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5
Pequeños problemas
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Thorin paseó de un lado al otro del granero en silencio. Se había prometido así mismo no chillar, ni protestar. No hasta la mañana.
Kili dormía envuelto en la capa de Nori sobre una bala de paja. Bifur, ajeno a todo, estaba sentado junto a él, tallando un taco de madera.
No podía chillar con Kili dormido. Dís lo mataría si lo despertaba. Qué demonios. Dís lo mataría si viese a su hijo pequeño convertido otra vez en un niño pequeño.
Se giró hacia Fíli. Donde debía estar su sobrino de 82 años, estaba ahora un niño enano durmiendo tranquilo.
—Su herida era menos profunda, debió actuar más despacio el embrujo.
—Vamos a acabar todos convertidos en niños – pronosticó Dori asustado.
Cuando Dwalin había mencionado el problema, no había explicado el motivo. Tampoco había hecho falta. Algo en su interior lo iba preparando para ello. Al menos no era un bebé como Kili, pensó para sí Thorin. Un niño de diez años era más fácil de controlar que uno de tres. Si le gritaba que se escondiera, él se escondería. No se quedaría quieto, agachado en el suelo esperando que vinieran a salvarle. Gracias a Durin que era un poco mayor.
—Se encontraba mareado, cansado – explicó Oín con un mohín confuso—. Salió a vomitar, volvió, se echó a dormir y ya.
—¡Puff!
Thorin se volvió hacia Bofur y, por el peligroso brillo de sus ojos, Bilbo estaba convencido de que como el enano volviese a pronunciar la expresión, el rey enano lo mataría.
—Ahora tenemos dos niños y nos dirigimos hacia una montaña con un dragón dormido – recalcó Balin con la esperanza de hacer recapacitar a Thorin. La lealtad del enano era incuestionable, seguiría a su rey hasta donde fuese necesario, pero dudaba si la situación presente no sería un mensaje de sus antepasados para que abortaran la misión.
—El mediano y yo hemos visto a una mujer como la que se suicidó. Mencionó al grupo de la montaña. Por la mañana hablaremos con el granjero. Rezad porque sepa algo y al amanecer buscaremos la manera de solucionar esto – afirmó con convicción más para sí mismo que para los demás.
En un gesto inconsciente y mecánico, Thorin se quitó el abrigo y tapó con él al pequeño Fili, igual de perdido en sus ropas adultas que su hermano.
Horas después, Balin despertó a Thorin sacudiéndole el hombro. Se había quedado sentado, con la cabeza colgando sobre su pecho. La tensión del viaje le pasaba factura. La mayoría de enanos todavía dormitaba aunque algunos, despacio, frotándose la cara, empezaban a volver en sí. Observó la cara de preocupación del enano y la mueca de tensión de su hermano.
Buscó a su alrededor y vio la bala de paja donde había dejado durmiendo a su sobrino pequeño. Se incorporó, sobresaltado, y se dirigió a la esquina que le había señalado.
—Se despertó asustado e intentó huir – explicó resignado—. Bilbo lo descubrió cuando intentaba salir con Kili en brazos. Se escondió en aquella esquina y Dwalin lleva un rato intentando tranquilizarlo.
Thorin sobrepasó al hobbit y al enano y observó a su sobrino. Fili, con los ojos azules abiertos de terror, apretaba a su hermano contra su pecho en gesto protector. Arrastraba la camisa y recolocaba una y otra vez al pequeño sobre sus brazos. Dwalin había intentado acercarse para ayudarle, pero el niño se había alejado todo lo que había podido.
Thorin se agachó a una distancia prudencial, deshaciéndose de su espada se la tendió al enano. Kili se había calmado con facilidad, pero algo le decía que Fili no lo haría tan rápido.
—Fili, cálmate –pronunció con suavidad haciéndole un gesto tranquilizador con la mano. Balin detrás suya, sonreía lo más tranquilizador que podía – Khal uf, Kurdel(1) — el niño no contestó, pero sus ojos, semicamuflados a través de los mechones negros de su hermano, se movieron nerviosos hasta el hobbit antes de volver al enano – Caku me Rasp? Sul ghelekh barkûr ra turg. Ur sill burn dijnûr kir. Bilbo dijnel kir. Uf omhîl nai gûrud(2). No tengas miedo, Fíli. No de nosotros – Fili dejó en el suelo a Kili que miró la escena confuso, pero sin separarse de su hermano, y, protectoramente, lo empujó hasta su espalda. Thorin respiró hondo tendiéndole la mano. Fili no retrocedía, aunque miraba alternativamente la mano y los ojos del enano. Justo cuando estaba a punto de tocarlo, Fili intentó apuñarle en la palma con una navaja.
En un movimiento mecánico, le quitó la navaja y se la lanzó a Dwalin. El niño retrocedió maldiciendo, interponiéndose entre su hermano pequeño y los extraños.
—Creí que le habías quitado todas las armas – lo reprendió Balin viendo como su hermano guardaba la navaja.
—Ahora entiendo como me robaba mis galletas -refunfuñó Dwalin-. No me extrañaría que tuviera alguna más escondida.
Thorin le sostenía la mirada. El niño estaba histérico y estaba asustando a su hermano.
—Fili. Soy yo, tu tío. Y estos son Dwalin y Balin. También están Oín y Gloin, a ellos los conoces. Y Dori – explicó señalando a cada uno de los enanos conforme los mencionaba. Nori y Ori se mantuvieron apartados.
—¿Creer que ser idiota? Dal. Adadinh duh blanco pelo... Dal, todos dal (3). Mentir hermano, pero yo duh -el niño hablaba rápido, nervioso, mezclando los dos idiomas y aunque los enanos parecieron entenderlo, Bilbo no entendió ni una sola de las frases.
—Somos nosotros muchacho –lo intentó tranquilizar Balin con una paternal sonrisa—. ¿Por qué no nos preguntas lo que quieras para tranquilizarte?
El niño respiró profundo intentando tranquilizarse, meditando la propuesta. Ignoraba las palabras de su hermano, hablando en khuzdûl sin que nadie le contestase. Bilbo lo oía repetir una y otra vez la palabra "adadinh" y por el rictus de Thorin, lo imaginó deseoso de abrazar al niño.
—¿Cómo llamar Kagham? – preguntó.
—Dís.
—¿Adadinhs?
—Frerin, muerto en la toma de Khazad-dûm sesenta años antes de que tu nacieses, y yo, Thorin.
—¿Kugham morir? –la pregunta hizo llorar al pequeño que empezó a protestar llorando y golpeándole el pecho con los puños cerrados.
—Hubo un accidente en la forja de Tharbad. La prensa falló y provocó un derrumbamiento que bloqueó la salida. El sistema de hornos estaba mal construido y provocó un incendio en el que murieron muchos enanos y hombres. Entre ellos, tu padre.
—¿Kugham morir cómo?—volvió a preguntar el niño.
—Quedó atrapado junto a los hornos. Una de las vigas cedió y cayó sobre los enanos de la zona norte, apresandoles. No tuvo oportunidad de huir del fuego.
Fili tragó saliva, pestañeando con fuerza para alejar las lágrimas. Rodeó con los brazos al pequeño apretándole con fuerza contra el pecho mientras el niño seguía revolviendose. Bilbo se removió incomodo en su asiento sintiendo que estaba viendo algo demasiado personal de aquella extraña y trágica familia.
—¿Comida favorita Kagham?
—Vamos, Fili. Ponlo algo más difícil. Eres mejor que esto.
El niño meditó un segundo antes de dirigir sus ojos hacia Balin.
—Dal Balin decir aprender lengua. ¿Cuál?
Dwalin y Thorin miraron sorprendidos al viejo enano, que maldijo por lo bajo creyendo que aquel comentario había pasado inadvertido por el muchacho.
—Era el élfico –confesó evitando mirar a sus amigos—. Y no te dije que debieras que aprenderla, sino que cuantas más lenguas conocierais, mejor preparados estaríais. Que no me fíe de los elfos no significa que crea que todos sus conocimientos sean inútiles – protestó ante la mirada de su hermano.
—¿Cuento Adadinh decir de noche?
—Historias sobre Erebor o la historia de los Siete Padres. Y cuando tu hermano tiene una pesadilla le canto la canción de las montañas – añadió previendo las siguientes preguntas —, Kili tiene una marca de nacimiento detrás de la oreja derecha y tú tienes una cicatriz en el muslo izquierdo de una caída cuando te caíste a los siete años.
—Kili siempre preguntar antes dormir?
—Cuando volverá vuestro padre.
—¿Decir Kagham sobre Adadinh siempre qué?
Thorin se quedó callado mirando al niño demasiado rato. Dwain miró de uno a otro, nervioso y Oín lo apuró.
—Eso no lo sé – confesó Thorin con la mandíbula tensa.
El niño pareció descolocado y nervioso. Aflojó el agarre y Kili se escapó de entre sus brazos, enfadado y llorando, hasta su tío que lo alzó en un abrazo. Espero paciente, aguardando la siguiente pregunta. Pero no hubo siguiente pregunta.
—¿Adadinh? –preguntó nervioso y, cuando el serio enano asintió con una tranquila sonrisa, avanzó hasta rodearle el cuello con los brazos.
El enano los apretó contra su pecho.
—Menu tessu, inùdoy. Menu tessu (4)— susurró acariciándole el pelo al mayor, intentando tranquilizarle. Había tanto amor y preocupación en esa frase que Bilbo no sintió la necesidad de preguntar por su significado.
Dwalin y Balin intercambiaron una mirada llena de preocupación. Si ya era peligroso estar con un solo niño, dos...
—Señor Bolsón, rezo porque no tenga problemas con ampliar nuestro trato – comentó con vagueza girando la cabeza para observarle brevemente. Bilbo asintió en silencio sin saber muy bien como cuidaría de dos niños enanos a través de medio mundo.
Fili se separó de Thorin, moviéndose nervioso. Kili seguía sollozando con la cabeza enterrada en el pecho del enano.
—¿Quién ser? –preguntó mirando a Bilbo con los ojos enrojecidos.
—Esos modales... – le regañó Balin.
—Bilbo Bolsón – se presentó el mediano—. A vuestro servicio – añadió con una leve reverencia recordando los modales de los enanos el día en que se presentó. Fili hizo una leve reverencia a modo de contestación mientras Thorin, con el pequeño cogido en brazos, se incorporaba.
La compañía empezó a arreglarse mientras Thorin, con movimientos expertos, comenzaba a vestir a Kili con la ropa nueva. El niño se sorbía los mocos, aguantando los sollozos mientras su tío le cambiaba la ropa.
—¿Dal por qué? – preguntó el rubio.
—No somos nosotros los viejos, Fili. Sois vosotros los jóvenes –el niño lo miró sin entender y Thorin eligió con cuidado las palabras—. Hubo un accidente y tanto tu como tu hermano, resultasteis heridos y os despertasteis... así. Niños otra vez –observó como el niño miraba al resto de los enanos con curiosidad. Thorin volvió a señalarlos después de sentar al pequeño sobre la bala de paja —. A Oín, Gloin, Dori, Balin y Dwalin ya los conoces –el niño asintió mirándolos con recelo—. El del sombrero es Bofur, el pelirrojo, Bombur; y el del hacha en la cabeza es Bifur. Y aquellos dos que están hablando con Bilbo son Nori y Ori.
—¡Duh (5)! –Protestó sorprendido mirando al joven enano—. ¡Ori pequeño! ¿Yo grande también? –Thorin le sonrió mientras la atención del niño cambiaba hacia un nuevo foco— ¿Qué ser? –preguntó Fíli volviendo su interés hacia Bilbo.
—No seas maleducado – le reprendió mientras Dwalin le devolvía la navaja con un gesto de advertencia —. El señor Bolsón es un hobbit, un mediano, de la Comarca, al noreste de las montañas azules. Es un invitado de nuestra comp... un compañero –rectificó para alegría de Bilbo— de nuestra misión. Podéis fiaros de él aún a pesar de sus extrañas costumbres —explicó ignorando la mirada del hobbit— Así que si os dice algo, quiero que le obedezcáis. ¿Lo has entendido?
—¿Qué misión? – preguntó curioso ignorando todo lo que le habían dicho.
—Nada de lo que debas preocuparte por el momento –le sonrió lo más tranquilizante que pudo—. Fili – lo llamó agarrándole las manos y mirándole fijamente – Quiero que me prometas una cosa. Necesito que cuides de tu hermano, que lo vigiles de cerca – el niño frució el ceño, dispuesto a protestar. Él siempre cuidaba de su hermano pero su tío, previendo el motivo de la protesta, continuó – Hablo enserio. No se trata de que coma todo lo que deba o no moleste. No estamos en las Montañas Azules. Estamos muy lejos. Necesito que me des tu palabra de que te comportarás. No es un juego. Esa es tu misión.
El niño miró un momento a Kili, vestido con aquellos harapos humanos y el pelo recogido en una coleta torpemente hecha, hablando con el hobbit. El niño hablaba rápido con el hobbit, moviendo mucho las manos y riéndose mientras el extraño asentía sonriente, riéndose cuando el niño reía, y soltando exclamaciones de vez en cuando que hacían que el niño siguiese hablando con igual de energía.
—Duh oír khuzdûl – comentó si quitarle los ojos de encima. Thorin se giró y los observó apretando los labios.
—Y no debería. Pero Bifur, tras la lesión –comentó señalando al callado enano—, las pocas palabras que dice son en khuzdûl y Kíli no es capaz de decir una sola palabra en lengua común en estos momentos. Que el señor Bolsón oiga hablar nuestra lengua es un mal menor –le revolvió el pelo en un gesto familiar que no hacía desde hace mucho—. Quédate aquí mientras Bombur os prepara algo de comer, ¿de acuerdo?
El niño asintió cabizbajo, observando compungido al resto de enanos. Bifur lo miró un segundo, serio, y Fili apartó la vista incómodo y sorprendido.
Thorin se alejó hacia la salida y los enanos más viejos lo acompañaron, mientras algunos se quedaban recogiendo.
—¿Cómo estás? –preguntó Dwalin, alcanzándolo. Thorin lo miró y siguió caminando, ignorándolo— Te recuerdo algo estresado cuando eran niños normales.
—Le juré a Dís que no les pasaría nada. Y han estado a punto de morir varias veces desde que salimos. No sabemos qué les está pasando. Ni si tiene cura o si van a ir rejuveneciendo poco a poco hasta desaparecer. Justo ahora que estamos tan cerca... Hemos hecho la mitad del camino, Dwalin –le recordó mirándolo. El enano asintió serio—. Balin tiene razón. No podemos entrar en esa montaña con ellos así.
—¿Y qué hacemos? ¿Damos la vuelta? Si tus sobrinos se recuperan y descubren que hemos dado la vuelta... –le recordó.
—¿Y si no se recuperan? ¿Y si han vuelto a ser niños para siempre?
—Tu hermana te matará –intentó bromear el enano. Recordaba a la pequeña enana, con su cabello negro y sus grandes ojos castaños – Tu hermana te matará hagas lo que hagas. Si nos centramos en encontrar la cura, tal vez, podamos encontrarla en poco tiempo y reanudar el viaje. Tal vez lleguemos justos, pero llegaremos –afirmó con fe.
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Por petición de una lectora, pondré las traducciones al final del capitulo. Los diálogos de Kili están totalmente escritos en khuzdûl pero en el caso de Fili, los idiomas se mezclan. Está aprendiendo la lengua común, pero la mezcla con la suya propia. No solo el vocabulario, sino también la gramática. Así que Bilbo tendrá que hacer un esfuerzo de comprensión algo más grande xD
1 Cálmate, Corazón de corazones
2 ¿Cómo estás? Todo va bien. Es un mediano fiable. Bilbo es de confianza. No te asustes.
3 Dal: viejo. Duh: no
4 Lo sois todo para mí, hijo
Ladywesker: Aquí tienes a Fili, ganando algo más de protagonismo ;)
