Capítulo 2
El sol se asomaba por el horizonte dando a entender que el día estaba comenzando. Muchos se removían incómodos en sus camas, no dispuestos a levantarse y cumplir con sus deberes. Uno de estos era un chico de cabellos castaños, que al abrir sus ojos, brillaron con un color chocolate.
-Despierta Dame-Tsuna- Lo llamó un voz aniñada, que saltó y calló en el estómago del mencionado, provocando que chillara del dolor.
-¡Reborn! ¿Por qué hiciste eso?- Demandó sentándose en la cama.
-Hoy tiene que llegar temprano a la escuela. No querrás que María tenga una mala impresión del futuro jefe de la familia Vongola- Dijo tranquilamente.
-Lo pregunté y lo vuelvo a preguntar ¿Qué tiene que ver ella en la familia?- Preguntó mirándolo interrogante, rogando que aunque sea le de una pista.
-¿Quieres una pista?- En respuesta recibió varios asentimientos- Ella es alguien importante, incluso más que tu. Ella… es la base de todo- Dijo dándole una sonrisa enigmática, ocultando sus ojos con su sombrero.
-¿Alguien más importante? ¿La base? ¡No entiendo!- Gritó más confundido. Reborn rio por lo bajo.
-No comas ansias Tsuna… todo se sabrá dentro de poco. Ahora levántate para ir a la escuela- Ordenó tétricamente, brindándole una sonrisa siniestra. Tsuna tembló de miedo.
Más rápido que la luz, el castaño se encerró en el baño para darse una ducha ligera. Salió, se enfundó con su uniforme y fue al comedor en donde Nana lo estaba esperando con el desayuno.
-Buenos días Tsuna-chan- Lo saludó cálidamente- Buenos días Reborn-san- Le dijo al niño que subió a su silla.
-Buenos días- Respondieron ambos.
-Es raro verte temprano hijo, ¿Te caíste de la cama?- Preguntó risueña.
-No, el sol me despertó además de una ayudita extra- Dijo mirando acusadoramente a su tutor que se hizo el desentendido.
El timbre sonó y Nana fue a atender dejando a los dos desayunando. Al volver, lo hizo con una carta en la mano y se acercó a Reborn.
-Llegó una carta para ti Reborn-san- Dijo mientras se la entregaba, para después volver a la cocina. El niño la abrió y estuvo un largo rato leyéndola, atrayendo el interés y nerviosismo de Tsuna.
-Es del noveno- Habló Reborn.
-¿Y qué dice?- Preguntó nervioso.
-Los Varia vendrán a conocer a María. Según la carta ya deberían estar en Japón- Dijo tranquilamente.
-¡HIIII!- Chilló Tsuna asustado- ¡¿Los Varia vendrán?!- Le agarró un escalofrío al recordar al líder de aquel mortal y loco grupo.
-Si. Según Nono, estaban emocionados en venir.
-¿Emocionados?- Eso si que lo extrañó.
Terminaron su desayuno. El castaño buscó las cosas de su escuela y, despidiéndose de su madre, salió con el bebé en su hombro. En el camino se encontró con su autonombrado mano derecha y al "idiota del beisbol" como lo llamaba el primero.
-Buenos días décimo- Saludó emocionado Gokudera.
-¡Hola Tsuna!- Saludó Yamamoto.
-Hola chicos.
Los cuatro se dirigieron a la secundaria Namimori, pero para sorpresa de todos, se encontraron a María que caminaba tranquilamente, escuchando música en su Mp3. Los chicos corrieron para alcanzarla.
-Hola María-san- Habló Tsuna pero no recibió respuesta alguna. La chica se encontraba entretenida con su música que ni si quiera lo había notado- ¿María-san?- Volvió a intentar pero obtuvo el mismo resultado. Esto logró que Gokudera se desesperara y la tomara del hombro para llamar su atención.
La chica, sorprendida, por acto reflejo lo agarró del brazo y con un movimiento de yudo lo tiró al suelo. Gokudera se quejó del dolor y la pelirroja abrió levemente los ojos impresionada por saber que era uno de los guardianes. Con una mano se sacó los auriculares y miró fijamente al peliplateado.
-No es de guerreros atacar por la espalda- Dijo simplemente mientras ayudaba a levantarse a Gokudera- Y lo siento por el golpe, fue sin mi voluntad- Habló seria.
-A pesar de que fue por acto reflejo, me dejaste el brazo entumecido- Dijo Gokudera ya reincorporado, sobándose el brazo afectado.
-Parece que tienes que entrenar Gokudera, te dejaron comiendo polvo en el suelo- Habló burlonamente Reborn.
-Lo siento- El chico bajo la cabeza y un sonrojo se marco en sus mejillas, avergonzado por lo penoso que se mostró delante de su décimo.
-¿Quieres que te acompañemos a la escuela? María-san…- Preguntó Yamamoto pero al querer dirigirse a la chica esta ya no estaba- ¿Are? ¿Dónde se fue?- Miró para todos lados confundido.
-María ya se fue hace rato- Dijo Reborn- Y váyanse apurando que llegarán tarde.
-¡¿Eh?!- Gritaron los tres. Tsuna miró su reloj y solo le faltaban cinco minutos para que el timbre de ingreso a clases sonara ¿Cuánto tiempo estuvieron allí? Esa interrogante no fue contestada ya que a toda prisa corrieron hacia la escuela.
Por milagro de la vida llegaron a tiempo, pero recibieron una mirada fulminante de Hibari que expresaba claramente que si se hubieran retrasado solo un segundo serían mordidos hasta la muerte. En dirección al salón, se encontraron nuevamente con María, que no dijo nada y se dejó acompañar por los tres, ya que Reborn hace mucho que había saltado del hombro de Tsuna y dirigirse a un destino desconocido.
-Buenos días Tsuna-san- Saludo amablemente Kyoko acercándose al aludido. Éste se sonrojó violentamente comenzando a temblar nervioso- Buenos días Gokudera-kun, Yamamoto-kun y María-chan- Se inclinó.
-Ho-hola Ky-kyoko-chan- Devolvió el saludo apenado. Sus dos amigos le estaban dando ánimos a sus espaldas. En cambio, María levantó una ceja por la escena que se presentaba ante sus ojos. Caminó unos pasos para adentrarse al salón, ignorando completamente a los chicos.
-María-san- La detuvo la voz del décimo- Te presento a mi amiga Kyoko-chan-Presentó a la castaña. La pelirroja volvió a alzar la ceja ¿Acaso ayer no la escucharon?
-Lamento decepcionarte Tsuna- Habló con una voz seria y profunda- Pero no quiero relacionarme con personas de su calaña- Dijo sin voltearse y emprendió la marcha nuevamente. Ante la respuesta Kyoko comenzó a llorar y el castaño la consoló. Pero estaba impresionado por el acto de la chica pelirroja. Sus dos amigos quedaron con los ojos muy abiertos por aquella respuesta agria.
Lograron tranquilizar a la castaña, y entraron al salón. Los tres la miraron preocupados porque debía sentarse con la chica que la había ofendido.
Estaban muy molestos, pero se sacarían la duda en el receso, preguntándole el porqué de su comportamiento.
….
Las clases transcurrieron tranquilamente, excepto por la prueba sorpresa que les tomó el profesor de literatura. Era la hora del almuerzo y todos salieron del salón. La primera en hacerlo fue la pelirroja con su bentou en la mano. Tsuna, Gokudera y Yamamoto salieron rápidamente para encararla pero cuando salieron no la encontraron ¿Cómo hacía para desaparecer tan rápidamente?
Mientras tanto, María caminaba tranquilamente hacia el lugar en donde comió ayer y grande fue su sorpresa al encontrarse a Reborn en el lugar.
-Seguro querrás saber el por qué ¿Verdad?- Dijo tranquilamente, sentándose en el tronco del árbol abriendo su almuerzo.
-Exactamente- Respondió haciéndole compañía en el suelo mirándola atentamente.
-Parece que tu pupilo no ha desarrollado completamente ese sexto sentido- Dijo mientras comía una pequeña hamburguesa.
-¿Qué quieres decir con eso? Según tengo entendido, los presentimientos de Tsuna siempre son acertados- Respondió extrañado.
-No lo creo. Esa chica desprende un aura sádica, impregnada con un inmundo olor a sangre. El hedor de un asesino- Habló mordazmente.
-¿Tu crees? Es que con su presencia no da a entender eso.
-¿Acaso dudas de lo que te estoy diciendo?- Lo miró tétricamente provocando un escalofrío en el bebe- Además, las apariencias siempre engañan yo creo que te enseñó eso Reborn ¿O acaso lo olvidaste?- Preguntó.
-Claro que no, ¿Pero que debemos hacer?
-Nada- Respondió simplemente sin despegar la atención de su alimento, que ingería tranquilamente.
-¿Pero por qué?- Preguntó extrañado- Deberíamos impedir que haga algo en el futuro.
-Porque Tsuna debe aprender- Dijo para dar el último bocado a su almuerzo- En el mundo de la mafia, el engaño es el arma más útil de todas. Es necesario saber distinguir a tus enemigos. No importa que tan bien disfrazados se encuentren, debes descubrirlos. Sé que el décimo tiene sentimientos románticos hacia esa chica y que dolerá saber la verdad, Pero es algo que debe superar- Hizo una pausa- Además, no debemos intervenir por nada del mundo y revelar su verdadera identidad ya que tengo otros planes para ella- Dijo esto enigmáticamente.
-Pero si se trata del enemigo ¿Ya no diste sospechas por no querer relacionarte con ella?
-Buen punto. Pero ya te lo dije, tengo varios planes con ella.
-Entendido- Se limitó a responder. Después de la conversación se formó un silencio tranquilo pero fue roto por la misma María.
-¿Por qué no te unes con nosotros, Hibari?- Preguntó la chica.
-Hmp…- El azabache hizo notar su presencia y se acercó a los dos.
-¿Qué lo trae por aquí prefecto? ¿No debería estar patrullando la escuela?- Interrogó burlona recibiendo una mirada penetrante del chico.
-Solo sentí la presencia del bebe y vine a saber que es lo que estaba haciendo aquí- Respondió monótonamente- Quiero una pelea- Desafió preparando sus tonfas.
-¿Lo conoces María?- Preguntó Reborn a la chica ignorando completamente a Hibari que se estaba encabronando cada vez más.
-Lo conocí ayer, cuando me encargue de algunas basura que me estaban molestando. Me parece un chico muy agradable. Además, le propuse si me dejaría entrar en su trabajo de disciplina, sería divertido- Dijo tranquilamente. Pero a lo que Reborn sorprendió es que le agradara Hibari, en realidad, eran pocas las personas que llaman la atención de la pelirroja.
-Si no lo haz notado, él es el Guardián de la Nube- Informó.
-oh~ -Sonrió torcidamente levantándose y separándose del tronco, se dirigió a paso lento en dirección al chico que la miró con una ceja alzada. María se puso muy cerca de él, rozando sus cuerpos- Espero que nos llevemos bien- Susurró en su oído provocando un estremecimiento en Hibari. Luego, la pelirroja mordió el lóbulo de la oreja haciendo que el azabache pronunciara un leve gemido y se sonrojara violentamente. Reborn no cabía de la sorpresa, ahora si que no entendía que le estaba ocurriendo a María, nunca la había visto actuar así. Pero después logró entender que la chica estaba demasiado interesada en el chico.
-"Estás condenado Hibari"- Pensó risueño- "No podrás escapas de María…me compadezco de ti"
María se separó de él, pero tomó su brazo. El chico la miró extrañado. Ya hace mucho que las tonfas se encontraban en el suelo debido al shock que recibió el prefecto. Nadie se había acercado a él de esa manera, porque antes de que lo hicieran ya los mordió hasta la muerte. Pero esa chica en un segundo lo convirtió en un herbívoro, solo con un toque de su piel.
-"¿quién eres en realidad?"- Pensó Hibari.
DING DONG DING DONG
El sonido de inicios de clases se hizo presente, sacando de sus pensamientos al prefecto que rápidamente tomó sus tonfas y salió disparado lejos de ellos, olvidándose completamente de enfrentarse a Reborn.
-Parece que lo asustaste- Sonrió torcidamente en bebe.
María se acercó a él para tomar la caja de su bentou que había dejado olvidada el pie del árbol. Ni siquiera respondió las palabras de Reborn, porque dio por seguro que él tenía entendido las intenciones que tenía ella con el prefecto.
Se alejó caminando, tranquilamente al salón, pero antes de desaparecer de la vista del hitman, giró su cabeza y le dedicó una sonrisa burlona, para luego emprender su marcha.
