamientos? ¿Has avanzado mucho? ¿Entrenaste mucho hoy? – Preguntó ella, le pareció que sería el único tema del cual él podría llegar a decir algo.
Todo iba bien hasta que él estúpido de tu novio apareció- dijo Vegeta. Pero ella no deseaba hablar de Yamcha, Vegeta se le hacia mucho más interesante, pero no sabía como preguntarle de su vida, así que mejor volvió a guardar silencio. Él la miró a los ojos, parecía estar escudriñando lo que estaba en su cabeza, empezó a ponerse nerviosa y prefirió terminar con la tortura.
Gracias – dijo lo más firme que pudo y continuo – Ya se desinflamo bastante, ahora yo puedo usar el ungüento perfectamente y vendarme el tobillo - Lo vio fruncir el ceño.
No creo que puedas hacerlo tu sola – dijo él.
Ya fue suficiente lo que hiciste, gracias, pero yo se como curarme, no creo que... – dijo ella a la defensiva.
Acaso crees que yo no puedo dar un masaje y hacer un vendaje – dijo él en su típico tono de voz, lo cual la dejo sin habla nuevamente, ella no pensaba que él no podría hacerlo sino que no querría hacerlo. Él retiró la toalla húmeda y reviso el tobillo, ella pudo ver que la hinchazón había bajado bastante, pero antes que pudiese decir otra cosa, él tomó el frasco de ungüento, saco un poco del contenido, y empezó a darle un masaje en el tobillo.
¡Ay! – Dijo ella – Con cuidado.
Sí lo hago más suavemente el masaje no servirá de nada, no estoy utilizando tanta fuerza no seas llorona – dijo él burlonamente.
No lo soy – Contesto ella a la defensiva, pero el sentir las manos masculinas sobre su piel la hacían estremecerse, realmente no había gemido de dolor sino por otro sentimiento muy diferente (ya se imaginan que).
Él sabía perfectamente lo que hacía, ella tenía que reconocer que el masaje que le estaba dando Vegeta le estaba aliviando el dolor, lo malo es que ya no quería que sus manos se detuvieran, la sensación era sumamente erótica. Le había gustado tanto el masaje que hasta había cerrado los ojos inconscientemente, sintió que las manos de él se detuvieron de repente, abrió los ojos y lo observo vendarle hábilmente el tobillo.
Gracias – Dijo ella cuando él terminó y luego añadió con una tímida sonrisa- Ya me siento mucho mejor, eres muy buen enfermero.
En mi vida de guerrero he aprendido "muchas" cosas – Dijo él con una sonrisa que hizo que le diera un vuelco el corazón y luego él se le quedó viendo de un modo muy peculiar. [Ya me imagino que tipo de cosas] pensó ella para sí misma y no pudo evitar ruborizarse de lo que empezaba a rondar por su cabeza y por la forma en que él la miraba. Él frunció el ceño, giro sobre sus talones y salió de la habitación.
En ese momento Bulma regreso a la realidad, observo al hombre de rodillas frente a ella y empezó a sentir, al igual que aquella vez, el irresistible deseo de enredar sus dedos en aquellos cabellos obscuros, lo peor de todo es que ahora ya sabía "todo" lo que él había aprendido como guerrero. Por su parte, Vegeta podía sentir la mirada femenina, pero no se atrevía a mirarla a la cara, retiró la compresa fría y observo el tobillo, ya estaba algo desinflado, ahora faltaba darle un masaje y vendarlo, tomo el frasco de ungüento y saco un poco del contenido, empezó a frotar el pie lastimado. Bulma no protesto, se dejo llevar por las eróticas sensaciones que le brindaban aquellas manos y cerró los ojos. Vegeta estaba algo extrañado, alzo la vista y la observo, ¿Esta vez no protestaría? ¿Y que pasaba por su cabeza cada vez que cerraba los ojos? , no pudo evitar terminar de recordar lo sucedido aquel día...
VEGETA
Él estaba a punto de salir de la habitación, cuando la escucho gemir levemente y cuando volteó a verla, se dio cuenta que ella se estaba tapando la boca, quizás para no gritar, seguro se había lastimado nuevamente, la vio abrir sus ojos y podo observar que se asomaban unas ligeras lágrimas. [No va poder sola, le tengo que ayudar, ella siempre me ayuda] pensó conmovido pero luego no le agrado sentirse tan "bondadoso" [Maldita sea y porque me siento así, inútil terrícola te odio por hacerme sentir así] se maldijo a sí mismo, masculló una maldición entre dientes y opto por seguir ayudándola, se acercó a la mesa, tomó el frasco de analgésico y echo algo del contenido en el recipiente de agua fría, luego humedeció una de las toallas, pensó en entregarle la toalla y largarse, pero se le ocurrió la malévola idea de poner la compresa fría él mismo, quería ver la reacción que tendría ella.
Ella extendió una mano para que él le entregara la toalla, pero él no lo hizo, realmente tuvo que aguantar no soltar una carcajada, al ver la expresión de horror del rostro femenino cuando lo vio arrodillarse frente a ella.
Yo... yo puedo hacerlo – tartamudeó ella, pero él fingió ignorarla y puso el pie lastimado sobre su regazo. - De verdad, yo puedo hacerlo – continuo ella, inútilmente tratando de detenerlo,
[Porqué le causo tanto desagrado, todavía que tiene el "honor" que le ayude, ¿Qué no se da cuenta que no puede sola?] pensó molesto. - Maldita sea, ¿Crees que no me doy cuenta que ni siquiera puedes moverte? Ahora, quédate quieta o esto dolerá mucho más – Dijo él regañándola, luego envolvió suavemente el tobillo lastimado con la toalla, ella dio un brinco, solo esperaba no haberla lastimado, [¿Por qué las hembras humanas son tan frágiles? Y sí se lastiman con esas porquerías que llaman tacones ¿Por qué los usan?] pensó extrañado y molesto, luego apretó suavemente la compresa fría para que surtiera mejor efecto, pero ella ya no protestó ni se movió, pero podía sentir nuevamente la mirada femenina clavada en él [¿Por qué me mira tanto? ¿Y porque demonios me siento tan extraño cuando estoy junto a ella] pensó confundido.
El silencio se estaba haciendo insoportable, la duda de saber que demonios había pasado entre ella y Yamcha le estaba carcomiendo el seso, estaba a punto de decir algo pero fue ella quién rompió el silencio.
¿Qué tal tus entrenamientos? ¿Has avanzado mucho? ¿Entrenaste mucho hoy? – Preguntó ella, estuvo a punto de contestarle un simple "bien, pero que te importa" cuando lo pensó mejor, quizás podría sacarle la respuesta sin tener que preguntar directamente.
Todo iba bien hasta que él estúpido de tu novio apareció- dijo él esperando que ella empezara a quejarse del idiota de Yamcha y le contara que había sucedido. Pero para su confusión, ella se quedó totalmente callada y él no podía rebajarse a preguntarle algo, así que tuvo que seguir tragándose la duda. Él la miró a los ojos, tratando de averiguar que era lo que estaba pasando en aquella bonita cabeza [¿Y hoy porque rayos no dice nada?] al parecer la puso nerviosa.
Gracias – la escucho decir algo temblorosamente – Ya se desinflamo bastante, ahora yo puedo usar el ungüento perfectamente y vendarme el tobillo.
[De nuevo quiere que me vaya, pues no le voy a dar el gusto, cuando a ella se le mete en la cabeza curarme no hay quién la haga cambiar de opinión, ¿Por qué la pongo tan nerviosa?, Además no podrá curarse sola] pensó para sí mismo.- No creo que puedas hacerlo tu sola – Dijo él, decidido a no retirarse aún.
Ya fue suficiente lo que hiciste, gracias, pero yo se como curarme, no creo que... – Dijo ella en un tono poco convincente y con aire de falsa autosuficiencia, lo cual solo le molesto
[¿Qué se cree que soy un inútil? ¿O que soy un imbécil que no se da cuenta que hasta con moverse llora? ¿Cómo puede creer que puede hacerlo sola?] pensó molesto. - ¿Acaso crees que yo no puedo dar un masaje y hacer un vendaje? – le contesto irritado, ella nuevamente se quedó callada [Se le acabaron las excusas] pensó él triunfante.
Retiró la toalla húmeda y reviso el tobillo, la hinchazón había bajado bastante, así que se dispuso a continuar torturándola un poco más, tomó el frasco de ungüento, saco un poco del contenido, y empezó a darle un masaje en el tobillo.
¡Ay! – gimió ella – Con cuidado.
Sí lo hago más suavemente el masaje no servirá de nada, no estoy utilizando tanta fuerza no seas llorona – dijo él burlonamente, [Sí que es muy sensible, bueno ya sabe lo que se siente cuando me agarra ella] pensó divertido.
No lo soy – Contesto ella algo molesta, la verdad es que le encantaba hacerla rabiar, ella siempre pasaba gritándole y sacándolo de sus casillas, así que era un medio de vengarse. Pero el hecho de darle un masaje en el tobillo, resultó ser arma de doble filo, la suavidad de la piel de la chica era muy "especial" y estaba empezando a sentir deseos de acariciarle todo el cuerpo y comprobar "sí toda su piel" era así de "suave", alzó la vista y se dio cuenta que ella tenía los ojos cerrados y los labios entreabiertos, se veía muy deseable [¿Qué rayos estará pensando en este momento] pensó algo intrigado, pero el observarla lo estaba "perturbando" demasiado, así que mejor dejo de verla [¡¿Y qué diablos me esta pasando a mí?!] pensó ya un poco angustiado [Suficiente, me largo de aquí, ya no soporto más esta situación], terminó el masaje, tomó la venda y empezó a vendarle el tobillo a la chica.
Gracias – Dijo ella cuando él terminó y luego añadió con una sonrisa que hizo que a él se le encogiera el estómago - Ya me siento mucho mejor, eres muy buen enfermero. La sonrisa y la mirada de la chica lo hizo sonreír sin darse cuenta e inconscientemente se le salieron los pensamientos.
En mi vida de guerrero he aprendido "muchas" cosas – Dijo él y se le quedó viendo a los ojos, al mismo tiempo que "ciertas cosas" que le hubiera gustado enseñarle le cruzaban por la cabeza. La vio ruborizarse, lo cual lo hizo reaccionar, se dio cuenta que debía tener cara de imbécil con esa estúpida sonrisa, trato de volver a su actitud habitual [Nuevamente me estoy comportando como un completo idiota, ¿Pero que rayos me esta pasando?] pensó molesto, giro sobre sus talones y salió de la habitación, o mejor dicho, salió huyendo de la habitación.
Vegeta reaccionó al darse cuenta que se estaba sintiendo igual a aquella vez, le estaban dando ganas de... sacudió los pensamientos y mejor vendo el tobillo de la mujer. Bulma lo observaba vendarle hábilmente el tobillo, pero esta vez no habían cruzado la más mínima palabra y él no le había preguntado nada, no tenía ni la más ínfima idea de lo que estaba pasando por aquella cabeza tan terca. Vegeta se incorporo y la miro a los ojos, se quedaron así un momento, luego fue él quién rompió el silencio.
Será mejor que te quedes aquí esta noche, sabes que es mejor que descanses y antes que digas algo, no te preocupes que ya me voy, yo ya no vivo aquí, voy a avisarle a Ukio que te quedaras aquí y ni se te ocurra protestar – Dijo él terminantemente, giro sobre sus talones y salió de la habitación.
Bulma lo observo salir e irremediablemente empezó a preguntarse ¿Cuándo volvería a verlo? O ¿Sí esta era la última vez que lo vería?, Y no pudo evitar sentir un nudo en la garganta.
