Hell-chan: Hola holitas! XD

Coro de ángeles: Aaaaleluya! aaaaleluya!

Hell-chan: Sé que me tarde en poner la conti -_-

María: Yo diría que bastante ¬_¬

Hibari: Herbívora si sigues haciendo esto ¡Te morderé hasta la muerte!

Hell-chan: Ya sabes como me gusta que me muerdas 0¬0

María: Hibari te aconsejo que no lo hagas. Hell-chan es tenebrosa cuando se pone en modo pervertido.

Hibari: Hmp…

Hell-chan: Sin más parloteo ¡Espero que lo disfruten! (Sale a perseguir a Hibari) ¡Muérdeme Hibari!

Capítulo 3

Los alumnos de la escuela ya estaban en sus salones, muchos con caras largas ya que eran sometidos, según ellos, a la tortura. Pero a pesar de este ambiente de "dolor", no todos compartían el mismo sentir. Unos serios Tsuna, Gokudera y Yamamoto, además de una tímida Kyoko, esperaban en la puerta del salón a una pelirroja. Ésta estaba caminando de lo más tranquila con una mano en su bolsillo y la otra sujetando a su vacía caja de bentou. Cuando estaba a punto de cruzar el umbral los tres jóvenes la detuvieron.

María los miró con una ceja alzada. No entendía el motivo del atropello, podía ver en sus rostros el enfado y le parecían graciosas las expresiones que ni siquiera lograban intimidarla. Pero al ver la figura de Kyoko no pudo evitar que sus ojos se abrieran de la impresión. ¿Dónde se fue ese instinto asesino? ¿Por qué ahora la veía como una simple humana corriente? Frunció el ceño confundida, ¿Qué es lo que está ocurriendo? Pero logró relajar la expresión y encargarse del otro asunto.

-¿Qué ocurre?- Preguntó inexpresiva y su voz exigía una explicación. Los muchachos se tensaron, pero rápidamente recuperaron la compostura y decidieron encararla.

-¡Discúlpate con Kyoko-chan!- Tsuna que llevó las manos a su boca porque él no era de levantar la voz a nadie. Sus amigos se pusieron detrás de él con miradas determinantes, dándole el apoyo a su amigo. Kyoko estaba sonrojada de la vergüenza mientras jugaba tímidamente con su pollera. María los miró fijamente por varios segundos, para después lanzar una carcajada divertida. Su risa dejó descolocados a los chicos. La pelirroja logró calmarse para volver a su expresión inmutable.

-Me has sorprendido Tsuna. Comprobé que tienes agallas, pero todavía careces del valor para admitir tus actos. Si vas a gritarme, sé hombre y no te cubras la boca, eso demuestra tu inseguridad- Dijo María.

-"Al final fue ella la que terminó sermoneándome…"- Pensó Tsuna con una gota estilo anime.

-En cuanto a ti…- Dijo acercándose a Kyoko- Me recuerdas a un ser despreciable que está muy marcado en mí memoria. Espero que sepas perdonarme- Extendió la mano en dirección a la castaña, ésta la aceptó gustosa con una sonrisa.

-No se preocupe Maria-san. Ya quedó en el pasado- Dicho esto se dirigió a su asiento y acomodar los libros para la siguiente clase, acto imitado por la pelirroja pero no antes de dirigirle unas palabras a los tres hombres.

-Cuando terminen las clases, espérenme en el portón de salida- Ordenó para recibir un sentimiento de parte de los tres, extrañados por el pedido.

En la hora de salida los chicos estaban apoyados en los muros que protegían la escuela. Veían pasar a todos los estudiantes, que emocionados por el fin de semana entrante, armaban planes para pasarlos con sus amigos. De a poco la multitud fue disminuyendo, hasta que no quedó nadie en el edificio escolar, pero todavía los guardianes Vongolas estaban esperando a María que no daba señales de vida. Esto estaba comenzando a preocupar a Tsuna que a cada minuto echaba un vistazo hacia el interior del establecimiento para solo descubrir que no había nadie.

-¿Por qué se tarda tanto?- Preguntó Yamamoto también echando un vistazo- ¿Se habrá olvidado?- Una gota de sudor recorrió su sien izquierda, rascándose la cabeza con nerviosismo.

-¡Más le vale que no!- Gritó irritado Gokudera, haciendo alarde de su poca paciencia. Faltaba poco para que saque sus dinamitas y se desquitara con el primer idiota que se atravesara por su camino.

-¿Y si le pasó algo?- La mirada de preocupación del castaño alertó a los otros dos y con un asentimiento de cabeza, se dieron a entender mutuamente que debían entrar para ver que ocurría.

-Ya estoy aquí- Se oyó una voz suave que venía de camino hacia ellos. La pelirroja pudo ver como Tsuna daba un suspiro para aliviar tensiones, Yamamoto sonreía idiotamente y Gokudera solo se limitó a darle la espalda, molesto mientras murmuraba cosas como: "¿Cómo se atreve a hacer esperar al décimo?" "Debería estar agradecida, que solo porque es mujer, no la haré volar con mis explosivos"- Lo escuché Gokudera, así que si no quiere que su funeral se celebre mañana, absténgase a pronunciar aquellas palabras contra mi persona- Amenazó ácidamente María además de dedicarle una mirada depredadora al peliplateado, que provocó que se le erizara la piel- Bien, dejando de lado eso…- Habló acomodándose un mechón de cabellos detrás de su oreja- Tengo que darles esto- De su bolsillo sacó un pequeño papel doblado, entregándoselo a Tsuna que la miró extrañado.

-¿Qué es esto?- Preguntó mientras lo desdoblaba y, junto con Gokudera y Yamamoto, observaba lo que allí estaba escrito- ¿Dirección y horario?

-Si…- Básicamente respondió en un susurro porque estaba mirando de reojo un sitio en específico- Los espero…-Dijo para dedicarles la mirada plena a los tres chicos.

-¿Qué ocurre?- Preguntó en un susurro, un serio Gokudera, también mirando de reojo hacia la dirección que antes observaba María, para volver la mirada rápidamente hacia la chica- ¿Hay alguien allí, verdad?

-Puede ser… lo voy a averiguar. Nos vemos- Se despidió para alejarse con un ademán con su mano derecha, pero rápidamente fue detenida por Yamamoto.

-¿A dónde crees que vas? Es peligroso si vas por aquella dirección- La mirada del beisbolista era afilada y no deba a réplicas. María abrió levemente los ojos sorprendida por el radical cambio de actitud del chico, pero después sonrió torcidamente complacida por el comportamiento del guardián.

-Jeje…- Rio bajito, pero esa risa era sádica y tenebrosa, confundiendo a los tres- No te preocupes- Se separó del agarré del moreno- Yo más que nadie se cómo defenderme- Los afilados ojos de la chica comenzaron a reaccionar de una manera extraña. El iris verde comenzó a moverse de manera lenta además de que comenzaron a aparecer destellos plateados y dorados que brillaban en armonía. La pupila desapareció por completo como si hubiera sido devorada. Tsuna, Gokudera y Yamamoto quedaron hipnotizados por ellos, es como si estuvieras viajando dentro una hermosa nebulosa espacial (Busquen Nebulosa verde en Google Imágenes y se darán una idea de lo que hablo) Los anillos reaccionaron fuertemente, provocando que los portadores quedaran en shock por la corriente fría que recorrió su cuerpo, como tratando de advertir del peligro que representaba estar cerca de ella, además como sentir que la gravedad estaba haciendo estragos la estabilidad de sus piernas… no lo podían resistir. María sonrió ampliamente mostrando aquellos blancos dientes, para después volver sus ojos a la normalidad. Sintió el terror que emanaban aquellos adolescentes, provocando un pensamiento gracioso surcara su mente- Están advertidos… Ahora si es hora de marcharme- Levantó su mano con el maletín de la escuela para llevárselo al hombro- Los esperaré a la hora indicada en el papel. Y no se preocupen, los demás ya están advertidos, Reborn se encargó de ese trabajo… Yo mientras aplastaré las moscas que merodean la sopa- Se dio la vuelta alejándose de los chicos.

Los jóvenes al verla voltear la esquina, no pudieron evitar dar un suspiro de alivio. Pensaron que podían morir por la presión que esos ojos ejercieron en su ser.

-Debo admitir que eso dio miedo- Declaró Gokudera pasándose una mano por el cabello.

-Y eso que solo les dio una probadita de su poder- Se escuchó una voz a sus espaldas que provocó que saltaran de la impresión en sus lugares.

-¡Reborn!- Gritó Tsuna agarrándose el pecho para regular su respiración- Por favor no vuelvas a hacer eso.

-¡Ciaossu!- Saludó el bebe sin importarle el reclamo del décimo, es más, tenía una sonrisa torcida disfrutando el haberlo molestado.

-¿Qué te trae por aquí Reborn-san?- Preguntó Gokudera curioso, ya repuesto de aquel sobresalto.

-Para decirles que dejen de hacer el vago y que comiencen a caminar a la casa de Dame-Tsuna que tenemos cosas de las que hablar antes de la hora de reunión- Ordenó a lo que los tres obedecieron sin más.

…..

María caminó a paso tranquilo, mirando hacia el cielo. Por la posición del sol deducía que eran más o menos las tres de la tarde, era muy temprano aun, algo que le extrañaba ya que era perseguida tan descaradamente por unos hombres de negro. Eso era muy raro, porque si se consideraban profesionales no sentiría sus presencias, a no ser que quieran que los encontrara. Sonrió torcidamente, si eso es lo que quieren… les dará el gusto. Asegurándose de que nadie la vea, dio un gran salto hacia el techo de una casa para después alejarse a gran velocidad. Los que la espiaban hicieron acto de presencia, siguiéndola muy de cerca. Resultaba ser tres hombres que estaban armados con cadenas que desprendían un aura púrpura.

-"Así que ya aprendieron a usarla"- Pensó analíticamente mientras fruncía el ceño. Dio vuelta su rostro para verlos detalladamente y resulta que los tres eran mellizos- "Con que mellizos… No me extraña, se necesita de coordinación y armonía para lograrlo… Solo me resta probarlos"- Aceleró el paso internándose en el bosque de Namimori. Se detuvo en un gran claro en medio de aquel mar verde, aguardó en silencio a la espera de sus enemigos… Nada… no se oía nada… a los muy bastardos se les ocurrió hacer bien su trabajo, querían sorprenderla. Pero no sabían con quien se estaban metiendo.

En un parpadeo, una cadena en cuya punta tenía una cuchilla, se dirigía en línea recta hacia su cabeza, solo bastó un movimiento para esquivarlo y que el filo se incrustara en un árbol. Seguido de aquel ataque, otra cadena se dirigía a sus piernas, con la intención de apresarlas pero María dio un salto mortal para que el ataque se desviara a la tierra. La tercera cadena no se hizo esperar pero ésta en dirección a su pecho, hacia su corazón. La pelirroja dio otro salto dando una voltereta en el aire, en lo que mientras quedaba en el aire boca abajo, tomó el arma con su mano derecha y de un jalón sacó al hombre que se ocultaba en los arbustos. El asesino voló por los aires para estrellarse dolorosamente contra el suelo. Los demás, ante lo ocurrido con su compañero, hicieron acto de presencia en posición de combate, mientras retraían sus cadenas las cuales se enredaron en sus brazos.

-Simplemente patético- Rio con sorna María, sosteniéndose la cabeza sin poder creérselo- Controlan la llama de Cancerberos y ni siquiera pueden darme batalla ¿Tan desesperado está aquel bastardo que mandó a estos tres ilusos?- Volvió a carcajearse para que las tres cadenas se dirigieran hacia ella ante el gritó de cólera de sus enemigos. Ante el peligro, María no movió ni un músculo, solo se limitó a cerrar los ojos para que después al abrirlos, cambiaran a aquel verde místico y destellante- ¡Vuoto! (Vacío)- Alrededor de ella se formó un espacio negro en donde las cuchillas, al hacer contacto con aquella oscuridad, se detuvieron y cayeron inertes al suelo- Ya me están cansando trio de perras- La nebulosa verde comenzó a moverse de una manera peligrosa. María extendió su brazo izquierdo al aire- ¡Lancia degli spettri! (Lanza de los espectros)- Una incandescente llama gris con tonalidades verdes, estalló en la palma de su mano. Con ellas, se comenzó a formar una larga lanza de casi dos metros. Contaba con dos cuchillas en cada extremo, cuyas formas eran curvas además de que unas protuberancias en punta que servirían para desgarrar. Por último, el palo recubierto de un exquisito color verde esmeralda con detalles en plata.

Al tenerla entre sus manos la apoyó ferozmente en la tierra. Una llama gris con verde apareció en su cabeza tomando la forma de una corona (Como cuando Tsuna despierta su llama de última voluntad, esa que sale en su cabeza. Bueno… así, pero en forma de corona). Además, unas pequeñas llamas amarilla, naranja, verde, roja, celeste y púrpura conformaron un arco encima de ella, pero curiosamente había un lugar vacio entre las llamas, como si faltara otra.

-Ahora experimentarán de lo que se trata el dolor- Una media sonrisa siniestra surcó su rostro y empuñó su arma apuntando contra sus enemigos mientras esta se cubría en llamas grises.

-No creas que te la dejaremos fácil- Dijeron los tres al unísono con voz monótona tomando fuertemente sus cadenas además de sacar unas cajas armas de sus bolsillos.

-¿Hablan? Y yo que creí que se trataban de inmundos muñecos- Rio con burla apuntando a sus enemigos.

I cani dell'inferno! (Perros del infierno)- Exclamaron los asesinos para introducir la llama púrpura en la caja de las cuales salieron tres perros negros inmensos que contaban con una armadura de huesos en su pecho y patas, además de que sus ojos destellaban de un intenso color escarlata y de sus fauces salían llamaradas. Los tres hombres rodearon a los canes y con sus cadenas formaron un círculo- ¡Cancerberos! – Las cadenas brillaron haciendo que los perros también lo hicieran para después fusionarse logrando así la transformación definitiva. Ante María se hallaba la bestia protectora de las puertas del infierno.

-¡Fiuu!- Silbó la pelirroja ante tan magistral animal- Sí que se lucieron… pero me dará lastima acabar con él y eso que es un perrito bonito… Con lo que me encantan- Declaró con falsa culpa.

-Eso lo veremos- Dijeron los tres subiéndose al lomo de Cancerberos y con sus cadenas amarrar el cuello de cada cabeza para domarlo- Te enseñaremos a no subestimarnos ¡Grido agonizante! (Gritó agónico)- De las bocas de aquellos animales salió un chillido sumamente alto que reventaría los tímpanos de cualquier persona a un kilómetro a la redonda si no es que más.

-¡Maldición!- María se tapó los oídos, haciendo que la lanza callera fuertemente al suelo, pero eso no evitó que sangraran- ¡Vuoto! – Exclamó para que nuevamente fuera rodeada por aquella oscuridad, lo que permitió que las ondas de sonido no llegaran hasta ella. El ataque enemigo finalizó y los tres sonrieron torcidamente por haber logrado lastimar a la pelirroja. Ésta recobró el equilibrio y los miró con una mirada que desprendía veneno- Ya verán… lo pagarán caro- Volvió a tomar su lanza y a toda velocidad se dirigió hacia ellos. Saltó en el aire y con una estocada logró dañar el brazo de uno de ellos provocando que éste lanzara un grito de dolor. Ella dio otra voltereta en el aire y cortó por completo la mano de otro de los hombres. Por último, con un simple giro de su lanza la calvó en el estómago del tercero, haciendo que escupiera sangre además de tomarse la herida para impedir que la hemorragia siga fluyendo. María se alejó de ellos para posicionarse en frente de Cancerberos que estaba más que dispuesto a atacar. Éste dio un aullido y llamó desde las sombras a otros perros demoníacos pero de menor tamaño a comparación de él. En total eran como treinta perros con ansias de sangre- Con que esas tenemos…- Posicionó la lanza en forma horizontal enfrente suyo para después dividirla en dos y que quedaran dos pequeñas lanzas de un metro cada una.

María volvió al ataque y comenzar a deshacerse de aquellos perros que la atacaban de todas partes. Con esfuerzo y rapidez logró acabar con veinte de ellos pero los últimos diez la rodearon encerrándola en un círculo. La pelirroja se vio en aprietos. Trazó un plan rápidamente y comenzó a girar sobre su eje con los brazos extendidos, las cuchillas se soltaron del palo pero aún así eran unidas por cadenas logrando un ataque de largo alcance. Los objetivos fueron abatidos.

Cancerberos no se hizo esperar y las tres fauces lanzaron una gran llamarada de fuego púrpura, que al combinarse, se formó una más grande arrasando con todo a su paso.

-Ya es suficiente de esto- Volvió a unir la lanza para luego alzarla al aire y exclamar- ¡Spettro di Poseidone! (Espectro de Poseidón)- La llama celeste que se encontraba sobre ella reaccionó apartándose de su sitio para expandirse y formar la figura de Dios de los océanos. La pelirroja extendió su arma hacia el frente- ¡Tsunami! - Ante la orden, Poseidón agitó su tridente y una gran ola apareció y con ella contrastó el ataque de Cancerberos- Bien…- Susurró María satisfecha. La figura del dios volvió a su forma de llama dirigiéndose arriba de su portadora- Ahora el final… ¡Spettro di Zeus! (Espectro de Zeus)- Volvió a exclamar y la llama verde se apartó de las demás y, al agrandarse, formó al Rey de los dioses- ¡Raggio! (Rayo)- Zeus alzó su brazos y el cielo se cubrió de nubes negras y tenebrosas para que al final un potente rayo callera directamente hacia Cancerberos derrotándolo en el acto. El dios volvió a su forma. La muchacha se acercó a una moribunda bestia y los tres hombres convulsionaban dolorosamente. Rio al verlos- Me olvidé de decirles que todo aquello que mi llama toque, lo infectará de un potente veneno- Ya preparada para acabar con la vida de sus enemigos empuñó su lanza, pero unos brazos negros salieron de la tierra tomando a los cuatro y hundirlos en un portal oscuro- Ese olor a muerte es inconfundible… Así que rescataste a tus subordinados, parece que los necesitarás para otros planes, de lo contrario ni te molestarías- Dijo para sí misma para luego hacer desaparecer las lanza y las llamas que la rodeaban- Es hora de volver, la reunión comenzará pronto- Y de un salto se alejó de allí.

Hell-chan: Esto es todo por hoy!

Xanxus: Basura! ¡¿Cuándo apareceremos nosotros?!

Hell-chan: Enfrente de todos me dices basura pero les diré todo lo que ocurre en la habitación cuando estamos solos ¬_¬ Ya no importa… En cuanto a cuando aparecerá Varia será en el capítulo siguiente.

Belphegor: SHISHISHI ya era hora… no es bueno hacer esperar a un príncipe, plebeya (Amenazándola con sus cuchillos)

María: Más te vale que te controles, inmundo mortal (Apuntándolo con su lanza)

Hell-chan: Ya ya Yamamoto ya sabes que hacer

Yamamoto: ¡Claro! (Con sus llamas pone a dormir a todos)

Hell-chan: Espero que le haya gustado y dejen sus comentarios es que no se si seguirlo ya que por lo que veo no es muy popular.

Tsuna: No te desanimes, seguro que les agrada.

Hell-chan: Eso espero. ¡Nos leemos!