Hola aqui regresando, sin mucho que decir, sólo que a pesar de que este capitulo parezca de relleno marca el comienzo de muchas situaciones, así que sin más se los dejo. gracias por el apoyo y la paciencia.
Cap. 5 Think
-¿Por qué estás aquí? –Pregunto tratando de idear una forma de librarse de su presencia.
-¿Es la biblioteca, no? –ambos sabían que era una pregunta retorica- Es un área libre y puedo venir si me place.
-¿Y desde cuando vienes tú a estos lugares? –esa si era una pregunta directa.
Simplemente se encogió de hombros, avanzando unos pasos hacia el escritorio pero manteniendo una distancia prudente.
-¿Me vas a contestar? –el dueño de la voz profunda seguía los movimientos de la chica.
La joven Utonio solo enarco una ceja, eso basto para saber que no obtendría nada sino le demostraba que no buscaba pelea.
-Tengo que hacer un trabajo de literatura ¿contenta?
-Estoy castigada por culpa de tu estúpido hermano. –respondió mientras clavaba sus ojos en aquellas orbes rojas; buscando algún indicio de burla.
-Quiero suponer que por 'estúpido hermano' te refieres a Butch ¿cierto? Porque hasta donde sé; Boomer no ha hecho nada para molestarte.
Con aquel comentario logro que el recelo y la tensión que sentía la chica desapareciera, captando una brillo de alegría en sus ojos verdes.
-¿Brick? –pero no obtuvo respuesta.
El chico camino unos cuantos metros entre los pasillos de aquel lugar tomando el libro que necesitaba para su informe, desapareciendo momentáneamente detrás de uno de los estantes de libros, dejando con una sonrisa a la 'nueva' custodia de la biblioteca.
La media hora paso de forma rápida como si se hubiera tratado solo de unos minutos. La chica apago el ordenador y dejo todo en orden revisando que no se olvidara de nada, al no haber detectado sonido en aquel lugar y tras un escaneo rápido se aseguro de que no había nadie más, se acerco a la puerta y casi le da un ataque cardíaco o algo, pues el pelirojo se encontraba en la entrada aparentemente esperándola. No dijo nada, y cerró la puerta, tomo las llaves de aquel recinto y las coloco en un comportamiento de su mochila, caminaron en total silencio, ella se coloco los cascos de su reproductor; a él no le importo. Al salir Brick levito un poco y al ver que ella no hacia lo mismo la miro con insistencia hasta lograr que esos ojos verdes lo miraran, la morena le sonrió de forma sarcástica pero con alegría al despedirse de él y continuar caminando. El amante del rojo agito su mano en respuesta y continúo su vuelo.
Había sido un día bastante tranquilo, pero aquello termino, cuando la morena giro la llave que abría la puerta de su casa, ahí delante de ella, una chica de cabellera rojiza movía con insistencia uno de sus pies en una clara rabieta que trataba de disfrazar de regaño maternal.
-¿Se puede saber dónde estabas? –fue lo primero que escucho.
-En la escuela.
-Quise decir ¿dónde estabas cuando te tocaba Educación Física? –suspiro tratando de controlar su mal carácter.
-En el gimnasio –fue la respuesta que dio con pereza.
-¡No me mientas! Porque… -comenzó a subir el tono de su voz pero fue interrumpida.
-¡Estaba en la escuela, solo no quise entrar me dolía la cabeza y la molestia regreso en cuanto te vi! ¿Contenta? No estoy para soportar tus frustraciones. –Su hermana iba a agregar algo más pues quería hacer pagar a alguien su enojo, por lo que la morena agrego- Deja el drama, tú no eres mi madre, así que no me molestes.
Y sin mediar más palabra se retiro hacia su habitación, observo sus pendientes, pero su trabajo final le dio flojera hacerlo por lo que se dirigió a la cocina y preparo la cena.
Aquel día era el más lento de todos, la mitad de la semana comenzaba, el despertador sonaba con insistencia tratando por todos los medios de llamar la atención de su propietaria, una mano se deslizo entre las cobijas buscando a tientas la razón por la que su cerebro despertó de su letargo y no pudo seguir soñando. Apretó cuanto botón encontró sobre aquel rectángulo blanco antes de encontrar el adecuado y el insistente pitido dejo de sonar.
El edredón fue doblado dejando al descubierto una maraña de cabellos, la mano que aún sostenía el despertador recorrió con sus dedos unas cuantas posiciones hasta encontrarse en la adecuada y dejando la cara que indicaba la hora hacia arriba sostuvo el botón unos segundos, en el techo blanco se vieron enormes número verdes que marcaban las 7:40 am, el brazo cayo por su propio peso y huyo hasta el rostro para restregar sus ojos, aparto las hebras negras de su rostro y salió por fin de la cama; camino sin prisas hacia la ducha y realizo su aseo.
Una vez vestida con un pantalón de cargo con los tradicionales tonos verdes estampados en su camuflaje, una blusa de manga larga con capucha en tono negro y sus tenis negros, que eran del estilo que se ocupan para andar en patineta y es que le gustaban bastante esos modelos porque eran bastante funcionales y cómodos, por lo que la mayoría de su calzado era de ese corte. Escucho gritos en la cocina, entro de mala gana ignorando las miradas que le dirigían hasta que tomo un vaso de leche.
-¿Sabes qué hora es? –cuestiono la amante de las reglas.
No obtuvo respuesta.
-Casi son las ocho, vamos a llegar tarde. –recrimino.
La morena se había acercado unos pasos hacia su hermana rubia que desayunaba tranquilamente cereal y sin siquiera pedirlo comió la porción que estaba en la cuchara, hasta que trago y su atención se fijo en quien la reñía.
-Llegaras tarde tú, porque Bubbles entra tarde y yo… no pienso ir. –fue la contestación más simple que pudo haber dado, ante la sonrisa de la rubia que observaba la escena.
-¡¿Qué? ¿Cómo que no piensas asistir? Profesor dígale algo. –rogo la ojirosa.
Fue hasta entonces que la morena reparo en la presencia del presencia del profesor en el desayunador.
-Ya lo sabía. –las tres lo miraron por largo rato, por las palabras dichas- Buttercup me comento que sus clases ya terminaron por lo que no va a ir a menos que sea para entregar sus trabajos finales –dio un sorbo a su café- podrían hacer lo mismo, por mi no hay problema.
-¿Cómo puede decir eso? Es importante que vayamos hasta el último día, porque…
-Blossom –le llamo la chica de ojos azules- llegaras tarde.
Y eso fue todo lo que necesito escuchar la antigua líder de las PPG para olvidarse del discurso y salir volando hacia la universidad, si alguien más lo viera, podría apostar a que a todos les gustaba interrumpir a la chica cuando hablaba o tal vez ni su propia familia aguantaba escucharla hablar.
Buttercup espero a que transcurrieran cinco minutos más cuando fue por sus pertenencias y salió de su casa para volar hacia la universidad, solo que con distinto destino al de su hermana.
Un joven de cabellos negros y vestido con colores verdes, resaltaba del resto no solo por su vestimenta sino porque se encontraba varios metros encima del resto de sus compañeros observando todo a su alrededor, huyendo del hostigamiento de su novia y buscando algún indicio de la chica que se había burlado de él hace unos días.
Había llegado más temprano de lo habitual ideando una forma de cobrar venganza pero dejar abierto el hecho de estar cerca suyo, molestarle se había vuelto parte de su entretenimiento por lo que siempre pensaba algo diferente. Sin embargo no importo cuanto esperara, solo vio llegar a la chica estudiosa, la contraparte de su hermano; sintiéndose frustrado abandono la búsqueda y al sonar la alarma de su reloj se dirigió hacia su clase.
Un destello verde pálido adornaba los pasillos vacios dejando claro la ruta que había sido recorrida por una de las chicas con súper poderes. Cuando la dueña de tal señal se detuvo frente a las puertas de cristal grande fue su sorpresa al encontrar sentado en el piso a un chico de ropas color vino, que alzo el rostro al escuchar cómo se detenían delante de él. Los ojos escarlatas se clavaron en ella, mientras observaba sus movimientos al pasar a un lado suyo.
Sin decir palabra abrió la entrada de la biblioteca y camino hasta el escritorio donde procedió a prender las luces del recinto y el ordenador.
-¿No se supone deberías haber llegado más temprano? Que bibliotecaria más irresponsable. –comento el líder de los hermanos Jojo mientras acomodaba su gorro negro sobre su cabello, lo cual solo lograba resaltar más su tono peculiar de cabello.
-¿No deberías presentarte a clases? –pregunto ella ignorando por completo su primera broma del día.
Se miraron un segundo y ambos se encogieron de hombros, por extraño que fuera los dos entendieron que detrás de sus extraños cuestionamientos de bromas y entre líneas inexistentes esa había sido la forma en que se dijeron "Buenos días".
Buttercup tomo posición detrás del escritorio de madera mientras el pelirojo se sentaba en una mesa a unos metro de distancia de la morena, resguardada en un ángulo que para las personas ordinarias no dejarían ver nada más allá de libros pero para él le daba la vista perfecta hacia la 'bibliotecaria suplente', la puerta y la mayor parte de los estantes y mesas.
Después de una hora donde aquel recinto permaneció desierto y el único 'estudiante' ya había terminado su último trabajo, Brick Jojo por ociosidad observaba los alrededores, las estanterías lejanas que necesitaban una buena sacudida, las mesas medianamente cuidadas entre tantas frases o dibujos pintados en ellas, el sonido de una respiración tranquila y giro su rostro. La observo, con los cascos de su reproductor puestos, siguiendo el ritmo de la música con el bolígrafo que sostenía mientras observaba entretenida algo en el monitor, las largas pestañas negras que por primera vez vio, eso le hizo recordar pensamientos lejanos nunca había encontrado similitud entre él y sus hermanos o entre su ex-novia y las hermanas de esta. Hacía mucho que abandono su lado 'filosófico' y dejo de preguntar la razón de que los crearan ¿para qué una niña perfecta? ¿Para qué la obsesión de tener algo igual a ellas solo por combatirlas? Era algo que nunca entendería…
Al final ellos no eran perfectos, los seis tenían defectos, los seis tenían temperamentos diferentes, la forma de pensar cambiaba, eran chicos excluidos por sus poderes que los demás veían como sus herramientas o bien trataban de acercarse para obtener algún beneficio… Frunció el ceño, detestaba recapitular esos años, por lo que sin más cerró el libro que había ocupado y lo dejo en la mesa, salió sin siquiera voltear o decir nada caminando con prisa hacia el aula de clases con una pregunta en mente ¿qué le hacía tener esos pensamientos de nuevo?
Al llegar al aula de física, una mano apretó su hombro y sin siquiera girar sabía quién era.
-¿Qué quieres Butch? –dijo con calma.
-¿Dónde estabas? –respondió con otra pregunta, lo que de alguna forma retorcida le hizo recordar a la chica de ojos verdes y se molesto un poco por recordarla al hablar con su estúpido hermano.
-Me quede dormido. –respondió quitándole importancia.
El moreno no insistió, sabía que eso era común entre ellos; aún así tenía el impulso de cuestionar a su hermano sobre lo que había visto ayer; no es que estuviera preocupado, no claro que no, después de todo su hermano y él siempre eran impredecibles, tal vez molestar un poco a la 'gruñona' de las PPG era la opción que había tomado Brick para matar el tiempo de alguna aburrida clase… claro obviando con un esfuerzo inmenso la sonrisa que ella tenía ayer, aquella hermosa sonrisa, bueno igual podría ocupar ayuda de sus hermanos e incluso su cuñada para acercarse a Buttercup en los escasos días que quedaban de clases, ayer lo había resuelto, la excusa perfecta era entablar una convivencia entre los seis de nuevo, improvisar algo… Ese sería el primer movimiento.
