2.763 palabras! creo que es lo más que he escrito ultimamente.
Admito que habia abandonado el fic, porque se me habia olvidado que lo estaba escribiendo (shame on me)... Así que gracias a un review hace poco me acorde de este bebe, y les traje un capi!:)...
Espero que les guste, se los dedico completamente!...espero poder actualizar pronto.
I don't care
Capítulo 8: Family ain't defined by blood.
Stefan suspiró mientras se veía en el espejo. ¿Por qué seguía teniendo esas horribles pesadillas del tiempo en que Elena apagó sus emociones? De eso hacía ya seis meses, y todo había ido bien, con los esperados altibajos, pero aparte de eso, es como si todo hubiera sido cocer y cantar.
Damon había decidido volver a ignorar a su hermano. Esta vez el tema era diferente. Una mujer. ¿Por que pareciera que estuvieran destinados a amar a la misma mujer? Primero Katherine, luego Elena. ¿Y porqué siempre era Stefan al que elegían? Él también valía la pena. Admitía que era imprudente e impulsivo, pero la vida se trata de tomar riesgos, de vivir y sentir la adrenalina. Katherine lo sabía, y la novata vampira Elena, la que tomaba sangre directo de una vena, también lo sabía, pero como si fuera magia, una vez que Stefan tocaba el tema, ellas cambiaban de parecer,a veces pensaba que su hermanito lo estaba chantajeando a propósito. Siglos de conocerlo le persuadieron de lo contrario, Stefan, para su fortuna o desgracia era demasiado ingenuo y noble como para hacer eso. Suspiró pesadamente. China no parecía ser lo suficientemente lejos.
Damon había intentado borrar de su mente a esas dos mujeres, las únicas que han sabido llegar a su corazón. Es un poco irónico ser rechazado por dos mujeres diferentes, de diferente época y que a la vez fueran una maldita copia la una de la otra. Eso no ayudaba en nada a su estado de ánimo, pero los bares de China se estaban haciendo un buen dinero con lo mucho que bebía este vampiro deprimido. Damon culpaba al destino, a las brujas, a los vampiros, a la maldita magia mística que rodeaba toda esa mierda de enamorarse siempre de la misma persona una y otra vez, por algún equilibrio sobrenatural. Los muertos tienen un sentido del humor deplorable,y un gusto espantoso en el amor. Por eso y por los sentimientos encontrados que se generaban en él y por el hecho de que era miserable y aun no superaba a Elena es que no podía volver a Mistic Falls, ni siquiera para la boda de su hermano. Aunque, cuando tu hermano se casa con la mujer que amas, es bastante entendible la miseria que se siente. Envío sus mejores deseos a la peculiar pareja, era egoísta. Y es mentira que si ella es feliz tu tambien lo eres, el que haya dicho eso no amaba. ¿Como eres feliz viendo a la mujer que amas casarse con otro que no eres tú, ser feliz con alguien que no eres tú? A la mierda el cliché de "yo soy feliz en tanto tú lo seas", Damon lo único que quería en esta vida era amor, y se gano el odio de su hermano ( debía admitir que tenía razón) y cuando creyó tener el amor de su vida, BAM ella estaba enamorada de su hermano.
Elena por su parte no dejaba de moverse, su maquillaje perfecto, su vestido espectacular, y sus amigas todas aquí. Caroline y Bonnie (quien habían descubierto que había muerto en un intento de revivir a Jeremy, y vuelto a la vida por un ritual totalmente extraño que la involucraba a ella y a Katherine), Jeremy la veí con una sonrisa. Si tan solo sus padres los vieran en estos momentos. Jeremy, el chico de la patineta, el deportista, el problemático, el que se enamoró de la chica equivocada, 2 veces, y que gracias a un extraño milagro habia recapacitado, estaba con Bonnie y era feliz. Lucía un hermoso traje negro, con la tradicional camisa blanca, pero su corbata era plateada, en honor a los detalles del vestido de su hermana.
Un vestido de corte de sirena, escote en corazón, y una falda que se abría a la altura de sus pantorrillas hasta los pies, tenía bordado un encaje plateado, era un vestido precioso, totalmente diferente, como ella,como su hermano,como el novio, como las damas de honor, y como cada uno de los pocos invitados que aceptaban su relación con el vampiro. Sorprendentemente Lizz Forbes estaba totalmente contenta con la unión, se alegraba que fuera Stefan en lugar de Damon.
-¿Por qué traes esa cara?-preguntó Jeremy cuando todas las chicas se fueron para darles privacidad.
-Pensaba en Damon-admitió.
-¿Te arrepientes?
Elena lo pensó. ¿Se arrepentía de la decisión que había tomado? ¿Amaba a Damon y no a Stefan? Pensó en la propuesta de Stefan, tan dulce, en el mismo lugar donde se vieron por primera vez (en el pasillo de la escuela, frente al baño de hombres),e imaginó como se hubiera sentido si hubiera sido Damon en su lugar.
-No
-No tienes que amar a Stefan, Elena. Eres libre de amar a quien quieras y como quieras.-Lo mismo le había dicho Matt, pero entonces su respuesta había tomado tiempo, había dudado intentando no herir a nadie, pero esta vez todo estaba claro. Sabía a quien amaba.
-Tienes razón. No tengo que amar a Stefan, y no lo hago por obligación. Lo amo por la increíble persona que es debajo de todo lo que ha pasado, por haber sido el mejor amigo que he tenido desde que llegó todo el drama, lo amo porque si, porque con él soy yo misma. -Eso trajo recuerdos de su época oscura, cuando ella decía amar a Damon.
...
Estaban desnudos en la cama después de haber "hecho el amor" incontables veces, como siempre, el sexo con Damon era impresionante, indescriptible. Lo único que se permitía sentir eran los múltiples orgasmos que ese hombre le daba, con su miembro, con su lengua, con sus manos. Sabía moverse, lo admitía.
-Cuando todo el drama pase, vivirás conmigo- Damon aparentemente fantaseaba, y se olvidaba que la chica desnuda en su cama no sentía nada, había apagado su humanidad, negándose rotundamente a encenderla de nuevo.
Elena se rió, para sorpresa de ambos. Ninguno de los dos sabía que implicaba exactamente el estado de sin emociones. La amargura que aparentaba tener, era una emoción, lo mismo que la diversión, ¿O era un estado? Debió prestar atención a Stefan cuando pasó por lo mismo.
-serás mi princesa de la oscuridad-susurró sensualmente en su oído.
...
Ella no era una persona que quisiera pasar su vida/eternidad en las tinieblas, ella se consideraba a sí misma como una persona de luz, a pesar de las malas épocas que había tenido. Así que nuevamente su intención, su decisión y su corazón estaban claros. Deseaba que Damon lo entendiera cuando se lo dijera. Nunca le tuvo miedo al frío, pero no le agradaba.
-No soy una princesa de la oscuridad- Jeremy se hizo el desentendido, y no preguntó más, veía esa resolución en los ojos de su hermana, nada la haría cambiar de opinión.
Caminaron juntos hasta los autos que esperaban fuera del hotel (Elena había quemado su casa, y Stefan se estaba arreglando en la mansión de los Salvatore), querían que todo fuera lo más tradicional posible (si se dejaba de lado a los novios), y parte de eso era el que los novios no se vieran en sus respectivos trajes hasta que estuvieran juntos en la Iglesia.
-Es irónico esto, sabes-comentó Jeremy mientras acompañaba a su hermana por el pasillo que llevaba al altar.
-¿Qué cosa?-susurró de vuelta lo más disimuladamente posible
-Tu,Stefan, vampiros, iglesia. Ya sabes, se supone que es terreno sagrado, deberían estar quemándose.-bromeó.
Elena sonrió captando la ironía, pero lo mismo se decía del sol,y encontraron la manera de que éste fuera su aliado y no su enemigo. Harían lo mismo con la Iglesia, a pesar de que no fueran creyentes ortodoxos de la religión.
Stefan creía en un Diós, Jahvé, Duda, Mahoma, Lor Danesha, Jesucristo, le daba lo mismo, había un Dios, y como siempre dijo su padre " de que vuelan vuelan". Nunca entendió esa expresión, su padre la decía cada vez que alguien expresaba su agnosticismo, él siempre creyó en un Dios,y Stefan comprobó lo que la frase significaba una vez se convirtió en vampiro." de que vuelan vuelan" se convirtió en "todo existe, el que no lo veas no lo hace inexistente, de que existen existen y de que vuelan, vuelan". Viendo a su novia del brazo de Jeremy, murmurando bromas el uno al otro hacía que todo el drama valiera la pena.
...
...
Había una chica en especial que no prestaba atención a la ceremonia. Rebekah seguía dandole vueltas a su cabeza, amaba a Matt, hacía seis meses que lo sabía,y aún no se atrevía a decírselo. Ella quiso intentar la experiencia de la universidad, y viendo que por culpa de Klauss se había perdido perídodos intermitentes de la historia,decidió estudiar eso, mientras Matt se licenciaba en Ingeniería, ella se debanaba los cesos estudiando y procurando que ninguna estúpida se le acercara.
Bonnie notaba el estado de incertidumbre de Rebekah,y quería hacer algo para intentar ayudarla, ella sabía lo que Matt sentía por ella y lo que ella sentía por Matt, pero también sabía que ninguno de los dos se atrevía a hablar. Suspiró por lo bajo un poco entretenida. Matt solía ser seguro de si mismo, pero tras la muerte de su hermana y la desaparición de su madre, su ruptura con Elena, y posteriormente con Caroline, la pérdida de un mejor amigo le pasaba factura. ¿Cuándo había pasado tanto? Muchas muertes, muchas de ellas personas inocentes, como había dicho su abuela, eran daños colaterales, en la guerra se pierden muchas vidas. Pero es que ellos no estaban en guerra. Había ahora una especie de alianza, ahora que Caroline había aceptado sus sentimientos por Klauss, él había parado de intentar llamar su atención mediante actos completamente estúpidos.
Matt captó la insistente mirada de Bonnie, y en una silenciosa conversación ella le dijo todo lo que él ya sabía y se negaba a admitir. ¿Cuándo se había enamorado de Rebekah? ¿Cómo había pasado?. Él se aseguraba en la universidad de que nadie la molestara,incluso estuvo a punto de meterse en una pelea con un idiota.
...
La ceremonia fue hermosa por supuesto, Stefan y Elena pronunciaron sus votos, fueron proclamados marido y mujer, y tras sellar su amor ante Dios (y no quemarse en el proceso), salieron completamente felices de la Iglesia rumbo a una íntima recepción en casa de los Salvatore.
La casa había pasado a manos de Stefan, Damon no quería saeber nada de ellos por un buen tiempo,y temporalmente la casa le pertenecía a Stefan, de modo que si su hermano quería vivir allí de nuevo, debía ser invitado a entrar.
La recepción pasó como una exhalación, la feliz pareja fue despedida en la puerta de la casa, irían un par de semanas a Rio de Janeiro a pasar una íntima luna de miel.
...
La loba había dado a lu a una hermosa niña, por la cual Klauss se babeaba, incluso después de haber admitido sus sentimientos y que Klauss hiciera las mil y una para asegurarle a Caroline que era la única, ella poco a poco comenzó a aceptar la presencia de Hayley en la vida de Klauss,la loba no tenía nada en contra de ella, y le dejó en claro que en ningún momento había hecho nada con Tyler, y que lo de Klauss había sido sólo una noche y que no tenía idea de que podría traer consecuencias.
Caroline incluso fue de ayuda en el parto de la loba, siendo la única que estaba en casa con ella, cuando las contracciones comenzaron, ella sentía un poco de envidia, siempre quiso tener hijos, y ahora que era un vampiro esas posibilidades ya no podían cumplirse, Klauss no sabía de sus lamentos, y no quería que lo supiera o haría algo estúpido como adoptar un niño o algo así. Así que se conformó con ser parte de la vida de la pequeña criatura a la que las brujas (ahora muertas) le temían,era una dulzura, mitad lobo,mitad vampiro, y parecía llevarse bien con todo el mundo, además era hermosa, había sacado rasgos de su madre y los ojos y el porte de Klauss.
Rebekah también sentía un poco de envidia, y un día le confesó a Matt que sentía que era injusto que la cura por la que lucharon ahora estuviera quien sabe en donde, y que Klauss despues de haber hecho tanto daño ahora se le permitiera ser feliz, con una mujer a su lado que se aseguraba de decirle todos los días que lo amaba, y con una mujer que había traído al mundo a su hija.
Matt calló a Rebekah con un beso cuando ella comenzó a desvariar sobre como ella siempre soño encontrar el amor de su vida, tener una familia y amarse por el resto de sus días.
Cuando sus labios se separaron ella no entendía que era lo que él estaba haciendo. No le permitiría jugar con ella como si fuera una muñeca, suficiente había tendio en verano, luchando por no enamorarse de ese estupendo chico, disfrutando del sexo ocacional, sólo porque la liberaba de las tensiones de su vida. Pero todo habia sido en vano porque habia terminado enamorandose perdidamente de ese chico.
-No te permitiré que juegues conmigo porque tu...
Él la volvió a callar con un beso, y ella estaba comenzando a enfadarse de verdad. Se separó de él y Matt intentaba con todo su ser no reirse.
-Como me vuelvas a besar verás de lo que soy capáz.-amenazó Rebekah.
Matt completamente entretenido con la situación la besó con más ímpetu, sabiendo que la enfadaría mucho más de lo que estaba. Era completamente entretenido enfadar a Rebekah, ese acento que se marcaba solo cuando estaba enfada, se mostraba en todo su esplendor.
Rebekah se separó de Matt, y alzó la mano para abofetearlo, para sorpresa de ambos la mano de Matt detuvo la mano de la chica en el aire, ella no peleó, no lo quería golpear, él notó su vacilación y la volvió a besar. Maldita sea, él había establecido que no deberían enamorarse, que sólo era un viaje por carretera por el verano, pero él siempre sintió una debilidad por ella, el modo en que parecía perdida, siempre atrapada en las peleas de sus hermanos, atrapada siempre en los planes estúpidos de Klauss, él mismo se había enamorado hacía muchísimo tiempo de ella,y ni siquiera se había dado cuenta.
De nuevo, sus labios se separaron.
-¿Por que haces esto?-ahora su voz era un susurro roto.
Matt acunó el rostro de Rebekah entre sus manos, y viendola a los ojos le dijo toda la verdad. Le contó como siempre tuvo una debilidad por ella, como en la universidad luchaba por acaparar su tiempo y que casi golpea a un idiota por verla por más tiempo del que era debido.
-Es decir que...
-Te amo-interrumpió él.
Ella lo miró en silencio por unos minutos, parecía decirlo en serio, parecía aliviado,como si hubiera estado teniendo una lucha en su interior hace muchísimo tiempo. Se preguntó cómo él podía amarla por tanto tiempo y ninguno de los dos saberlo. Eran unos idiotas los dos.
-¿Podrías decir algo?-Ella no se habia dado cuenta que él esperaba una respuesta a su confesión. Era tan adorable, el ceño fruncido en ansiedad, sus ojos enfocados en su rostro, siempre le gustaron sus ojos, eran bonitos y expresivos, su cabello rubio, ni muy largo ni muy corto completaba esa asombrosa figura. -Rebekah-se quejó él. Ella sólo quería hacerlo sufrir un poco más, además apreciaba la vista.
-Somos unos idiotas-Él miró extrañado a la chica delante de él.
-Bueno, yo esperaba algo así como "yo también te amo"-se quejó él medio en broma, medio en serio.
-Ya sabes que lo hago.-respondió ella sonriendo verdaderamente feliz por primera vez en su vida.
-¿Haces que?-él quería oir las palabras saliendo de sus labios.
-Ya sabes que te amo-ella pronunció con lentitud cada palabra, para la delicia de él.
Eso fue todo lo que necesitó. La tomó en brazos, y la llevó a la habitación. No sería sexo, no más.
...
...
Elena y Stefan disfrutaban de su luna de miel. Habían sido los primeros en sentar cabeza, a ella no le importaba estar casada mientras estudiaba en la universidad. Habían pasado por muchas cosas, tan confusas, tanto drama, guerra, amor, desamor, odio, amistad. Ella sólo quería aferrarse a lo único seguro que tenía en su vida, Stefan y sus amigos.
Stefan suspiró feliz en sueños, Elena no había podido pegar ojo,así que se deleitó con la imagen de su ahora marido. Es sorprendente como por momentos sientes que no tienes nada, y otros sientes como lo tienes todo.
Espero que les haya gustado...me gusto mucho escribir este capi, este fic,siempre me hace reflexionar!:)...
Nos leemos pronto
11/01/14
Paty4Hale
