hola hermosas! gracias por sus reviews, su paciencia, su espera !:)... y muchas gracias por corregirme con los nombres jajaja ... espero que este capi les guste...
les cuento un secreto, la banda "The Wanted" sirve como inspiración jajaja...
nos leemos pronto!:)
I don´t care
Capítulo 4: My Happines.
Caroline se repetía mentalmente que era normal que doliera, pero era hora de preocuparse por ella por un minuto, dejar de ser la súper heroína que quiere salvar al mundo de los villanos, dejar de ser perfecta, dejar de brillar, dejar de ser lo que todo el mundo esperaba que fuera, era hora de ser ella, de ser Caroline Forbes, la chica que fue convertida por aburrimiento, y que logró superar sus peores momentos, la chica que teme, que sueña, que ama, la misma humana en el cuerpo de un vampiro. Quería ser egoísta por primera vez desde que se convirtió, quería seguir su corazón, quería ser malditamente feliz y gritarle al mundo que eso era lo que era. Un vampiro que era feliz tomando las decisiones que quería por una vez.
Así que eso fue lo que la llevo a llamar a Tyler, sabía perfectamente en qué momento es que cambió todo, en qué momento, la opinión de Klaus pesaba más que la opinión de Tyler, incluso la opinión de Stefan pesaba más que la de Tyler. Maldición, hasta la opinión de Damon pesaba más que la de Tyler.
Tyler, el chico común que descubrió que su tío, aquel al que idolatraba, había matado a una chica (por accidente) y se había convertido en un lobo. Tyler, el chico que había matado a una chica por accidente (igual que su tío) y se había convertido en lobo. Tyler, el chico que se convirtió en un vasallo de Klaus, el chico que decidió romper el vínculo con el híbrido original, el chico que aún sigue siendo un híbrido, pero que carga a cuestas grandes interrogantes, grandes dudas, y que carga a cuestas una presunta infidelidad. Es un buen chico, quiere lo que los demás querían en algún momento: deshacerse de Klaus, solo que ahora es su orgullo el que está en medio. Hayley se fue, Caroline sigue en aquél pueblo mientras el huye por salvar su vida. Caroline, la chica que no sabe si ama, la chica a la que ha dejado en el pueblo por jugar al gato y al ratón con Klaus, sin saber que estaba entregando a la primera mujer que amó en bandeja de plata a su némesis.
-¿Caroline, eres tú?-Caroline reprimió un sollozo. Era la decisión correcta, se repitió de nuevo. Duele, porque lo amas de algún modo, duele porque tienes que dejarlo ir, duele porque para llegar a ser verdaderamente feliz, hay que tomar decisiones muy difíciles, que son dolorosas, pero que al final valdrán la pena.
-No puedo seguir así- se dijo que le debía al menos el ser fuerte, el no llorar, pero sabía que estaba a punto de romper en llanto.
-¿Estás bien? ¿Estás herida?-su franca preocupación hacía que la vena lógica de Caroline gritara que estaba cometiendo un erro. Pero no le haría favores a nadie, se lo haría ella misma, sería feliz, y solo había uno que podía hacerla verdaderamente feliz.
-Si, estoy bien, y no estoy herida. Al menos no físicamente.
Tyler no entendía nada de lo que sucedía. Luego de la muerte de su madre (más bien asesinato) y luego de que Klaus amenazara con matar a Caroline, todo lo que él creía se había derrumbado.
-¿Qué sucede Car?-la aludida tomó una profunda respiración y respondió lo más francamente que pudo.
-Sabes que te quiero muchísimo Tyler, has sido un gran amigo, mi mejor amigo antes que mi novio. Te amo de alguna manera que nunca pensé amar a nadie, pero no es suficiente. Hay algo que falta, y es que no soy feliz. Quiero decir, en su momento fui muy feliz contigo, pero de un tiempo para acá las cosas cambiaron. Yo cambié, mis sentimientos cambiaron, y llegó el momento en que tengo que decidir, porque siempre estoy salvando al mundo, si no es Elena, es Bonnie, y si no Stefan y si no es Matt y no puedo seguir siendo la niñera de todos y dejar de preocuparme por mi. Siempre quiero hacer feliz a todos, sin ver que no soy feliz, que quiero ser feliz, y lamentablemente no eres tu quien yo creía que podría hacerme feliz. Lo siento, Tyler, pero quiero encontrar mi felicidad, quiero estar con esa persona que sé que puedo ser feliz.-Era uno de los discursos más largos que había dicho, y lo había dicho, ahora las cartas estaban echadas sobre la mesa, todo estaba expuesto, su corazón estaba expuesto. Sólo hacía falta escuchar lo que Tyler tenía que decir, para luego ir tras Klaus y decirle lo que había pasado en estos dos meses que no ha tenido noticias de ella.
-Felicidad…-murmuró Tyler sorprendido. Eso era lo que él creyó que le daba, creyó que yéndose, que huyendo de Klaus sería feliz con Caroline. Pero aparentemente él aprovechó la oportunidad de hacer sus movidas, de cambiar a Caroline. – Te has enamorado de un asesino. Caroline no olvides que él es responsable de la mitad de las muertes que han ocurrido en ese pueblo.-Tyler no podía comprender que todos tenemos demonios, algunos más que otros, pero todos cometen errores, nadie tiene una tarjeta blanca. Ella misma ha cometido más errores de los que le gustaría admitir. Y aunque es cierto que no está de acuerdo en que haya matado a gente inocente, con gritarle y patearlo o matarlo no cambiará el hecho de que esa gente está muerta y no volverá. Si bien hay más contras que pros para ir con Klaus, su felicidad, su amor acaba con cualquier contra que pueda tener.
-Todos cometemos errores Tyler, y no está en nuestras manos ser jueces de nadie. Tu y yo más que cualquier persona, debemos saberlo.-él sabía que ella se refería a cuando Matt pensó que Caroline era la chica indicada, cuando Caroline pensó que Matt era el chico indicado, cuando ambos hirieron a su mejor amigo.
Ante eso Tyler no tuvo nada que decir, lo que no significaba que estuviera de acuerdo con lo que ella hacía. Odiaba que esto estuviera pasando, pero sabía también que Caroline era testaruda, terca, y malditamente decidida. No le estaba consultando, le estaba avisando, le estaba terminando de una manera dulce por todo lo que habían pasado juntos. Estaba poniendo punto y final a su historia. Y él aunque no quisiera, tenía que dejarla ir, lo haría, porque quería demostrarle que él puede ser un buen amigo, que él puede ser quien la haga feliz. Si para eso tiene que dejarla irse con ese monstruo, lo haría.
-Nos vemos en algún momento Tyler. Gracias- sin darle tiempo a responder. Colgó la llamada y se sintió ligera, nueva, renovada, con ganas de reír, de saltar y gritar.
Tan rápido como un rayo tomó su auto y se dirigió a casa de los Michaelson, podía escuchar desde afuera como Elijah intentaba controlar a un ebrio Klaus, la música era alta, y sonaban risas femeninas. Eso no era algo bueno, pero ella estaba aquí para hacer todo eso cambiar. Sin tocar la puerta, sin invitación, entró en la casa y se sorprendió al ver a dos chicas igualmente ebrias, con micro vestidos, bailando descaradamente enfrente de Klaus, mientras éste tenía la mirada perdida y estaba rodeado de vidrios.
Klaus notó la presencia de Caroline, notó la mirada especulativa que ella le daba a las dos chicas, la mirada especulativa que le daba a Elijah.
-Caroline-Elijah sonrió y obligando a las dos borrachas a que lo siguieran, salió de la casa, no sin antes guiñarle un ojo a Caroline.
-¿Qué desastre es este?-preguntó ella molesta.
Él se sintió avergonzado, aún en su estado, y solo bajó la cabeza. Caroline tenía la imagen mental de que ella llegaría y lo vería directo a los ojos, diciéndole que lo amaba y serían felices, en ningún momento pensó que tendría que comenzar por recoger el desastre que un híbrido con complejo de niño pequeño había hecho.
Sin que ella pudiera hacer nada, Klaus quedó rendido en el sofá. Con su corazón un tanto estrujado, comenzó a recoger todo a velocidad vampírica, en menos de una hora todo estaba como nuevo. No tenía nada que hacer así que se fue.
…
A la mañana siguiente, Klaus apareció en casa de Caroline, para sorpresa de ella.
-Es bueno ver que a pesar de todo has podido levantar tu patético cuerpo de ese desastre.-Estaba siendo cruel, despiadada. Estaba herida.
Klaus lanzó una de esas sonrisas que sabía que haría que Caroline sucumbiera, pero para su sorpresa, era más su enfado.
-Fuiste a mi casa ayer-no era una pregunta.
Sin pensarlo Klaus tomó a Caroline de su cintura y estampó sus labios con los de ella, y al igual que hace dos meses, ella respondió entusiasmada. Pero este beso era diferente, tenía un sabor dulce, lujurioso, le gustaba.
Klaus sabía perfectamente el camino a la habitación de Caroline, y sin soltarla la guio hasta allí, no quería que la Sheriff Forbes se molestara si destrozaban la casa.
Primero fue la camisa de Klaus, luego la de Caroline, luego los pantalones de ambos, luego la ropa interior, y Klaus se deleitaba con el cuerpo de esta mujer, se deleitaba con la frescura, la dureza, la suavidad, se deleitaba besando y lamiendo sus pechos, su estómago, su cuello, se deleitó haciéndola llegar a un orgasmo con su lengua. Pero Caroline no se quedó atrás, ella quería algo más, ella lo quería a él, mordió su cuello, sin llegar a traspasar la piel, mordió su pecho, su estómago y luego se montó a horcajadas sobre él, introduciendo su masculinidad en ella y sintiéndose llena por primera vez.
Fue rudo, suave, fue todo lo que ella esperaba.
Al terminar, Klaus tenia a Caroline abrazada, mientras ella felizmente apoyaba su cabeza en su pecho.
-Creo que ya se cual fue tu decisión.-murmuró él sonriendo.
-Sigo enfadada contigo.- rió ella.
…
…
…
Mientras Caroline y Klaus repetían una y otra vez su forma de conocerse en la cama, Elena y Stefan simplemente se sostenían el uno al otro.
Elena sabía que la única persona a la que de verdad podría amar, era a Stefan, el único que podía decirle las cosas como era, el único con el que de verdad ha hecho el amor, el único con el que de verdad quiere pasar la eternidad.
Damon era un buen chico, un hombre, y el sexo con él había sido bueno, pero era vacío, no lo amaba, creyó haberlo hecho, pero ese lazo de sangre lo cambió todo. Si bien ella podía sentir una atracción por él cuando humana, no era ni la cuarta parte de lo que podría sentir por Stefan. Y le daba un poco de pesar haber utilizado de esa manera a Damon. Se disculpaba numerosas veces con todos por haberlos tratado tan mal durante el tiempo que no tuvo emociones. Y aunque Damon era el responsable de que eso sucediera, Elena jamás podría culparlo.
no fu exactamente un lemmon, pero creo que fue lo mas cercano a uno que he escrito... lo dejo en T o lo cambio a M? un abrazo!:)
